En cualquier ciudad, en cualquier país, ve a
cualquier institución de salud mental o centro de rehabilitación al que puedas
llegar. Al llegar a la recepción, pide visitar a alguien que se hace llamar El Portador de los Lentes. La recepcionista
no reconocerá tu solicitud en un primer momento, pero debes seguir preguntando.
Cuando levante la cabeza, ella te dará una mirada inquisitiva, y te preguntará
si estás seguro. Si tienes alguna duda en tu mente, no tendrás éxito, ella te
dará la espalda y se alejará en silencio y no regresará jamás. Pero si no dudas
de tu inminente victoria, ella lo notará y sonreirá suavemente, luego te
llevará hacia una puerta detrás del mostrador.
La puerta se abrirá y verás una sala de color gris,
muy angosta, con espacio apenas suficiente para que los dos puedan pasar.
Habrán grandes espejos, colocados a intervalos a lo largo de las paredes,
reflejándolos a los dos a lo largo del camino, debes mirar en cada uno de ellos
al pasar. Si uno de los espejos no refleja a la recepcionista, comienza a orar,
pues ya no te queda mucho tiempo en este mundo.
Sin embargo, si eres tú quien no se refleja en uno
de los espejos, detente y gira para mirar a la mujer. Ella dará la vuelta y
empujará a un lado el espejo, revelando un cuarto oscuro. Asegúrate de darle
las gracias antes de entrar en el interior, los poderes en este lugar no
toleran un visitante grosero.
El espejo se deslizará silenciosamente en su lugar,
cubriendo el ambiente de oscuridad, y una voz comenzará a murmurar palabras sin
sentido a sí mismo por un tiempo indeterminado. Cuando se detenga, debes
indicar con calma: “Estoy aquí sólo
para ver a un amigo”.
Si vuelves a escuchar la voz, no será un susurro,
sino un rugido de ira que destruirá tu cuerpo, dejando tu alma consumirse
lentamente por el Portador. Pero si la sala empieza a iluminarse, entonces
captaste su interés.
Te encontrarás en una pequeña habitación con poca
luz, con una sola silla en el centro. Quédate quieto, no hagas nada hasta que
una voz te pida que te sientes, hazlo. El Portador te hará muchas preguntas, y
tú debes contestar con la verdad, sin ningún intento por aclarar los detalles.
Mentirle, hará que salga su demonio, y tu querrás evitar eso por ahora.
Cuando haya terminado, él te agradecerá por tu
honestidad, y querrá saber por qué has ido donde él. Pregúntale: ¿Puedo ver tu cara?
El Portador reirá amablemente, y un par de lentes
caerán en tu regazo. Tómate el tiempo para pensar en aquello que consideras lo
más importante para ti, y luego ponte los lentes.
Ahora verás la habitación en su totalidad,
rezumando sangre pestilente en cada centímetro de cada superficie, salvo el
lugar donde ilumina la luz. No te pares hasta que el Portador te lo pida, y
cuando lo haga, salta sobre la silla inmediatamente. La luz se apagará, y la
sangre llenará el vacío que había en la zona donde estaba alumbrado, pero
todavía será capaz de ver en la oscuridad a través de los lentes. Mira
directamente delante de ti, y pide educadamente, ver el rostro del Portador de
nuevo
La sangre en la pared se partirá como una cortina,
y una figura emergerá. Si se trata de otra cosa que no sea lo que pensaste
antes de ponerte los lentes, quítatelos rápidamente y tiralos a un lado. Si
eres lo suficientemente rápido, la oscuridad se partirá para revelar la puerta
de la institución por la que llegaste; considérate muy afortunado. En caso de
que no seas lo suficientemente rápido, entonces tu sangre se añadirá a la del
cuarto lentamente, muy lentamente.
Sin embargo, si es lo que pensaste, deja la silla.
