sábado, 5 de julio de 2014

Los Portadores - 091 al 095


91. El Portador  del Honor.

En cualquier ciudad, en cualquier país, ve a cualquier institución de salud mental o centro de reinserción social que puedas encontrar. Al llegar a la recepción, pide visitar a alguien que se hace llamar El Portador  del Honor.  El encargado levantará la vista de sus papeles y te dará una carta de Tarot. Si la carta tiene una Luna en ella, entonces debes saber que estás listo para enfrentar este juicio, sin embargo, si el encargado te pasa una carta de un demonio en ella, da la vuelta, y no vuelvas hasta que hayas encontrado otro Objeto. Sólo con su fuerza infernal sobrevivirás a esta tarea.
Si te quedas, el asistente te pedirá que busques en la iglesia al final de la calle, y luego volverá a su trabajo. Sal del edificio y camina tranquilamente por la calle, disfruta de lo que puede ser tu último momento con vida. Al llegar al final de la calle, verás una estructura deteriorada y en mal estado, que pudo haber sido un lugar de culto hace mucho tiempo. Entra por la puerta con cuidado, no sea que colapse encima tuyo.
Estará rodeado por luz. Llegarás a un lugar en el que verás los Objetos que has encontrado en tu búsqueda, y dos puertas. Debes saber que si te falta el Objeto 23, La capa del Odio. el Objeto 37, La Resolución de la Bestia. el Objeto 41,  El Escudo de la Soledad. el Objeto 156, El Escudo del Desafiante. O, el Objeto 45, La espada del Rey Blanco. Deberás tomar la puerta de la izquierda e irte, pues estarás condenado al fracaso.
Si posees uno o más de estos Objetos, elige la puerta de la derecha.
Pasarás a una extensión de páramo infernal, con el horizonte lleno de llamas y lluvia de sangre golpeando el suelo estéril debajo de tus pies. A lo lejos, una estructura alta sobresale, su blancura y pulcritud llama la atención a todo el que la mira. Y, puedes estar seguro, no estás solo.
Tendrás pocos segundos para dirigirte a aquel lugar, antes que una horda de demonios comience a dirigirse hacia ti. Si has llevado la capa contigo, póntela y camina hacia el edificio, las criaturas son una extensión del Portador, que ve a través de su odio. Ármate con la cuchilla que aparecerá a tus pies. Los demonios son numerosos, pero frágiles, existen como un pensamiento y un solo golpe los eliminará.
No importa cómo lo hagas, tomará mucho tiempo para llegar a la estructura, pero notarás que no te cansarás en la lucha, la pelea es el alimento de todo el que habita allí, y tú eres parte de ese lugar ahora. Al subir al primer escalón de la entrada, el enjambre infinito de criaturas que brota de sus puertas se detendrá, y la multitud que se apretaba con entusiasmo para degollarte se calmará y observará todos tus movimientos, a medida que subas hacia las grandes y opulentas puertas. Se abrirán a tu paso, formando un círculo a tu alrededor, lo cuál hará que quieras entrar rápidamente.
El interior es tan lujoso como el exterior, lleno de finas telas, estatuas bellas y hermosas incrustaciones de mosaicos en el suelo. Las criaturas del Portador formarán un camino del que no debes desviarte, ellos son más resistentes allí dentro, en su casa. Sigue el único camino, por el tiempo que te tome, pero no des marcha atrás o intentes salir. Tu paso te conducirá a una habitación espaciosa, en la que hay un trono y dos personas: una mujer desnuda, recostada en el asiento, y un hombre pálido, adornado con armaduras, arrodillado en el suelo delante de ella.
Con valor, dile que has ido a responder al desafío. Con una sonrisa de la mujer, el caballero se levantará, se colocará el casco, y se armará de una espada y un escudo. En caso de que hayas llevado la espada, debes armarte de ella
Si no llevaste la espada, deberás usar la cuchilla que obtuviste, para pelear. De una forma u otra, cuando estés equipado adecuadamente, un traje de plata se formará a tu alrededor, y el caballero se alistará para pelear.
