En cualquier
ciudad, en cualquier país, ve a cualquier institución mental o centro de
reinserción social a donde puedas llegar. Cuando alcances el escritorio
principal, pregunta muy cortésmente por visitar a alguien quien se hace llamar El Portador de la
Medianoche. El recepcionista te dará un solemne
reconocimiento, y te pedirá que lo sigas por una puerta.
Te guiará por un
largo pasillo, y luego te hará gestos para que entres por otra puerta. No
entres allí, sino a la que está al lado opuesto. Entrarás a otro pasillo. Por
la puerta donde entraste habrá un hombre que se verá exactamente igual al
recepcionista, pero será una versión espejo, es decir, cada una de sus
características estará del revés. Pregúntale otra vez por el Portador, y este
recepcionista espejo te dará un solemne reconocimiento y te pedirá que lo
sigas. Si dices algo más, entonces este mundo espejo colapsará sobre ti,
borrando toda evidencia de que alguna vez has existido.
El recepcionista
se levantará de su escritorio y te señalará para que abandones el lugar por la
puerta del frente. Hazlo, y te encontrarás en una incalculablemente vasta
habitación. Será imposible determinar la apariencia de ésta o sus
características, y estará llena de ojos abrasadores cuya fuente será
desconocida, que brillarán demasiado para tu mirada, por lo que la habitación
entera parecerá ser un resplandor. Sólo camina hacia adelante por el terreno
que se sienta como arena.
Camina en
cualquier dirección dentro del lugar. Todo debería estar completamente
silencioso, pero si en cualquier punto escuchas un alto pitido, como el sonido
de una tetera, detente de inmediato y grita con toda la fuerza que poseas: “¡Puedo ver lo que debo hacer!”. Es
mejor que no sepas qué horrores eternos te aguardan si el pitido continúa
sonando.
Si el pitido se
detiene, entonces puedes proseguir. Sin importar hacia dónde te dirijas,
llegarás a una pequeña área de la amplia sala donde las luces, por parte
de algunos medios extraños, no son tan intensas como para cegar. Sentado en el
centro exacto de esta área, en una posición meditativa, habrá un hombre
delgado, de apariencia pacífica, usando nada más que un taparrabo. No tendrá un
sólo pelo en todo su cuerpo, pero su cabeza será verdaderamente inusual. No tendrá
ni nariz ni orejas, y su boca no tendrá labios, por lo que sólo se verá una
rasgadura en su plácido rostro. Sus ojos tendrán pupilas extrañas, como los de
una cabra. Tendrá los brazos adelante, unido en lo que parece que esconde un
pequeño objeto entre sus manos. Te mirará inpasivamente hasta que le hagas una
pregunta… ¿Qué yace en las
profundidades de Su corazón?
El hombre de ojos
de cabra te dará una sonrisa maliciosa, pero benigna, y abrirá sus manos. La
oscuridad fluirá desde allí como una niebla, llenando el lugar muy lentamente.
Es crucial que durante este momento estés mirando los ojos del hombre, de otra
manera, serás consumido por la oscuridad para siempre.
Mientras la
oscuridad sobrepasa a la luz, se pondrá de manifiesto la verdadera formas del
hombre con los ojos de cabra en esta habitación enorme. Será un espectro
verdaderamente pesadillesco, más hueso que carne, su rostro ya no sugiere
benevolencia pacífica, sino más bien un odio oscuro y violento. Verás en
la distancia los inmensos muros de esta habitación; hechas de un collage de
caras angustiadas. Son las almas de cada Buscador que ha fallado en las pruebas
de los Portadores. Las visiones del hombre y la habitación sobrecargarán tu
visión, con un fuerte crujido, como el de una pira, abrumando tus oídos. Sin
importar esto, debes mantener tu mirada fija en los ojos del hombre.
Luego de lo que
parecerá una eternidad, este asalto a tus sentidos se detendrá abruptamente, y
la habitación regresará a su estado iluminado, con el hombre una vez más
tranquilamente meditando. Sus brazos estarán abiertos, mostrándote una pequeña
mochila café. Tómala con agradecimiento e inclínate respetuosamente antes de
irte. Regresa por el camino por el que viniste: de vuelta al mundo espejo y por
el pasillo al mundo regular.
La sustancia
gelatinosa en la mochila es el Objeto 121 de 538. Nunca abras esa mochila.
122. El Portador de la Salud.
En cualquier
ciudad, en cualquier país, ve a cualquier sala de emergencias en un hospital a
donde puedas ir. Espera a que llegue una ambulancia y descarguen a un paciente.
Tan pronto como él despierte, no importa qué tan destrozado se vea, pregúntale
por ver a El Portador de la Salud. Si el paciente que te está hablando
muere en cualquier momento durante o después de haber solicitado ver al Portador,
el Objeto que estás buscando ya no está allí. Corre por tu insignificante vida,
y no te detengas hasta que el sol salga en la mañana siguiente. Los médicos
internos han perdido a su paciente, y están ansiosos por encontrar a alguien
para tratar.
