sábado, 5 de julio de 2014

Los Portadores - 232


232.  El Portador de la Liberación.

En cualquier ciudad, en cualquier país, ve a cualquier callejón o calle residencial de la  metrópoli, no sin antes escuchar este relato.
 Lo que hagas con esta información es bajo tu propio riesgo. Recuerda que,  “No siempre se sigue la fórmula”.

Capitulo 1. Agua y Nieve.

Introduccion.

 “Es como si un océano de petróleo se hubiera precipitado, tan lejos como alcanzaba la vista, pero sólo llegaba hasta los tobillos. Incluso el cielo parecía teñido de negro. Ella es la única figura blanca situada entre lo demás, no molestada por la fría y negra agua que corre sobre sus pies descalzos. Su túnica blanca cuelga sobre las olas también, pero se mantiene seca.
Fue hace mucho desde que un hombre extraño entró al río para preguntarle por qué. Le preguntó por qué el Péndulo oscilaba, y cuando ella le contó la historia, él comenzó a llorar y gemir muy fuerte. Entonces, ella sintió piedad, y decidió irse con él. Ahora, la Nieve Blanca está completamente sola.
De repente, el sonido de uñas rasgando ladrillos perfora sus oídos, y ella se estremece por este ruido. Al mismo tiempo, un gran desgarro blanco aparece ante ella en el aire. Desde éste, unos pocos copos de nieve aletean y caen dentro del agua oscura para ser tragados.
La brillante luz de este desgarro en el espacio se burla, y ella se mueve adelante a través del agua oscura. Vacilante, asoma un dedo, a través del frío y fresco viento del otro lado. Desde esta luz, algo la llama claramente.
Entonces, una mirada de determinación recorre su rostro, y mete las dos manos dentro del desgarro y lo abre. Una ráfaga de copos de nieve la inunda, pero ella sólo inhala y da un salto adelante.”

Primera parte.

Está nevando en Manhattan.

La nieve cae en grandes grupos de copos que revisten las calles suavemente. La gente va y viene de aquí para allá, como es usual, pero nadie mira a otros, ninguno habla con nadie. Están muy ocupados en sus propias vidas para mantener alguna otra compañía en esta fría ciudad.
¿Qué es lo que hace que Nueva York sea tan solitaria? Tal vez es uno de los efectos secundarios del invierno ya establecido, o quizás, como es la capital económica del país, nadie tiene tiempo para conectar. O quizás es porque yo vengo del Oeste, donde todos parecen conocerse entre sí. Aquí, raramente hablo con alguien.
Desde mi departamento en el quinto piso, puedes ver cuando quieras a la gente ir y venir en la calle. Es como cualquier otra calle en la ciudad, apagada y aburrida. Hoy, sin embargo, no es así. La mujer blanca tiró todo eso fuera.
Uno podría confundirla con un maniquí, por lo pálida que es. Su pelo es muy largo y de un blanco puro y viste una túnica blanca, similar a un kimono, a su alrededor. La forma en que la fría nieve de octubre cae sobre su figura, la hace ver inquietante, como un fantasma.
Acababa de regresar de comprar alimentos cuando la vi parada en la calle delante de mí, vistiendo tan ligeramente en este congelado clima. Ella mira con curiosidad a su alrededor, como si se hubiera perdido, pero su cara está completamente blanca. Su piel es de un suave y radiante blanco, como la nieve. La piel alrededor de sus ojos es mucho más oscura, gris o negra. Es como si alguien le hubiera dejado los dos ojos morados.
A pesar de esto, se sigue viendo hermosa. Hablar con ella normalmente me ponía nervioso, pero… hoy es diferente. Fue una buena mañana; Tuve una gran reunión en la cafetería, el tráfico era bueno esta vez, y todas mis canciones favoritas sonaron en la radio. Sentía una chispa de confianza.
“Disculpe” Comencé, dejando mis bolsas en el suelo. “¿Tienes frío? Puedo ofrecerte mi bufanda”.
Le ofrecí mi bufanda, sonriendo como un imbécil. En cierto modo de reconocimiento, su rostro y sus ojos se volvieron hacia mí, pero no respondió, ni cambió su expresión. Con esos ojos, no vi nada. Mi sonrisa se borró.
Ella quitó su mirada de mí, sólo cambiando de posición, como si rechazara mi oferta. Traté de decir algo, quizá una disculpa, pero mis palabras quedaban atrapadas en mi garganta. Así que me encogí de hombros y me alejé de ella, mirándola sobre mi hombro por última vez.
Ella se fue, como si nunca la hubiera visto. Casi dejo caer las bolsas de golpe, y miré alrededor, tal vez ella sólo dio la vuelta hacia un callejón. Como si eso no hubiera sido suficiente, vi algo más fuera de lo normal. Justo en el lugar donde estaba parada, algo había sido rayado en la pared de ladrillo. Es difícil de leer, ya que está entrecruzado con argamasa, pero me acerqué más y tracé las líneas cuidadosamente con mis ojos. Mi corazón cayó dentro de mi estómago.
Leí, SÁLVAME.

Capitulo 2. Fantasma.

Introduccion.

Todos tienen algo que es importante para ellos. Una reliquia, una baratija, incluso algo que vieron en una tienda un día y sentían que debían comprar. Ese objeto pasa a ser parte de su identidad, parte de lo que los define. Algunos objetos son diferentes.
Hay algunas personas quienes protegen un objeto un poco más cerca, quienes rehuyen el contacto social en preferencia de su preciado objeto. Esas personas podrían viajar mucho, pero nunca sabes a donde van. Van de ciudad en ciudad, visitando los lugares más extraños: instituciones mentales, hospitales, clínicas de rehabilitación. Podrías verlos llevando instrucciones, pero nunca te permitirán verlas. Ellos van a esos lugares y preguntan por alguien. Podrían salir mucho más tarde, con algo en sus manos.
Si alguna vez conoces a una persona así, podría ser muy tarde para ti. Esa persona es un Buscador. Bienvenido seas a nuestro mundo, y abandona toda esperanza.

Segunda parte.

¿Existe esa mujer? No importa a cuanta gente le pregunte, nadie la conoce. Durante dos meses, recorrí todo Manhattan, pero como un fantasma, como si ella hubiera ido una visión pasajera, nunca la encontré.
Fui primero a los hospitales, con la esperanza de que ella haya ido ahí si tuvo un problema. La describí cuidadosamente, pero ellos decían que si hubieran visto a una persona como ella la hubieran reconocido. Fui también a las estaciones de policía, pero se repetía la misma historia.
Por ahora, esto me está volviendo loco. Ella se quedó mucho tiempo, como si hubiera llegado de la nada para desaparecer otra vez. Alguien debía saber algo.
Aunque me siento frustrado, estoy entusiasmado al mismo tiempo. He estado mucho tiempo cansado de mi vida aquí, y ahora me siento como un detective. La mujer blanca apareció como la cosa más extraña que alguna vez haya visto, y la búsqueda por respuestas estaba dándome más energía de la que podía manejar.
Pero a pesar de salir en su búsqueda en cualquier tiempo libre que tenga en mi mal trabajo, llegaba a mi casa con las manos vacías cada noche. Afortunadamente, nunca he sido la clase de persona que se da por vencido. Desde que no pude hallarla en las calles, he usado el Internet.
Terminé desperdiciando un día entero buscando en sitios, usando una combinación de términos para describirla. Muchos de los enlaces eran pérdida de tiempo, así que traté añadiendo el lugar. Ahora sólo hay pocos enlaces, y uno de los sitos es extremadamente extraño. Parece no disponible, así que presioné el botón de actualizar, frustrado. Para mi sorpresa, un foro apareció, y comencé mi investigación.
Para ser algo escondido, sigue teniendo un modesto tráfico. Lo más espeluznante es que parece que todos hablan en código. Examiné el foro todo el día para ver si era capaz de recrear sobre lo que estaban hablando. Mucha de la discusión giraba en torno a un conjunto de “Objetos”. Miré rápidamente a través de los temas, hasta que encontré lo que buscaba. Quedando sin aliento anticipadamente, leí algo de un miembro llamado “Kochz” hablando sobre una mujer de pelo blanco, piel pálida, vestimenta blanca y ojos negros.