Ahora, todo queda en ti y en tus habilidades. Si usas la espada, sabrás que su armadura no lo protegerá, será fácil atravesarla, en cambio, con la cuchilla será un poco más difícil, pero, eventualmente penetrará el pesado metal. Si llevaste algún escudo, no tendrás por qué temerle a su espada, pues no podrá hacerte daño si te proteges con él.
Debes tener en cuenta que el caballero es un oponente formidable, y usará cualquier medio que pueda para derrotarte, ya sea con su espada, su escudo, o incluso con sus propios puños. Para derrotarlo, debes romper el brazo con el que empuña su espada y arrancarlo de su cuerpo, sólo entonces se rendirá, y se arrodillará frente a ti, haciendo caso omiso a su herida sangrante.
Si vences, la mujer se levantará y caminará hacia ti. Arrodíllate, y mantén tu arma apretada en tu mano. Ella te dirá: “Obedece al fuerte, destruye al débil”. Ahora, hunde tu espada en su estómago.
Mientras su cuerpo se desploma en el suelo, envaina tu espada y ofrece al caballero el brazo que le arrancaste. Mientras lo ubica nuevamente en su lugar, su armadura se romperá, revelando su figura humanoide de piel ennegrecida como fuego, cabello dorado, y profundos ojos que ven dentro de tu alma.
Te felicitará por tu lucha, y te hablará de las medidas que fueron tomadas en aquel lugar para proteger el Objeto, y cómo se extienden en sí mismo. Cuando termine, te permitirá hacer una pregunta. Debes preguntarle: ¿Por qué lo sigues a Él, mi Señor?
El Portador se sentará y, con voz grave, que tiene el peso de años, te contará como peleó por su camino a Su favor, y describirá, en doloroso detalle, como peleó contra Él y perdió. Luego explicará las torturas que sufrió, y tu sentirás su dolor mientras habla. Si tu mente no puede soportar esto, entonces tomarás el lugar de la mujer difunta para el siguiente Buscador, pero si logras resistir, el Portador te dirá el voto que tomó para escapar del tormento sin fin.
Cuando termine, se levantará y te ofrecerá la única pieza que queda de su armadura, el guante, que, a pesar de la batalla, está intacto. Reemplaza el tuyo con el que te ofrece. Luego, el Portador te aconsejará que te armes de nuevo, pues deberás luchar por tu camino a la entrada de su casa. Sólo cuando estés listo, ordenará a sus criaturas atacar.
Si has llevado la Resolución de la Bestia, se manifestará en ese momento, surgiendo a través de tu cuerpo y proporcionándote la fuerza del más temible de los demonios. Si no la has llevado, será una larga y salvaje batalla a la puerta principal. Si consigues llegar al hall de entrada con vida y alcanzar la puerta, una luz blanca te rodeará, llevándote a través de dimensiones y llevándote a las afueras de la iglesia en ruinas. Todo se habrá ido, los Objetos que elegiste regresarán al lugar donde los guardas, y tendrás en tu mano, el guante que te dio el caballero.
Ese guante es el Objeto 91 de 538, La Mano de la Obediencia. A pesar de que no te puede ayudar, el caballero espera que lo liberes de su servidumbre.


92. El Portador  de Salmácide.

En la mitología griega, Salmacis o Salmácide, era una ninfa de Frigia que amaba ha Hermafrodito. Salmacis era una de las ninfas de Frigia que habían criado a Hermafrodito. Salmacis, quien vivía en un lago se enamoró de él; sin embargo, él la rechazó. Un día Hermafrodito se desvistió y se lanzó a nadar al lago donde vivía Salmacis, que se abrazó a él forcejeando mientras rogaba que nunca se separaran. Los dioses le concedieron su deseo y ambos cuerpos se fusionaron en uno solo. Hermafrodito por su parte suplicó que el lago arrebatara la virilidad a todo el que se bañara en él. Este deseo también le fue concedido.
