sábado, 5 de julio de 2014

Los Portadores - 141 al 150


141. El Portador de la Rueda.

En cualquier ciudad, en cualquier país, ve a cualquier institución de salud mental o centro de reinserción social a donde puedas llegar. Cuando alcances el escritorio principal, pregunta por visitar a quién se hace llamar El Portador de la Rueda. El trabajador llamará a seguridad, haciendo que dos grandes y musculosos hombres vistiendo de blanco aparezcan y te arrastren por la institución. No te resistas.
Ellos te llevará por muchos pasillos y habitaciones, cada una volviéndose más oscura y descuidada a medida que avanzan. Cualquier personas que camine por allí se girará y esconderá su rostro cuando te mire. En caso que alguno de ellos sostenga una mirada fija en tus ojos, grítale inmediatamente: “¡Mi carta aún no ha sido jugada!” Si el paciente o el personal se dirige a ti, entonces ya se ha puesto en marcha; el éxito no estaba en tu futuro y será mejor cerrar los ojos, en lugar de presenciar el horror de la ruptura de tus extremidades.
Si la persona se marcha, estarás seguro. Los guardias de seguridad te llevarán arrastrándote hasta llegar a una celda más bien lúgubre en una sección larga y abandonada de la institución. Te empujarán dentro y cerrarán la puerta. Los muros estarán impregnados de la sangre de aquellos Buscadores que lo intentaron y fallaron en recuperar este Objeto en particular. Al centro habrá un artilugio gigantesco, con forma de rueda con estampas escritas en un lenguaje ya olvidado al final de cada rayo. Un hombre vestido de negro, con una mirada de aspecto antiguo lentamente hará girar la rueda con su mano. Pregúntale: ¿Por quiénes gira la rueda?
Si el hombre no te consideró digno, simplemente dejará de girar la rueda y te contemplará. Su mirada desgarrará tu existencia bañando la habitación de otra capa de carmesí. Sin embargo, si te considera valedero, detendrá la rueda y sacará una carta de ella. Antes que la doble cuidadosamente, cierra los ojos y te la dará. Mantén los ojos cerrados hasta que sientas que algo golpea ligeramente tu hombro derecho. Aún tendrás la carta, pero estarás fuera de la institución o centro de reinserción social que visitaste, y sin importar a la hora que hayas ido, estará anocheciendo.
Podrás mirar ahora la carta. Tendrá una intrincada imagen de un niño pequeño, colgando del cuello por un lazo en un patio. En la parte de atrás, estará en blanco con excepción de un pequeño símbolo en la esquina, en el mismo idioma de las estampas de la rueda.
Esa carta es el Objeto 141 de 538. Su significado se esclarecerá cuando todos se reúnan.


142. El Portador del Equilibrio.

En cualquier ciudad, en cualquier país, ve a cualquier institución de salud mental o centro de reinserción social a donde puedas llegar. Cuando alcances el escritorio principal, pregunta por visitar a quien se hace llamar El Portador del Equilibrio. Luego de tu pedido, el trabajador insistirá porque debes haber ido a visitar a El Portador del amor y comenzará a guiarte por un pequeño corredor. Si no te interpones antes que el trabajador haya salido del lugar, entonces perderás para siempre la oportunidad de completar tu tarea. Síguelo cuando sólo te guíe a El Portadordel amor. 
Si hablas, el trabajador golpeará la puerta donde te iba a llevar y quitará un gran paraguas de su bolsillo izquierdo. Quítaselo y ábrelo horizontalmente antes que te lo pueda quitar. En el interior del paraguas estará el pasadizo por donde debes ir.
La habitación donde entrarás será oscura y húmeda. Todo lo que se puede ver es una cabeza en descomposición que sobresale de la pared, su mano izquierda cubriendo sus ojos y la derecha sosteniendo una balanza dorada. A medida que te acercas, verás a dos hombres pequeños, de no más de una pulgada y media, uno en cada lado de la balanza. El de la izquierda estará vestido de negro, y el otro, de blanco.
Ve hacia la luz que los ilumina y deja que te vean claramente. El hombre vestido de negro amenazará con suicidarse con una pistola negra y brillante que sacará de su bolsillo. Si él muere y se cae de la balanza, el desequilibrio producido hará que la habitación colapse. Para evitar que la balanza oscile, debes convencer al hombre blanco que se suicide también, o impedir que el de negro lo haga.
Si logras mantener el balance, dile al hombre que sostiene la balanza, He mantenido el equilibrio. Él abrirá la boca para responder, pero sólo una pluma saldrá de su boca.
La pluma es el Objeto 142 de 538. Consérvala si alguna vez necesitas equilibrio.