Tus pies tocarán la sangre, pero no te hundirás. Da cinco pasos hacia adelante
y detente. Aquello que pensaste, cualquier cosa o persona que sea, se moverá
para alcanzarte. Da tres pasos más, y espera a que el objeto/persona se mueva
de nuevo, entonces da un solo paso. Esta vez, cuando el objeto se mueva, cierra
tu puño y golpea con toda la fuerza que puedas reunir. La superficie cederá y
se romperá como vidrio, dejando al descubierto un cráneo flotando, con trozos
de carne podrida que todavía se aferra a su rostro.
Saca tu mano inmediatamente, y no examines las
heridas que se produjeron por el golpe. Agradece al Portador con la mayor
cortesía posible. A continuación, te preguntará, con respiración horrible, si
deseas ver tu cara.
Cortésmente declina a su proposición, y comienza a
alejarte. Te colocará una mano en tu hombro, e insistirá en su petición. Ahora,
pregúntale: ¿Cómo pueden ver? La
mano entonces te empujará hacia abajo con fuerza, y te hundirás en el suelo
ensangrentado. Al hundirte, pulsa tu mano en tu cara, y mantén los lentes en su
lugar. Ellos son todo lo que te protege ahora.
Verás decenas de espantosas imágenes, pasando por
tu visión a medida que desciendes. En todo esto, no debes apartar la vista de
estas escenas, por más aterradoras que sean, ya que una de ellas eres tú.
Al pasar por tu propia imagen mutilada, alcánzala y
tócala. El mar de sangre se disipará, reemplazado por una completa oscuridad.
Cuando aparezca una puerta, ábrela. La luz será cegadora, pero te encontrarás a
salvo, en uno de los baños de la institución. Recuerda que debes decir “Gracias”, pues el Portador ha
disfrutado de tu compañía.
Los lentes que llevas puestos son el Objeto 86 de
538, los Ojos de Claridad. Cuando llegue el momento, podrás ver lo que
ellos ven.
87.
El
Portador de la Juventud.
En cualquier ciudad, en cualquier país, ve a cualquier
institución de salud mental o centro de reinserción social que encuentres. Al
llegar a la recepción, pide visitar a alguien que se hace llamar El Portador de la Juventud .
El encargado
ahogará una risita infantil y se levantará de su asiento, haciendo un gesto
para que lo sigas. Hazlo, pero no muestres ninguna emoción que no sea molestia,
ya que hay criaturas que te miran, esperando una oportunidad para borrar tu
mente.
El asistente te guiará a través de las
instalaciones, saltando alegremente y girando pasillos a su antojo. No te
molestes en tratar de recordar el camino, eso es irrelevante. Después de lo que
se sentirá como horas de marcha, llegarán a una habitación vacía y frenará
bruscamente, anunciará que han llegado. Síguelo y cierra la puerta con firmeza,
él esperará a un lado, meciéndose con cautela sobre sus talones. Luego irá
hacia la puerta, abriéndola con una pequeña sonrisa.
A través de la puerta, verás una pradera
exuberante, llena de vitalidad y de vida. Sigue a tu guía y detente cuando él
lo haga. A continuación, echará una mirada nerviosa a su alrededor, y se
inclinará hacia ti con temor en sus ojos. Dirá una sola palabra, luego saldrá
por la puerta y la cerrará. No debes olvidar esa palabra.
Camina hacia delante con pasos firmes, manteniendo
un rostro enojado, los guardianes saben que no perteneces aquí, pero tendrán
mucho miedo de enfrentarte. . . por ahora.
Continúa caminando hasta llegar a un círculo de
flores, entra en él. Las flores se marchitarán de golpe, con excepción de unas
pocas.
Del lado donde no se marchitaron las flores es la
dirección por la que debes caminar, ve hacia esa dirección, da 44 pasos, luego
detente, gira a la derecha, y camina otros 44 pasos. Cuando te detengas por
segunda vez, da un giro completo. Debes estar en un bosque denso y frondoso. Si
no es así, entonces los guardianes han reunido su valor, y ningún poder en
aquel lugar podrá salvarte.