En cualquier ciudad, en cualquier país, ve a cualquier institución de salud mental o centro de rehabilitación. Diríjete inmediatamente a la recepción y pide al empleado por visitar a El Portador  de Salmácide. En caso de que te mire de arriba a abajo, como juzgándote, has llegado al lugar correcto. Presionará un botón oculto. Mantente inmóvil. El conserje llegará y te acompañará en un pasillo adyacente a través de una puerta. Una vez que hayas entrado, te tomará por los hombros y te preguntará si has obtenido el objeto del portador de la Pasión. Contesta con sinceridad. Si tu respuesta es no, te empujará hacia la puerta. Corre rápido y sin detenerte. No pares hasta que el sol se ponga dos veces
Si tu respuesta fue afirmativa, te llevará más adentro, en el complejo. Escucharás una serie de gritos, tanto de hombres como de mujeres. Si abres y miras el origen de los gritos, verás que hay hombres y mujeres, cosidas entre sí en todas las formas grotescas posibles. Evita mirar esto, pues si miras, tu destino será el de ellos y te coserán a otra persona sin anestesia, y la persona con la que te cosan, siempre luchará para arrancarse de ti.
Si evitaste ver, el conserje te llevará hasta el final del pasillo, a través de otra puerta, luego te tomará de la mano. Te preguntará si has cumplido la tarea del el portador de la Inocencia. Contesta con sinceridad. Si tu respuesta es no, se reflejará la ira en su mirada y golpeará tu cabeza contra la puerta hasta que la sustancia de tu cerebro te cubra enteramente. Y debes saber que en ésta sala no puedes morir, así que te quedarás así por toda la eternidad, sin la capacidad de moverte o pensar, nada más sentir el dolor.
Si tu respuesta es afirmativa., te llevará hasta un nuevo pasillo. El camino parecerá girar y encorvarse, como una serpiente enroscada alrededor de un cilindro. No te dejes engañar. Este pasillo es más recto que una flecha. Y si te sales del verdadero camino, caerás por toda la eternidad. Al llegar al final, el conserje te hará una última pregunta. “¿Has visitado al Portador de Triskelion?” No contestes. Es un truco, que te costará la vida a menos que descubras su secreto. No existe el Portador de Triskelion. En su lugar, debes levantar el Objeto 5,  El Ojo de la Luz ,o el Objeto 13,  El Reloj de Arena Roto. Si dices algo o muestras cualquier otro objeto, incluso aquel del más profundo abismo del infierno… lloraré por ti.
Te llevará a una última puerta y te encerrará. La sala estará muy oscura y vacía, salvo por la puerta, una silla y un reloj antiguo. Siéntate en la silla y acaricia tus muslos tres veces. Gira la silla para hacer frente al reloj, y luego ponte de pie, mueve las manecillas del reloj de vuelta, cuatro minutos y trece segundos. La puerta se deslizará y revelará un pasillo diferente al de antes.
Este pasillo olvidado aparecerá en decadencia, a excepción de unas estatuas de marfil de hombres y mujeres a lo largo de las paredes. Aunque bellamente talladas, estas estatuas tienen el rostro atormentado por un dolor de parto. Sí, incluso las estatuas masculinas tienen el vientre hinchado por un niño que sus cuerpos nunca serán capaces de traer al mundo, y no podrán sacarlos de sus cuerpos. No toques estas estatuas.
Corre ahora, hasta el final del pasillo. Hazlo rápidamente, porque el tiempo ha empezado a correr y te queda muy poco. Al final, encontrarás una motosierra con motor a diesel. Ponla en marcha. Corta y destruye todas las estatuas. no dejes ni una sola intacta, tampoco dejes que ningún fragmento te toque. Si fallas, las estatuas crecerán a la altura de un ser humano completo y se irán contra ti, haciéndote toda clase de actos impuros. Cuando hayan terminado, te convertirás en uno de ellos. Siempre dando a luz, siempre profanado, nunca libre. Ora para que éste no sea tu destino y tengas tiempo para volver a la habitación del reloj.
Siéntate en la silla de cara al reloj. Sus engranajes caerán, formando una boca llena de dientes de engranajes. Esta boca se fruncirá. Inclínate y bésala. Asegúrate que tus ojos estén bien cerrados y que el beso sea apasionado. Acepta la lengua de porcelana en tu boca como si fuera la de una amante. Si lo haces mal, los engranajes te pulverizarán lentamente. No dejes de besar, te envolverá con sus brazos alrededor de tus hombros o sus piernas de porcelana alrededor de tu cintura. Éste es el Portador de Salmacis.