Kochz . 14/10/2008. Martes.

¿Alguien ha visto a la Nieve Blanca? ¿Dónde fue el último lugar donde la vieron?
Varios miembros discutían donde ella podría estar, y muchos pensaban que estaba por Nueva York. Me reí muy fuerte, difícilmente podía contener mi entusiasmo, y respondí tan rápido como pude.

CrieHanam. 14/10/2008. Martes.

¡No estoy seguro de dónde estará ahora, pero la he visto!
Les conté que apareció en Manhattan. Tal vez pueda saber quién es si nos ayudamos a encontrarla. ¿Quién era ella? ¿A dónde se fue? El foro es peculiar, sin duda. No estoy seguro de a qué Objetos se referirán, y lo que tiene que ver con la mujer que he visto fuera de mi departamento, pero necesito cualquier respuesta que pueda conseguir.
No pasó mucho tiempo hasta que recibí un mensaje de uno de los miembros. Para mi sorpresa, todo lo que contenía era un número telefónico. Lo reconocí como número local, y vacilé al descolgar mi teléfono. No hay manera de que pueda ser peligroso, ¿cierto? Es sólo una llamada telefónica. Así que marqué el número.
“Oye” dijo la voz. “Asi que, la Nieve Blanca. La has visto en Manhattan, ¿Dónde?”
Di una pausa antes de responder. Su voz es plana y grave, y ya me parece extraña. ¿Cuánto puedo decirle con seguridad?
“Ella estuvo fuera de mi departamento”. Quizás es sólo debido a la singularidad de la situación, pero mi voz se endurece como el hielo. Yo traté de relajarme. “Hace dos meses”.
“¿Hace dos meses? Es lo más reciente hasta ahora. Nos gustaría saber más acerca de dónde está ahora, pero tal vez es mejor si no ha aparecido, ¿verdad?”
Parecía que bromeara, pero me ha confundido. ¿Es mejor el que no la encuentren?
“¿Cuantos tienes de todos modos?” Preguntó más tranquilo. Su voz ha cambiado; se volvió más calmada y profunda. Me hizo sentir un escalofrío recorrer mi espalda.
“Lo siento. ¿Cuántos qué?”
“Objetos. ¿Cuántos?”
“¿Objetos?” Di una pausa. “¡Oh! No, No sé de qué hablas. Sólo hallé este sitio preguntando por ella. No sé nada con respecto a esos Objetos”.
Por varios segundos, no escuché nada. Justo cuando estoy a punto de preguntarle si todavía está allí, sin embargo, él me habla en un silbido agudo.
“¿No tienes Objetos? ¿Quieres decir que no … sabes acerca de eso?”
“No realmente”.
“¿Por qué ella habría de seguir a alguien que no es un Buscador?”
“¿Siguiéndome? Ella no me ha estado siguiendo.” Respondí. “¡Pensé que todos la estaban buscando!”
“No queremos saber dónde está, porque queramos dar con ella. Queremos saberlo para que podamos evitarla”.
¿Por qué querría ir a tales extremos para evitar a una mujer? “Mira, no sé de lo que estás hablando. Yo sólo quería encontrar a esta chica. ¿Sabes dónde está?”
“¿Tú… quieres saber?” Replico con incredulidad. “Nosotros los Buscadores queremos que desaparezca”.
“¿Pero vas a ayudarme o no?”
Hay una pausa más larga, y lo que dice a continuación es apenas audible:
“Si todavía quiere saber acerca de ella, vas a tener que ensuciarte las manos. Esta charla acerca de los Objetos no es sólo fantasía. Es real. Hay objetos por ahí que son muy especiales, y retuercen a aquellos que los buscan. Se les llaman Buscadores, y son las personas que la Nieve Blanca busca. ¿Está usted seguro de que quieres a buscarla?”
Por primera vez, mi emoción de búsqueda no se pudo encontrar. En su lugar, lo que este hombre me ha dicho me da un leve temor. Es sólo después de que haya terminado de hablar cuando me doy cuenta que he estado aguantando la respiración.
Luego de una corta pausa, le dije: “Sí”.
“Entonces llámame cuando estés un poco más educado”.
Colgó el teléfono. Mis puños se apretaron un poco por la frustración. Este hombre hablaba muy seriamente acerca de esos “Objetos especiales”. Todo esto es raro, pero si quiero encontrar a esa blanca mujer, necesitaré escarbar más en el asunto.
Caí sobre la silla, una vez más, inclinándome para mirar la calle por donde apareció aquella blanca mujer. La nieve me provoca, recordándome al fantasma que vi ese día.

Capitulo 3. Buscando a la Nieve Blanca.

Introduccion.

No serías capaz de contar un Objeto sólo mirándolo. Pueden ser cualquier cosa, desde una espada a una chinche. El problema es obtenerlos. Una vez que entras al mundo de los Portadores, tu vida es un juego limpio. Lo que pueden hacer contigo es más terrible que lo que puede ser descrito. Sin embargo, es importante recordar que no siempre se sigue la fórmula.
Algunos Portadores nunca te darán la oportunidad de ganarles. Algunos Objetos no pueden ser tocados. Algunos Buscadores pueden no ser exactamente humanos. Hay excepciones para cada regla.

Tercera parte.

