En cualquier ciudad, en cualquier país,
ve a una institución mental o centro de rehabilitación a la que tengas acceso.
Cuando llegues a la recepción pide visitar aquel que se hace llamar “El Portador
de la Ira ”. El
empleado parecerá tímido mientras te muestra una puerta, entonces se irá.
Cuando entres por la puerta, mirarás una escalera que desciende a la oscuridad.
Mientras bajes la escalera, comenzarás a oír gritos. Los gritos vendrán de una
garganta desconocida.
Si se detienen en algún momento,
grita a la oscuridad “¡Vuelve a tus asuntos!, ¡no deseo entrometerme!” Si el
grito no regresa, ya no hay nada que puedas hacer, estarás muerto antes de que
sepas que pasó. Si continúa, puedes avanzar.
Eventualmente, verás una luz viniendo
desde las rendijas de una puerta. Atraviesa esta puerta y estarás en lo que
parece ser una mazmorra medieval. Cráneos vacíos llenos de velas servirán como
linternas, y esqueletos alineados en las paredes. Ahí habrá una mesa de madera
frente a las llamas provenientes de una chimenea. En esta mesa estará la cabeza
cortada de una niña de 4 años, mirando hacia delante con los ojos vidriosos.
Acércate a la mesa y mira a la cabeza
directo a los ojos. Con voz clara y dominante pregunta “¿Quien evitará que
vuelvan a unirse?” La cabeza te mirará a los ojos y te contará la historia de
un hombre. Te dirá toda su historia, desde su violento nacimiento hasta lo que
estará haciendo en ese preciso momento. Sus obras serán relatadas en
horripilante detalle. Él es un asesino de los que nunca se han visto antes, y
está simplemente demente.
Si al final de la historia, la cabeza
te dice “Él está escuchando nuestra conversación”, serás arrastrado fuera del
cuarto y nunca se escuchará de ti de nuevo. Experimentarás las cosas más
horribles jamás concebidas, y seguirás vivo hasta que las hayas experimentado
todas.
Si ella dice “Él está en otra parte”,
ese mismo asesino ahora te busca. No se detendrá hasta que estés muerto o los
objetos se hayan reunido. La cabeza dirá que la levantes. Levántala por el
cabello y mira el lugar en donde estaba. Ahí habrá una aguja, cubierta en sangre
seca, semen, pus, e incontables sustancias in identificables.
Esa aguja es
el Objeto 21 de 538. La caza ha comenzado y el reloj está corriendo.
22. El Portador del
Caos.
En cualquier ciudad, en cualquier país,
ve a cualquier hospital, y pregunta por aquel que se hace llamar “El Portador
del caos”. El empleado comenzará a sacudir la cabeza y a golpear el escritorio
con los puños. Pregúntale tres veces más y se levantará tranquilamente, te
llevará a un cuarto con una sola puerta, por la que deberás entrar. Debes
cerrar tus ojos, si no lo haces serás por siempre cegado y la única cosa que
verás será una constante vista del caos absoluto.
Si has cerrado los ojos a tiempo,
después de una hora de permanecer en total confusión, oirás una voz suave
llamar, “¿Los tienes?” No respondas. En vez de eso, golpea con tus pies el
suelo y abre tus ojos. Si ves un campo largo y estrecho frente a ti, entonces
has pasado la primera mitad de tu labor. Si ves una ardiente llanura de muerte
y mutilación, es demasiado tarde para ti. Serás devorado por los propios
pensamientos de tus más grandes miedos.
Camina hacia el sol poniente en el
campo de hierba durante una hora hasta llegar a un árbol sin hojas en sus
ramas. Mientras te acerques verás que ese árbol estará hecho de huesos y
rodeado por una piscina de sangre. Sumérgete completamente en esa sangre,
y cuando estés en la superficie una vez más, sentirás una mano de hueso
presionar algo dentro de tu palma, es un pequeño vial. Toma del vial y te
encontrarás parado en la antecámara del hospital.
Este vial es
el Objeto 22 de 538. La hora es noche y los demonios están llamando.
23. El Portador del
Odio.
En cualquier ciudad, en cualquier país,
ve a cualquier hospital y pide visitar a “El Portador del Odio”. El empleado te
dará un firme apretón de manos, mirará a tus ojos y dirá “Te tomó mucho
tiempo”. Te entregará una llave para el cuarto 532 y aconsejará que bajes por
el pasillo izquierdo.
En tu camino oirás un demente cacareo.
Si se detiene, grita “¡No te temo!” Si no regresa, corre lo más rápido que tus
piernas te permitan. Si continúa, sigue andando. Detente cuando llegues al
cuarto 532. La puerta estará cubierta de arañazos, rasgaduras y todo tipo de
quemaduras.