Aparecerá como una muñeca perfecta, un maniquí correcto en su anatomía hasta el último centímetro. Con excepción de un soporte en su vientre. No fijes tu vista en este soporte. Sólo mira sus ojos. “Sólo el Buscador de los Portadores puede llegar hasta aquí”, ella dirá, “¿Eres tú El Buscador?” Dile la verdad. Pues los siete infiernos no son nada comparados con tu castigo, si mientes.
Si eres el Buscador, ella comenzará a hablar. Te hablará de su hermana gemela, la novia del portador del Buscador . Te hablará de sus muchas cirugías. Te dirá con todo detalle como fue su lenta transformación en una muñeca viviente. Cada corte y costura hecha sin anestesia. No le prestes atención, pues tu cuerpo podría sufrir la misma cirugía de la que ella habla. En su lugar, ponte en cuclillas y acaricia el interior de tus muslos una vez por segundo, 253 veces. Cuando hayas hecho esto, ella terminará de hablar. Pregúntale: ¿Cómo puedo ofrecer nuestra última esperanza?
Ella sonreirá y alzará las manos, agarrando unas manijas invisibles en el techo. Se levantará en el aire, pero sus piernas y cintura no se irán con ella. Ahora debes completar su cuerpo. Pon, en la pelvis, el Objeto 18, el útero de las pasiones. Luego pon en el soporte, el Objeto 19, el falo de la inocencia. Ella descenderá y se volverá a conectar. Rápidamente, mantente cerca de ella, pues un círculo de cuchillas afiladas se dispara desde el suelo, llevando con ella una seda carmesí.
No te sueltes de ella. Ignora el dolor abrasador, producido por el corte en tus piernas y abdomen. Mantenla cerca. No hagas caso de las salpicaduras de sangre que salen de ti. Si te alejas de ella, aquel dolor permanecerá eternamente. A continuación, dará un paso atrás, y caerá al suelo. Su pelvis y pecho, habrán desaparecido. Ella estará muerta. El agudo dolor que sientes, va a disminuir, pero no mires hacia abajo. Si lo haces, una locura más allá de todo te invadirá.
El círculo de seda se torcerá y girará, apretándote. No entres en pánico. No luches. Cuando parezca que serás aplastado, la seda se deslizará. Te encuentras de pie frente a tres puertas. Dos serán puertas de baños. Una tendrá una extraña marca.
Toma la puerta del centro con la marca. Te encontrarás en un baño, igual que un baño de hombres, pero de olor dulce, y con un dispensador de productos de higiene femenina. Entra en uno de los compartimentos y mira hacia abajo. La pelvis que construiste del Portador de Salmacis, así como sus pechos, ahora son tuyos. Familiarízate con tu nuevo cuerpo. Cuando hayas terminado, deja el baño, te encontrarás en el vestíbulo de la institución mental.
La pelvis del Portador de Salmacis, es el Objeto 92 de 538. Con él, puedes llevar al niño de las pasiones y la inocencia. Si lo manchas con luz u oscuridad depende de ti.


93. El Portador de la Masacre.

En cualquier ciudad, en cualquier país, ve a cualquier boda a la que puedas asistir. Camina hasta el altar y dile a la persona que toca el órgano que quieres ver a alguien llamado El Portador de la Masacre. Si te da una sonrisa pícara, has llegado al lugar correcto. Con un guiño, te pasará un machete por debajo del órgano, y te dirá que cierres las puertas. Dirígete a propósito a cada puerta y asegúrate de que no se abra, y no te preocupes de que alguien te vaya a ver el arma. Toca, con la empuñadura del machete, cada puerta y cada ventana cerrada; esto asegurará de que nadie escape.
Cuando lo hayas hecho, ve a la fila de bancos más alejada y quédate de pie en el pasillo hasta que la persona del órgano, toque una melodía inquietante y triste, llenando de confusión a los allí reunidos. Espera a que pasen, exactamente, veintinueve compases. Cuando comience el trigésimo, levanta el machete sobre tu cabeza y golpea con él a la primera persona que está a tu alcance.