Mientras más leo acerca de los Buscadores, más empiezo a pensar que lo que me dijo aquél hombre fue serio. Todos ellos están fuera de alguna manera. Lo que al principio me confundió por el simple hecho de ser insociable, era mucho más que eso. Son obsesivos a la hora de buscar, y son completamente impredecibles. Ellos difícilmente confían en otros, mienten constantemente, y son a veces más traidores que generosos.
Sin embargo, esto no fue tan sorprendente como la tasa de rotación de los Buscadores en este sitio. Algunos de ellos eran habituales durante meses, antes de desaparecer repentinamente pocos días después de que supuestamente hubieran recuperado un Objeto. Si esa persona era muy popular, su desaparición se discutía a veces; De lo contrario, se les trataba como si nunca hubieran existido en primer lugar. La desaparición frecuente de Buscadores aquí sólo era comparable la llegada de nuevos curiosos.
Los Buscadores arriesgan sus vidas por los Objetos. ¿Por qué escogen este camino?
Estoy conduciendo para ver al Buscador en Central Park. Sólo se identificó como Thompson, y que él podía ayudarme a encontrar a la mujer conocida como ”Nieve Blanca”.
Llegué al parque poco antes del atardecer, saliendo de mi auto cuidadosamente y escaneando mis alrededores. No hay nadie que pueda ver desde aquí, a excepción de unas pocas mujeres paseando a sus perros. El silencio aquí me pone en el borde; los modales del hombre por teléfono antes habían sido espeluznantes, lo suficiente para evitar hacerme ver mi espalda.
A medida que hago mi camino por la ruta en el parque, veo una sombra en un banco del parque, encorvado. De alguna manera, sé que esa es la persona correcta, el frío que corre por mi columna vertebral me recuerda a la llamada telefónica.
“¿Thompson?” Le pregunté, acercándome cautelosamente.
En lugar de confirmar, miró hacia arriba y preguntó “¿Es usted Eric?”
Asentí. Enderezó su postura. “Pregúntame lo que sé de la Nieve Blanca”.
Estuve atrapado un rato, con la guardia baja. Le dije extrañado: “¿Q-Qué sabes sobre la Nieve Blanca?”
“Yo era al que ella seguía la semana pasada” comenzó, como un cuentacuentos.
“Ella me siguió al trabajo, a la escuela. Ella estaba fuera y me miraba fijamente por la ventana. Trató de acercarse a mí, y corrí. Yo no sabía lo que quería. Ella me sigue a todas partes”.
Escucho, aún perplejo. Él es muy tranquilo - quizá demasiado tranquilo - pero hay un aire de inquietud en él. A pesar de que no refleja emoción alguna, se siente como si hubiera una energía peligrosa justo debajo de la superficie donde está.
“Yo averigüé, hablé con unos cuantos otros buscadores. He encontrado algunos otros que habían sido seguidos por la Nieve Blanca. Uno de ellos, el más reciente, era el tipo que me dio el Péndulo. Justo después de que me lo dio, dejó de seguirlo a él, y me empezó a seguir a mí. Y lo mismo sucedió con la persona que le dio el Péndulo a él. Por lo tanto, se lo di a otro Buscador. Dejó de seguirme. Pregúntame acerca del péndulo”.
Hice una pausa por un momento. La calma con la que él lo dice me pone aún más inquieto. “¿Qué es el Péndulo?”
“Un Objeto. No pudimos encontrar muchas historias sobre ello. Ni siquiera sabemos cual Portador fue el primero en tenerlo”.
¿Los Objetos de nuevo? ¿Qué tiene que ver con ellos de todos modos?
“Así que, ¿Por qué…”
“Pregúntame por qué la Nieve Blanca estaría siguiendo los Buscadores que tienen el Péndulo”.
Thompson está comenzando a molestarme. Aprieto los puños un poco para dejar pasar el sentimiento. “¿Por qué la mujer sigue a los Buscadores que tienen el Péndulo?”
“¿Quién sabe?”
Siento que estoy listo para darle un puñetazo, o huir, pero tampoco un sentimiento prevalece sobre el otro. Estoy teniendo dificultades para mantenerme en pie, pero debo permitirle continuar.
Thompson continuó: “Yo lo regalé con bastante rapidez cuando me enteré de qué estaba detrás de él. Yo no le dije acerca de la Nieve Blanca. Queremos mantenerlo en secreto, así siempre tendremos a alguien para dárselo. Pregúntame cómo puede encontrar el Péndulo”.
Mis nervios han tenido suficiente. “¿Quieres dejar de hacer eso?”
Su pie se disparó y golpeó en contra de mi tobillo. Con un grito agudo, yo caí al suelo, agarrándome el tobillo, y Thompson me pisó el cuello. La fiera mirada en su rostro lo hace parecer como un perro salvaje, a punto de comenzar a echar espuma por la boca.
“No me digas qué hacer, mocoso”.
Luché con la bota, pero mis esfuerzos fueron inútiles. Estoy a solas con él aquí, y no importa cuánto trate de gritar, sólo puedo carraspear ligeramente.
De repente, levantó su pie, y se lo abrochó, mientras yo tosí y agarré mi garganta. Cuando lo miro, veo algo increíble. ¿Cómo conseguir que su cara quede empapada en lágrimas en tan poco tiempo? Se vuelve a sentar en el banquillo, y pone su cabeza entre sus manos. Llora como si acabara de perder a un familiar.
Después de unos minutos de silencio, levanta la cabeza y me mira con sus ojos rojos.
“Yo no te puedo ayudar más. Busca al Bibliotecario. Si alguien sabe sobre el Péndulo más que nadie, es él. Él sabe más acerca de los Objetos que la mayoría de nosotros”.
Todavía frotándome la garganta, lo único que todavía me mantiene pegado a este lugar es una pregunta persistente.
“¿En serio son reales?”
Él me miró con una mueca amarga y llena de odio en su rostro.
“Háblame de tus sueños”, me gruñó.
“¿Qué quieres decir?” Le digo, desconcertado.
“¿Qué quieres hacer con tu vida?”
Aprieto mi mandíbula un poco, y por razones que no puedo explicar, de repente me siento enfermo del estómago.
“Un actor”.
Se ríe con amargura: “Yo quería ser un granjero. ¡Un granjero! Pero no hay futuro para los Buscadores. Tan pronto como comienzas la búsqueda, ella te consume. Lo estarás haciendo por toda  tu vida. Todos los sueños que tenías serán consumidos. Consumidos por los Objetos, hasta el día que mueras”.

Capitulo 4. Cambiado.

Introduccion.

Cuando los Objetos están en manos de Buscadores, cualquier número de cosas pueden sucederles a ellos. Los intercambian a veces, o se pierden. Cuando esto sucede, muchas veces, o bien de alguna manera, encuentran su camino de regreso a su dueño Buscador, o acaban regresando a su Portador.
La mayoría de las veces, los Buscadores se aferran a ellos obsesivamente. Incluso para aquellos que parecen conservar la cordura después de conseguir uno, ‘el péndulo siempre se moverá hacia atrás’. Van a empezar a cambiar. La adicción se apodera de ellos, y ya que se desconectan del mundo que los rodea, forman un vínculo con sus Objetos.
De vez en cuando, se oyen extrañas historias de Buscadores que desaparecen de forma inesperada, sin que nadie tenga idea de dónde salieron. Si se mira con más profundidad, podrás descubrir que a menudo hay cortes de energía alrededor de las áreas en que vivían en el momento de su desaparición. Cuando esto sucede, un nuevo Portador ha nacido.

Cuarta parte.