Si el Objeto que
buscas aún está allí, el paciente comenzará a sufrir un ataque masivo, y el
equipo médico que lo acompaña en la ambulancia intentará salvarlo. El paciente
golpeará violentamente, descuartizando al equipo de emergencia usando cualquier
cosa que tenga al alcance de la mano. Durante este tiempo, no debes moverte de
tu posición actual o el paciente irá por ti.
Una vez haya
acabado con sus víctimas, tendrás que hacerle una pregunta, para no ser
mutilado por la eternidad… ¿Cuál es el
precio de la longevidad?
El paciente
entonces te contará una horrenda historia, una historia sobre cada mala praxis,
cada accidente, cada excusa y cada experimento en la historia médica que haya
ayudado a tener la comodidad que disfrutamos hoy en día. Te explicará el
verdadero precio de ésta; de cómo el sacrificio y la comodidad van de la mano
como el día de la noche, que mientras más grande sea el confort que se busca,
más grande debe ser el sacrificio que se debe dar.
Si tu cordura está
intacta luego de su historia, deberás reaccionar rápidamente mientras el
paciente pierde la paciencia y arremete contra ti. Toma la jeringa que
aparecerá a tu lado y clávasela en la cabeza, o lo que quede de ella. Él pronto
morirá, y podrás extraer el líquido que brotará de su cavidad craneana.
Esta jeringa nunca
agotará el líquido que posee dentro y no permitirá que extraigas ninguna otra
cosa. Si te inyectas un poco de esta sustancia, te otorgará una fuerza
demoníaca por un período de tiempo, dependiendo cuánto lo uses. Ten cuidado,
sin embargo, porque el líquido concentra en sí mismo la fuerza vital de
aquellas personas a quién tú más quieres.
La jeringa es el
Objeto 122 de 538. Ahora conoces el precio. Depende de ti decidir si te lo
puedes permitir o no.
123. El Portador de la Obsesión.
En cualquier
ciudad, en cualquier país, ve a cualquier playa, y encontrarás a una persona
solitaria mirando el océano. Siéntate a su lado. Si en cualquier momento te
mira antes que te sientes, abandona el lugar y no mires atrás. Ahora, si él
sigue mirando a la distancia, sólo espera y no digas nada. Tómate el tiempo
para disfrutar el paisaje; necesitarás la paz mental para después. Pronto él se
pondrá de pie y comenzará a caminar, síguelo. Luego de caminar lo que parecerán
semanas llegarás a unas rocas debajo de un acantilado irregular que no
existía antes. Entre las rocas, habrá una puerta vieja que se ha desgastado por
el mar, su madera podrida contendrá un poco de algas marinas que cuelgan de las
grietas en la madera.
Calmadamente ve a
través de esa puerta y estarás en un pasillo que parecerá interminable.
Numerosas puertas estarán alineadas en el pasillo con pequeñas ventanas cerca
de sus cornisas. Si valoras tu cordura, no deberías mirar a través de ninguna
de esa ventanas. A través de los ecos que vendrán de las puertas oirás a los
habitantes de estas habitaciones ocupados haciendo algo, y aunque no sepas qué
hacen, será lo mejor para tu mente. Los habitantes gritarán
incesantemente, hirviendo de locura y obsesión con sus tareas asignadas.
Estos fueron Buscadores anteriores, tan tontos como para mirar a través de las
ventanas o fallar en la prueba del Portador.
Camina recto a
través del pasillo hasta que llegues a la Habitación 123. Entra allí y estarás en un salón
blanco, imposiblemente inmaculado, ensordeciéndote con el silencio en contraste
con las otras habitaciones. Al medio habrá una aparición sin rostro,
arrodillada ante un pedestal. Mientras te acerques a la criatura, el salón
comenzará a decaer, comenzarás a oír gritos de dolor mucho más escalofriantes y
desesperados que cualquier grito que hayas oído antes. Escucharás el sonido de
la carne siendo desgarrada, huesos quebrados y el crepitar de inmensas llamas.
Ignora todo esto y continúa caminando. Sabrás que estarás a una pulgada de la
criatura una vez que ya no puedas ver nada y tus pensamientos se vean abrumados
por los gritos de aquellos condenados.
A través de toda
la locura que te rodea, sólo una cosa lo podrá detener. Deberás gritar con toda
tu fuerza… ¿Cómo conseguiste tu
primera vez?
Luego de llevado a
cabo esto, todo se silenciará y un par de ojos rojo-sangre brillarán y te
mirarán de vuelta. Entonces te narrará su horrorosa historia de cómo obtuvo su
primera vez, luego su segunda, su tercera. Remontará en su historia cómo fue
cada paso que él dio, lo cercano a la locura que estuvo, siendo empujado por
fuerzas invisibles, haciendo eco constantemente dentro de su mente, para
conocer todo lo que pudo sobre Ellos, y cómo esto terminó en su destrucción.