143. El Portador del Sello.

En cualquier ciudad, en cualquier país, ve a cualquier institución mental o centro de reinserción social a donde puedas llegar. Pregunta a la persona detrás del mostrador por hablar con quien se hace llamar El Portador del Sello. El empleado debería comenzar a reír alegremente, y correrá por la puerta delantera, aparentemente muy contento.
Espera a que las puertas se cierren, y rápidamente síguelo. Verás que las puertas te llevarán a un exuberante bosque mediterráneo, con la esencia de la sal en el aire y el romper de las olas ligeramente audible sobre los sonidos de la fauna local. Habrá un castillo en lo más alto de un imponente acantilado, con vista a las cálidas aguas; ve allí. Ten cuidado al caminar a través del bosque, o a lo largo de la costa, de cualquier forma; este bosque, aunque lo parezca, no es de este mundo.
El castillo debería verse abandonado, dañado y en ruinas. Si es así, entra. De otro modo, abandona el área. Construye un refugio, y espera días o meses hasta que lo esté. No quieres saber lo que está pasando allí dentro. Una vez que el castillo se vea viejo y abandonado, podrás entrar.
Al entrar, ve a través del acantilado, cuidado con caer al mar. Debes buscar un conjunto imponente de puertas dobles de caoba, grabadas con letras y símbolos arcanos. Éstos están escritos en la Lengua, no los mires mucho tiempo, no sea que te consuman.
Dentro encontrarás una biblioteca, con vista hacia el mar a través de una ventana panorámica enorme. Habrán muchos, muchos estantes atiborrados con libros cubiertos de polvo cuyas páginas no han sido leídas, por humanos o cualquier otra entidad, durante incontables milenios. No te fijes mucho en ellos; habrán dos mil, y si te detienes para satisfacer tu curiosidad, te unirás a los miles de cuerpos en el lugar. Incluso podrías ver a alguno a tus pies: las reminiscencias de un Buscador que no pudo resistirse. No hay manera de saberlo con certeza; a este Portador le gusta poner orden de vez en cuando. Estarán leyendo en sillas también, más grandes y más suaves de lo que podrías haber imaginado posible, hechas con materiales muy lejanos de este mundo. También pueden tener sobre sí a los cadáveres mencionados, cada uno encorvado sobre un libro.
Habrá un estante con unos pocos libros, los demás estarán dispersos por todo el suelo delante de él, o bien, en las manos muertas de algún cadáver en las sillas. Éste es el que importa.
En algún momento durante tu estadía en esta biblioteca, verás al Portador del Sello: un hombre anciano, senil, con gafas de lectura y una túnica que pareciera haber sido muy hermosa en otro tiempo. Él, al igual que sus hermanos, responderá a sólo una pregunta: ¿Soy yo quien los detendrá?
Él te pedirá que le ayudes a ordenar sus libros en el estante. Sería muy grosero negarse.
Cuando estés a punto de dejar el último libro en el estante, detente y pregunta una vez más. Él te dirá, con todos los detalles, lo que se necesita para detenerlos. Todo el sacrificio, el tributo, el sufrimiento, el tormento y la venganza que debe castigar a la humanidad para evitar que se reúnan. Finalmente, responderá a tu pregunta: Tienes en tus manos los medios para pararlos. Si prestaste atención al reordenar los libros, te darás cuenta que en el estante habrán quinientos treinta y siete. Pon allí el libro que sostenías, y los poderes de los 538 Objetos estarán sellados, sus propiedades especiales perdidas, su maldad desterrada, y sus Portadores y Buscadores liberados.
