En cualquier
ciudad, en cualquier país, ve a cualquier institución mental o centro de
reinserción social donde puedas ir por ti mismo. Cuando llegues al escritorio
principal, pregunta por visitar a aquel que se hace llamar El Portador del Fin. Si ves un rostro
de niño asustado venir desde los trabajadores, entonces serás llevado a una
celda en el edificio. Estará en una sección profundamente escondida del lugar.
Todo lo que oirás es el sonido de alguien hablando consigo mismo en el eco de
las paredes. Es un lenguaje que no comprendes, pero toda tu alma sentirá un
terror indescriptible.
Si deja de
hablar en cualquier momento, detente y rápidamente grita: “Sólo pasaba por
aquí. Deseo hablar”. Si el silencio continua, huye. Vete, no te detengas
por nada, no vayas a tu casa, no te quedes en un hotel, sólo sigue corriendo,
duerme cuando tu cuerpo caiga. Ya sabrás en la mañana si tu escape fue
efectivo.
Si la voz en el
pasillo regresa después de que tú dijiste esas palabras, continua. En la celda
lo único que veras es un cuarto sin ventanas con una silueta encorvada en una
esquina, hablando un extraño lenguaje y acuñando algo. La criatura solo
responderá a una sola pregunta: ¿Que pasa cuando todos están juntos?
La criatura te
mirara fijamente a los ojos y responderá la pregunta con horripilantes
detalles. Muchos se vuelven locos en esa celda, algunos desaparecen después del
encuentro, unos cuantos acaban con sus vidas. Pero la mayoría hace la peor
cosa, y miran el Objeto en las manos de aquella entidad. Tú también querrás
hacerlo. Estás advertido de que si lo haces, tu muerte será cruel, tenaz y
horrible.
Tu muerte estará
en ese cuarto, en las manos de aquella criatura.
Ese Objeto es el
1 de 538. Nunca deben estar juntos.
2. El Portador del
Comienzo.
En cualquier
ciudad, en cualquier país, ve a cualquier institución mental o un centro de
reinserción social donde puedas ir por ti mismo. Cuando llegues al escritorio
principal, pregunta por visitar a aquel que se hace llamar El Portador del Comienzo. Una sonrisa vendrá de
la persona, casi diciendo, “vaya estúpido”.
Serás llevado
pasillo abajo por un corredor, aparentemente saliendo a un lugar que no
debería. Físicamente, ese lugar no debería existir en ninguna parte de la
institución, pero ahí está. El corredor estará en un silencio eterno, incluso
si intentas hacer ruido. Los gritos morirán antes de salir de tu boca, y tus
pasos serán amortiguados. El guía sólo te llevara a un punto en una puerta.
Si entras, veras
un cómodo cuarto lleno de un placentero olor a un perfume in-identificable. En
el centro del cuarto, veras a una hermosa mujer manteniendo sus brazos como si
cargara algo; Viendo un poco mas allá, te darás cuenta que, de hecho, no esta
cargando nada en absoluto. Este cuarto se mantendrá en silencio al igual que el
corredor que dejaste, no importa cuanto lo intentes. La única excepción es que
hagas una pregunta: ¿Por qué están separados?
La mujer
entonces te explicara, con insoportable detalle, cada horrible evento en la
historia, cada lucha, cada guerra y cada violación. Ningún hecho en la historia
del universo escapará de tus oídos. Cuando ella acabe, todo caerá en el
silencio. Eres libre de hacer lo que quieras con esta información.
Esa mujer es el
Objeto 2 de 538. Depende de ti si son reunidos o no.
3. El Portador de la
Eternidad.
En cualquier
ciudad, en cualquier país, ve a cualquier institución mental o un centro de
reinserción social donde puedas ir por ti mismo. Cuando llegues al escritorio
principal, pregunta por visitar a aquel que se hace llamar El Portador de la Eternidad. Un suspiro podría
salir del sujeto y te mirara con suma piedad. Te llevarán abajo en un vuelo de
escaleras en donde debería estar la base del edificio, pero no lo está.
Mientras más y
más tiempo estés en la parte de abajo del edificio, comenzaras a oír un coro de
gritos. Al principio será apenas audible, como si se originara en un lugar muy
lejano, pero más cerca del fin del corredor, los ruidos se convertirán en
zumbidos tan ruidosos que pareciera que consumiesen a los demás ruidos. Pronto,
el estruendo se volverá tan doloroso que sentirás la necesidad de clavarte tus
propios oídos para escapar de él; se avisa de resistir este impulso, o
cualquier otra cosa que haga imposible tu misión. Un trabajador te mostrará una
puerta, cubriéndose ambos oídos. Tan rápido como pueda, abrirá la puerta y
huira, dejándote solo en este entumecedor y oscuro pasillo.
Esta es tu
última oportunidad de correr. Si decides continuar, abre la puerta; el
perforador lamento acabará abruptamente, dejándote los oídos zumbantes. El
cuarto al que entrarás estará cubierto en una casi tangible y consumidora
oscuridad pero muy por lejos el fin de la habitación. Ahí, apegado a la pared,
estará una figura famélica, cubierta en carne cruda. Te mirará fijamente con
una expresión maníaca en su cara, a pesar de estar lleno de heridas y con un
escalpelo medio enterrado en el pecho. Ahora será tu única oportunidad para
salvarte, y la única manera es preguntar: ¿Quien los creó?
El cacareará de
la forma en la que un animal lo hace antes de morir antes de responder. Te
contará la historia más terrorífica que hayas escuchado, mas allá de los
primitivos conceptos de dolor y muerte. Entrará en la pura esencia de la
maldad; Aquellos de mente débil se vuelven locos al oír la historia del sujeto,
así que mantente fuerte, no importa cuán débil se pueda sentir tu mente.