En medio de los gritos de terror, la música será más fuerte, sonando a través de las tuberías con fuerza suficiente para sacudir a toda la iglesia. Ahora, debes, con gran placer y deliberación, avanzar y retroceder a lo largo de los bancos, atacando a todos los ocupantes del templo. No debes mostrar ninguna piedad, ninguna vacilación, sólo un leve desconcierto al ver tu cuerpo lavado de sangre inocente. Si permites que el más mínimo atisbo de misericordia entre en tu mente, las fuerzas del machete consumirán tu alma, y la torturarán de culpa y agonía sin fin, mientras tu cuerpo se convierte en su herramienta.
Mientras pasas a lo largo de las filas, atacando a las personas, escucharás al predicador hablando, poniendo énfasis en todas las mejores obras de la humanidad, citando muchas cosas que tú y tu familia han hecho; no escuches su sermón, pues sabe bien este juego, y está tratando de confundirte para que dudes. Cuando hayas terminado la masacre, mata a alguien que esté de pie en la entrada principal, y mira cómo se arrastra por el pasillo, hasta el podio central. Llamas saltan de los tubos del antiguo órgano, mientras caminas hacia él, eliminando a los pocos supervivientes que quedan. Dales tu sonrisa más loca y diles con dulzura: “Sólo los contaminados temen a la muerte”.
Ataca y rompe la cabeza del novio en dos, si no matas a nadie de esta forma, alertarás a los poderes celestiales de tu presencia. La cabeza del hombre va a explotar, pero el cuerpo se volverá y saltará hacia el predicador. Los huesos del cadáver erupcionarán de su cuerpo, cortando muchas de las arterias del anciano, y ahora, puedes terminar con el resto de los invitados, pero deja a la novia para el final.
Ella caerá al suelo, llorando desconsoladamente, arrodíllate y tira su cabeza para hacer frente a su mirada. Bésala en la frente, y pregúntale: ¿Tienes miedo? Si ella comienza a reír, entonces, recibirás un castigo que será rival de todas las penas del Antiguo Testamento.
Si llora más fuerte, gimiendo de dolor, tira de ella suavemente y abrázala. El organista ahora se levantará, pero el instrumento seguirá emitiendo la melodía. Bajará las escaleras hacia ti con la mano extendida. Dale el machete, y haz todo lo posible para no sentir ningún remordimiento.
Unas llamas rodearán el machete, que se extenderán a ustedes, la novia tendrá demasiado dolor como para gritar mientras sus cuerpos son quemados y vueltos en cenizas. Si tienes algún remordimiento por lo que has hecho, entonces el dolor sólo será el comienzo de los siglos de tortura que vienen. Si no tienes ninguno, entonces sentirás como si el fuego penetra tu alma, obscureciendo tu visión con una neblina roja. Y, como una nube de humo, ellos se habrán ido. Estarás en la misma iglesia, sólo que ahora, es una efigie del infierno.
Las paredes están elaboradas de carne, que rezuma sangre y pus de un sinnúmero de heridas abiertas. Fuego, brota desde el suelo sin previo aviso, y el aire se siente pesado, con los gritos de miles de muertos torturados. Todos están encadenados de forma grotesca, empalados uno junto a otro con pinchos de acero fundido. La novia estará empotrada al podio, sus miembros abiertos en toda su extensión, asegurada por un dispositivo. Grupos de grotescos demonios, mal formados, vigilan detenidamente a la multitud, se agrupan al azar y abusan de las almas desamparadas, manchándolas con saliva, semen y sangre.
Y en todo esto, debes estar de pie y mirar, impertérrito. Incluso si haces una mueca de dolor, al observar una de las diversas actividades de los demonios, causará que ellos te confundan con uno de los invitados, y te den igual trato. Después de un puñado de eternidades, los demonios se reunirán ante la novia, complaciéndose a ellos mismos de formas que ningún ser humano normal puede ser posible que logre. Trozos de carne, humana y demoníaca, vuelan por el aire mientras violan el alma de la mujer. Cuando todos ellos parecen detenerse, da cuatro pasos por el pasillo, todos se dispersarán, dejándola cubierta de tantos fluidos que no serás capaz de identificar. El organista aparecerá ante ti, diciendo que has realizado un servicio único y amable para él, y afirmará que te dará una concesión por tus obras. Pregúntale: ¿Por qué matan? 