Y allí, como ellos dicen, está el problema. Porque algunos Portadores están mejor encarcelados por sus Objetos. Y un buen número de Buscadores no estarán contentos al ver que los preciados Objetos que han pasado buscando y que tantos problemas les ha ocasionado obtener, ahora no son más que objetos ordinarios. De hecho, probablemente estarán bastante enojados, y, sin duda alguna,  estarán dirigiéndose hacia el castillo.
Ahora deberás tomar una decisión.
Puedes irte ahora, y podrás hacer tu camino de vuelta por donde viniste a este mundo antes que el enjambre de enfurecidos Portadores y Buscadores lleguen para castigar a quien dio un vuelco en su mundo. Si te vas, ellos sólo encontrarán al Portador del Sello, lo harán pedazos y quitarán los libros de los estantes, restaurando a Los 538 su poder y devolviendo el movimiento a las ruedas que trituran el cosmos cada vez más cerca de Su reunión. Es posible que escapes con vida, pero no podrás obtener este Objeto.
Si deseas detenerlos, en cambio, deberás permanecer en la librería. Pronto, cada horror conocido llegará y se lanzará contra los muros, las ventanas, el techo y cada cimiento del castillo. Ellos no podrán entrar de inmediato, pues están en los dominios del Portador, y él posee algo de poder aquí. Él no será capaz de mantenerse en pie por mucho tiempo, debido a lo viejo que está, por lo que tendrás que actuar con rapidez.
En alguna parte de este estante estará la historia de este Objeto, Su Libro. Deberás encontrarlo y leerlo. Ten cuidado, los títulos, páginas y etiquetas del estante estarán todos en la Lengua, y no están en ningún orden que pueda ser comprendido por los mortales. Además, cada Libro contendrá la historia completa de sus Objetos, Toda Su historia, con cada horrible detalle sobre cada Buscador, Portador u otros seres que hayan estado relacionados con Él.
A medida que lees un Libro, estarás tan inmerso en cada historia que las hazañas de cada Buscador ahora serán tuyas; su locura, sus miedos, sus ambiciones, y más importante, sus heridas. No te fijes tanto en el Libro equivocado. Busca el correcto, y léelo. Si sobrevives, el anciano desaparecerá, y estarás consciente de cada tabla, clavo, muro, rincón y grieta de este castillo, cada contorno en cada silla, estante, cada libro en esta biblioteca, y cada palabra en cada Libro. Si esto no destruye tu frágil mente, entonces felicitaciones. Eres ahora el Portador del Sello.
Ellos están sellados, pero el Infierno vendrá para liberarlos. Mantén los libros en sus estantes por el tiempo que desees permanecer en Sus manos.
…Si, por otro lado, quieres obtener este Objeto para ti, condenando al resto por toda la eternidad al hacerlo, entonces simplemente toma el Libro y vete. Sólo no te lleves el equivocado, ningún Portador o Buscador en toda la existencia misma estará encantado de tener al desnudo cada secreto en tus manos, y te sorprendería cómo muchos harán todo lo posible para quitártelos. Una vez más, todo estará escrito en la Lengua, y correrás el riesgo de enloquecer por cualquier Libro que abras. Si logras obtener el Libro correcto antes que el Portador se debilite y las legiones de condenados entren a través de la amplia ventana para exigir su castigo, huye por la puerta principal. Si encontraste el Libro correcto, estarás de regreso en la institución donde fuiste, con las puertas principales destruidas.
Por el tiempo que poseas este Libro, ningún Objeto podrá hacerte daño. Mientras tengas este Libro, Ellos no podrán ser detenidos, pues siempre faltará un Libro en el estante.
Este Libro es el Objeto 143 de 538. Has destruido el sello y esparcido sus piezas. ¿Cuánto tiempo podrás vivir con lo que has hecho?