Al llegar, inmediatamente da tres pasos hacia
atrás, deberías estar bajo un árbol de gran tamaño. Las ramas se enredarán en
tu cuerpo y te mantendrán atrapado. No luches. No importa cuánto se contraigan,
no debes mostrar dolor, pero mantén tu cuerpo hacia adelante, pues el árbol
puede intentar aplastarte contra sí mismo. Cuando el árbol te suelte, varios
niños saldrán de entre los arbustos, riendo y jugando, ajenos a tu presencia, y
formarán un círculo alrededor del árbol.
A medida que comienzan a bailar alrededor de él,
van a cantar en voz agradable, una canción infantil tonta, haciendo que los
árboles de alrededor tiemblen de risa. Hagas lo que hagas, no hables o suavices
tu cara, espera a que los niños hagan una pausa y se sienten para recuperar el
aliento. Uno de ellos finalmente se dará cuenta de tu presencia, y preguntará
qué estás haciendo allí. Diles que deseas ver al Padre. Ellos se quedarán
asombrados. En caso de que comiencen a reír, tu muerte llegará pronto, por
criaturas que no hay palabras para describirlas.
Diles una vez mas, severamente, que deseas hablar
con el Padre, y su líder agachará la cabeza con tristeza, murmurando cosas de
ti. Se pondrá de pie, y dejará a los demás. El resto empezará a hablarte y a
hablar entre ellos, pero tu no debes mirarlos ni escucharlos, ni incluso pensar
en nada que puedan decir de ti, lo único que ellos quieren es romper con tu
máscara de enojo para castigarte. Si dejan de hablar, debes decirles: “Dejen de quejarse y disfruten su
existencia”. Debes sonar tan amenazador como sea posible, ellos volverán
a hablar. Nadie sabe lo que pasa si se quedan en silencio.
Cuando el otro niño por fin llegue, se sentará de
nuevo, y una figura alta y arrugada saldrá de la espesura. Te mirará fijamente,
con un rostro demacrado y con un enojo que debe coincidir con el tuyo. Exigirá
saber por qué, de todos los lugares, has ido a aquél. Míralo y pregúntale, ¿Acaso eso importa realmente?
La figura suspirará, y empezará a quejarse sobre la
estupidez de la juventud; permanece en silencio, pues no son bien recibidas las
interrupciones. Cuando finalmente termine, te volverá a preguntar por qué estás
aquí. Pregúntale: ¿Qué eran antes de
esto?
Los ojos del anciano brillarán de comprensión, se
sentará en una piedra cercana y empezará a hablar. Te dirá, con todos los
detalles posibles, lo que eran antes de que todo empezara, cuando todavía había
una pizca de bondad en ellos. Explicará, con voz fuerte, los tiempos más
tranquilos, y hablará de los acontecimientos que provocaron su caída. Cada
ilusión, cada sueño aplastado será descrito por él.
Mientras el anciano habla, el verde a tu alrededor
se convertirá en tierra muerta, ennegrecida, árboles podridos y vegetación sin
vida. No cambies tu expresión, y mantén tu mirada en el anciano.
La historia terminará con “¿Ves lo que le han hecho a mis hijos?” Las pequeñas figuras que
estaban sentadas a tu alrededor serán ahora cadáveres pútridos, con destellos
de tristeza en sus rostros putrefactos, rogando por ser liberados. Todos ellos
se pondrán de pie, y se acercarán a su padre, mientras te dicen que su hambre
debe ser saciada.
Ahora, en tu voz más alta, grita la palabra que te
dijo el trabajador. Si la has olvidado, o la pronuncias mal, pasarás el resto
de la eternidad como la comida de los niños muertos.