Los ojos se
desvanecerán, y todo volverá a la oscuridad. Sentirás un objeto siendo
alcanzado a tu mano derecha. Tómalo. Si lo sientes en tu mano izquierda, no hay
nada que puedas hacer más que suicidarte y terminar con tu búsqueda aquí. Pero
si fue realmente entregado en tu mano derecha, levántalo y haz un corte donde
la criatura debería estar. Sentirás la resistencia de su carne, por lo que debe
ser un ataque decisivo. Desde donde provocaste la herida resplandecerá una luz
que te cegará. Abre tus ojos cuando sea seguro y te encontrarás en la playa a
donde fuiste, con el oleaje acariciando tus pies. En tu mano derecha tendrás
una hoz de granjero bañada en sangre fresca.
Es el Objeto 123
de 538. Ara tu camino a través de la locura, pues es tu única salvación.
124. El Portador del
Prestigio.
En cualquier
cuidad, en cualquier país, ve a cualquier teatro al que puedas llegar. Ve a la
recepción y pregunta por visitar a aquél que se hace llamar El Portador del Prestigio.
El trabajador
debería asumir una actitud blanda y neutral, mientras te guía por un
interminable laberinto que parecerá tener un mayor grado de deterioro cada vez.
Si en cualquier momento escuchas un lúgubre sonido de un clavicordio tocando,
sigue caminando y piensa claramente… “No
hay ningún prestigio”. Si el clavicordio continúa tocando luego de
pensar esto, será mejor que cierres tus ojos y que no sepas qué será lo que te
golpea.
Si el sonido se
detiene, continúa siguiendo al trabajador como antes. Te guiará por este
laberinto lo que parecerá una eternidad, antes de llegar a una puerta que
parecerá imposiblemente limpia y cuidada, en comparación a los demacrados
alrededores. Agradece al trabajador, y entra por la puerta. Dentro habrá un
apartamento a gran altura con un aspecto muy elegante y cosmopólita. Se está llevando
a cabo una fiesta, los invitados visten las más finas y caras prendas, y
beberán mientras llenan el aire circundante con sus escandalosas charlas.
Ahora encontrarás
al anfitrión, quien será el hombre vestido de mujer. Será mucho más difícil de
lo que imaginas poder identificarlo, pero deberás encontrarlo. Llamar la
atención de cualquier otro en la fiesta sugerirá a todos los demás invitados a
jugar un juego que girará en torno a arrancar cada trozo de tu cuerpo con sus
manos desnudas.
Encuentra al hombre
vestido de mujer, y capta su atención. Asegúrate que tienes toda su atención, ya que será
muy sociable, pero escurridizo, y podría hablar con otros antes que tengas la
oportunidad de decirle algo más. Pregúntale… ¿Están orgullosos de lo que hacen?
Una vez profieras
tu pregunta, el departamento entero caerá silencioso. La música, como si fuera
por su propia voluntad, callará. Todos te mirarán, pero sus caras serán
imposibles de leer. El hombre vestido de mujer dejará caer todo su peso para
sentirse incómodo ante tu pregunta, pero te invitará a pasar a otra habitación
para responder tu pregunta en privado. Rechaza su oferta. Él insistirá, pero
debes mantenerte firme en rechazar la oferta, por el bien de tu vida.
Si tu voluntad es
fuerte, te dará la respuesta. Te contará muchas, muchas historias, comenzando
con las nauseabundas, continuando con las estremecedoras, y terminando con
aquellas que te empujarán al suicidio. En el momento en que te hagas con su
respuesta, se derrumbará y comenzará a llorar. Los invitados aparecerán
sorprendidos y preocupados por el estado de su anfitrión. Usa esto como
una oportunidad para abandonar el lugar por donde viniste. Necesitarás una gran
ventaja, ya que tan pronto como a los invitados se les pase la sorpresa, sus manos
se transformarán en garras largas y espantosas, con las que te atacarán
masivamente en el departamento. Sal del lugar mientras los invitados arremeten
contra ti como una manada de velociraptores.
Si sales por la
puerta y la cierras rápidamente, estarás a salvo. Podrás abrir la puerta de
nuevo si quieres, pero encontrarás que ya no conduce al departamento, sino a
una celda vacía.
Ve a casa, y en
aproximadamente tres semanas deberías recibir un paquete en el correo. Será una
pequeña estatuilla de bronce de un hombre sin cabeza ni manos, e inscrito en un
indescifrable lenguaje, pero de elegante aspecto.
Esta estatuilla es
el Objeto 124 de 538. Ya no hay ningún motivo para presumir.
125.
El Portador del Perdón.
En cualquier
ciudad, en cualquier país, ve a cualquier institución de salud mental o centro
de reinserción social a donde puedas ir. Cuando alcances el escritorio
principal, pregunta por ver a quien se hace llamar El Portador del Perdón.
El trabajador te
dará una bofetada en la cara y te insultará. No pierdas la calma.
Tranquilamente pregunta una vez más; quizás debas hacer esto varias
veces. Finalmente, el trabajador, sin esconder que lo hace muy a
regañadientes, cederá y te dará un número de habitación.