144. El Portador del Costo.

En cualquier ciudad, en cualquier país, ve a cualquier institución de salud mental o centro de reinserción social a donde puedas llegar. Pregunta en el escritorio de recepción por a alguien que se hace llamar El Portador del Costo. Los trabajadores suspirarán, sonarán como si el peso de incontables eones se hubieran abalanzado sobre sus hombros, cansadamente saldrán de detrás del mostrador, y penosamente se dirigirán hacia el interior del edificio. Síguelos.
Ellos doblarán muchas veces y bajarán por varios pasillos, más de los que un edificio podría tener, antes de detenerse y abrirte una puerta. Dentro habrá una escalera de madera podrida, que lleva abajo a través de un túnel de barro húmedo. Cuando comiences a descender, uno de los trabajadores cerrará la puerta, dejándote inmerso en completa oscuridad. Incluso aunque lleves contigo una linterna, no querrás encenderla. Mantén tus manos alejadas de los muros y camina. Con cada peldaño que desciendas, sentirás un peso sobre tus hombros. Éste aumentará rápidamente hasta hacerse increíblemente pesado, y será un largo camino abajo.
Si llegas abajo sin ser sofocado por la carga, verás que las escaleras conducen a una rotonda subterránea, una sala circular con un techo abovedado. Aquí, también, las paredes y el suelo estarán hechos de suciedad, goteando ocasionalmente. Eso no es agua, por cierto.
El techo tendrá un pequeño agujero redondo, donde la luz solar se proyectará un hombre antiguo, sentado sobre una lujosa silla de moqueta roja frente a una mesa forjada en hierro. En su mano, tendrá un cuchillo de cocina de acero inoxidable. Aunque esté despierto, estará demasiado débil para resistirse a que quites el cuchillo de sus manos con cicatrices y cortes su garganta.
Podrás sentir una sensación punzante en tu propia garganta mientras haces esto; mira a través del espejo en la pared, y te darás cuenta que un pequeño corte en tu garganta se recupera, si fuiste lo suficientemente rápido. Aférrate contra el marco, mientras una ola de vértigo se apodera de ti.
Si el hombre ha sido despertado, podrás preguntarle: ¿Cuál es el costo de detenerlos? Y él contará justo lo que fuiste a escuchar. El costo es alto, sin embargo, es tan alto y tan horrible de contemplar que casi habrás cedido a la locura y terminado tu búsqueda en el sucio suelo frente al hombre. Incluso si no fue así, ciertamente no habrías tomado el cuchillo, después de haberlo sabido. Cuando pase el mareo, quita el espejo de la pared y sube la escalera detrás de él.
Ese cuchillo es el Objeto 144 de 538. Cortará lo que sea, pero con cada uso, sentirás su dolor.