En algún momento, debería haber renunciado. He llegado introspecto en mí mismo profundamente en algo que no acababa de entender. Por pura curiosidad, ¿En qué momento acabo de estar en casa?
Sin embargo, cada vez que pienso en ello, no puedo soportar la idea de volver a mi vida anterior. Todos los días era lo mismo, ya se repetía una y otra vez. Vine a Nueva York por mis sueños, que no se están cumpliendo, y como resultado, me estaba quedando cada vez más en una espiral de monotonía. Me dije a mí mismo desde el momento en que me involucré que no iba a parar hasta que consiguiera todas mis respuestas, y yo aún no he cambiado de opinión. Incluso después de la reunión con Thompson, tenía que hundirme más en el asunto. Era lo único que podía hacer.
¿Qué quiso decir con “Sálvame”? ¿Estaba ella en problemas? ¿Qué estaba buscando? Para obtener estas respuestas, tendría que encontrar al Bibliotecario. Es muy conocido en la comunidad de Buscadores, como un investigador que pasa la mayor parte de sus días recolectando información sobre los Objetos y los Portadores. Pues resulta, que no es muy popular, los apodos favoritos que le pusieron los Buscadores para él van desde “Aspirante a Buscador” a “cobarde”. Él vive en Boston, que queda a varias horas de distancia, pero si debo hacerlo, no me molestaría conducir.
Mientras tanto, tuve que admitir que mi curiosidad se convirtió en casi una obsesión, cuando comencé a ver algunas de las instrucciones de estos Portadores.
Estas”instrucciones” han sido recogidos de diversas fuentes, la mayoría de los cuales son a lo mejor cuestionables, pero me han dicho que esta es la forma en que estaba destinado a ser. No importa lo mucho que me pregunte, estos Buscadores simplemente no pueden probarme nada para asegurarme de que los Objetos existen en realidad.
Parte de lo que lo hace tan incitante a esto es que, a pesar de todo, cualquier persona puede ir a un lugar indicado, preguntar por visitar a un Portador, y someterse a una prueba para ganar un Objeto. Por lo que para la mayoría de los Objetos, es muy fácil empezar, eso debes saberlo a ciencia cierta.
Todas mis otras preguntas tenían que esperar a la más importante. En primer lugar, tenía que saber si eran reales. Yo tenía que encontrar un Objeto por mí mismo.
“En cualquier ciudad, en cualquier país, ve a cualquier institución de salud mental o centro de reinserción social a la que puedas llegar por ti mismo…”
Las instrucciones que tengo ahora son muy claras sobre lo que tengo que hacer para este Objeto. Estoy de pie fuera de un hospital psiquiátrico en Hartford, y las notas en el papel tiemblan ligeramente en mi mano. ¿Por qué estoy tan nervioso? Todo lo que tengo que hacer es entrar, preguntar por el Portador, y caminar hacia atrás sin sentirme avergonzado. El secretario probablemente sólo me dará un aspecto gracioso, eso es todo. Pero, ¿y si eso no es lo que pasa?
Me cruje el abrir la puerta despacio mientras me dirijo a la recepción. Mi corazón late muy fuerte en mis oídos, y estoy a punto de tener que recordar cómo caminar. La mujer en el escritorio de enfrente me mira como si fuera un paciente que se ha escapado, así que trato de apartar mi mirada mientras llego al escritorio principal.
“¿Puedo ayudarle?” me pregunta monótonamente.
Es muy tarde para regresar ahora.
“¿Puedo ver a El Portador de la Liberación?”
Tomó un rato a que escuchara las palabras, y comenzó a levantar las cejas, como esperaba. Sin embargo, se congeló, y se dilataron sus pupilas. Todo su cuerpo parece hundirse, y su rostro se vuelve inexpresivo. Apenas puedo respirar, pero ella deja escapar un suspiro que parece durar unos minutos. Luego, lentamente, caminó hacia la puerta de un armario de limpieza y lo abrió, antes de marcharse por el pasillo.
Debe ser una broma. Alguna elaborada broma en la que la secretaria estaba. Ella reaccionó exactamente como las instrucciones decían que lo haría. ¿No había forma en que este hecho fuera circunstancial?
Entré en el cuarto de limpieza y cerré la estrecha puerta. Era la única manera de saberlo con certeza. No había forma de que la siguiente parte fuera recreada, no importa cuánto se hubieran preparado los bromistas. Abriría la puerta, de vuelta en la institución mental, y la secretaria simplemente se reiría de mí mientras yo salía del edificio vergonzosamente. Eso es lo que iba a pasar.
Cuando abro la puerta, lo primero que logré captar era que el lugar había cambiado, y una niña pequeña estaba allí, quieta. Cierro la puerta rápidamente, completamente sorprendido por lo que había ocurrido.
Respiro profundamente, mientras tomo la manija de la puerta, y la abro de nuevo. La habitación frente a mí es pequeña y sin ventanas, como una celda de prisión. La pintura se descascara de las paredes, telas de araña al acecho en las esquinas, y la única luz que cuelga del techo a medias parpadea. La habitación se ve más vieja que cualquier otra que haya visto jamás, como si hubiera sido abandonada por décadas.
Segundos después de que yo haya abierto la puerta, un olor podrido recorrió mis narices, y se duplicó, mientras yo trataba de no vomitar. El cadáver en el centro del lugar parece llevar meses muerto, con la carne podrida y gusanos desprendiéndose de sus huesos. Su rostro ya no es reconocible, no es más que un cráneo abierto colgando, con trozos de masa verde y roja que cuelgan de sus pliegues.
En la mano del cuerpo yace un revólver, brillando como nuevo.
Las rodillas me tiemblan, y me muevo en la habitación con dificultad. El aire es tan espeso aquí que se siente como si me fuera a ahogar. Se siente mal. Todo se siente mal por aquí. He entrado en un mundo completamente aparte de la institución mental, o en cualquier otra parte aislada del mundo que me sea familiar. Se siente oscuro y amenazante.
Tengo mis manos y las rodillas sobre el rostro del cadáver, respirando pesadamente. El aire es tan espeso, y es difícil el evitar vomitar. Las cuencas oculares vacías me miran como si esperaran la pregunta que debo hacerle. La pregunta que las instrucciones me dicen que debo hacer.
“¿Qué fueron una vez?” Susurré en voz baja.
Sus manos huesudas se pliegan y cierran alrededor de mi cabeza, tirando de mí más de cerca, hacia su cara. Su mandíbula cruje como una bisagra rota, rompiéndose en su lugar, y se mueve hacia arriba y hacia abajo. Desde lo más profundo de su garganta una voz surge, que suena como su ser que habla desde el fondo de un pozo.
Se acerca aún más, su boca se pega a mi oído, y comienza a responder mi pregunta. Mis fluidos corporales parecieran que estuvieran vaciándose, y ahora, siento como si mi propia vida estuviera siendo drenada. No sé cuánto tiempo me ha estado hablando, que podrían ser minutos, horas o incluso días. Pero lo que dice trae un terror a mi corazón que yo nunca había sentido. Su voz desgarra mi alma con cada sílaba.
Tan pronto como acabó, solté un grito que podría haber destrozado mis cuerdas vocales, y sus manos huesudas me liberaron. Con la poca cordura que me quedaba vi el revólver que la mano podrida tenía, y lo levanté con mi mano temblorosa.
Ahora, estoy tirado en el césped de la institución, con un dolor sordo en mi frente. Yo no recuerdo haber oído el disparo. Por lo demás, no recuerdo ni siquiera cómo salí. Todo lo que sé es que yo estaba libre del reino del Portador, y en mi mano estaba el cartucho de la bala que había disparado.
Este cartucho es el Objeto 178 de 538. Ahora sé lo que Ellos fueron una vez, y aunque no estaba en las instrucciones, todavía podía apuntar esa arma a mí mismo de todos modos.

Capitulo 5.  Respuestas.

Introduccion.

¿Cuál es la parte más difícil de buscar a esos llamados Portadores? Es el poder que los Objetos llevan. Éstos le dan a su Portador el poder de alterar la realidad. Dentro de sus mundos, ellos son como dioses. Si no haces las cosas correctas en los lugares correctos, nunca los alcanzarás. Los Portadores son de los seres más terribles que existen.
Sin embargo, los Portadores no son tan aterradores como los Buscadores. Los Portadores protegen los Objetos, si no los molestas, no te harán daño. Sin embargo, los Buscadores están dispuestos a hacer cualquier cosa para conseguir los Objetos. No hay honor entre ladrones.

Quinta parte.

