51. El portador
de la ilusión.
En cualquier país, en cualquier ciudad,
ve a cualquier institución mental o casa de rehabilitación a la que
tengas acceso. Cuando llegues al escritorio principal pregúntale a la
trabajadora si “El portador de la ilusión” está alojado en ese
lugar.
Si la trabajadora asiente estás
condenado. El portador ha anticipado tu llegada y sentirás como tu cuerpo
lentamente se desvanece de la existencia. No es una experiencia placentera.
Si la trabajadora te responde que
no, sé agradecido. Ella te dará una hoja de papel con las instrucciones
de cómo llegar al mismo asilo y te pedirá que te vayas. Hazlo, da vuelta hacia
la izquierda y desecha la hoja de papel. No quieres advertir a este portador de
tu venida anterior de ser necesario.
Camina cuatro cuadras hacia abajo del
camino a la dirección a la que te estás dirigiendo, entonces gira a la derecha
y camina una más, entonces a la izquierda y dos más, entonces detente, rasca tu
barbilla y date media vuelta. La calle ha cambiado: Todo el color ha sido
drenado del mundo que está frente a ti. Un profundo cráter abierto en el centro
de la calle. Ningún panel de vidrio está sin daños. Y toda la gente con la que
pudiste haberte topado en esa última cuadra, está tirada por todos lados
horriblemente muerta.
Da un paso hacia atrás. Ahí debe haber
un pincel rojo en el piso, justo a tu lado. Tómalo y guárdalo en tu bolsillo.
Mientras observas, el efecto de la decoloración lentamente se desvanece
revelando lo que se ve como las secuelas de un ataque militar en un mundo en
blanco y negro: Construcciones derribadas, calles deshechas y personas muertas
por todos lados.
Rápidamente, cubre tus ojos con tus
manos y grita: “¡Niego la verdad! ¡Haz que la calle vuelva! Si el portador te
juzga indigno, sufrirás la misma suerte de la cuadra, y el efecto que verás
continuará su expansión, aclarando la ilusión, limpiándola de nuestro mundo.
Pero si pasas, un leve escozor se
disparará entre tus piernas, lo suficientemente fuerte para ser percibido. Abre
tus ojos. El efecto aún perdura, pero debes permanecer impasible, como lo
hiciste en el medio de la completa ruina. Camina directo hacia abajo de la
cuadra, hasta que llegues a una bodega. Las puertas, dañadas y degradadas, aún
permanecen fuertes. Al lado de las puertas hay una placa con el nombre del
edificio. Como los que ves en las estaciones de bomberos y lugares parecidos,
pero completamente en blanco.
Saca el pincel y escribe en la placa,
tan pequeño como puedas, mientras aún sea legible: “¿Quién sobrevivió para
contarlo?”.
La tinta se unirá en un solo punto, y
entonces comenzará a escurrir –Parecido a sangre
– por la placa. Describirá al sobreviviente, contando su historia de horror y
tristeza y su final de tener la necesidad de contar esta historia, para tratar
de estar seguro de que estas cosas nunca pasarán de nuevo. Lentamente tendrás
la horrible sensación de que el portador mismo era el sobreviviente hablando.
Él te asegurará que no es así, de
cualquier manera, y terminará la historia con: “Su destino no puede ser
contado, pero su legado vive”.
El pincel será fundido en tu mano y la
puerta de al lado de la bodega se abrirá estruendosamente. Corre al interior
–No camines– y entra a la oficina del gerente. Estará completamente oscuro,
pero no te atrevas a intentar encender ninguna luz, porque despertarías al
guardián de sus sueños. En lugar de eso, ve a tientas alrededor del escritorio
hasta que sientas un objeto, redondo y liso en tus manos.
La oficina parpadeará durante un
suspiro y tendrás una breve vislumbrada de la calle masacrada,
completamente a color, antes de que todo se vuelva negro.
Despertarás dos días después, sentado a
la mesa de la cocina en tu hogar, un diario informa a gritos acerca de un
ataque terrorista. Ponte de pie y te darás cuenta de que aún sostienes el
objeto. Ponlo sobre la mesa.