Él te mirará, claramente confundido, por un momento; pregúntale de nuevo, y se romperá en una especie de sonrisa paternal, y explicará, con una voz que no es ni de humano ni demonio, las múltiples razones que tienen para tanta muerte. Visiones de grandes atrocidades nadarán en tu mente a medida que habla, ilustrando cada una, mostrando que eres tú el instigador, lo que puede volverte loco, pero si estás realmente puesto en este camino, será para ti, una molestia menor. Cuando haya terminado, te dirá que es hora de partir, y te tocará el hombro. El dolor de la inmolación te golpeará de nuevo, y todo se apagará.
Despertarás al día siguiente en el lugar al que llamas hogar, con el periódico de la mañana junto a ti. En la página principal estará la noticia de los misteriosos asesinatos de los invitados a una boda, sin tener ningún sospechoso. Junto al periódico, habrá una nota de agradecimiento, con un anillo.
El anillo es el Objeto 93 de 538, el Sello del Eterno Genocidio. Tu camino está trazado, y tú estás más allá de la redención.


94.  El Portador del Ser Interior.

En cualquier ciudad, en cualquier país, ve a cualquier institución de salud mental o centro de reinserción al que puedas llegar. Ve a la recepción y pide ver a quien se hace llamar El Portador del Ser Interior.  El trabajador, alzará una ceja observándote, luego, te arrojará lo que sea que estaba comiendo y te llamará idiota. Repite tu solicitud, y él se arrepentirá. Te llevará a un cuarto a una mesa de examinación. Y luego, se marchará moviendo la cabeza, reprobatoriamente, hacia ti.
Quítate la ropa, aunque puedes mantener tu ropa interior si lo deseas. Recuéstate sobre la mesa, los brazos a los lados y las piernas ligeramente abiertas a los bordes de la mesa. En este momento, decenas de manos monstruosas saldrán de la mesa, arañándote con sus uñas irregulares y sucias. Lucha todo lo que quieras, eres de ellos ahora.
Comenzarán a amasar tu piel, empujar y girar, hacer cosquillas y caricias. Surgirán más debajo de ti, presionando tu espalda con sus nudillos. Si en este punto no puedes soportar el tratamiento, si estás demasiado disgustado por sus atenciones, limítate a decir “Yo rechazo esta prueba. Termínenla”. Ellos arrancarán tus extremidades, una por una. Éste será un trato misericordioso.
Sin embargo, si puedes soportar esto, di “Me relajo en su cuidado, llévame al objeto, oh Portador”. En este punto, cinco brazos saldrán de la mesa. Dos te cubrirán los ojos. Dos aferrarán tu boca y la mantendrán lo más abierta que se pueda. Podrás saborear la sal y la suciedad de sus dedos. La última tendrá un poco de fruta dulce. la pondrá en tu lengua y su jugo se regará en tu boca. Querrás mantener aquella fruta en tu boca por un día y luego empezar a masticarla por el resto de la eternidad. No muerdas. No disfrutes de su sabor. Esto es una trampa. Si te entregas a esta fruta dulce, tu cuerpo será como una fruta dulce para las millones de manos del Portador.
Si pasas esta prueba, serás recompensado. Las manos se transformarán mientras siguen masajeándote. Serán tan suave y delicadas como una joven doncella. Sus uñas perfectamente recortadas y cuidadas. El olor de un perfume elegante flotará suavemente a través de tu nariz. No será muy poderoso, pero será tentador. Oirás un canto desde el interior de tu boca, con una voz que no es tuya. Esto es, la fruta dulce. Ahora se ha secado en una pequeña piedra. Será el canto de los héroes de antaño. Relájate, por ahora, el Portador está contento contigo.
