En cualquier ciudad, en cualquier país, ve a cualquier institución
de salud mental o casa a mitad de camino que puedas llegar. Al llegar a la
recepción, pregunta por visitar a alguien que se hace llamar " El Portador
de la codicia". Si una mirada de hambre voraz viene del trabajador, huye
de la institución, pues si no lo haces, serás devorado vivo en la forma más
dolorosa posible. Sin embargo, si te da una mirada de aspecto cansado, te
llevará a una celda en un corredor que no estaba ahí antes. Las paredes estarán
hechas de oro y plata finos, pero no las toques, no sea que devoren tu alma .
Al caminar, si en algún momento oyes el sonido de monedas tintineando, detente y grita rápidamente: "Todo lo que brilla no es oro!" Si el tintineo continúa, estás condenado por toda la eternidad, y no hay razón para correr. Sin embargo, en caso de que se detenga, continúa.
Finalmente, llegarás a una puerta dorada. El trabajador la abrirá y cerrará sus ojos mientras entras. Cuando entres, la puerta se cerrará tras de ti. Dentro hay un exquisito palacio, hecho a mano, de marfil y oro y maravillas que ningún mortal haya construido o concebido. No te quede contemplándolo demasiado tiempo, pues si lo haces, el mundo se abrirá debajo de ti, y quedarás eternamente atrapado en un mundo de suciedad y la miseria.
Si continúas, el palacio a tu alrededor poco a poco goteará sangre, hasta que una lluvia de sangre caiga sobre ti. Continúa y nunca mires hacia atrás, y no te detengas. Finalmente, la lluvia cesará, y estarás en una habitación llena de bloques de oro y tesoros. Sentado en un trono de platino, habrá un cadaver, que responderá solamente a una pregunta: "¿Qué es lo que ellos codician?"
Se pondrá de pie y comenzará a contar a cerca de todas las necesidades, cada deseo, cada robo. Si logras mantener tu cordura, el cadaver se moverá hacia el tesoro cuando termine su historia. Sin embargo, no toques el tesoro. En su lugar, busca una pequeña moneda de cobre, que está inscrita con un lenguaje desconocido. Al segundo de tocarla, estarás de vuelta en la institución, como si nada hubiera sucedido, con la moneda en tu mano.
Esa moneda es el objeto 66 de 538. No vale nada y lo es todo.
67.
El Portador del Cosmos.
En cualquier ciudad, en cualquier país, ve a cualquier institución de salud mental o casa a mitad de camino, que puedas llegar. Llama la atención del recepcionista y pide visitar a alguien llamado " El Portador del Cosmos". El te mirará de arriba a abajo. Si murmura y se aleja, quédate en tu lugar, el regresará en un momento. A su llegada, abrirá una trampilla que se encuentra bajo su escritorio y te indicará que lo sigas. Te guiará por una escalera antigua de madera que queda suspendida, de alguna manera, en una sala imposiblemente grande, cuyos lados o fondo no serás capáz de ver. La única luz será la de la entrada. Verás formas descomunales en la oscuridad. Te recomiendo que no hagas ningún ruido más fuerte que el suave chirrido de las escaleras.
Tu guía te acompañará solo unos pasos más, pero en la oscuridad opresiva, sus rasgos son poco claros. Estarás descendiendo las escaleras por lo que parece una eternidad. Durante este tiempo, no dejes que tus pensamientos vaguen. Concéntrate enteramente en tu objetivo: El guardián del Cosmos. Mientras desciendes más en la oscuridad, las tablas de madera estarán balanceándose debajo de tus pies y la forma de tu guía parecerá cambiar. No es un engaño de tus ojos. Si se detiene en cualquier momento, suéltate de las escaleras de inmediato, una eternidad cayendo, sería preferible a su tormento.