Las calles de Manhattan parecen diferentes ahora. Más oscuras y frías. Las caras están envueltas en velos de sombra, sus fríos ojos mirando desde dentro. A medida que camino por la carretera, los peatones me dan un amplio espacio.
Subo lentamente por las escaleras hacia mi departamento, a paso pesado. El silencio recae al otro lado de las puertas, sólo al abrirla, después de haber pasado. Incluso mi departamento se ve diferente ahora, ajeno. La TV que recibí de mis padres, o el sofá que compré en mi primer día aquí ya no los veo familiares.
¿Es esto lo que quería? ¿Es ésta la respuesta que estaba buscando? Me disparé… en la cabeza. ¿Cómo puedo aún seguir aquí? No recuerdo el momento exacto en que pasó todo.
Me serví un vaso de jugo de naranja del refrigerador y lo bebí rápidamente. Alivió mi seca garganta, pero su sabor fue desabrido y opaco, como si mi sentido del gusto hubiera sido retirado por completo de mí. Por alguna razón, no me sorprendí.
Cuando miro hacia la calle desde mi ventana, doy un salto, y abro y cierro mis ojos; Por un momento, veo una sombra negra que pasa sobre el lugar donde la Nieve Blanca había estado una vez.
El vaso de jugo se resbala de mi mano y se despedaza en el piso, y caigo en estado de shock. Miro por la ventana, pero la sombra no está allí. Este tipo de cosas han estado sucediendo mucho desde que regresé… A donde quiera que mire, las sombras acechan en la periferia de mi visión, en rincones escondidos mientras paso por ahí, en los rostros de las personas que caminan junto a mí.
Después de que haya terminado de recoger el vidrio y darme cuenta de que me he cortado en un dedo, una gota de sangre corre a lo largo de él, y yo ni siquiera puedo sentirla. Sin sabor, sin tacto, sin olor.
Alguien en la calle camina cerca, y me mira, me ve. Cuando nuestros ojos se encuentran, los suyos se blanquean y él se distancia rápidamente, como si hubiera visto un fantasma. Como si fuera una señal, la nieve comienza a caer también. Esta nieve no es bonita, sino amarga y fría.
Los minutos pasan rápidamente, como el transcurso del día, y me quedo de pie junto a la ventana, mirando el cemento debajo de mí. A pesar de que acabo de regresar de donde estaba El Portador del Cambio, mi rostro no refleja emoción alguna.
Esa noche, mientras estaba acostado en mi cama, miraba la mesa de noche, donde el cartucho vacío de la bala yacía. Brillaba inocentemente, sosteniendo mi atención durante horas mientras yo trataba de conciliar el sueño. Justo antes de alejarse, oigo el suave susurro de la corriente del aire, apenas audible.
Mi sueño abarcó toda la oscuridad, y el agua negra se precipitó sobre mis pies. Ese escalofrío se arrastra sobre mi piel y mis músculos, haciendo su camino por mi cuerpo. Como zarcillos errantes, el frío se clava en mi interior, para llegar a mi alma. Es igual que antes, en la institución mental, cuando la voz sepulcral me susurró al oído.
De repente, hay una fuerza irresistible en mi espalda, que me fuerza a estar de rodillas. Mis manos caen en el agua, y siento algo resbaladizo aferrarse a mis dedos. Cuando las saco del agua, mis dedos están cubiertos con algo brillante y negro.
A las 5:38 de la mañana, antes que el sol fuera bienvenido a Manhattan, me siento en posición vertical y grito con toda la fuerza de mis pulmones. El aceite en mis manos ha dejado huellas negras en las sábanas, que me apresuré a arrancar de la cama.
Aullando como una bestia, saco mi mesa de noche de la pared y la lanzo tan fuerte como puedo a través de la habitación. Se estrella contra mi espejo con un estruendo y las astillas se esparcen en el suelo. Yo no presto atención a esto y comienzo a hacer estragos en todo lo que poseo.
Mi cama, mi TV, mi computador, todo. Desearía no saberlo, ¡Desearía no saberlo! ¿Por qué tengo que saberlo? La sangre gotea de mis manos mientras las golpeo en mi ventana, y yo ni siquiera siento la brisa fría sobre mis heridas abiertas. Por lo tanto, sigo golpeando, llueve cristal en la acera.
¿Por qué tengo que saberlo?
Son las 6:00, y yo estoy tomando mi abrigo. Ahora un sólo pensamiento pasa por mi mente: el bibliotecario. Ahora que lo sé, tengo que seguir adelante.
Salí de Nueva York antes del amanecer, y por el tiempo que estoy fuera del estado, me doy cuenta de que he estado en exceso de velocidad, y que me han pasado como si nada vehículos durante varias horas. ¿Por qué no me han detenido? Por supuesto, la gente me ha estado evitando desde que salí de la institución mental, así que tal vez estaba dando sus frutos ahora.
No ha terminado todavía. Una respuesta dio lugar a más preguntas. Nunca olvidaré lo que el Portador del Cambio me había dicho, pero no me impediría averiguar acerca de la Nieve Blanca, el Péndulo, y el mensaje en la pared.
Es un conducir solitario, sin embargo no estoy solo. La voz me hace compañía mientras conduzco. No siempre puedo entender lo que me dice, pero cuando susurra suavemente en mi oído, no puedo evitar sentir calma y relajar mi férreo control en el volante.
El tiempo vuela mientras me enfoco en el camino delante de mí, y antes de darme cuenta, he entrado en los límites de la ciudad de Boston. Antes de ir a esa institución para enfermos mentales, yo había acordado imprimir un mapa con la dirección del Bibliotecario y la tengo arrugada en la mano. Cuando veo su casa surgir a mi lado en la calle, piso el freno y me detengo.
Llamo al timbre y espero ansiosamente. Después de varios impacientes minutos, la puerta se abre estrepitosamente, y aparece una cara. El bibliotecario me mira a través de gafas redondas. Él es claramente más joven que yo, no lo esperaba en absoluto. Él me mira con una extraña sonrisa y un brillo en sus ojos.
“¿Eres el Bibliotecario?” Pregunto con voz ronca. “Estoy aquí por el Péndulo”.
Él sonríe con conocimiento de mí.
“Me preguntaba cuando aparecerías”. Él se voltea y deja la puerta abierta para mí.

Capitulo 6. El Bibliotecario.

Introduccion.

Este oscuro mundo está lleno de preguntas. ¿De dónde provienen los Objetos? ¿Por qué existen? ¿Por qué debemos buscarlos? ¿Qué pasa con los Portadores cuando tomamos sus Objetos? No sabemos las respuestas a estas interrogantes. Los Buscadores vivimos en un oscuro y desconocido mundo, y nuestro único consuelo es nuestra afición.
A pesar de que se puede encontrar en cualquier lugar, un sorprendente número de Portadores se encuentran en instituciones mentales. A menudo nos preguntan, ”¿Por qué instituciones de salud mental?” Porque es donde más se siente como en casa. Ahí es donde todos terminaremos, después de todo.

Sexta parte.