Ahí habrá un pequeño, extrañamente sin
cicatrices panel de vidrio en la puerta. Mira con atención hacia adentro. Si
hay una figura parada de espaldas a ti, retrocede lo más calmado posible. Si el
cuarto esta vacío, abre la puerta y entra. Una luz roja brillará en la única
ventana del cuarto. Si miras por esta ventana tus ojos arderán en sus cuencas y
tus gritos serán tu única articulación por toda la eternidad. El cuarto será
pequeño, las paredes estarán cubiertas en sangre, y habrá una pequeña figura
encapuchada sentada en el medio. Sólo responderá a una pregunta “¿Por qué
odian?” La figura con la capa volará en el aire revelando su grotescamente
desfigurado ser. Responderá a la pregunta con horripilante detalle. Cuando
acabe la historia colapsará, como si una tremenda carga hubiese sido retirada
de sus hombros, y se arrastrará hacia la esquina. Comenzarás a oír un extraño,
extraterrenal grito desde bajo de la puerta. Se oirán cada vez más cerca. Tu
única esperanza es envolverte en la capa y tirarte por la ventana roja. Si no
fuiste seguido despertarás en el césped del hospital al día siguiente, envuelto
cómodamente en la capa.
La capa es
el Objeto 23 de 538. Te esconderá de su odio.
24. El Portador del
Color.
En cualquier ciudad, en cualquier país,
ve a cualquier institución mental o centro de rehabilitación a que tengas
acceso. Cuando llegues a la recepción, pide visitar aquel que se hace llamar
“El Portador del Color”. El guardia te mirará y mostrará una tímida sonrisa
antes de darte la mano. Debes esperar exactamente ocho segundos antes de
tomarla, o los colores mismos te negarán, y no podrás entrar.
El guardia se parará y te llevará a una
celda, abriendo la puerta y haciéndote un gesto para que entres. Dentro de la
celda encontrarás dos niños pequeños, ambos vestidos en sombras de gris y su
piel parecerá como si todo color hubiese sido drenado de ella. Uno tiene el
pelo largo y lleva un vestido blanco, mientras que el otro usa un traje negro y
tiene el pelo corto. Sólo mira a los ojos al que está vestido de blanco, estos
son normales, ya que los de quien viste de negro te llevarán a la locura. Cada
uno llevará un guante y ambos te ofrecerán su mano. Toma sólo la mano con
guante de cada uno, si tocas la piel del niño de negro tu carne será plagada
con la peor agonía del universo, pero no morirás y él no te dejará huir; y si
tocas al niño de blanco sentirás más placer del que jamás has experimentado,
pero entonces, él retirará su mano y jamás volverás a sentir ese placer de
nuevo sin importar cuanto lo intentes; Tu lujuria te matará.
Los niños se mirarán uno a otro y se
inclinarán una vez, si sacuden sus cabezas cierra tus ojos y rápidamente di “Yo
no soy lo que buscas, pero puedo cambiar las mareas”. Una vez digas esto ambos
soltarán una risita y tirarán de tus manos, abriendo una trampilla en el piso
de su celda y descenderán a la obscuridad. Los niños hablarán al unísono,
presumiendo sin fin sobre su riqueza, todo lo que tienen. Te preguntarán muchas
veces si tienes celos, cada vez debes responder simplemente “Sí”. Tu destino
ahora está en las manos de esos niños.
Las escaleras por las que desciendes
son largas y se harán cada vez más estrechas, hasta que finalmente un niño está
delante y uno detrás. Si el niño de negro está delante considérate afortunado,
la vida está a tu espalda. Pero si está detrás, tu muerte será agonizante
y el pequeño te arrojará por las escaleras al abismo debajo.
Llegarás al final de las escaleras y
ambos niños te empujarán hacia una gran puerta de vidrio. Ellos te mirarán
fijamente, y lagrimas caerán por sus rostros; dirán que no pueden ir más
adelante, y apuntarán hacia la puerta. Debes entrar.
El cuarto estará a oscuras, salvo por
un rayo de luz dirigido al centro. Parada en la luz estará una mujer, muy
parecida a los niños, completamente sin color. Su cabello y vestido llegarán al
suelo, blancos como su piel. Sus ojos son completamente blancos, y estarán
mirándote fijamente. Si te sonríe, la has divertido; iluminará el cuarto con su
luz y te volverás uno de los cuerpos retorcidos que componen la
colección bajo su suelo de cristal. Si ella te frunce el ceño, te
dará la espalda e iluminará la parte del cuarto detrás suyo, despertando a
otros 7 seres, un hombre cacareante que sólo viste de negro, un hombre llorando
vestido de blanco, un hombre gruñendo con penetrantes ojos rojos, una mujer
haciendo muecas que viste sólo pétalos rosados, una niña sin emociones envuelta
en verde, un hombre de aspecto enfermizo con cabello de plata y un sonriente
hombre cubierto en riquezas. Ellos serán tus jueces. Debes elegir a uno, a
aquel que sientas que te hará justicia. Camina hacia él, preguntándole en tu
camino “¿Cuándo te despojarán de esta tierra?” Si elegiste el color incorrecto,
se parará y sonreirá, pronto te sentirás resbalando hacia la nada. Si escogiste
el color correcto responderá con un chillido horroroso, apuntando asustado a la
mujer en el centro del cuarto. Los otros te maldecirán en muchos lenguajes
diferentes y sentirás que el penetrante dolor desgarra tu cuerpo. Pronto, el
que has escogido avanzará para abrazarte y susurrarte al oído sus enfermizas
historias, las historias de tu muerte, de la muerte del mundo cuando cada
respiro se haya desvanecido. No te muevas.
