2531. La
Clausura del Portador de la Jactancia.
En cualquier ciudad, en cualquier país, ve a cualquier
barbería o peluquería según tu sexo. Si eres mujer, entra al salón y pide que
te hagan El Peinado de Medusa. Si
eres hombre, pide que te rasuren al Estilo
del Minotauro. Si la mirada del trabajador se torna confusa, no teniendo
idea de aquello que le preguntan, sal de la ciudad y no vuelvas hasta que pase
un año o dos. Las criaturas buscaran a aquellos que se burlen de sus
desgracias. Pero, si un simple asentimiento viene de la peluquera o el barbero,
no tienes nada de que preocuparte; todavía.
Siéntate en la silla y espera a que la persona empiece su
trabajo. Mientras las tijeras o las navajas comienzan a trabajar, una plática
habitual comenzara entre los dos. Cuando ya casi tu nueva apariencia este
terminada, la persona comenzara a preguntarte cosas mas intimas. Tienes que
responder solamente con la verdad. Aflora toda vanidad, engreimiento,
inmodestia, presunción, suficiencia, vanagloria y pedantería que albergue tu
corazón.
Cuando la persona haga participe de que termino su trabajo,
podrás preguntar: "¿De que se jactan
ellos?" Si no fuiste totalmente sincero contigo mismo, la peluquera
clavara las tijeras en tu cabeza. En la contraparte masculina, el barbero
rebanara tu cuello, dejándote en una agonía eterna, nunca pudiendo morir. Solo
si exorcizas cada sentimiento vanidoso dentro de ti, podrás estar frente a los
sirvientes del Portador. No importa si lo haces de corazón o por obligación. Se
te responderá con otra pregunta: "¿Por
qué no lo miras por ti mismo?"
Unos grilletes saldrán de los antebrazos de la silla y te
dominaran. No luches ante esto. Una compuerta se abrirá alrededor de la silla y
esta bajara. Mientras se realiza un descenso vertical que podría tomar horas o
días, imágenes dominaran la densa oscuridad que te rodea, respondiendo a tu
pregunta. Veras cada sufrimiento que “Ellos” hicieron pasar a la humanidad,
jactándose del poder que tienen y sucumbiendo por ello. También, veras como su
caída no intervino que sus vanos orgullos fueran heredados por la humanidad. Si
tu sanidad mental queda intacta, o lo más cercano a ello, no podrás mirar los
ojos de una persona sin sentir su petulancia, emanando como un aura purulenta
de su alma.
Cuando lleguen abajo, estarás en una sala circular con un
pedestal de mármol donde un hombre inmensamente gordo, estará alimentándose de
bandejas llenas de engreimiento y bebiendo vino en copas de altanería. Muéstrate
lo más humilde que puedas, o agregara otro plato a tu banquete; tú. Una
criatura te esperara a su lado. Si eres una mujer, te aconsejo cerrar tus ojos
y tantear el corto tramo a ciegas, porque será Medusa. Si eres hombre, acércate
suave y muy lentamente, con aire sumiso. Espero que no hayas tenido la
desgracia de ponerte una prenda roja, porque esta criatura será El Minotauro.
Este portador, usa a estos sirvientes porque ellos son los fieles
representantes de la jactancia que consumen a unos, y por los que otros pagan.
Estos guardianes solo responderán a una sola pregunta: ¿Si ellos dejaron todo el mal en su separación, que traerán con su
reunión?
La respuesta, es el objeto que se te entregara. No puede
ser visto, debido al resplandor que irradia en la oscuridad. Cuando lo toques,
estarás fuera de la peluquería o barbería en la que estabas. En tu mano, sostendrás
un espejo celestialmente pulido. Mírate en el. Tu nueva imagen te sienta bien. No
lo hagas una segunda vez, o tu propia arrogancia te consumirá. Mostrando a una
persona su propio reflejo, se sentirá alagada y enaltecida como un dios en el
Olimpo.
Pero, ya nunca tendrás la oportunidad de obtener este
objeto. Su elegido llego hace mucho tiempo, escupiendo en la cara del Minotauro
y matando a su portador.
El espejo de plata pulida, era el objeto 2531, reenumerado
como el 1993 de los 2000
Sellados. Su Sirviente, puede explotar las vanidades de todos. ¿Se romperá si
se refleja a si mismo?
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