Doy un paso adelante, pero la sonrisa del Bibliotecario de repente desaparece. Él me detiene con la mano abierta y me da una mirada urgente.
“Tienes un Objeto, ¿No es así?”.
La pregunta me sorprende un poco, pero me recupero rápidamente. “Sí”.
“Entonces por favor, déjalo afuera”.
“¿Por qué?”
“Te lo explicaré cuando estemos dentro”.
Retiro el cartucho de la bala de mi bolsillo y lo dejo en mi mano. Se estremece al tacto; todavía se siente tan caliente como el momento en que fue disparado. Cariñosamente, lo rodeo con mis dedos.
“¿Por qué?” Pregunto otra vez, con más fuerza.
Alza su mirada hacia mí a través de sus anteojos: “Porque me pone en peligro”.
La contundente declaración me coge por sorpresa. Tomo un segundo en echar un vistazo al cartucho en mi mano; lo único que recuerdo ahora es el terror en el rostro de Thompson antes de dejarlo.
En un momento repentino de claridad, decido hacer caso omiso de la voz, sólo por esta vez. El cartucho hace un suave ‘tink’ al caer al suelo a mis pies, y él vuelve a sonreír, haciéndome pasar. El interior de la casa del Bibliotecario es más o menos cómo la visualicé. Está desordenada y oscura, y cada habitación está con montones de libros y papeles.
“Perdona el desorden”. El Bibliotecario me guió hasta su estudio, el salón más desordenado de la casa. Hicimos nuestro camino a través de las estanterías y pilas de libros hasta llegar a su escritorio. La mayoría de ellos están cubiertos por una gruesa capa de polvo, haciéndolos parecer antiguos.
“¿Quieres chicle?” preguntó Él, ofreciéndome.
“No, gracias”. Es difícil mantener el ceño fruncido en mi caso – él no sabe que no puedo saborear nada.
Es casi desconcertantemente amistoso. Los Buscadores, como yo los entiendo ahora, son gente paranoica que evitan el contacto social, por lo que el Bibliotecario es el más anormal que he conocido.
“¿Cómo sabías que vendría?”
“Tu incesante búsqueda ha sido totalmente evidente”, me dice, como si fuera una obviedad. “He estado viendo tu búsqueda por un tiempo, y podría garantizar que cualquier buscador que sabe de la Nieve Blanca, también sabe de ti. Thompson era quien se refería a mí, ¿verdad? No sé si has oído, pero se suicidó poco después de que lo conocí. Se ahorcó en su armario”.
Refunfuño un poco, debido a la indiferencia de sus palabras. Recuerdo que a muchos Buscadores no les agrada el Bibliotecario por alguna razón. Lo llaman ‘un Aspirante a Buscador’. “¿Es esto lo que haces? ¿Sólo ver e investigar? No tienes ningún Objeto, ¿No es así?”
“Así es. Intento mantenerme lejos de ello todo lo que puedo. Los Buscadores son como drogadictos, siempre consumidos por su deseo de mantenerse en la búsqueda. Así que, si me mantengo todo lo lejos que pueda, no perderé mi cordura”.
Lo dice con tanta sencillez, tan puerilmente. Respondo: “Entonces, ¿Por qué aún investigas sobre ellos?”
“Al igual que tú, no elegí averiguar sobre los Portadores y los Buscadores. Aún así, es un mundo interesante, con algún tipo de conocimiento esotérico. Tentador para cualquier persona con un gusto por lo desconocido, ¿cierto? Quiero ayudar a los Buscadores a obtener sus respuestas, pero prefiero pasar el resto de mi vida sin tener otro Objeto de nuevo”.
“Así que, ¿Tuviste uno en el pasado?”
Él me mira, y tiene un aspecto un poco molesto en su rostro. Me he pasado de la raya.“¿Quizás tus preguntas no deberían estar más relacionadas con la Nieve Blanca?” Él se da la vuelta y comienza a recorrer a través de unos papeles en su escritorio, resoplando levemente. No hay nada que pueda hacer ahora, salvo conducirme a la verdad.
“¿Es ella humana? ¿Es una Buscadora?”
“Llamarla humana es demasiado caritativo. Ahora, si es una Buscadora o no, eso está bajo debate”.
“¿Qué puedes contarme sobre el Péndulo?”
Él rasga una hoja de papel y me lo da. Es una página de un cuaderno nuevo, escrito en un español claro y conciso.
“Es lo que he sido capaz de reunir de las instrucciones para obtener el Péndulo de su Portador”.
“Genial” Le digo, tomándolo y guardándolo en el bolsillo. “Una cosa más, entonces. Si has estado investigando el Péndulo, debes saber donde está ahora”.
A este punto, el Bibliotecario parece retirarse. Su sonrisa desaparece como una ampolleta apagándose, y ahora esquiva mi mirada. “Es culpa tuya, ya sabes, el que te hayas envuelto en esto. No hay manera de salir de ello, ahora”.
“¡Lo sé!” vocifero impaciente. Mi voz llena la habitación y hace que el Bibliotecario se encoja de hombros. Bajo la voz, pero me anticipo a él. No le permito escabullirse. “Yo sé en lo que me estoy metiendo. Sé que es un callejón sin salida. Sólo dime a dónde ir. Necesito saber dónde está”.
La resignación en su cara se acumula a medida que pesa sobre él, hasta que finalmente se rinde. “Está aquí, en Boston. Un colega mío lo tiene ahora. Allen Dahl”.
Me da una tarjeta de negocios con su dirección, y la guardo en mi bolsillo.
“¿Hay algo más que quieras preguntarme?” dice.
Lo miro por un largo rato, lo suficiente para hacerlo sentir incómodo. Sólo entonces le hablo.
“¿Por qué los Buscadores necesitan estos Objetos?”
Sus ojos se abren de sorpresa, pero se ríe ante mi pregunta.
“¡Interesante pregunta! No logro recordar cuántas veces me la han hecho. Pero ese conocimiento no puede ser comprendido completamente por una persona sana. Sólo los Portadores lo saben”.
“Es todo lo que necesito saber” Respondo con una sonrisa satisfecha.
“Entonces deberías darte prisa si quieres conseguirlo antes que la Nieve Blanca lo haga”.
El Bibliotecario me sigue mientras salgo por la puerta y regreso a mi auto, y me ve alejarse, mientras chillan los neumáticos. Después de que he desaparecido de su vista, da un sonoro suspiro, y vuelve hacia el umbral. Sus pies golpean algo metálico, y baja la mirada, para ver el cartucho vacío que aún yace a sus pies.
Un leve susurro lo llama.

Capitulo 7. Generosidad.

Introduccion.

“Hola, mamá”.
“Hola, cariño. ¿Como está tratándote Nueva York?”
“Está todo bien. Lo mismo de siempre”.
“¿Cómo te fue en tu audición?”
“¿En la qué?”
“¿No fuiste a una audición para Drácula la semana pasada?”
“¡Oh! Es que… Lo olvidé…”
“¿Lo olvidaste? ¡Pero si no dejabas de hablar de ello! ¡Pensé que realmente querías estar en esa producción!”
“Si… Bueno, he tenido mucho que hacer. Las cosas han estado un poco locas aquí”.
“Eric, eso no suena como tú. ¡Incluso te fuiste todo el camino hasta allá sólo por que podrías estar en espectáculos! No me puedo imaginar que te hayas olvidado de una audición tan importante”.
“¿Eric? ¿Estás allí?”
“Si, aquí estoy. Escucha, estaré fuera de la ciudad por un tiempo. Iré a Boston, y no sé cuánto tiempo estaré allí. Sólo quería hacértelo saber”.
“¿Para qué vas a ir a Boston?”
“No puedo decirlo realmente. Sólo quiero que lo sepas, así que no te preocupes por mí. Te lo diré cuando regrese. Te quiero”.
“Eric, ¿Pasa algo?”
“Adiós”.

Septima parte.