Las maldiciones se detendrán, el cuarto
estará iluminado y los siete seres estarán mirándote fijamente. Donde la mujer
estaba habrá una pequeña pluma, como de una paloma, cambiando su color
continuamente.
Esta pluma
es el Objeto 24 de 538. Con ella puedes tomar lo que era de ellos para dar.
25. El Portador de la
Creación.
En cualquier ciudad, en cualquier país,
ve a cualquier hospital y pide visitar aquel que se hace llamar “El Portador de
la Creación ”.
La empleada te mirará a los ojos, horrorizada, antes de ponerse de pie. Ella (y
sólo una ella) te llevará a la
sala de maternidad y empujará hacia una puerta cerrada, a través de la que
deberás deslizarte.
Una vez cruzando la puerta, verás dos
más: una a la izquierda y otra a la derecha. Debes escoger la dirección a la
que estés más acostumbrado, esperando que tu destino guíe correctamente a tu
mano. Toca la manilla. Si una luz se asoma por debajo de la puerta, debes
entrar. Si no, debes correr al otro cuarto, lo más lejos que puedas. Duerme
donde caigas y no confíes en nadie. No permanezcas bajo la luz solar; busca la
sombra y reza al dios que prefieras porque pases desapercibido.
Si la luz es emitida de debajo de la
puerta, o si por algún milagro evades la captura después de tu error y regresas
a elegir una vez más, entra cautelosamente. El cuarto parece extenderse hasta
la eternidad; no intentes comprender su tamaño o forma, muchos hombres
mejores que tú se han vuelto locos intentándolo. A través de la inmensidad
de este cuarto estarán los cuerpos de los fetos muertos y de los no nacidos.
Aquellos capaces de hacer sonidos parecerán perforar tu conciencia con gritos,
los que parecerán ser audibles y a la vez el producto de tu imaginación.
En el horizonte estará una madre, poco
más que una niña, sosteniendo un bebé cubierto en una manta andrajosa en su
seno. Un examen más cercano del lactante te dejará pensando acerca de su
verdadera edad. Su expresión parecerá demacrada y agobiada por
las preocupaciones; una mirada eterna y sabia te asegurará que esos ojos
han olvidado más de lo que han visto.
Acércate a la madre tranquilamente. Si
la sobresaltas e interrumpes su lactancia, tu única esperanza es susurrar, “No
deseo molestarte, ni a tu hermoso hijo”. Si la has
apaciguado, posiciónate de manera que puedas ver al bebé a los ojos.
Una vez que lo hagas no debes romper el contacto visual por miedo
de perturbar al infante y atraer tu propia condena. Sólo puedes preguntar una
vez y sólo una pregunta: “¿Para qué hemos sido creados?”
El bebé se moverá y te envolverá con su
tela andrajosa , aprisionándote y rasgándote miembro por miembro; no debes
reaccionar ante el dolor o te arriesgas a no regresar a tu forma original. Si
puedes soportar la agonía, te mirará a los ojos, y verás el comienzo del
cosmos. Todas la cosas desde la creación de la existencia serán mostradas
frente a tus ojos. La verdad del origen de los Buscadores será traída a la
vida, y si no te vuelves loco por esta verdad, sentirás el calor de este
conocimiento quemando dentro de ti. Este calor crecerá hasta que el dolor de
las quemaduras supere por miles el de tus miembros rasgados. Sentirás tu cuerpo
incendiarse, ardiendo en la nada, volviéndose nada mas que cenizas.
En lo más alto de tu dolor y angustia,
si te las arreglaste para mantenerte estoico, notarás con tus ojos
despojados de párpados que has regresado afuera, exactamente un día
antes del incidente. En tus manos un manuscrito andrajoso con texto que parece
preceder la existencia misma.
Este es el
Objeto 25 de 538. Este libro anhela devolver los otros objetos a quien
pertenecen, y dentro de él se encuentra el conocimiento críptico
de cómo hacerlo.
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