145. El Portador de la Cosecha.

En cualquier ciudad, en cualquier país, ve a cualquier morgue a la que puedas llegar. Camina hacia el escritorio principal y pregunta si puedes visitar a quién se hace llamar El Portador de la Cosecha.
La expresión del recepcionista debería tornarse en fría e impasiva, tan escalofriante que podrás estar seguro de estar viendo a un cadáver. Serás atravesado por su mirada, incapaz de mirar hacia otro lado, mientras milenarios mensajes de desesperación y muerte se queman en tu propia mente. En este punto, no debes bajo ninguna circunstancia romper el contacto visual con el recepcionista, porque si lo haces, corres el riesgo de formar parte de aquel aviso de los ya condenados.
Esta prueba transcurrirá durante lo que te parecerán siglos, pero a medida que estas imágenes ahonden en tus pensamientos, debes mantenerte alerta; si eres lo suficientemente perspicaz para mantener tu astucia, te darás cuenta que mientras los ojos del recepcionista se clavan en ti, su alma se levantará y abandonará su cuerpo. Romper el contacto visual mientras esto ocurre garantizará tu condenación eterna. Para quebrar en forma segura el vínculo entre tus ojos y lo que quede de los de él, debes reunir el suficiente coraje para gritar: ¡Aún no es mi turno!
En caso de que las visiones continúen, pronto te unirás a ellas, mientras tu cuerpo experimenta un dolor inconmensurable, y tu mente finalmente permita que la locura en la que has caído se desate completamente. Por otro lado, si las visiones se detienen, entonces mira al espectro del trabajador y síguelo. El fantasma debería atravesar un muro; si continúas tras su paso también podrás atravesarlo.
El área más allá será similar a una exhibición de un museo, pero sólo habrán figuras horribles, imágenes de guerra y enfermedad, figuras móviles de asesinatos y violaciones, madres lamentándose sobre sus hijos muertos, padres mutilándose a sí mismos mientras violan y asesinan a sus propias hijas. Estas figuras de implacable horror tapizan los muros. Asegúrate de estar detrás del fantasma. Si te pierdes en esta parte del camino, formarás parte de la exhibición por toda la eternidad.
Pronto, el fantasma atravesará una puerta. Esta vez, no lo sigas como hiciste antes. Ya no hay vuelta atrás. En esta puerta verás la efigie de una niña pequeña, pacíficamente arrodillada y rezando, tu primera imagen de paz entre este museo de la muerte. (Saluda a tu nueva morada en caso que veas otra efigie que no sea la anteriormente descrita). Si la efigie que ves es la de la niña pequeña, abre la puerta firmemente.
Te encontrarás en un campo de trigo. Al medio del lugar verás a una figura vestida de negro bailando graciosamente. Tras una inspección más cercana, verás que lleva consigo una gran guadaña, cortando los tallos del trigo a medida que avanza. La figura manejará la guadaña con una habilidad alcanzable sólo con siglos o incluso milenios de práctica. Cada tallo cortado de trigo secretará un líquido: sangre fresca. Escucha con atención, y podrás oír gritos de dolor indescriptible proviniendo de los tallos cortados.
Cuando la figura se voltee en tu dirección, se sorprenderá de ver una entidad viva en su mundo. Antes que decida añadirte a su cada vez más creciente colección de almas, podrás hacerle una y sólo una pregunta: ¿Dónde están los trabajadores en este campo?
Luego de preguntar, la figura una vez más comenzará a danzar mientras se ríe salvajemente, y te narrará una historia que precede a la misma tierra: una historia de cómo la muerte llegó a ser. Muchos se vuelven locos ante esta información, ya que la muerte no era el simple fenómeno que se podría pensar. A continuación, te dirá el secreto que sólo conocen los antiguos: la verdad sobre la muerte.
Si no enloqueces ante todo esto, la criatura vestida de negro dejará de bailar, golpeará el suelo con su guadaña y dirá: “Sé que hacer contigo en el tiempo”. Asiente respetuosamente y cierra tus ojos. Sentirás una sensación inflamante en tu pecho como si estuvieras siendo apuñalado. No abras tus ojos, pues ésta es tu última prueba. El dolor comenzará a esparcirse a través de todo tu cuerpo, parecerá que estás al borde de la muerte, oirás gritos a tu alrededor; esto te irritará en demasía y querrás detenerlo. Puedes sucumbir al dolor si quieres, pero si eres fuerte, te verás en el campo de trigo junto a la guadaña de la figura clavada al suelo. Tómala y comienza a despedazar todo lo que veas, y no te detengas hasta que el dolor se desvanezca.
Cuando hayas terminado, verás que los tallos de trigo que cortaste durante tu estado de frenesí alguna vez fueron cada una de las personas que más amaste. No sientas compasión, ni nada similar, pues si lo haces, la criatura te acribillará sin dudarlo. Encuentra la cabeza de aquella persona a la que más amas y golpéala con la guadaña. Serás vencido por la oscuridad proveniente del punto de impacto.
Cuando despiertes, estarás en tu cementerio local, y un funeral estará llevándose a cabo en la cercanía. A tu lado, estará la guadaña que llevaba la criatura. Tómala.
La guadaña es el Objeto 145 de 538. La cosecha está empezando y los trabajadores son pocos.