Mira el directorio
de la institución para hallar la habitación. Podrás notar un largo pasillo
extenderse desde el lado este del edificio, incluso a través de un pasillo que
nunca estuvo allí antes, careciendo de toda lógica. Ve por allí, y encontrarás
el número del lugar que el trabajador te dijo. Entra por la puerta, y debería
llevarte a un enorme parque de atracciones, con stands de juegos y zonas de
paseo. Si la puerta te lleva a cualquier otro lugar, sólo siéntate y acepta tu
inminente muerte, oponer resistencia en este punto será un completo desperdicio
de tiempo.
Si eres llevado al
parque, el cielo debería estar oscuro, como si fuera de noche, no importa a qué
hora hayas entrado. Todas las luces en el carnaval estarán encendidas, y la
música sonará, pero no habrá gente, y ninguna de los juegos funcionará salvo
uno: el carrusel. Espera en el torniquete a que el carrusel se detenga,
entonces entra.
Una vez vuelva a
girar, dos personas, un hombre y una mujer, aparecerán. Estarán vestidos como
si fueran niños, y su apariencia será granulosa y en blanco y negro, como si se
vieran a través de un proyector antiguo. Ellos subirán a uno de los caballos,
pero no uno junto al otro. Habrá un caballo vacío entre ellos.
Ubícate en el
caballo vacío mientras el hombre y la mujer ríen de una manera espantosa y sin
alegría. No toques a ninguno de los dos, o entres en cualquier tipo de
contacto físico con ellos, o su guardián llegará temprano. Ninguna fuerza en el
universo podrá salvarte de su tormento una vez que éste llegue para defender a
sus cargas.
Aunque te ignoren
completamente, míralos firmemente y, como si no te dirigieras a nadie en
particular, pregunta… ¿Quienes serán
perdonados cuando llegue la hora? ¿Ellos o nosotros?
Afírmate firme del
poste, porque el paseo parará abruptamente. Tu caballo quedará alineado justo
en frente del torniquete, donde ahora habrá un un demacrado trabajador viejo
con ropas sucias y harapientas, el pelo largo, grasiento, gris y enmarcando su
rostro en ruinas. Mira en sus ojos cansados. Si él no te considera digno de la
respuesta, tus entrañas se desgarrarán de tu cuerpo por su propia voluntad.
Si eres digno, sin
embargo, el hombre se inclinará respetuosamente hacia ti. El carrusel comenzará
a andar de nuevo, pero esta vez irá a velocidades vertiginosas. Agárrate
fuerte. El hombre y la mujer comenzarán a carcajear con regocijo mientras todo
se vuelve borroso. Pronto te estarás moviendo tan velozmente que el mundo
entero a tu alrededor se volverá borroso, y la presión estará cerca de golpear
tus órganos internos.
Las carcajadas
aumentarán exponencialmente en volumen, intensidad y velocidad, a un punto
más allá de lo soportable. Sentirás (mas no podrás ver, debido a la velocidad a
la que girará el carrusel será imposible para ti ver nada más allá que una
mancha borrosa) que el carrusel en sí y todo el plano de existencia en el que
estás se desgarrará, y todo se volverá negro.
Cuando despiertes,
estarás ante la recepción de boletos en la entrada al carnaval. El hombre que
operaba el carrusel estará parado frente a ti con un semblante de disgusto. No
te levantes o hagas movimientos repentinos; quédate completamente quieto,
mientras responde la pregunta. No importa qué tan pesimista o negativo seas, te
sentirás bastante, bastante menos optimista o esperanzado de lo que nunca
imaginaste que un ser humano podía estar. Incluso la persona más amargada y
hastiada de todas no podría manejar tanta pérdida de fe en la
humanidad. Es posible que sientas el impulso vicioso de poner fin a tu
vida inmediatamente, pero debes resistir.
Una vez el
operador termine con la respuesta, el hombre y la mujer que estaban en el
carrusel emergerán del carnaval, con la excepción que son ahora serán niños más
que adultos. Irán donde el operador y lo abrazarán, y lo llamarán
entusiastamente como su padre. Cuando lo abracen, emitirán una luz
brillante. Protege tus ojos, para que no quedes cegado.
Cuando ya no
sientas el calor emitido por la luz, podrás abrir tus ojos. Estarás de vuelta
en la recepción de la institución a la que fuiste. El trabajador te dirá que
había algo tuyo en la zona de objetos perdidos. Acéptalo.
El boleto de
entrada al carnaval que has recibido es el Objeto 125 de 538. Se te
permitirá la entrada cuando llegue el momento, pero sólo entonces te darás
cuenta si es necesariamente algo bueno.
126. El Portador del
Aislamiento.
En cualquier
cuidad, en cualquier país, ve a cualquier edificio residencial a donde puedas
llegar. Cuando alcances el escritorio principal, pregunta si puedes ver a quién
se hace llamar El Portador del Aislamiento. Si no hay ningún
escritorio principal, usa el timbre y pide por ver la vigésima sexta habitación
a la venta, donde aparecerá el conserje.