Cuando tu relajación te lleve a un estado de felicidad absoluta, la fruta será retirada de tu boca. Las manos que mantienen abierta tu boca agarrarán tu garganta lo suficientemente apretada que no podrás escapar. Las manos sobre tus ojos se abrirán, pero sólo lo suficiente para ver. Las manos que una vez te acariciaban. te sostendrán con fuerza, casi dolorosamente, serás inclinado a una posición vertical y los muchos ojos del Portador aparecerán en tu limitada visión. Te observarán, algunos con gravedad, otros con enojo, otros con simpatía, y algunos … algunos te miran lascivamente. Dile: “¿Acaso este cuerpo ofende a tus ojos, oh Portador? Tráeme el objeto” Ora para que esto sea cierto, porque si no, el Portador arrancará tus brazos y ojos, y experimentarás para siempre, la vida a través de él.
Si, de hecho, has ofendido sus ojos, aún puedes considerarte con mala suerte, pues tu búsqueda no se acabará aquel día. De entre tus piernas emergerán un par de brazos, sosteniendo con sus manos una enorme y adornada llave dentada. Te apuñalará en el pecho, y arrancará de ti una luz brillante. La herida en la que se hundió la llave se habrá ido. La llave habrá desaparecido.
La esfera de luz consumirá la llave. Adoptará una forma idéntica a la tuya, y se atenuará hasta mostrar a tu gemelo exacto. Tu gemelo te explicará todo tipo de cosas. Lo que él dirá, nadie puede saberlo. Te hará preguntas, se honesto con él, con detalles precisos y completos. Si deseas reír, ríe. Si deseas llorar, llora. Si estás furioso, grita. No te contengas. Debes centrarte sólo en tu gemelo. No mires a los ojos o las manos, no importa lo que hagan. No hagas caso a los rumores procedentes de las manos en el lado de tu cabeza. Si lo haces, serás aplastado, y tu gemelo beberá tu sangre.
Cuando tu gemelo haya terminado su conversación, volverá a ser una llave. Una pequeña llave. En ese momento, las manos a los lados de tu cabeza dirán: “Habla, pues te has enfrentado a ti mismo”. Haz una sola pregunta: ¿Quiénes somos para Él?
Las manos aún estarán sosteniéndote el cuello. No serás capaz de mover la cabeza. Las manos se cerrarán en tus ojos y boca. Serás incapaz de hablar o ver. Las otras manos extenderán tus brazos y piernas lo máximo que puedan. No serás capaz de moverte. Sentirás algo viscoso deslizándose por el interior de tus muslos. No debes protestar. En ese momento, el Portador describirá cada cosa mala que Él le ha hecho a la humanidad y todo el mal que le va a ocasionar.
Describirá con gran detalle cómo cada uno de los objetos se usarán para descubrir y crear nuevos males, para realizarlos y ponerlos en práctica. Luego describirá, para tu horror, los resultados de estos males. Te dirá los cuentos de los inicios de la humanidad, como pasará el resto de la eternidad, recreando su obra, mientras la humanidad se retorcerá en agonía más allá de todo infierno imaginable, multiplicado entre sí. Y luego, más allá de todo, te dirá de las abominaciones reservadas por Él para ti, y para los inocentes, a los que una vez tuviste gran estima. Entonces, te dirá lo que la humanidad significa para él. Este conocimiento puede causarte la muerte.
Sin previo aviso, las manos se estirarán, desgarrándote. Entonces doblarán cada una de tus articulaciones hasta que estés enrollado como una bola. Tirará, estirará y girará tu cuerpo en todas direcciones, y tu cuerpo gritará de dolor cuando el Portador descubra nuevas formas de retorcer tu cuerpo sin destruirlo. Luego te tirará al suelo.
Estarás completamente vestido, y en tu bolsillo habrá una pequeña llave dentada, adornada, la Llave del Ser Interior. Descubrirás las verdades internas de cualquier persona u objeto que apuñales con él. Puedes irte en cualquier momento.
Esa llave es el Objeto 94 de 538. Puede que nunca descubras la verdad de los otros.