Di la palabra, correctamente, y todos ellos deberán
caer al suelo, tapándose las orejas, y las ramas del árbol se romperán. Toma el
mayor trozo de madera que puedas encontrar, corre hacia el anciano y apuñálalo
en el cuello con la madera. A medida que se ahoga con su propia sangre,
sostendrá una rosa. Tómala, mientras la oscuridad te rodea, obligándote a
ahogarte y morir como el anciano.
Cuando sientas como si tus pulmones fueran a
reventar, encontrarás una puerta que te llevará al lugar al que llamas hogar,
entrarás en ella, mientras te falta el aire y apretando la flor en tu mano
húmeda y fría.
Esa rosa es el Objeto 87 de 538, un recuerdo
triste. Representa la pureza que una vez exisitió, y que no exisitirá otra vez.
88. El Portador del Vacío.
En cualquier ciudad, en cualquier país, ve a
cualquier institución de salud mental o centro de reinserción social que puedas
encontrar. Al llegar a la recepción, pide ver a alguien que se hace llamar El Portador del Vacío. El trabajador te mirará
como si hablaras en otro idioma. Repite tu solicitud una vez más, las veces que
sean. El trabajador se pondrá de pie, visiblemente alterado, y hará un
movimiento para que lo sigas. Hazlo, pero mira tus pies y cuidadosamente cuenta
tus pasos. Una vez que tus pies hayan dado el paso número 64, detente. El
trabajador habrá desaparecido.
Gira a tu izquierda, y golpea tres veces en la puerta
frente a ti. Si no hay respuesta, da la vuelta y haz lo mismo en la puerta
detrás de ti. Si todavía no hay respuesta, entonces éste no era tu juego, por
tanto, vagarás por los pasillos de la institución por el resto de la eternidad.
Pero, si una voz infantil te pide que entres, abre
la puerta en silencio y entra. Será una habitación sencilla, pintada de un
color azul como el océano. Habrá un niño en el centro de la habitación, sentado
en una mesa, jugando lo que parece ser una mezcla entre un juego de mesa y
solitario. El niño te mirará con ojos increíblemente negros, ojos que parecen
penetrar tu alma y más allá. Te preguntará, sin dejar de mirarte, “¿También quieres una carta?”
Los próximos momentos decidirán tu destino
Mira a sus ojos, pero no hagas ningún sonido.
Respira tranquilamente. Él finalmente suspirará, y volverá a su juego. Sacará
una carta de la pila sobre la mesa.
Si la carta tiene una imagen en ella, el niño
suspirará de nuevo, y tirará la carta al suelo. La imagen en la carta, cobrará
vida, huye, si lo deseas. Si tienes suerte, morirás de inanición y de
deshidratación antes que la criatura, increíblemente grotesca, te encuentre en
las salas de la institución.
Pero, si la carta está vacía, pregunta en voz alta
y autoritaria: ¿Por qué se destruyeron?
El niño te penetrará con su mirada una vez más,
como examinando tu existencia. No trates de ocultar nada, ni luches. Los
poderes de este Portador son más de lo que parece, y es muy posible que pierdas
la cordura si te resistes.
Si aún estás cuerdo cuando termine este “examen”,
tendrás mucho sueño. Una vez más, no luches contra este
sentimiento. Despertarás en la cama, en el lugar que llamas hogar, con un
objeto pequeño, redondo, nacarado, en tu mano.
Este Objeto es el 88 de 538. Jugaste el juego y ganaste,
¿Pero serás tan afortunado cuando se reúnan todos?
89. El Portador del Corazón.
En cualquier ciudad, en cualquier país, ve a
cualquier institución de salud mental o centro de reinserción social que
encuentres. Al llegar a la recepción, pide visitar a alguien que se hace llamar
El Portador del Corazón. En caso de que una expresión
de falta de interés se dibuje en la cara del trabajador, se persistente y
pregúntale de nuevo, pero con un tono más decidido.
