miércoles, 16 de julio de 2014

2533: La Clausura del Portador de los Títeres


2533. La Clausura del Portador de los Títeres

En cualquier ciudad, en cualquier país, ve a cualquier institución mental o a cualquier centro de reinserción social al que tengas acceso. Alcanza el escritorio principal y pregunta por el paciente conocido como: El Maestro de los Títeres.  No podrás preguntar por este portador, si no posees El Objeto 2534: La Caja de Sorpresas y mucho menos pasar su prueba, si no traes contigo El Objeto 147: La Aguja.
La, o el recepcionista, te dirá que no existe alguien llamado así. Tendrás que pedirle que revise una segunda vez. Si se niega, ayúdalo o ayúdala, diciéndole que busque el tomo de registros número 2, sección 5, pagina 3, línea 3. La, o el recepcionista, se alzara de súbito, como si unos hilos invisibles la guiaran. Síguela. Nadie advertirá su extraño comportamiento.
Mediante avanzas a paso lento, mira fijamente la espalda de tu guía. A los lados y arriba de ti, las creaciones del Maestro Titiritero te observan con envidia. Si tus ojos escapan, aunque sea un solo centímetro fuera del rango de visión que se te es impuesto, cientos de hilos traslucidos te amarrarán, apretándote hasta que los trozos de tu cuerpo queden esparcidos por todo el pasillo. Literalmente, si tu curiosidad no te mata, caminaras horas, pasando entre interminables corredores, puertas secretas, pasadizos escondidos y escaleras ocultas, hasta llegar a un viejo y destartalado ascensor. Entra y no voltees, porque el propósito de tu guía ha sido cumplido y ahora servirá de desahogo para los hijos del Titiritero.
El ascensor te llevara a una planta que parecerá más un viejo galpón, que un piso de hospital. Del otro lado de esta instancia habrá una puerta esperándote, pero tu camino estará bloqueado por innumerables siluetas humanas. Una segunda mirada te hará notar que son cuerpos en descomposición, pero aun estando en aquel estado estarán  trabajando. Cada uno estará encadenado a una rueca de hilar, maquina de coser o solo en un simple banquillo, cosiendo silenciosamente. Ese silencio no debe ser perturbado, ya que si alguno de aquellos pobres bastardos, buscadores que fallaron en esta prueba, cesa su trabajo, inmediatamente se levantaran y te encadenaran también a ti, para que les ayudes a crear una nueva prole para el Portador de los Títeres, según sus demandas. Trabajaras 24 horas, 7 días a la semana, los 365 días del año sin descanso y pudriéndote poco a poco, hasta que algún otro buscador logre obtener el objeto de su custodio.
No debo de decirte que debes ser cuidadoso en tu avance por los estrechos espacios en que estos cautivo se hayan uno del otro. Un solo rose y serás uno de ellos. Si eres meticuloso, paciente y con nervios de acero, podrás alcanzar la puerta al otro lado de la instancia. Cuando estés frente a ella, cierra los ojos y con pensamientos inocentes como los de un niño, crúzala. 
Al oír que la puerta se cierra tras de ti, abre los ojos con confianza. Te hallaras en un quirófano, completamente lleno de instrumentos para coser, con agujas de formas conocidas y desconocidas, e hilos de cientos de colores y texturas muy variadas. En la mesa de operaciones se hallará un viejo y roído muñeco, con cientos de desgarres que tendrás que zurcir. Clavada con un alfiler a la cabeza, estará una nota, que dirá: “Escoge la aguja que desees”. Como siempre, hay una trampa. Debes saber que, si escoges cualquier aguja de las ahí presentes, serás convertido en el alfiletero personal del portador. Deberás utilizar El Objeto 147: La Aguja, para realizar la labor. En cuanto al hilo, siéntete libre de utilizar cualquiera de los allí presentes.
Cuando termines, sentirás unos toques a tu espalda. No te exaltes, es el portador que viene a calificar tu trabajo. Notaras que tiene la misma forma que el viejo muñeco que acabas de arreglar, solo que del tamaño de un hombre. Si no le es grato tu trabajo, serás puesto en aquella misma mesa de operación y comenzara a transformarte en un títere, vaciándote de órganos, arrancándote los huesos, dejándote solo con tu piel flácida para rellenarte las entrañas con aserrín. Tus propios tendones serán los hilos que te darán movimiento y serás el entretenimiento de sus hijos.
Si por otro lado se le es grato tu trabajo, este aplaudirá dos veces. Será allí donde deberás hacerle esta pregunta: “¿Por qué hay que ser tan meticuloso con ellos?”. El portador tomara el muñeco que arreglaste y en su espalda abrá un cordón. Lo halara y una voz vieja y mecánica te contara el porque de las minuciosas, tortuosas y mortales pruebas que fueron puestas para que fuera literalmente imposible su reunión. Cuando el muñeco haya terminado su dialogo, y si la culpa de estar intentando destruir todo aquel esfuerzo para que el mundo continuase girando no te consume, El Maestro de los Títeres se acercara a ti y de algún lugar de su cuerpo sacara un alfiler. Te lo tendera, y al momento de poseerlo, el cuerpo del portador se deshilara completamente, descubriendo un viejo esqueleto humano que caerá al piso, al igual que tu.
Despertaras en la sala de espera de la institución mental o centro de reinserción social al que hayas ido. El alfiler estará clavado en algún lugar de tu piel, pero ahora no lo busques: has acabado con el portador, pero sus hijos aun están en los alrededores y te buscan; después de todo, acabas de matar a su padre.  Huye rápidamente del lugar, sin importar el dolor del objeto, perforando alguna parte de tu cuerpo.

El Alfiler era el objeto 2533, ahora renumerado como el 1995 de los 2000 sellados. Él ha sido paciente y meticuloso en el Eón que ha esperado volver a ser uno, pero su esbirro, no. ¿Que desastre causara en su desenfreno por obtener más objetos?

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