En cualquiera de
los dos escenarios, el conserje te guiará escaleras abajo por un pasadizo que
no estuvo ahí antes. Pronto llegarán a una puerta, y el empleado la abrirá para
ti. No entres, más bien, mira el interior. Pide al trabajador que cierre la
puerta y que te deje solo. Si él insiste que entres, tienes dos opciones:
esperar a que el trabajador revele su verdadera forma, o caminar a través de la
puerta y consumirte por los horrores que yacen allí. De cualquier forma, tu
viaje terminará aquí. Si el trabajador te obedece, espera a que esté fuera de
alcance. Asegúrate de estar solo cuando abras la puerta.
Más allá de esa
puerta habrá una reunión en un apartamento de gran altura con vista a la ciudad
capital de cualquier región en que te encuentres. Te darás cuenta que todos
aquellos a quienes amas estarán presentes en esa habitación. Amigos,
familia y seres amados, todos recibiéndote con los brazos abiertos. Habla con
ellos como si fueran reales, ríete con ellos, cuenta viejos recuerdos con
ellos. Trátalos con respeto, y ellos harán lo mismo contigo. Hacer algo menos
resultará en un castigo mucho peor que cualquier mortal puede concebir.
Uno a uno, los
invitados se excusarán, diciendo que deben ir a algún lugar. No los detengas
por nada, pues ya te han obligado lo suficiente. Lentamente, el lugar se
vaciará de gente, y en poco tiempo los únicos que quedarán en el apartamento
serán tú y la persona que más amas. Aprecia el tiempo dado, pues eventualmente
también se irá, y necesitarás reunir cada onza de fuerza mental para la prueba
que viene.
Incluso si esto no
es real, sabrás que será lo suficiente como para ser emulado en su contraparte
en la vida real. Aquí puedes decir todo aquello que te gustaría confesarles,
pero asegúrate de que les das el debido respeto. Cuando ellos hagan un
gesto para irse, permíteselos. No hay vuelta atrás ahora.
Tan pronto como
cierren la puerta, todo se tornará negro lentamente. Serás libre de hacer lo
que quieras aquí: gritar, entrar en pánico, o estar calmado, es tu decisión.
Una vez todo se haya desvanecido, no hay nada más que hacer que esperar.
Estarás allí lo
que parecerán semanas, meses, o incluso años, en esta oscuridad. Comenzarás a
perder a aquellas personas que te rodean pronto, y con el tiempo sentirás su
calidez y escucharás sus risas otra vez. Sentirás la pertenencia al estar con
ellos, pero ahora, estás solo para defenderte de esta oscuridad. Comenzarás
a buscar a alguien, a quién sea, para que te acompañe en este momento difícil,
pero sólo la oscuridad te dará la bienvenida en cualquier dirección.
No sentirás
hambre, ni sed, pero sí el cómo la energía se drena de ti cada segundo. Este
reino no te permitirá dormir, e incluso si lo intentas, no serás capaz de
conciliar el sueño que temporalmente te haga olvidar tu soledad. Muchos antes
que tú no pudieron soportar este sentimiento y son todos parte de esta
oscuridad ahora, y no esperan nada más a que te les unas, pero sus deseos nunca
serán satisfechos.
Otra vez, serás
libre de hacer lo que quieras aquí, pero terminar con tu vida sólo te permitirá
formar parte de la oscuridad con aquellos que vinieron antes que tú para toda
la eternidad. Ponte firme, y eventualmente verás un punto de luz en el
horizonte, que te proveerá de un contraste sorprendente con el mundo
sombrío en el que has existido. Tan pronto como lo veas, cierra los ojos y
pregunta… ¿Es así como se sienten? Espera
durante unos tres minutos antes de abrir los ojos.
Si la luz se
desvanece, y la oscuridad te rodea de nuevo, siéntate y relájate. Tu viaje ha
terminado, y esta oscuridad será ahora tu hogar por toda la eternidad.
Pero si tienes
suerte, cuando abras tus ojos estarás fuera del complejo inmobiliario. A tus
pies estará un cuadro, y dentro de él, una foto tuya y de la persona que más
amas, abrazándose en el apartamento. No dejes que nadie la vea, sin
embargo, de algún modo se preguntarán sobre el origen de esa imagen.
El cuadro con la
foto son el Objeto 126 de 538. Has sentido su dolor, ahora debes poner fin
a su sufrimiento.
127. El Portador de las Siete
Máscaras.
En cualquier país
donde aún haya bosques salvajes, ve hacia ellos mientras piensas claramente en El Portador de las Siete Máscaras. Mientras entras en el bosque, sentirás
una fuerza tirándote profundamente hacia el centro. Si no es así, abandona
inmediatamente el lugar y vuelve otro día.