El objeto
que ves frente a ti, es una bola de acero del tamaño de una nuez y es el objeto
51 de 538. El sobreviviente ahora te conoce, y tú a él. Éste celoso secreto
será guardado durante todos los tiempos.
52. El Portador del asco.
En cualquier país, en cualquier ciudad,
ve a cualquier institución mental o casa de rehabilitación a la que tengas
acceso. Cuando llegues al escritorio de recepción pide visitar a aquel que se
hace llamar “El portador del asco”. El rostro del trabajador se tornará
ligeramente verde, se excusará y entonces caminará al váter más cercano. Una
guardia aparecerá a tu lado y te pedirá que la sigas. Obedécela, por ahora.
Ella te guiará a una simple puerta con
un número en ella; deberás recordarlo para alguien más. Casi como si
hubieses estado ahí por mucho tiempo. No te diré cuál será el número en
la puerta, pero si no es el correcto, tu destino estará plagado de dolor eterno
y nauseas. El número debe ser el correcto. Te encontrarás dentro de una
habitación que se ve muy parecida al estómago de una persona. Verás comida
siendo digerida, extraviándose en los más bajos tractos del ciclo digestivo. Se
verá más horrible de lo que jamás imaginaste.
Simplemente espera hasta que veas una
puerta cayendo dentro de la habitación, entonces, entra por ella. Si no puedes
entrar, entonces simplemente serás digerido, como todas las demás cosas en ese
lugar.
Si te las arreglaste para entrar por la
puerta, te encontrarás en una habitación con puras, blancas paredes. Ellas son
una de las pocas cosas que hace que este portador no enloquezca, tú no eres una
de esas cosas, como sea, así que mejor que estés preparado para correr
tan rápido como puedas, de ser necesario. Acércate a la chica que está en medio
de la habitación y pregúntale: “¿Qué consideras puro?”. Ella te mirará
fijamente y abrirá su boca, intentando hablar. Pero no podrá y comenzará a
vomitar sobre el piso. Cierra tus ojos hasta que escuches que ella ha vaciado
su estómago.
Cuando ya no escuches nada más, abre
tus ojos de nuevo y camina hacia donde estaba la chica. Toma las píldoras que
están a tus pies.
Esas
píldoras son el objeto 52 de 538. Ingerir una causará que te desvanezcas, tal
como lo hizo la chica.
53. El portador de la
pornografía.
En cualquier ciudad, en cualquier país,
ve a cualquier sex shop que puedas encontrar. Camina hacia el
encargado y pídele en tono erótico ver a aquel que se hace llamar “El
portador de la pornografía”. Si el encargado te sonríe, corre hacia la puerta
tan rápido como puedas. Si no lo haces, serás encarcelado en uno de los cuartos
privados del establecimiento, donde los grandes jefes vienen a ver su
pornografía. Tú no tendrás tanta suerte, la Televisión de la
habitación, comenzará a mostrarte los actos sexuales más depravados cometidos
por un hombre. Reza por volverte loco. Las imágenes de violaciones y tortura
sexual comenzarán a parecerte placenteras, mientras las imágenes que estás
presenciando comenzarán a ponerse más depravadas y grotescas. Cuando las
escenas que presencias finalmente terminen, y si tienes el infortunio de
retener aún tu sanidad mental, nunca más serás capaz de creer en ningún
ser humano, por su verdadera y depravada naturaleza que te ha sido revelada.
Como sea, si el encargado comienza a atenuar la luz, tienes hasta que esta esté
completamente apagada para remover cada pieza de ropa que estés usando.
Debes hacerlo sin ningún rastro de pudor y sin pasar ningún momento por la
inseguridad. Ahora, sigue al encargado a la puerta que está en la parte más
lejana del establecimiento.