Cuando acabe,
podrás acabar con su vida, liberándolo de su terrible carga. Remueve el
escalpelo y temblará de agonía antes de caer en silencio… por siempre.
Ese escalpelo es
el Objeto 3 de 538. Está en tus hombros si los demás deben ser protegidos o
destruidos.
4. El Portador de la
Nada.
En cualquier cuidad, en cualquier
pueblo, ve a cualquier institución mental o centro de rehabilitación a la que
tengas acceso. Cuando llegues a la recepción, pide visitar aquel que se hace llamar
El Portador de la Nada. Deberá una mirada de enorme disgusto impregnar el rostro del empleado. Serás
entonces llevado a un edificio distinto, uno que aparenta ser una antigua casa
de madera. Dentro habrá un aparentemente interminable corredor más extenso que
la casa misma.
Estará completamente en silencio.
Intentar hacer un ruido en el momento equivocado es un severo y lamentable
error. Te darás cuenta de que las luces en el corredor se irán haciendo más y
más brillantes mientras te abres camino hacia el final, pronto siendo cegado
por su resplandor. Si en algún momento las luces se apagan, rápidamente grita
“¡No!, ¡alto! ¡Lo que estás haciendo está mal!”, mientras retrocedes. Si las
luces no vuelven, retírate por la puerta que entraste; debería seguir abierta,
ojalá no estés muy lejos de la entrada como para que la puerta cierre. Si lo
hace, una eternidad en el infierno sería por mucho preferible a lo que
sufrirás.
Si las luces regresan, continúa
caminando por el corredor. Al final del pasillo habrá una única celda; el
empleado la abrirá para ti mientras te mira con disgusto. Dentro de la celda
habrá un excéntrico pastiche de colores dispuesto en diversas formaciones como
arlequines. No debes ser distraído por ellas. En el centro del lugar estará una
joven mujer desnuda, cubierta en sangre
y atada por tiras de tendón humano. Si quitas tus ojos de ella aunque sea por
un momento, te destruirá total y completamente. Solo responderá a una pregunta:
“¿Qué eran ellos cuando eran uno?”.
Ella te mirará directo a los ojos y
dirá la respuesta en increíble detalle. Será distinto a todo lo que hayas oído;
estarás al borde tanto del éxtasis como la agonía por sus meras palabras. No es
raro para un buscador perderse en la euforia. Como sea, la peor cosa que puedes
hacer es ver el tatuaje en su pecho. Tu mente estará tentada a mirarlo, pero
debes resistir. Si no lo haces, y estúpidamente colocas tu vista sobre él,
caerás victima de sus terribles poderes. Te desollará vivo y añadirá tu carne a
sus ataduras, y quedarás atrapado con ella, totalmente consciente, por el resto
del tiempo.
El tatuaje es el objeto 4 de 538. Ellos
desean ser uno otra vez, pero no deben serlo.
5. El Portador de la
Luz.
En cualquier ciudad, en cualquier
pueblo, ve a cualquier institución mental o centro de rehabilitación a la que
tengas acceso. Cuando llegues a la recepción, cierra tus ojos y pide visitar
aquel que se hace llamar El Portador de
la Luz. Serás guiado a una puerta aislada que lleva a un
largo y ventoso corredor. Te dirán que abras tus ojos. El pasillo estará
oscuro, suficientemente angosto como para que seas el único que se aventure en
él; sentirás las paredes a tus lados, deberás continuar adelante.
Si en cualquier momento del camino el
pasillo es bruscamente bañado en luz, inmediatamente cierra tus ojos y
devuélvete a la puerta por donde entraste. Si tus ojos se mantienen abiertos
por más de un segundo, lo que verás te forzará arrancarlos.
Si las luces se mantienen apagadas lo
suficiente para que atravieses todo el corredor, llegarás a otra puerta. Si
puedes ver alguna luz escapando por el espacio bajo la puerta, huye
inmediatamente; lo que buscas no está allí. Si no hay luz visible bajo la
puerta, cuidadosamente gira la manilla y entra.
El cuarto delante estará completamente
oscuro excepto por una solitaria y poco luminosa vela. La escasa luz que emite
revelará el contorno de una figura cubierta por una capa por sobre ella. El
hombre bajo la capa figurará estar completamente inmóvil. Sólo hay una pregunta
a la que el hombre responderá: “¿Qué puede protegernos de Ellos?”. Di algo más
y te arrancará los ojos y devorará tu alma; serás en seguida forzado a tomar su
lugar bajo la capa por el resto de la eternidad.
Si haces la pregunta de arriba, un
grito perforador sonará de la vela y una serie de luces iluminarán el cuarto,
revelando imágenes de los más terribles pensamientos, fantasías y memorias de
todas las conciencias a través de la historia. La mayoría no puede manejar este
evento; caerán en la locura o morirán de inmediato. No obstante, si pudieras
por algún medio manejarte para sobrevivir la prueba, el hombre en capa se
alzará lentamente, pondrá sus manos en tu cabeza y te forzará a mirar su
rostro. Se verá como un hombre joven, pero sus ojos son meras cuencas vacías.
Desde este punto no debes desviar tu mirada, así eludiendo el ser dejado en
este cuarto, olvidado por siempre en el tiempo. Si no lo haces, entonces abrirá
tu mano derecha y colocará allí un pequeño y redondo objeto. Desde este punto
en adelante sentirás ningún dolor, pero las terribles imágenes que has
atestiguado en ese cuarto serán labradas en tu memoria por toda la eternidad.
El ojo que sostienes en tu mano es el
Objeto 5 de 538. El despertar ha comenzado; ellos no deben ser puestos juntos.
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