Mientras te
adentras en el bosque, presta atención a tus alrededores. Se alzará una
oscuridad innatural, y pronto verás sombras lanzándose entre los árboles. No
tengas miedo de ellos, a menos que te rodeen. Si valoras tu vida, deberás
cerrar tus ojos, junta tus manos y con calma di: “Deseo ver a los Antiguos”. Si las sombras no se detienen, te
atraparán, asegurándose que en tu final te reúnas con el bosque; toda tu carne
te será arrancada y tu cuerpo aún vivo alimentará a los lobos.
Si se alejan,
continúa siguiendo el pulso. Finalmente, cuando el bosque se haya convertido en
algo tan oscuro que ya no puedas determinar si ves las copas de los árboles o,
simplemente es el cielo nocturno, verás una fogata. Camina hacia allá, y a
tu alrededor estarán sentadas seis personas, vistiendo sólo taparrabos y
máscaras, cada una idéntica, con excepción del color. Éstos son los Antiguos.
Siéntate en el espacio vacío en el anillo alrededor de la fogata y mira a cada
uno allí antes de preguntar… ¿Cuándo
morirán?
Cuando te pongas
la nueva máscara, podrás ver el verdadero final del mundo. Esta visión será la
más poderosa, y no importa que tan fuerte sea tu mente, colapsarás y caerás
inconsciente. Cuando despiertes, el fuego se habrá extinguido, y los Antiguos
se habrán ido. Todo lo que quedará serán siete máscaras. Tómalas y cierra tus
ojos. Aparecerás fuera del bosque, y pronto te verás a ti mismo iniciar tu
viaje a través de él. No te detengas, porque si lo haces, quedarás atrapado en
una paradoja temporal.
Las siete máscaras
son el Objeto 127 de 538. Si una se pierde, las otras seis se desvanecerán
también, y con ellas toda esperanza.
128. El Portador de los
Recuerdos.
En cualquier
ciudad, en cualquier país, ve a cualquier institución mental o centro de
reinserción social a donde puedas llegar. Cuando alcances el escritorio
principal, pregunta sonriente por visitar a quién se hace llamar El Portador de los Recuerdos. El recepcionista inclinará su cabeza a un lado
y estrechará sus ojos, mientras no se convence que estés hablando en serio.
Pregunta otra vez, pero esta vez aparenta estar menos cómodo. El recepcionista
seguirá pareciendo incrédulo. Dile, con una tímida sonrisa y una actitud
avergonzada, que pensabas que era parte de la broma, entonces pide perdón, en
un aluvión de disculpas.
Una vez abandones
la institución, comienza a caminar hacia el este. Si la calle no puede dirigirte
al este, ve hacia el norte. En cualquier caso, deberías llegar eventualmente a
un restaurante con estilo de los años 50 que nunca estuvo allí antes. Entra.
El restaurante
debería estar ocupado y bullicioso, incluso si parece que no hay clientes. Notarás
que cada uno de los empleados serán exactamente iguales al recepcionista con el
que hablaste en la institución. La razón de esto no es muy clara. A pesar de
todo, toma asiento, preferente será uno que te permita fácilmente llegar a la
salida, si es necesario.
No mires el menú
aún. Una camarera llegará y tomará órdenes de bebidas. Pide lo que sea,
mientras ordenas otra cosa; mejor será que no sepas lo que ocurre si no ordenas
nada. Cuando la camarera regrese, dile que necesitas algo más de tiempo para
decidir. Puedes ahora ver el menú.
Verás que la carta
es, de hecho, una narrativa sobre tu vida en el momento en que naciste. Léelo
cuidadosamente; podría tomarte bastantes horas. Tendrás varios recuerdos,
especialmente de tu infancia, hace tiempo olvidados. Estos son todos los
recuerdos que los seres humanos comparten, pero nadie se acuerda de ellos; se
borran de la mente por el bien de la cordura, por lo infernales que son.
Cuando leas la
descripción de estos recuerdos, sin embargo, volverán a tu mente con toda
fuerza. Bien puedes ajustarte a la ferocidad de las experiencias que nunca
supiste que tenías, pero no debes mostrar ningún signo de debilidad, porque
ellos te están viendo.
Mientras lees, la
camarera regresará periódicamente para preguntarte si estás listo. Dile que
necesitas aún más tiempo, y ella debería irse. Si en su lugar, se queda en tu
mesa, entonces ellos se han vuelto impacientes. Tu única esperanza será ir
inmediatamente por la salida y correr por la calle, fuera de la ciudad, hasta
que estés muy, muy lejos. Si valoras tu vida, no volverás a poner un pie sobre
esa ciudad.
Pero si te las
arreglaste para leer toda la historia con seguridad, verás que más bien,
termina abruptamente en el punto en el que entraste en el comedor, para luego
dar paso a una lista de menús de aspecto más mundano que ofrece hamburguesas,
papas fritas, malteadas, con el precio habitual de estas comidas.
Cuando la camarera
regrese otra vez, ordena “Una
Hamburguesa Especial de Joe”, incluso si no está enlistada en la carta.