Una vez que entres a ésta siguiente
habitación, serás bienvenido por varios hombres y mujeres de distintas razas,
edades y tipos de cuerpo. Curiosamente, encontrarás a todas esas personas
atractivas, sin haber tenido ningún tipo de persuasión sexual previa. Ellos son
los buscadores que vinieron antes que tú. No debes mirar a ninguno de ellos
por más de un momento, si lo haces, serás poseído por tu lujuria, y
permanecerás entre ellos en una eterna orgía de carne humana. Aunque ellos
parezcan poseer las mentes más depravadas, tú debes ignorar tus urgencias. Solo
mira a tu lado y sigue al encargado, ignorando cualquier intento de seducción
que puedas escuchar de los observadores. Eventualmente alcanzarás una puerta y
el encargado se irá. Cuando sus pasos estén completamente fuera de tu audición
cierra los ojos y entra por la puerta.
Cuando tus pies se topen con piso
sólido puedes alejarte de la puerta y abrir tus ojos una vez más. La
primera cosa que notarás de esta habitación es la decoración; Típica de los 70,
con una gran cama en forma de corazón, siendo aparentemente la pieza central
del cuarto. Eres libre de mirar alrededor cuanto quieras, pero no te sientes,
ni recuestes en la cama, hacerlo es invitar a venir a tu propia muerte.
Después de lo que parecerán unos
minutos, u horas, sentirás un fuerte dolor en tu pantorrilla seguido del arribo
de la sangre fresca brotando de la herida. No
reacciones y no mires abajo. En lugar de eso, espera hasta que una voz femenina
hable desde el centro de la habitación.
La mujer que ahora está recostada sobre
la cama, parece ser de mediana edad, y aunque ha pasado su tiempo es
innegablemente bella. La túnica que cubre parcialmente su cuerpo, deja ver una
suave y lisa piel y curvas que harían a muchas mujeres más jóvenes sentirse
celosas. Ella se levantará después de unos momentos y te ofrecerá una túnica
como la que ella usa. No respondas a esto, simplemente haz la pregunta:
“¿Sienten lujuria?”. Mientras ella comienza su larga, detallada descripción de
su encarcelamiento, te volverá la espalda, quitando su túnica. Será entonces,
cuando ella esté aun hablando, que verás cicatrices surcando su espalda, está
claro para ti que fueron causadas por duros latigazos. Ellas están muy
cercanamente ligadas a la historia que te está siendo relatada. Cuando ella
guarde silencio, te tenderá su propia túnica, sonriéndote con cautela.
De repente, te encontrarás en la parte
de afuera de la tienda, aun completamente desnudo y sosteniendo la túnica. No
hay personas alrededor, pero es mejor que te la pongas, entonces te darás
cuenta inevitablemente de lo cómoda que ésta se siente. Casi como si hubiese
sido hecha especialmente para ti. Notarás como la herida en tu pierna comienza
a sanar, y finalmente cicatriza.
La túnica es
el objeto 53 de 538. Úsala sabiamente.
54. El portador del
Archivo.
En cualquier ciudad, en cualquier país,
vea cualquier hospital o clínica de rehabilitación a la que tengas acceso.
Cuando llegues a la recepción, pide visitar a alguien que se hace llamar “El
portador del archivo”. Una cara de dolor y preocupación debe venir del
trabajador. Serás llevado a lo más profundo de las instalaciones.
Después de un gran número de idas y
vueltas, mucho más lejos de lo que en realidad se podría en una construcción de
ese tamaño, serás llevado a una celda de cárcel al viejo estilo. Dentro habrá
solo oscuridad y un solo sonido. El chirrido de un archivo contra el metal. Si
en algún momento el chirrido se detiene, rápidamente date la vuelta y corre.
Corre tan lejos y tan rápido como te sea posible, y no te preocupes por tomar
el camino incorrecto. Perderte en las profundidades de las instalaciones será
la menor de tus preocupaciones.
El chirrido debe continuar sin cesar,
como sea, camina hacia las barras y mete una mano en la oscuridad. Sentirás que
un objeto es colocado en ella, si se siente caliente, tíralo e inmediatamente
arrodíllate a rezar. Si tus rezos fueron lo suficientemente rápidos, cuando
mires de nuevo estarás aún fuera de la celda. Si fuiste demasiado lento, una
eternidad de archivar no te permitirá traspasar esas barras de nuevo.