Sin embargo, en caso de que siga sin detenerse, eventualmente, sentirás un viento. A lo lejos, debajo de ti, las copas de los árboles serán visibles. Por encima de tu cabeza, una bóveda de estrellas y nubes. A los lados, un horizonte amplio y sin obstáculos, con excepción de una estructura, a lo lejos a tu derecha. A medida que desciendes, podrás ver una mansión con un pequeño camino de tierra que conduce a la misma. Esta parte del descenso es increíblemente pacífica y tendrá una duración de varias horas. Disfrútalo, pero bajo ninguna circunstancia mires hacia atrás, desde donde viniste. La escalera colapsará y caerás a tu muerte.
Finalmente llegarás a la parte inferior de las escaleras. Te han depositado en un bosque densamente arbolado, a pocos metros del camino de tierra. Tu guía dejará de moverse. La luz de la luna se filtra entre los árboles, y te darás cuenta que él ha cambiado considerablemente. Lo que alguna vez había sido un hombre, ahora era una bestia descomunal e infernal. Él empezará a girar. Debes correr. La escalera, por la que recientemente descendiste, habrá desaparecido. Tu única opción es el camino. El demonio es lento, pero no se detendrá.
Corre. Corre hasta que tus pulmones ardan y se agite tu pecho.
Corre hasta que tu garganta se manche de sangre. Hasta que no puedas correr por
más tiempo. Renuncia a la esperanza. Cae de rodillas. Llora. Sentirás el
aliento del demonio en tus talones, y murmurarás una oración, mientras ves tu
vida pasar frente a tus ojos en un segundo. En ese preciso momento, cuando has perdido
toda esperanza, un disparo rugirá en el vacío del oscuro camino forestal. El
demonio a tu espalda, ha sido asesinado.
Lo que sigue, es crucial. No importa cuán cansado estés, debes ponerte de pie, y decir inmediatamente: "Quién es su enemigo?" . Si te demoraste una fracción de segundo más del tiempo, te volará en pedacitos de igual manera que al demonio. Sin embargo, si fuiste lo suficientemente rápido, un caballero elegantemente vestido aparecerá en un caballo a trote en la oscuridad, por el camino. Parece bastante joven y lleva una pistola del siglo 18 en su mano derecha. Tiene varios tomos grandes atados a las alforjas de su caballo y trozos de escritos en una lengua extranjera estan visiblemente pegados, de una forma moderna, a su ropa. Poco a poco se acercará, sin hacer ningún movimiento para desmontar, pero visiblemente interesado en ti. Debes sostener su mirada hasta que desaparezca en la dirección opuesta. Después de este intercambio el agotamiento, de pronto, se apoderará de ti, y encontrarás cada vez más difícil mantenerte despierto. Cede a tu cansancio y sueño.
Despertarás al día siguiente en tu cama, agarrando un pedazo de papel rugoso. En el, en una escritura elegante, están escritas las palabras: "Eres un tonto"
Ese hombre es el Portador del Cosmos, y todavía tiene el objeto 67 de 538. Él defiende el cosmos desde su renacimiento. Ahora que él sabe tus intenciones, Hará lo que sea por detenerte.
Hay, sin embargo, una opción alternativa. Debes tener
El Portador del Cosmos ha renunciado a
68.
El Portador de la Negativa.
En cualquier ciudad, en cualquier país, ve a cualquier institución de salud mental o casa a mitad de camino que puedas llegar. Llama la atención del recepcionista y pide visitar a alguien llamado " El Portador de la negativa". Si el recepcionista firmemente se niega a ayudarte, inmediatamente gira y sal de la institución y toma la ruta más rápida para llegar a tu casa. Después de dos semanas de esconderte sabrás si tus seguidores no te han encontrado. Sin embargo, si el recepcionista sólo asiente con la cabeza con una expresión pétrea y haciendo gestos para que los sigas, hazlo. Él te llevará a una habitación de hospital, aparentemente de aspecto inocente y se irá.