Ella girará en 360 grados, y cuando te vea, estará sosteniendo un plato con una
enorme hamburguesa sobre él. Cuando te la dé, comienza a comértela. Estará
exquisita. Te darás cuenta que el ajetreo y el bullicio en el restaurante ha
cesado completamente y todos los empleados estarán expectantes en tu pedido. No
les prestes atención y continúa devorando. Cuando hayas terminado, la camarera
preguntará: “¿Le traigo la cuenta?” a
lo que deberás responder indiferente… ¿Por qué huir de sus recuerdos?
Tan pronto como
esas palabras salgan de tus labios, cada uno de los empleados idénticos se
duplicará y, mientras emiten quejidos de dolor y horrorosos gritos, vomitarán
sangre. Luego de un momento, el restaurante entero cambiará, y podrás darte
cuenta que el lugar entero está siendo succionado por un vacío. Cuando esto
ocurra, agárrate firmemente de la mesa y no la sueltes, pues será lo único en
el restaurante que no podrá ser aspirado. La tensión será inmensamente
poderosa, y será casi imposible mantener el control en la mesa durante esta
prueba, pero debes aguantar, no habrá esperanza para ti si eres atrapado por el
vacío.
Parecerá que dura
una eternidad, y el proceso se volverá violento e inmisericorde, pero luego
todo, con excepción de la mesa se habrá ido sin dejar rastro. Te encontrarás
aferrado a la mesa en medio de un sitio eriazo a varios kilómetros de la ciudad
donde estuviste.
La mesa es el
Objeto 128 de 538. Ellos no quieren que olvides, pero será mejor que negar tu
pasado.
129. El Portador de los Oprimidos.
En cualquier
ciudad, en cualquier país, ve a cualquier refugio para indigentes o comedor
comunitario donde puedas llegar. Pregunta al primer voluntario que veas si
conoce a aquél que se hace llamar El
Portador de los Oprimidos.
Si el sujeto mira alrededor para asegurarse que nadie mira mientras responde,
estás en el lugar correcto.
El voluntario te
dirá que exige un soborno antes de que él te lleve a donde debes ir. Dale una
cantidad sustancial de dinero en efectivo, y es de esperar que él considere una
cantidad lo suficientemente grande. A continuación, te mostrará una puerta que
no existía antes, la que conducirá a una escalera que el edificio no debería
tener.
Serás llevado a un
piso inexistente con muchos, muchos salones ordenados de formas caóticas. Las
habitaciones no tendrán pasillos que las conecten, y se tendrán que atravesar
varios de estos para llegar a destino. El voluntario se moverá de manera muy
rápida a través de este ilógico lugar, con determinación y experiencia, y será
muy difícil seguirle el ritmo. Deberás mantenerte siguiéndolo, pues perderse en
este lugar es relegarse eternamente al vacío. También debes asegurarte de
concentrar tu atención sólo en el voluntario al que sigues: las habitaciones
estarán ocupadas por personas que se han entregado a la desesperación y la
soledad, y prestarles atención es unirse a ellos para siempre.
Luego de lo que
parecerán días, el voluntario te llevará a la única habitación
vacía, entonces gesticulará hacia la puerta al otro extremo. Tarareando
despreocupado, irá de regreso por donde vinieron, dejándote en esa habitación
vacía. Si tienes alguna inquietud en tu corazón, entonces será mejor que te
vayas, y es de esperar que logres alcanzar al voluntario. De lo contrario, ve a
través de la puerta.
Te encontrarás en
un sórdido lugar similar a una ratonera. A pesar del efecto de siglos de
abandono, el lugar será apenas reconocible como una especie de sala de
estar. En un asiento que una vez fue un sillón reclinable decente habrá un
hombre viejo, de mirada austera. Hay algo en el hombre que cuenta de una
vida, una vez llena de orgullo y éxito, pero que en algún momento entró en una
aguda caída en picado que lo llevó hasta lo más bajo.
Con un gruñido de
enojo, aunque poco convincente, el anciano exigirá saber por qué has venido.
Inmediatamente responde de manera brusca que no es algo de su incumbencia, y
asume una postura y un comportamiento que parezca que no tienes ningún respeto
por el anciano; que sea, para ti, sólo basura humana, sin valor, ni merecedor de
dignidad alguna.
Si eres lo
suficientemente convincente, el hombre se derrumbará y perderá el poco
atrevimiento que tenga. Bajará dócilmente la cabeza y quedará en silencio.
Ahora debes hurgar por toda la habitación como si fuera tuya. Abre cada pequeño
cajón y velador que encuentres, y saquéalo. Toma todo lo que quieras; mientras
mantengas tu aire dominante, nada se atreverá a detenerte.
Una vez hayas
revisado cada lugar de la habitación, ve donde el anciano y exígele saber dónde
está tu pago. El hombre murmurará entre dientes por un rato, pero debes
forzarlo a que responda, incluso si es requerida la fuerza física. Si tienes
éxito, él te contará cómo terminó en aquella situación.