El objeto debe sentirse frío, como sea,
haz una pregunta en voz alta hacia dentro de la celda y saca tu mano. La única
pregunta que recibirá una respuesta, será: “¿De qué lado están?”.
Sentirás como el archivo en tu mano
comienza a moverse y a destruirla tu piel, a romper tus huesos, no debes
concentrarte en el dolor, si no en tu pregunta. El archivo arrancará tu carne y
tus huesos hasta que nada quede de lo que antes fue tu mano. Debes soportar
esta prueba sin ceder ante el dolor, encontrarás la respuesta a tu pregunta en
tu mente, tu mano estará completa de nuevo y te encontrarás en la parte de
afuera de las instalaciones, con un frío y oxidado archivo apretado en tu
mano.
Muchos se vuelven locos con estos
conocimientos, otros utilizan el archivo para repetir el proceso, intentando
eliminar todas las palabras de sus cabezas. Si te las arreglas para
soportar, te encontrarás entre los que asistirán a la reunión.
Este archivo
es el objeto 54 de 538. Suavizará tu camino a la reunión, pero no te ayudará
más allá de eso.
55. El portador
de la crueldad.
El algún lugar en el que se reúnan
oscuros presagios y que la muerte haya maldecido, háblale al cielo sin
estrellas para consultar con “El portador de la crueldad”. Ante la tierra
contaminada sobre la que estás parado, se alzará un negro y antiguo pedestal
con un profundo, cuenco, excavado cráneo en putrefacción, montado sobre la
parte más alta.
Llegado a este punto, ya no hay vuelta
atrás, los ojos del cráneo en descomposición se llenarán con el color de
la sangre, y en tu cabeza, una perversa y ronca voz te dirá de una forma
monótona:
“Mors ultima
linea rerum est”. Que significa: (“La muerte es la última línea de las cosas”)
Ennegreciéndose hasta que la noche sea
vencida, en ese cuenco deberás reunir los corazones latientes de las personas
más importantes para ti. Si los corazones dejan de latir, serás tomado por la
oscuridad, si no realizas esta petición, serás tomado por la oscuridad, si
decides tomar el suicido como último escape, igualmente serás tomado por la
oscuridad.
Con los frescos, orgánicos latidos
reunidos en el oscuro cuenco, el oscurecimiento se detendrá. Mientras los
corazones se transforman en profundas, impenetrables formas oscuras, las voces
de los ofrecidos en sacrificio te hablarán en lenguas desconocidas. Aunque
incomprensibles, no debes obedecer las órdenes que te mandan.
En lugar de eso, convierte en
cadáveres a cinco de tus más odiados enemigos y tráelos al pedestal. Por sus
gargantas debe correr un sucio líquido, ni una sola gota debe llegar a tocar la
tierra. Los cinco cadáveres se reanimarán, levantándose como furiosas
marionetas comunicándose con su señor maldito, cambiando de forma a retorcidos
y oscurecidos seres.
A ellos, debes alimentarlos con cinco
niños pequeños vivos. El menor remordimiento en tus ojos no será tolerado.
Mientras la sangre fresca de los niños es bebida directamente de sus malditas
venas, debes mirar absolutamente toda su agonía, gritos, lágrimas y miedo,
hasta que sean devorados casi por completo. Ellos soportarán el equivalente a
un siglo de torturas mientras son ingeridos.
Cuando la prueba haya terminado, ellos
te rodearán, demandarán solo una reliquia más: Tu propio corazón. Serán muy
rápidos, ellos no sienten dolor como los mortales lo hacen. Mientras la oferta
impía ofrece pasarse a otras manos, también será consumida. La comida terminó,
las figuras se fusionarán y disiparán en una brillante aura oscura, eclipsando
el negro cielo.
Los susurros
silenciosos que consumen tu mente son el objeto 55 de 538. Cuando todo se haya
vuelto negro, ellos te guiarán hasta él.
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