No dejes que el tono de tu voz se desvanezca en
ningún momento. Ellos saben que estás allí, y no dudarán en matarte. Una vez
que se rinda y se levante de su escritorio, síguelo. Se detendrá en un pasillo
muy extraño. Te entregará una máscara que tiene la mitad de una insignia
extraña en un lado mientras que el lado opuesto es toda negra. Lo mejor será
que te pongas la máscara antes de entrar, ya que no querrás que vean tu cara,
ellos muy bien podrían identificarte entre un grupo grande de gente bastante
bien. El trabajador estará allí, pero no te va a ayudar.
Una vez que llegues al final del pasillo, verás una
puerta de madera del estilo de la época de los campesinos, reyes y caballeros.
Llama dos veces, y di esto exactamente: “Deseo
estar completo, no es mi intención molestar”. En caso de que digas algo
diferente, la puerta se abrirá de golpe, rompiéndose en pedazos, y no querrás
saber lo que está del otro lado.
Pero, si has dicho lo correcto, la puerta se abrirá
poco a poco, y serás impulsado por una fuerza desconocida. No te molestes en
mirar hacia atrás, porque no hay nadie. Llegarás a un gran claro, y la puerta
por la que entraste habrá desaparecido. Mira a tu alrededor, Verás un gran
castillo, o lo que quedaba de él, más allá de un claro enorme. Camina hacia él,
manteniendo tu máscara en todo momento. Es lo único que te protege.
Pasarán días, incluso semanas, antes que llegues al
castillo, sigue caminando hasta que llegues a una puerta cerrada. Llama dos
veces, y di: “He venido por mi
corazón”
Un panel corredizo en la puerta se abrirá, revelando
esferas brillantes de color ámbar en la oscuridad. Pregunta esto: ¿Tienes lo que busco? Preguntar
cualquier otra cosa, hará que la puerta se abra. No podrás escapar de lo que
está del otro lado.
Si haces la pregunta correcta, escucharás un
gruñido, significa que tienes acceso al pasillo. Entra, la puerta se cerrará.
La criatura que tenía aquellos ojos como esferas brillantes, no estará por
ningún lado. Es mejor así, por tu propio bien.
En aquel pasillo, todo es seguro, por lo que eres
libre de quitarte la máscara y mirar alrededor. En el muro izquierdo del
pasillo, habrá un hermoso mural que representa acontecimientos muy raros y
peleas. En el muro del fondo, te verás a ti, pero no tendrás rostro, y detrás
de ti habrá una horda de cosas innombrables. No grites por lo que verás en el
muro derecho, pues, ni siquiera la máscara podrá protegerte.
Echa un vistazo a tu máscara después de ver el muro
de la pared derecha. La insignia de la máscara debe representar tu propósito
para la búsqueda de este Portador. Ahora debes mirar el espantoso mural y decir
en un susurro: “Quiero borrar este
momento”. Un poco de pintura y algunos pinceles aparecerán junto a ti,
tienes que pintar la insignia de la máscara con los colores apropiados. En caso
de que no coincidan los colores o ignores por completo este paso, hará que los
demonios se den cuenta, y sepan quien eres.
Una vez que hayas terminado y estés listo para
recibir el Objeto, toma una larga mirada a la insignia de la máscara. Tendrás
que recordar su nombre una vez que estés cara a cara con el Portador, cuando ya
puedas reconocerlo sin problemas. Ponte la máscara y ve a la puerta al final
del pasillo. Golpea tres veces, y di: “Quiero
ocultar la luz del sol”.
Decir otra cosa, hará que la puerta se cierre,
mientras que la puerta por la que entraste, se romperá, y ni el más santo será
capaz de salvarte de tu destino. Si dices la frase correcta, la puerta se
abrirá, y los murales en las paredes en el pasillo desaparecerán, excepto el
símbolo que pintaste. Cierra la puerta detrás de ti y asegúrala con el mayor
número de mecanismos de bloqueo que encuentres. La sala a la que has entrado
tiene garabatos en las paredes, con palabras que muestran un críptico mensaje
que apunta a otro, y otro, y otro.