Es una historia de
sueños destruidos por rivales inconscientes, de oportunidades perdidas, de
anhelos rotos por burocracias insensibles, de éxitos destruidos por una
sociedad hundida en el dogmatismo. Este hombre tuvo gran potencial y
determinación para cambiar al mundo para bien, pero el mundo que intentó salvar
le dio la espalda y lo destruyó por sus nobles esfuerzos. Es una historia sobre
poderes establecidos indiferentes, de amigos cercanos vueltos enemigos en el
nombre de la ambición, de seres amados que se alejaron por el egoísmo, incluso
luego que él haya sacrificado todo por ellos.
Si sientes algo de
piedad, por minúscula que sea, por lo que has hecho a este hombre una vez hayas
oído su historia, estarás condenado a tomar su lugar. Deberás endurecer tu
corazón y no sentir compasión alguna si quieres permanecer libre.
Una vez el anciano
haya concluido su historia, agárralo del cuello de su camisa y gruñe… ¿Qué ganan con el sufrimiento que infligen?
Mientras la
respuesta se desgarra de él lo suficiente para ponerlo a tus pies, obtendrás la respuesta exacta a tu pregunta. La
triste vida del anciano lo abandonará también, y se hundirá otra vez en su
asiento. Ahora puedes salir por la puerta en la que entraste, que te llevará
directamente al refugio donde fuiste. Sentirás que, en ese momento, cada pizca
de compasión y preocupación que alguna vez sentiste por otros, habrá muerto
junto con el anciano.
La dureza de tu
corazón es el Objeto 129 de 538. Tu camino sólo conducirá hacia la opresión y
la desesperación, por lo que aquellos seres compasivos serán los que más
sufrirán.
130. El Portador del Guión.
En cualquier
ciudad, en cualquier país, ve a cualquier institución mental o centro de
reinserción social a donde puedas llegar. Cuando alcances el escritorio
principal, pregunta sin rodeos por visitar a quién se hace llamar El Portador del Guión. Si el
trabajador se congela por un momento, y luego se torna en un débil aspecto de
normalidad, has venido al lugar apropiado.
Nervioso, el
trabajador te dirigirá por un pasillo y una puerta, y luego saldrá corriendo a
toda prisa sin decir una palabra. Entra por la puerta, y te encontrarás en otro
pasillo, esta vez sin puertas. Haz tu camino a través de este pasillo
desnudo, asegurándote de rezumar nada más que confianza.
Si en cualquier
momento escuchas un leve aplauso, detente inmediatamente y grita: “¡Yo no merezco ningún crédito!” Si
el aplauso continúa, a continuación, sé agradecido que tu fin vendrá
rápidamente, aunque no sin dolor extremo.
Si se detiene,
puedes proseguir. Al final del pasillo, el muro estará vacío. Empuja el lado
vacío y encontrarás una puerta escondida; el muro entero se girará y te dejará
pasar. Dentro verás una habitación media sumida en severa iluminación. Las
filas de asientos antes del gran escenario estarán todas vacías, excepto por
una al frente y al centro. Allí estará el director, un hombre el cual
parecerá tener casi treinta años, aunque es posible que notes que no tiene
ojos.
Antes que tengas
una oportunidad de pensar, el director procederá a gritar una serie de
indicaciones. Sin perder el ritmo, deberás hacer exactamente lo opuesto a esas
órdenes, así que actúa rápidamente. Él se agitará en demasía mientras fallas en
las indicaciones que te ha dado, pero no permitas que su enojo te interrumpa,
pues perder el ritmo en este punto significaría invitar a su suplente para
tomar tu lugar. No hay palabras que puedan describir adecuadamente lo que eso
supondría.
Luego de horas de
instrucciones agotadoras y frustración lamentosa, el director levantará sus
manos en derrota y te dirá que eres indigno para el papel. Antes que pueda
levantarse de su asiento, rápidamente pregúntale… ¿Cuál es el papel que debo jugar?
El director
soltará carcajadas de ironía y sacudirá la cabeza. Entonces, con un chasquido
de sus dedos, todo el escenario bajo tus pies se desvanecerá, y caerás en lo
que parece un pozo sin fondo. Mientras caes, escucharás los sonidos de las
masacres más brutales que jamás hayan ocurrido, y las que están por venir.
Oirás los huesos de los inocentes quebrarse bajo las botas y las pisadas de la
bondad y la maldad por igual. A través de todo esto, entenderás cuál es tu
parte.
Prepárate para
cuando finalmente golpees el agua; desde la altura por la que descendiste,
golpear el suelo sería un vuelo doloroso. Permite hundirte hasta el fondo, pues
cuando tengas contacto con lo profundo, aparecerás repentinamente en una celda
de la institución. A tus pies habrá un montón de papeles corcheteados entre sí.
Si lees cualquier
extracto de lo que está escrito en esos papeles, aceptarás entonces tu papel en
este guión. Rechazar tu parte significa que algún día serás una víctima del
mayor asesinato en masa en toda la historia humana. Aceptarlo significará que
algún día serás la persona responsable de esa masacre.
El guión es el
Objeto 130 de 538. Sólo puedes escoger si aceptar o no la parte que Él ha
elegido.
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