Hasta ahora, hay una pregunta que he fallado en hacerme. ¿Qué haré yo una vez haya encontrado mis respuestas? ¿Ir a casa, volver a tratar de ser un actor, intentar ser rico y famoso? Comparado con este mundo, incluso ese sueño es tan… mundano. No, en todo lo que puedo pensar ahora es en el camino que tengo delante.
Sé más sobre los Objetos que antes. Más de lo que otros seres humanos podrían manejar en sus mentes. Sería un pecado dejar que este conocimiento se desperdiciara.
El apartamento de Allen está en un gran complejo habitacional con un jardín, y cada apartamento tiene su balcón. La noche ha caído una vez más, y el suelo aún está cubierto de nieve por la tormenta anterior. A un ritmo determinado, entro en el complejo y marcho hasta la puerta.
Pronto, luego que golpeo, la puerta se abre y un soplo de humo de cigarrillo recubre mi rostro. El hombre que me mira tiene una barba desaseada y está fumando un cigarrillo; se parece a un convicto. Se ve al menos diez años más viejo que el Bibliotecario. ¿Serán colegas realmente?
“¿Vas a decirme lo que quieres, o debo cerrar la puerta?” me gruñó.
“Yo… El Bibliotecario me dio tu dirección”.
Él gira sus ojos un poco más. “Oh. Debes ser Eric”. El tira la puerta para mí y se retira a su sala de estar, desplomándose en su sofá. La TV no está sintonizando nada, sólo estática. Sin embargo, se queda mirándola con atención.
“Así que, Conoces al Bibliotecario,” Comencé.
“Duh”, dice cansinamente, con los ojos aún fijos en el televisor. “Desearía no haberlo conocido. Es un desconsiderado”.
“¿Es eso cierto?”
“Se sienta en su sala investigando los Objetos, entregó el único Objeto que ha tenido, y tiene miedo de ir después por más. ¿Por qué crees que los Buscadores lo odian tanto?”
Impaciente, decido hablar del tema en cuestión. “Estoy… buscando el Péndulo”.
Él me da una extraña mirada por el rabillo del ojo, dando golpecitos con el cigarrillo en el cenicero. “Si vas a obtener el Péndulo, ¿Qué harías con él?”
Ah, la pregunta del millón de dólares. No entiende lo que yo sé, sólo hace preguntas. Por lo tanto, incluso si tuviera que decírselo, no lo entendería. Acabo de mirarlo fijamente.
“¿Lo quieres así como así?” me dice. “Sabes tan bien como yo lo especial que es un Objeto”.
Se mete la mano en el bolsillo delantero y saca algo. Lo que cuelga de la cadena de plata fina en sus dedos es una punta lítica con forma de estalactita, que brilla como un diamante. Mientras lo sostiene, se suspende inusualmente todavía en el aire.
Entonces, el repentinamente la retira, con una mirada hostil en su rostro. Sólo entonces me doy cuenta de que yo había extendido mi mano hacia él. ¿Lo habré estado haciendo inconscientemente? Torpemente, bajé mi mano. Mirándome, lo guarda en el bolsillo de su camisa.
“Puedo verlo en tu rostro. ¿Qué aprendiste del Portador que visitaste?”
Una vez más, no hay respuesta que pueda darle. No hasta que obtenga el Péndulo y me reúna con la Nieve Blanca. Allen suspira resignado ante mi silencio.
“Realmente eres un Buscador. Oh, claro. ¿Así que, qué piensas que es ella?” pregunta, levemente relajado. “La Nieve Blanca”.
“No lo sé”, Digo finalmente. “Ella podría ser un Buscador… Pero, ¿qué otra cosa podía ser?”
“¿Un Portador, quizás?”
Una amarga sonrisa se estrecha en mi rostro. “¿No es acaso lo crucial el que los Portadores sólo están allí y los mantienen?”
Él me da un suspiro en respuesta. “Cualquiera pensaría que los Portadores y los Buscadores son algo diferentes, pero realmente no lo son. Los Portadores son sólo Buscadores quienes cayeron en su adicción. Podría decirte que son casi humanos”.
Estoy en silencio por un largo rato, dándole vueltas a sus palabras. Todo lo que decía tenía sentido, y era lo que yo he llegado a darme cuenta después de recuperar mi Objeto. No hubo más filosofía sobre esto, sólo la búsqueda de respuestas. Por lo tanto, señalé el papel del Bibliotecario de mi bolsillo.
“¿Qué es esto?” pregunta, mirando curiosamente.
“Las instrucciones usadas para obtener el Péndulo. Lo obtuve del Bibliotecario”.
“¿Entonces vamos a echarle un vistazo, bueno?”
Abro el papel sobre la mesa frente a nosotros.
En cualquier ciudad, en cualquier país, ve a cualquier callejón o calle residencial en una metrópoli. Espera tanto como sea necesario sin moverte, y si has llegado al lugar correcto, la mujer blanca se acercará a ti. Pregúntale si es el Portador de la Liberación, y ella te responderá, antes de llevarte fuera de la calle y dentro del oscuro río.
Si no te quebrantas por el frío del agua, debe hacer tres preguntas: “¿Por qué cae la nieve?”, “¿Por qué el río fluye?” y “¿Por qué el Péndulo oscila?” Ella responderá cada pregunta, la última en horripilante detalle. Si permaneces estable a través de la historia, ella te dará un Péndulo. El agua desaparecerá, dejándote de vuelta en tu mundo con tu Objeto.
Por varios minutos, el silencio impregna la habitación, y Allen deja caer su cigarrillo al piso. La información de las instrucciones por completo no me sorprende. Yo ya lo había descubierto mientras iba conduciendo por aquí.
Allen, sin embargo, parece estar más conmocionado. De repente se levanta del sofá, sacando las llaves del auto en su bolsillo. Él comienza a moverse hacia la puerta, y yo me levanto rápidamente para llamarlo.
“¿A dónde vas?” Le digo. Se vuelve hacia mí con una mirada molesta en su rostro.
“¿Dónde crees? Ya es bastante malo que me esté siguiendo, ¿pero ella es el Portador? Necesito salir de aquí”. Se dirige hacia la puerta, pero yo lo llamo una vez más.
“¡Espera!”
Él suspira y se da la vuelta otra vez, mirándome. Estoy inesperadamente ansioso. Si él se va, el Péndulo se va con él. Si se marcha, todo habrá sido en vano.
“¿No puedes dármelo? Así no tendrás que preocuparte más por ella”.
Sus ojos se entrecierran, y su mano se mueve a su bolsillo, presionando el Péndulo.
“¿Dártelo? ¿Por qué clase de Buscador me estás tomando?”
“No me refería a eso”, Presiono. “No quieres que te siga, ¿no es así? Además, siempre puedes obtener otro Objeto”.
Él niega con la cabeza. “No, tú no lo entiendes. No seré como esos cobardes. No importa lo mucho que ella quiera tomar de mí. No puedo rendirme ante ella, por no hablar de ti. Ante nadie. ¿Por qué crees que todavía lo tengo? Tengo que mantenerla a salvo”.
“Allen…” Miro el bolsillo de su camisa, donde está el Péndulo. Casi puedo verlo a través de la tela. Está tan cerca… No puedo rendirme ahora. “Sólo dámelo. Así todo esto acabará”.
Él saca un cuchillo de su bolsillo y se dirige hacia mí. “Sobre mi cadáver”.
Yo casi no me doy cuenta de la navaja. Está muy cerca. Prácticamente puedo extender la mano y tomarlo. No hay manera de que pueda dejarlo ir ahora. Yo necesito ese Péndulo.
Recuerdo cuando estuve en la vieja habitación en la institución mental. Recuerdo las palabras que el Portador me dijo. Al mismo tiempo, escucho un susurro en mi oído. Finalmente noto el brillo de la hoja alzándose de su mano, y mi corazón saltó a mi garganta.
Me lanzo hacia él y tomo la muñeca que sostiene el cuchillo, golpeándolo contra la pared. Me grita algo, pero difícilmente lo oigo. Con mi otra mano, busco en su bolsillo, pero él tomó mi muñeca también. Sentí su patada en mi estómago, y con un gruñido de dolor, me caigo hacia atrás, directamente hacia las puertas del balcón.
Me encuentro con que las puertas no estaban muy bien montadas, ya que el impacto hace que se soltaran fuera de sus marcos y rompieran el suelo del balcón. Cuando caí, me ahogué en un grito mientras mi mano presiona hacia abajo entre el cristal roto y la nieve. Jadeando, levanto una mano ensangrentada y miro hacia abajo a los pequeños fragmentos de vidrio que salen de la palma de mi mano. De hecho, puedo sentir el vidrio perforando mi piel…
Entonces, Allen corre hacia mí desde dentro, blandiendo el cuchillo, y yo lo pateo salvajemente. Milagrosamente, cojo su pierna, y él cae por delante de mí, golpeándose contra la barandilla de hierro forjado. Yo escuche un chasquido y el crujido de una de las barras, y la barandilla se soltó un poco. Ahora es mi oportunidad.
Me pongo de pie, y haciendo caso omiso de mis heridas, agarré su muñeca de nuevo, así como su cuello, fijándolo a la barandilla. El vidrio es empujado más dentro de mis manos, pero la presiono hacia abajo para evitar que se mueva. Él gruñe y se engancha a la mano alrededor de su cuello, pero la barandilla cruje y se suelta un poco más.
“No me importa quién seas”, grita. “Nunca te lo entregaré”.
No veo ningún miedo en sus ojos mientras lo arrastro hacia atrás. Él sólo me mira desafiante, protector. Entiendo que él claramente moriría antes de darme el Objeto. Así que presioné más, prácticamente sintiendo los tornillos de la barandilla soltarse uno por uno. En el último momento posible – cuando escuché el chasquido más fuerte – lo solté y di un paso hacia atrás.
Veo a Allen Dahl caer hacia atrás sobre la barandilla rota, cinco pisos hasta el suelo.