Tan pronto como la puerta se cierre, empuja la cama a un lado, para revelar una decrépita trampilla de madera abajo. Usa la cama para bloquear la puerta, el reloj no se detiene y los centinelas ya están en camino. Abre la puerta de la trampilla para encontrar un ataúd gris metalizado sucio y polvoriento, en un pozo poco profundo excavado en el suelo. Abre el seguro y levanta la tapa. Si el ataúd está vacío, entra en el y cierra tanto la tapa de la trampilla como la del ataúd. Si hay alguien, recomiendo que intentes romper tu propio cuello, antes que el residente del ataúd lo haga.
Debes permanecer en el interior exactamente cuatro minutos y trece segundos. Hasta que pase este tiempo, no levantes la tapa. Lo que sucederá si lo haces, está más allá de la descripción de cualquier mortal. Cuando el tiempo requerido ha pasado, golpea dos veces en la tapa de metal. Si no hay respuesta, golpea tres veces más. Si el ataúd tiembla ligeramente en respuesta, puedes empujar la tapa. Si el ataúd permanece en silencio, sabrás que tu tiempo de vida, es de un minuto como máximo.
Empuja la tapa para salir y te encontrarás en lo que parece ser los restos de un oscuro taller de máquinas subterráneo. Habrá manchas ocres en las paredes de metal y polvo gris del tiempo sobre el. Verás silenciosos aparatos de computación hablando en su propio idioma, cerca de cientos de miles de batallas que fueron planeadas, organizadas y miserablemente perdidas en aquella misma habitación en la que ahora te encuentras. Por más exóticas o complejas que puedan ser las máquinas, no te entretengas. Ponte de pie alza tu mano derecha hasta tocar un muro. Tantea hasta que encuentres una palanca de metal, esta más o menos al nivel de tus hombros. Si la habitación comienza a emitir un zumbido cada vez más fuerte, no te preocupes . En su lugar, habla en voz alta, con severidad: "Es la última pieza de conocimiento que necesitamos." Si el zumbido se apaga, continúa con tu búsqueda. Si no es así, la maquinaria participará en su última rutina de integración contigo como su objetivo. Cuando encuentres el interruptor, enciéndelo.
El último generador de funcionamiento iniciará con un ruido como de gemido, encendiendo las pocas luces que aun funcionan, al rededor del piso. En el centro de la sala en la que a penas se puede ver, podrás divisar un dispositivo mecánico, enorme, de color bronce e imposiblemente complejo, que más se asemeja a un cruce entre un trono de metal opulento y un sistema de soporte de la época victoriana. En medio de los tubos de zigzag, tuberías, válvulas, engranajes y placas, se puede ver un cuerpo frágil e inhumanamente flaco, apenas aferrado a su vida. Por más intimidante que sea el trono, entra en la presencia de la criatura y has la siguiente consulta, con naturalidad absoluta: "¿Quién los dispersó por primera vez?"
Tu pregunta hará brillar con una nueva chispa sus ojos grises, y con el pesar y la frustración de incontables generaciones en su voz áspera, y mecánicamente amplificada, te dirá todas las historias, todos los cuentos de vano heroísmo, cada unión rota, y todos los corazones dolorosamente decepcionados de quienes vinieron antes que ti. Su contagiosa desesperación atravesará tu piel, se deslizará más allá de su carne y perforará tus huesos, pero ten cuidado de no perder la concentración, el sigue siendo su esclavo y su lado corrupto esta listo para consumirte si le das la oportunidad. El te dirá de aquellos que supieron primeros de su convergencia, cómo ellos dispersaron los objetos y rompieron su profana unión y lo que hizo que esos primeros fallaran y perecieran.
Cuando termine, él extenderá su mano hacia ti, lenta y dolorosamente, desde dentro de la cáscara del metal. No tomes su mano. En su lugar, cruza los brazos sobre tu pecho y exclama: "Tus rutinas fallidas no son mías para aceptarlas" Apoyado en uno de los misteriosos dispositivos, hay un bastón delgado, de metal. Tómalo y usando todo el poder que puedas reunir, entiérralo en la única parte expuesta de su cuerpo en la que lo matarás instantáneamente, su cabeza. Su muerte será rápida.