95. El Portador  del Propósito.

En cualquier ciudad, en cualquier país, ve a cualquier institución de salud mental o centro de reinserción social que puedas encontrar. Al llegar a la recepción, pide visitar a alguien que se hace llamar El Portador  del Propósito.  Una mirada de dolorosa depresión cruzará por el rostro del trabajador, se pondrá de pie y saldrá de la habitación. Síguelo por el pasillo. Más adelante, desbloqueará unas puertas de doble cadena, que son la entrada a otra sala. El trabajador no irá más lejos, señalando el interior para que avances, luego regresará a su puesto. Las luces en la sala no parecen estar funcionando .Una vez que estés en el camino, la puerta doble detrás de ti se cerrará de golpe. Oirás el ruido de las cadenas en el otro lado.
Camina por el pasillo oscuro. Parecerá más largo que todo el largo del edificio. Pronto te darás cuenta de los torsos enganchados en cadenas a tu alrededor. A pesar de ello, todavía están con vida; sus gritos rastrillan tus oídos. Ninguna palabra escapa de sus labios, ya que no conocen idiomas, lo único que saben es de dolor. Sus ojos han sido arrancados y lágrimas de sangre corren de ellos. Sus corazones están expuestos y aún laten, incluso con las cadenas de frío metal clavadas en ellos.
Sus brazos terminan en muñones sangrientos a la altura de los codos, y sus cuerpos terminan en la base de la caja torácica. Agitan sus “brazos”, sus cabezas se retuercen, llorando por la liberación de su cruel destino. Unas aves negras, antinaturales, con garras curvas y afiladas, trazan círculos por encima de ellos, haciendo de los encadenados, su alimento. Habrán miles ocupando el recinto. No les tomes atención, y sé lo más silencioso posible. Si se dan cuenta de tu presencia, llorarán a su encargado y te unirás a los “hombres” en tormento eterno.
A medida que avanzas por el pasillo, sus gritos se ahogarán detrás de ti. En el momento que el último grito se desvanezcan, grita: “¡Sólo quiero saber!” Si una figura encapuchada, con enormes y terribles alas negras aparece delante de ti, es demasiado tarde. El encargado de las aves te ha encontrado. La cadena que tiene en sus manos será la cadena de la que colgarás para alimentar a sus hijos. Sin embargo, si un puente se revela ante ti, crúzalo rápidamente. Al otro lado del puente, hay un hombre sin rostro vestido de blanco. Su cuerpo está enfermo y pálido. Tiene un par de balanzas de oro blanco, de un diseño perfecto. La artesanía puesta en la balanza estará más allá de tu comprensión. No mires la balanza. Mira directamente a donde deberían estar sus ojos y haz una sola pregunta: ¿Cuál es su propósito?
Sostendrá su balanza frente a él y te responderá. Su explicación no fue hecha para el oído humano. El hombre sin rostro contaminará y violará tu mente mientras te obliga a comprender la magnitud del universo y todas las cosas, físicas y planas, reales y etéreas. Esta tortuosa prueba rastrillará lo profundo de tu alma y continuará por lo que parecen horas, quizá días. Su explicación te obligará a darte cuenta de lo insignificante que realmente eres, cómo no cambiaría nada en el gran esquema de las cosas si nunca hubieras nacido.
Por un breve momento, entenderás el trabajo y la artesanía puesta en la balanza. Tu mente casi quedará desgarrada por la comprensión de la belleza y la perfección. No tendrás que buscar fuera de ella, pues su atractiva seducción te robará el aliento. A pesar de ello, reúne toda tu fuerza de voluntad y aparta la vista.
Cuando termina de hablar, la mayoría se ha vuelto loco por la explicación exasperante, mientras que otros se hunden en una depresión inconsolable, pues sus palabras hacen eco en sus mentes para siempre. El hombre sin rostro llamará al encargado de las aves. Para estas personas, es su destino unirse al resto en las cadenas, pero si te las arreglas para estar bien, delante de él, mira nuevamente su cara y arrodíllate ante él, y te entregará la balanza.

La balanza es el Objeto 95 de 538. Tiene el poder para pesar un alma contra todas las cosas. ¿Llevas acaso un destino que pueda hacer equilibrio?

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