No te molestes en tratar de entender estos
mensajes, esto te dejará loco y tu comprensión de la vida se derrumbará en
pedazos. En cambio, mira al Portador que está detrás de ti. Está sentado en el
suelo, escribiendo algo incoherente con una pluma y tinta carmesí. Parece que
le queda muy poca.
No importa cuánto tiempo tome, espera hasta que la
tinta se agote. Interrumpirle dará lugar a que la pluma sea clavada en tu pecho
y tu sangre será drenada de tu cuerpo, la cual será usada como suministro de
tinta para el Portador. Cuando termine de escribir y toda su tinta se haya
agotado, pregúntale: ¿Por qué los
inocentes son los primeros en sufrir?
Él se levantará, mirándote directamente con ojos
muy rojos y tan cerca de ti que podría rasgarte la máscara. A continuación te
explicará, en gran detalle, las tragedias y muertes de personas que conoces,
personas que no conoces, y personas que desearás nunca haber conocido. Cuando
haya terminado, dará un paso atrás y te preguntará que es lo que eres. Si no
entiendes la pregunta y das la respuesta incorrecta, desearás que los demonios
del exterior te hayan alcanzado primero.
Tu respuesta debe ser: “¡Soy un ______!”, con el espacio blanco como el nombre de la
insignia de la máscara. A continuación, va a reaccionar horriblemente, su piel
se derretirá y sus ojos caerán, de forma que sus globos oculares colgarán de
sus membranas, hasta que, finalmente, se desprenderán. Su pelo se caerá, y su
lengua se arrancará con fuerza.
Su carne, o lo que que queda de ella, ahora es toda
de tono negro y su tamaño podría hacer que incluso el más grande demonio
tiemble, pero no te acobardes de su forma verdadera, él sólo ataca a los
cobardes. Con orgullo en tu voz, grita otra vez tu respuesta, y él hará un
agujero en el techo. Una luz brillante resplandecerá sobre él, y el Portador se
fundirá en un pequeño charco de líquido negro.
Todo lo que queda de él es un llavero pequeño, con
un corazón rojo brillante colgando de uno de sus extremos. Delante de ti,
aparecerá una puerta blanca, estará abierta. Rápidamente recoge la llave y
entra por la puerta con los ojos bien cerrados, tan duro como puedas. Por cerca
de un minuto, sentirás una sensación como de que caes. No abras los ojos, por
que no querrás saber por dónde estás cayendo, y si lo llegas a saber, quedarás
atrapado allí para la toda la eternidad.
Cuando estés boca abajo en lo que parece ser
cemento, y sientas un calor en tu cuerpo, puedes abrir tus ojos. Ahora estás
fuera de la institución o centro de reinserción social, la misma a la que
fuiste a buscar el Objeto.
La máscara que llevabas se caerá, y se quemará por
un fuego negro quedando nada más que cenizas, para ser arrastradas por el
viento.
El llavero es el Objeto 89 de 538. Cuando hayas
descubierto su propósito, tendrás una oportunidad de acabar con todo.
90. El Portador del Buscador.
En cualquier ciudad, en cualquier país, ve a
cualquier institución de salud mental o centro de reinserción social que puedas
encontrar. Al llegar a la recepción, pide visitar a alguien que se hace llamar El Portador del Buscador.
Una mirada aburrida se extenderá a través de su
cara y te preguntará, “¿Amigo o
familiar?” mientras busca en sus papeles. Responde con prontitud, pero
con calma, que tu eres “Aquel que
busca”. Te dará una mirada que te dará a entender que te encuentras en
una situación comprometedora. Aunque, de hecho es así, pues estás comprometido
desde que decidiste emprender este viaje. El secretario te dirá que te retires,
alegando no tener tiempo para bromas. No insistas. De hacerlo, serás escoltado
por los guardias, y perderás toda oportunidad de conseguir lo que buscas.