Cuando su cuerpo podrido y el aparato infernal están en silencio, alcanza el interior del caparazón de metal que protege el cuerpo y tantea el interior de la máquina. Tan pronto como tu mano sienta una parte que pulsa calor, arrancala hacia afuera. Debería salir fácilmente. Retírate lo más rápidamente posible dentro del ataúd de zinc, has matado a la única entidad que ha llevado el orden en el lugar y este, no tardará en derrumbarse en el vacío. Cierra la tapa, cierra los ojos, y si tienes suerte, podrás casi inmediatamente caer en un profundo sueño.
Cuando te despiertes, estarás en tu propia casa, dentro del ataúd que a su vez está sobre tu propia cama, mientras abrazas con fuerza un pedazo de metal caliente contra tu pecho. Serás sabio y te desharás del ataúd a la primera oportunidad posible, su existencia evocará preguntas incómodas.
Este engranaje corrupto de oro es el objeto 68 de 538. Ahora ya sabes cómo tus predecesores fallaron. Es tu responsabilidad el asegurarte que sus errores no se repitan.
69.
El Portador de la Mente.
En cualquier ciudad, en cualquier país, ve a cualquier institución de salud mental o clínica de rehabilitación. Aproxímate al escritorio frontal, y pregunta por ver a alguien que se hace llamar " El Portador de
Sube las escaleras. Continuarás subiendo en lo que parecen millas. Si tu paso falla en cualquier momento, o tomas tiempo para descansar, siquiera un momento de respiro, tu concentración perderá claridad rápidamente, hasta desvanecerse completamente. Si luego recuperas la conciencia, te encontrarás en el lugar que tu llamas hogar, y la institución habrá desaparecido. Si este es el caso, agradece a tu dios, cualquiera que sea, que lo menos probable ha sucedido, estas a salvo. Si tu conciencia no regresa, entonces eres afortunado de que aun no te despiertan, para encontrarte en el lugar donde tus nefastos predecesores han llegado antes.
Cuando al fin llegues al final de las escaleras, te encontraras en un pasillo en muy mal estado, que parece como parte de un edificio de gran altura. La pared a tu izquierda tendrá muchas puertas. No abras ninguna de ellas, bajo ninguna circunstancia, independientemente de cualquier sensación que te incite a hacerlo. Este sentimientos es poco más que un truco. Las puertas restringen segmentos de tu psique, que, gracias a los cielos, están bloqueados, liberarlos ahora, será un grave error. La pared a tu derecha, esta compuesta, enteramente de vidrio. Viendo a través de este enorme vidrio, estará el lugar, cualquiera que sea, donde hayas nacido, aunque totalmente vacío y carente de vida.
Camina por el pasillo. Su longitud es variable, así que puede ser más largo incluso que la escalera que recientemente subiste. Al final del pasillo, verás una puerta de doble hoja. A diferencia de las demás puertas de este pasillo, debes abrir esta puerta, aunque sientas renuencia a hacerlo. Esto es normal, tu mente continúa intentando protegerte. Supera este sentimiento, y entra en la oscuridad del interior. En un tiempo breve, un pequeño foco se encenderá en algún lugar de la oscuridad arriba de ti, alumbrando un área del lugar. A través de la luz reflejada, se puede ver la zona de los alrededores muy poco iluminada. Lo mejor es no ver muy de cerca las imágenes que apenas se perciben.
Verás que estas de pie en el centro de unos círculos dibujados en el suelo, lo que indica que estas en una especie de carpa de circo. Frente a ti, habrá un hombre corpulento con aspecto extravagante, con un sombrero de copa brillante que tapa sus ojos con su sombra, evitando que percibas su mirada. Hazle la siguiente pregunta: "¿Qué me han ocultado?" Habla con claridad, y lo más importante, habla en voz alta. Habla como si te estuvieras dirigiendo a una multitud de miles, o el maestro de ceremonias delante de ti tendrá que quitarte de escena de una forma pensada para complacer a los seres que observan en ese momento. Su sentido de entretenimiento es muy diferente al de cualquier ser humano, no querrás averiguar cómo.