146. El Portador del Sol.

En cualquier ciudad, en cualquier país, ve a cualquier hotel o departamento a donde puedas ir. Cuando llegues al escritorio principal, pregunta por visitar a quien se hace llamar El Portador del Sol.  El teléfono del escritorio debería sonar inmediatamente, y el trabajador te sugerirá que esperes un momento.
Mientras habla por teléfono, ve a la máquina expendedora de bebidas más cercana que encuentres y, sin insertar ninguna moneda, presiona el primer botón en la lista. No importa qué bebida indique, la lata que caerá de la máquina estará sin diseño alguno y estará caliente al tacto. Ábrela y bebe todo el líquido que puedas antes que el trabajador cuelgue. Si bebiste lo suficiente, inmediatamente perderás la conciencia.
Cuando despiertes, estarás en el sofá de una habitación lujosa. El techo estará muy lejos sobre tu cabeza, y las inmensas ventanas no sólo bañan el lugar entero con la dorada luz del sol, sino también ofrecen una vista a la ciudad donde estuviste, varias docenas de kilómetros por debajo de donde estás.
Sentado en una silla no muy lejos de ti estará un hombre que irradia juventud y salud. Él acabará de colgar el teléfono y estará mirándote con una mezcla de confusión y diversión, debido a que hayas aparecido de repente en su sofá.
Siéntate derecho y con calma dile tu nombre y tu edad, y cuéntale tanto como puedas de ti sin hacer mención directa sobre los Objetos o, más importante aún, sobre los otros Portadores. Él no desea escuchar nada acerca de los otros. Si en cualquier momento mientras hablas, el hombre contesta el teléfono, entonces tu viaje habrá llegado a su fin.
Si, en cambio, el hombre cortésmente te pide que pares, pausa por un momento y espera a que te pregunte por qué has llegado a su habitación. Cuando señale para que le respondas, pregunta: ¿Quién los mantuvo en su lugar cuando estaban juntos?
El joven hombre comenzará a llorar ante la pregunta. No hay ninguna razón para tratar de consolarlo, en su lugar, ponte de pie y camina hacia la única puerta de la habitación. Cuando estés a punto de llegar, el hombre te llamará por tu nombre. Gira y míralo, y verás que ahora estará flotando varios metros y emitiendo una brillante luz que ahoga incluso a la luz del sol. No dejes de mirar a esta luz, ni siquiera parpadees, incluso si sientes tus ojos secarse o quemarse. Cuando tu visión se haya arruinado completamente, una vez más caerás inconsciente.
Cuando despiertes, estarás en un hospital o clínica médica, con tu visión completamente sana. El personal médico estará confuso ante tu presencia, pero ignóralos y vete del lugar. Cuando te hayas ido, busca algo en tus bolsillos que antes no estaba allí.
Los gemelos (piezas de joyería) son el Objeto 146 de 538. Ellos anhelan poner fin a su separación, pero nunca deben ser reunidos.


147.  El Portador del Ego.

En cualquier ciudad, en cualquier país, ve a cualquier granero o cortijo a donde puedas ir. Cuando camines dentro, haya o no alguien allí, pregunta por ver a alguien llamado .  El Portador del Ego.  El lugar pronto se llenará de agua que será clara y oscura al mismo tiempo. Te darás cuenta que puedes respirar aún sumergido en ella. Sentirás tu conciencia escaparse y de una vez, verás el todo y la nada, y sabrás que es así como se siente la muerte.
Una eternidad pasará.
Estarás en el mismo granero, con un pequeño cigarrillo suspendido en el aire. Tómalo e inhala profundamente. El humo traerá el peor dolor que hayas sentido a tus pulmones, pero no exhales, o el humo difícilmente será la única cosa expelida. Sólo cuando hayas oído una campana, podrás exhalar. El humo tomará tu forma, etérea en un principio, pero gradualmente desarrollando huesos, órganos, músculos.
Su cara sin piel te gritará “¿Qué quieres saber?” No digas nada. No pestañees. Él volverá a gritarte la misma pregunta con una voz más fuerte, como jamás has oído. No digas nada. Te volverá a gritar, esta vez con una voz tan fuerte que podría hacer oscilar los cimientos de todos los edificios alrededor del mundo. Si aún no te mueves de donde estás, deberás responder: Quiero saberlo. Si te has movido, ya estarías experimentando una oscuridad eterna.
Tu doppelgänger despegará como un hombre poseído, corriendo a través de laberintos de paredes y vallas que parecerán brotar del suelo en torno a él. Si tomas tu tiempo en mirar cualquiera de estas paredes, él ya se habrá ido y quedarás atrapado en ese laberinto para siempre. Debes seguirlo hasta el final.
Cuando llegues al final del laberinto, verás expandidos ante ti todos tus recuerdos y experiencias. Éstos se quedarán contigo durante el resto de tu vida, y serás capaz de recordar con perfecta claridad lo que te ha pasado. De repente, recordarás una aguja que ha estado en tu bolsillo, quién sabe por cuánto tiempo.
Esa aguja es el Objeto 147 de 538. La realidad misma es atravesada por ella.