Levántate para salir, y pon tu mano en la puerta
del edificio. Recuerdo claramente que muchos de los que han buscado a este Portador,
han llorado amargamente en este punto, aunque dudo que tú lo harás. Grita con
todas tus fuerzas, con una voz lo suficientemente fuerte como para sacudir las
piedras: “¡Yo sé que son reales! ¡No
dejes que esto termine aquí!”
Sentirás una mano en tu espalda. Tal vez te toca el
hombro o el brazo, o tal vez te tira de tu pantalón. Gira para ver quién llama
tu atención, no habrá nadie. Te encontrarás en una choza destartalada. Si un
aire prohibido parece alejarte de ella, has encontrado el lugar. Si deseas
ahorrarte los innumerables horrores de los 538 Objetos, da marcha atrás. Nadie
va a pensar mal de ti. Sin embargo, si eres valiente, toca la puerta de
plástico forrado.
La puerta se deslizará hacia atrás, revelando a una
mujer hermosa en un vestido elegante. Sus ojos tendrán ojeras por falta de
sueño, y estarán rojos de tanto llorar por muchos, muchos años. Te preguntará
si realmente crees en Ellos. Dile la verdad, porque si mientes, lo sabrá, y tu
búsqueda terminará allí.
Si dices la verdad, y le gusta tu respuesta,
entonces te invitará a entrar. Quítate los zapatos una vez dentro. Es una
maniática del orden y se enfadará si ensucias la alfombra. El interior de este
destartalado lugar es opulento, adornado con mármol, madera, oro y sedas finas.
No toques nada mientras te escolta en su salón.
Especialmente los cristales. Una vez dentro de la sala, siéntate en una mesa
pequeña, mientras ella se sienta frente a ti. Esta mesa tiene forma de bagua
(mesa de 8 lados), con una bola de cristal en el centro y las patas incrustadas
con imágenes de los otros Objetos. No los mires. No toques la bola. Ya habrá
tiempo para eso.
Ella te hará preguntas, preguntas profundas sobre
tus oscuros secretos. Preguntas que pondrán al descubierto todos tus pecados y
fallas. Si empieza a llorar, debes saberlo, ella llora por ti, y llora por sí
misma. No la consueles.
Después de un momento, ella tocará la bola de
cristal. Haz lo mismo. Te preguntará tu nombre completo. Díselo. Tu nombre
aparecerá en la bola de cristal. Te pedirá tu fecha de nacimiento. Dásela.
También aparecerá en la bola. Te preguntará por tus títulos, tus seudónimos,
tus apodos. Todos aparecerán en su bola de cristal.
Cuando te pida que te levantes, hazlo, y síguela a
su dormitorio. Aquí, ella pondrá ropa en la cama y saldrá, sin soltar la bola
de cristal. Desnúdate delante del espejo. No dejes un solo anillo en tu dedo, o
pendiente en tu oreja. Debes estar completamente desnudo. Pon tu ropa en la
chimenea que está apagada. Vístete con la ropa que ella puso para ti. Tu
destino estará sellado por los colores de las prendas.
Acuéstate en la cama. No te acuestes de lado o boca
abajo, porque si lo haces, te quedarás allí por toda la eternidad, no podrás
dormir, pero experimentarás cada pesadilla que alguna vez tuviste. Permanece
inmóvil durante cuatro minutos y trece segundos. Si llegas a moverte al menos
un poco, no vendrá. Cuando lo haga, estará usando la misma ropa que tú. Se verá
siempre tan hermosa.