Si aplacaste al maestro de ceremonias, el romperá su látigo. El sonido será imposiblemente alto, y será acompañado de un destello de luz cegadora. Él habrá desaparecido, y en su lugar, encontrarás a otras dos personas. A tu izquierda, estará la persona que tú mas has odiado, quien quiera que sea, a quien guardes el más profundo resentimiento y odio. A tu derecha, estará la persona a quién más has amado, quien más te importa. Estén vivos o no, estas personas aparecerán en carne y hueso, frente a ti.
Acércate a tu enemigo mortal, y sin decir palabra, él te entregará un cuchillo. Sentirás un fuerte impulso por clavárselo en el pecho, debes resistir este impulso a cualquier costo. En lugar de eso, debes usar el cuchillo para retirar con el, el corazón de aquel a quien amas. Ellos estarán conscientes de todo. Gritará sin cesar para que pares, llorando y clamando por entender el por qué. No lo escuches y no dudes en tu tarea, la audiencia quiere ver derramarse la sangre de un débil y tú no querrás demostrar que eres un candidato válido.
Retira el corazón, y pásalo al maestro de ceremonia, quién está de pie detrás de ti. Luego, él te dirá con gran detalle, el primer pensamiento que te hizo tomar el camino en el que ahora te encuentras, y todo el contexto que lo rodea. Para algunos, este obscuro conocimiento, que reemplaza a una falsa construcción de la mente, puede conducirlos a tal desesperación que no podrán evitar, clavarse el cuchillo en el pecho. Si resistes a esta tentación, tu visión se ennegrecerá, y recuperarás la conciencia en el lugar en el que naciste, cualquiera que este sea. El cuchillo que usaste, está junto a ti, con una gruesa mancha roja, manchado para siempre con la sangre de todas las vidas que acabó.
El cuchillo es el objeto 69 de 538. Ahora tienes el conocimiento del por qué comenzaste. Si los objetos se juntan, tú serás el responsable.
70. El Portador del Mapa.
En cualquier ciudad, en cualquier país, ve a cualquier institución de salud mental o centro de rehabilitación que puedas llegar por ti mismo. Cuando llegues al escritorio central, pregunta por visitar a alguien que se llama a si mismo " El Portador del Mapa". El trabajador no alzará su vista de lo que esta leyendo, memoriza el número de la pagina. Repite tu requerimiento firmemente. El trabajador te mirará, molesto. Hará un comentario sarcástico. Si escuchas "Otro imbécil" has encontrado el lugar correcto. Si escuchas algún otro comentario, será mentira.
Entonces, el empleado, empezará a darte indicaciones. No serás capaz de escribirlas, no importa cuanto te esfuerces en intentarlo. Si no sigues las direcciones de manera exacta, te perderás y terminarás fuera de la institución, este será el peor destino que puedas imaginarte. Si sigues las direcciones, escucharás un sonido como de un infinito número de manos escribiendo. Este sonido, crecerá mientras estés más cerca de tu meta. Si este sonido llega a detenerse, respira hondo y grita cualquier información a cerca del lugar donde empezaste, incluyendo las direcciones y como llegaste allí. El sonido de la escritura deberá empezar nuevamente. No te pierdas.
Al final de las direcciones, verás una puerta con seguro eléctrico. Detente inmediatamente. Escucharás una risita, no gires. Una voz empezará a hablar bajo el sonido ensordecedor de la escritura. Ignórala y susurra la siguiente pregunta: "¿Dónde voy a terminar?" Él responderá tu pregunta con grotesco detalle. En el momento en que él deje de hablar, ingresa el número de la página que viste en el texto que leía la persona en recepción. Despertarás en la iglesia más cercana a la institución, acostado sobre un mapa.
El Mapa es el objeto 70 de 538. Te guiará a cualquier lugar que necesites ir, pero no a la ubicación de los otros objetos.
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