148. El Portador de la Historia.

En cualquier ciudad, en cualquier país, ve a cualquier museo a donde puedas ir. Acércate al conservador, y pregúntale por ver a El Portador de la Historia. Una mirada de terror atravesará su rostro, se quitará sus gafas y las presionará en tus manos… sus ojos ahora se verán completamente blancos, sin iris ni pupila. Las gafas no tendrán lentes. Póntelos, y di la palabra “¿Cuándo?” Él te guiará por una trampilla bajo el mapa del museo, y, cubriéndose los ojos, la abrirá para ti. Entra.
No te quites las gafas. Si lo haces, el espeluznante mundo más allá del nuestro será todo lo que verás por toda la eternidad. Tu mente no sobrevivirá.
Camina a través del pasillo de piedra ante ti. Tendrá kilómetros de largo, tu viaje podría tardar días, pero debes caminar. No te detengas o mires a tu alrededor. Eventualmente oirás voces de niños, cientos de ellos, como si todos los niños de la Tierra estuvieran hablándote al unísono. La voces gritarán deseos, lamentos y penas. Aún así, debes seguir. Si en la oscuridad, sientes dos manos pequeñas presionando tu cabeza, detente y di: “Yo sé por qué. Pero yo los busco”. Si el espíritu es compasivo, las manos te soltarán y podrás continuar.
Sabrás que has llegado a tu destino cuando el pasaje termine en un callejón sin salida. Lentamente da la vuelta. Cada niño que haya muerto llenará el pasillo por donde caminaste. Sus cuerpos estarán desnudos, sus ojos blancos y brillantes. Con suerte, uno de ellos va a decir: ¿Así que los estás buscando? Con confianza responde “Sí”.
La multitud se separará, y una mujer joven, diferente a las otras, se acercará a ti. Llevará un vestido azul, y sus ojos serán tan negros como el olvido en sí mismo. Te dará un cuaderno. También será azul, pero con un idioma indescifrable en la portada. Pestañea, y te encontrarás fuera del museo.
El cuaderno contiene información sobre todo lo que ha ocurrido en la historia de la humanidad.
El cuaderno es el Objeto 148 de 538. Aunque no puedas leerlo. Aún.


149.  El Portador de las Pesadillas.

En cualquier ciudad, en cualquier país, ve a cualquier cabina de teléfonos a donde puedas ir. Asegúrate de hacer esto al menos quince o veinte minutos pasada la medianoche, y que no haya nadie mirándote o acompañándote. Entra a la cabina, cierra la puerta, toma el auricular y no marques a nadie. Mantén el auricular en tu oído y susurra: “Deseo ver a El Portador de las Pesadillas“. Luego de un minuto, si ninguna voz responde, abandona la cabina lo más rápido que puedas. No preguntes por qué.
Si escuchas la voz de un hombre responder en un idioma que no reconoces, entonces has tenido éxito. Cierra tus ojos y no te muevas. Deberías sentir una clase de presión sobre ti, y una repentina sensación de caída. En caso que abras los ojos mientras experimentas esto, te encontrarás fuera de la cabina, con los brazos mutilados y tu carne destrozada.
Si te las arreglas para mantener los ojos cerrados, sentirás que aterrizas suavemente sobre lo que parece una silla. Ahora eres libre de abrir tus ojos. Cuando lo hagas, verás que estás en un salón pequeño, lleno de un humo espeso que cubre medio cuerpo. Frente a ti estará una cama con dosel (ornamento en el techo con forma de cortina), sobre la que habrá una herramienta. Ésta será diferente para todos los que entren a este salón. Sea lo que sea, tómala y déjala firme en tu mano hábil.
Ve a la cama y duerme, una tarea fácil, pues la niebla te hará sentir cansado cuando la inhales. Cuando estés dormido, soñarás con horrores indescriptibles, los cuales se volverán más retorcidos y grotescos a medida que progresan. Mientras poseas la herramienta en tu mano hábil, estarás protegido. Pero si, mientras sueñas, sientes algún tipo de fuerza tirándola de tu mano, di fuertemente: “No quiero hacer daño, Sólo deseo ver al Portador de las Pesadillas”. Los horrores de tus sueños no serán nada comparado a lo que enfrentarás en caso de que la herramienta caiga de tu mano.
Tu último sueño en esa cama será casi real. Estarás en frente de la persona que más amas. No mires a sus ojos. No dudes por mucho tiempo, o tu búsqueda terminará aquí, atrapado, mirando pesadillas por el resto de tu existencia. Usa la herramienta que tomaste de la cama y golpea a la otra persona hasta la muerte; a este punto, se habrá convertido en una llave inglesa o tubo de metal.
Cuando el ensangrentado cuerpo a tus pies deje de moverse, cierra tus ojos por unos segundos, y ábrelos de nuevo. La persona a quién mataste ahora aparecerá como un hombre viejo, con su pelo gris cubierto de sangre, y su cráneo fracturado y quebrado. Éste es el Portador de las Pesadillas. Mantén tu arma en tu mano hábil, y empuja la otra contra su corazón expuesto.
Te encontrarás de pie en la cabina de teléfonos, con el auricular arrancado del cable, en tu mano, en lugar del arma. Aléjate de la cabina y mira, si quieres, cómo se destruye a sí misma. Los cristales se quebrarán, la caja de monedas se estropeará, y el cable, sin auricular, será lanzado por los aires.
El auricular en tu mano es el Objeto 149 de 538. No dejes que los sueños se interpongan en tu camino.