Esta es tu última visión de la verdadera belleza,
antes de tu largo viaje de horror. Lanzará tus zapatos en la chimenea, y ésta
se encenderá, quemando toda tu ropa y tus pertenencias. Luego se acostará a tu
lado en la cama, alisando tu cabello como una madre lo haría a su hijo. Mira
ésto en silencio, mientras cientos de sirvientes grotescos entran en la
habitación. No los mires a sus ojos, llenos de dolor. No hagas caso a sus
quejas. Porque si lo haces, harán sonidos que, lenta y dolorosamente, fundirán
cada uno de tus huesos.
Lo peor está por venir. Cuando todas tus cosas no
sean más que cenizas, ella se volteará e introducirá su mano en ti. Pinchará
tus músculos y nervios. A veces te parecerá que hurga en tu médula. A
continuación, se levantará en toda su altura y dirá: “Sabes lo que tienes que preguntar, pregunta”.
Pregúntale. ¿Soy
el Elegido para buscarlos?
Este podría ser tu último momento con tu mente,
corazón, alma y cuerpo intacto. Ella probablemente comience a llorar cada vez
más fuerte. Sus lágrimas caerán en tu pecho. Comenzará a masajear sus lágrimas
en tu piel. Si sus uñas se clavan en ti, entonces ya sabes que cada mentira
tuya, ha sido descubierta aquel día. Criatura tonta, ¿cómo podrías mentirle a
ella? Sus lágrimas se fugarán entre tus venas y disolverán tu voluntad en una
cáscara farfullante, y serás convertido en otro grotesco sirviente, llevando
las pertenencias de los demás por toda la eternidad, sin tener nunca nada
propio.
Ella podría mirarte con lástima, porque has llegado
de tan largo viaje y has experimentado horrores inimaginables, e incluso, le
has dicho la verdad, pero no eres el Elegido. Ella se disculpará por lo que te
ha hecho y por lo que has sido forzado a hacer. A continuación, te preguntará: “¿Quieres olvidar?” Puedes responder
de tres maneras. Si dices que sí, todas tus pertenencias te serán devueltas.
Estarás de regreso en tu casa, y no tendrás ningún recuerdo de los Portadores,
los Objetos, o los horrores que has presenciado en la búsqueda de ellos.
Si dices que no, como algunos lo han hecho, su casa
desaparecerá. No tendrás ropa ni pertenencias, pero tendrás el conocimiento de
los Objetos, así como cualquier Objeto que ya hayas recogido. Si lo que buscas
es recogerlos para tu beneficio personal, esta es tu opción a elegir.
Sin embargo, puedes decir: No, pero me gustaría ayudar al Elegido.
En este caso, te indicará el nombre y la ubicación del Elegido. Debes
inmediatamente buscarlo, contarle todo, y darle los Objetos que hayas
encontrado. Después de esto, como en la respuesta “sí”, serás devuelto a tu
casa con todas tus pertenencias y sin recuerdo de los Portadores.
Esto es en caso de que no seas elegido.
Esto es en caso de que no seas elegido.
Sin embargo, si ella se agacha y te besa en los
labios, y tus prendas tocan las suyas, sabrás que has sido elegido. Ella te
dirá de los Portadores perdidos. Te dirá el orden correcto en el que debes
acercarte a ellos, de modo que puedas buscarlos. Y mediante la búsqueda de ellos,
buscarlo a Él. Luego, te susurrará al oído tu nuevo nombre, tu nombre como el
Buscador de los Portadores.
Ahora sabrás que cada persona que sabe de ti, no
recordará tu nombre, seudónimo o apodo que hayas tenido. Sólo tu nombre como el
Buscador de los Portadores. Si estás en cualquier institución de salud mental o
centro de reinserción social y le pides al viento que te lleve donde la Novia del Buscador, su casa aparecerá para
ti como un refugio para tus problemas.
Ahora Tú eres el Objeto 90 de 538, el Buscador de los Portadores. Si
los buscas para reunirlos o destruirlos, los que hemos ido antes, rezaremos por
tu alma.
No nos defraudes.
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