150. El Portador de la Parestesia.

La parestesia se define como la sensación anormal de los sentidos o de la sensibilidad general, que se traduce por una sensación de hormigueo, adormecimiento, acorchamiento, etc., producido por una patología en cualquier sector de las estructuras del sistema nervioso central o periférico.
En cualquier ciudad, en cualquier país, ve a cualquier base militar a donde puedas llegar. Dile a uno de los oficiales que deseas visitar a El Portador de la Parestesia. El oficial te responderá con un saludo, y te llevará a un corto pasillo, cuya única puerta está cubierta de inscripciones.
A medida que te acercas a la puerta, sentirás un impulso natural de huir. Si sucumbes ante esto, pasarás el resto de tu vida atormentado por el pensamiento de lo que podría estar al otro lado de aquella puerta. Sin embargo, si te mantienes en pie, serás dejado allí para descifrar las runas que cubren la puerta, que son una contraseña. Si estás seguro que obtendrás el Objeto de este Portador, la contraseña vendrá a tu mente después de examinar las runas; dila en voz alta.
Si la contraseña es correcta, la puerta se abrirá lentamente. Mas allá habrá una habitación pequeña, con carne humana cubriendo cada superficie. Talladas en la carne habrán más runas. Un hombre de pelo largo y sucio, cubierto en lo que parece ser un traje de camuflaje de carne, estará sentado en el medio del lugar, grabando algo en el piso con lo que parece ser un cuchillo para uso militar. Tan pronto como entres, él tornará su atención a ti, revelando un par de ojos naranjos y un rostro hórrido con cicatrices. Sentirás una pena intensa, seguida de fuerte pavor. Hazle una pregunta: ¿Cómo llegó a pasar?
El Portador de la Parestesia sonreirá de forma maníaca y te dará el cuchillo. Con una voz de otro mundo, gritará una sola palabra en un lenguaje desconocido. De esa palabra convergerá una imagen, un mensaje de horrores más allá del entendimiento humano. Despedazará todas las barreras mentales, llevando a todos los que la escuchen a la locura y al suicidio. Si logras manejar esta situación, regresa el cuchillo al Portador. Procederá a entregarte una funda antes de reanudar su trabajo.
Dicha funda contiene un arma corta cubierta de intrincados diseños rúnicos. Su poder de detención es incomparable. Si disparas esta arma, sentirás una sensación de adormecimiento esparcirse desde tu mano a todo tu cuerpo. Esta sensación nunca te abandonará, y eventualmente cubrirá tu mente y tu alma.

El arma es el Objeto 150 de 538. Tal vez los detendrá. Tal vez es todo esto la estrategia de un tonto.

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