Capitulo 8. Posesión

Introduccion.

JuiQui . 09/11/2008. Viernes.

Realmente necesito algo de información. Hace un par de semanas, algo me ha estado siguiendo. Ha estado haciendo un buen trabajo haciéndolo sin que me dé cuenta. Sin embargo, me las he arreglado para tener contacto con eso dos veces ayer. Describiré los incidentes con todo el detalle que pueda proveer.
Estaba en la ducha y tenía la cortina levemente abierta. Mientras estaba de pie bajo el agua, yo estaba mirando una revista que estaba en el suelo fuera de la tina. Lo vi por el rabillo del ojo, una pierna. Envuelto en una tela ligera, y de pie en una posición en la que pude ver parte de la rodilla y más abajo. Poco después me di cuenta que dio un paso para estar completamente detrás de la cortina. Entré en pánico y abrí la cortina, sólo para encontrar que no había nada. Salí de la ducha y me senté en mi cuarto con las luces encendidas. La emoción que sentía no era tanto una de máximo temor, sólo que debo escapar.
Por lo que estuve pensando más adelante, yo diría que parecía femenina, por la forma que tenía. Y aún por más extraño que parezca, la pierna estaba completamente blanca. Blanca como la nieve.
Esa noche, estaba durmiendo inquietamente cuando escuché algo en mi oído. En mis sueños, sonaba como: “Dime dónde está, ladrón”. Desperté con un sobresalto y miré alrededor, pero no vi nada en el dormitorio. Cuando encendí la luz, sin embargo, había algunos mechones de pelo largo blanco sobre mis sábanas.
¿Por qué me sigue? Necesito todos los datos que puedan obtener sobre lo que les dejé en la descripción que he previsto. He estado buscándola por mi cuenta, pero no he hallado nada de valor.

Undertow. 14/11/2008. Viernes.

¿Qué es eso que tienes, que ella tanto quiere?

Octava parte.

La Nieve Blanca avanzó tranquilamente a través de la nieve del jardín, apenas dejando un rastro detrás de su bata blanca. En el suelo ante ella, el cuepo de Allen yacía extendido, sus ojos abiertos, y la nieve alrededor de su cabeza manchada de rojo. Encorvando el cuerpo, me encuentro con su mirada. Ella me mira distraídamente y comienza a caminar en dirección al cuerpo, por lo que me apresuro a retroceder.
“Está muerto”, le dije. Ella me ignoró y se inclinó ante el cadáver de Allen, alcanzando cada uno de sus bolsillos sin consideración, sin emociones, terminando con el bolsillo vacío de su camisa.
Miro con inquietud, mi corazón bombea, y mi sangre hierve más y más. Un copo de nieve se posa sobre mi mejilla, y me sorprendió el sentir el frío rodando.
Ella levantó la mirada y me miró: “¿Dónde lo escondiste?”
Me resisto a la tentación de echar un vistazo hacia donde me escondí el Péndulo, y en lugar de eso, tratar de sostener su mirada atentamente. Como no respondí, ella se levantó y se acercó más a mí. Mi corazón late más rápido con cada paso que da. Ella está muy cerca de mí ahora. Puedo ver los copos de nieve cayendo a través de los pocos centímetros entre nosotros. Con el tiempo, cedo en mi resistencia y barajo dar varios pasos hacia atrás.
“¿Por qué lo quieres, en todo caso?” Pregunté. Su mirada continúa taladrándose en mí. Si ella está intentando quebrantarme, está funcionando. Continúo caminando hacia atrás, a través del jardín invernal. Un roble se cierne sobre ambos como un espectador silencioso.
“Sé quién eres. Eres su Portador. Es por eso que lo buscas. ¡Lo he calculado todo! Un Buscador lo obtiene de ti, y tú lo quieres de vuelta. Tiene sentido, supongo. ¿Pero qué pasará contigo cuando lo tengas de vuelta?” No hay respuesta. “¿Vas a volver a vivir en tu mundo y lo protegerás para siempre? ¿Qué hay de eso? ¿Es así como quieres vivir?”.
Puedo ver sus ojos estrecharse muy despacio. Pero como ya comencé, no puedo detenerme. “De acuerdo. Entiendo el que no sepa nada sobre los Portadores, los Buscadores y los Objetos. Soy ingenuo, tonto, y todo eso, ¿Y qué? Tal vez no se necesita ser tonto para ver que lo que estás haciendo no te va a ayudar. ¡Yo sé que el Objeto está destruyéndote!”
Yo sabía por qué ella estaría tras el Péndulo. Ya no es más un Portador, realmente. Ella ahora es un Buscador una vez más, y no se detendrá ante nada. Los Buscadores hacen lo que sea para obtener lo que quieren, incluso si eso significa asesinar.
Una gota de sangre cae desde mi dedo sobre la nieve, tiñéndola de rojo. La sangre de mis manos deja un trazo sobre el suelo, que lleva todo el camino hacia el cuerpo de Allen, aún tirado y amontonado. Éste era un hombre que se aferraría a los Objetos hasta su último aliento. Aquél que murió en mis manos.
Siento algo en mi garganta, y mis ojos comienzan a humedecerse. ¿Dónde empezó todo a ir mal? ¡Esto es algo que yo no hubiera hecho! Caí de rodillas en la nieve, mirando al cadáver. ¿Qué dirán mis padres? ¡¿Que diablos he hecho?!
No pude aceptarlo. Incluso aunque en algún lugar recóndito de mi mente he entendido que soy un verdadero Buscador ahora, no pude aceptarlo. No está bien. No es así como las cosas deberían haber ido. Todos tenemos el derecho de encontrar nuestra felicidad, sin excepciones. Eso es en lo que siempre he creído. Por eso yo intenté volverme un actor. Tenía sueños. Esta no es la razón por la que he emprendido este viaje. ¡No he venido hasta aquí para destruir mis sueños!
“Entiendo”. Mis ojos miran el suelo nevado. “Yo entiendo por qué has venido hasta aquí. Pero no debería ser así. Deberías tener una vida sin Objetos, ni Portadores ni Buscadores. Nadie se merece este infierno. Necesitas ser libre. Te lo ruego … no me importa si te hace odiarme, pero permíteme tener el Péndulo, pues tú ya no lo necesitas más”.
Un montón de nieve descansando en la rama del árbol se desliza y cae al suelo en un golpe suave. Deja un rastro tras de sí que brilla inocentemente en el aire. Puedo escuchar a la Nieve Blanca comenzar a moverse ahora, hacia mí. No puedo levantar los ojos para mirarla.
“Es demasiado tarde para mí, pero aún puedo salvarte. Entiendo tu dolor”.
“No entiendes nada”.
Levanto la vista a tiempo para ver sus dedos envolviéndose alrededor de mi garganta, como un tornillo.

Capitulo 9. Susurros.

Introduccion.

Undertow. 16/12/2008. Sábado.

Así que el Péndulo está en Boston. El último Buscador me dijo que él pensó que estaría más seguro en las manos de aquellos que lo investigan. Por supuesto, el no confiará en el Bibliotecario para que lo tenga, así que se lo ha entregado a alguien cercano. Me pregunto cuánto tiempo continuará esta cadena. ¿La Nieve Blanca se rendirá?

Veil. 16/12/2008. Sábado.

Estoy comenzando a preocuparme por el Buscador que actualmente está siguiéndole el paso. Me pregunto si el idiota ese sabe que está en Boston ahora. A pesar de que no es demasiado brillante, es terriblemente tenaz.

JuiQui. 116/12/2008. Sábado.

Él no va detrás de la mujer, sólo del Objeto. Es un Buscador ahora. Él y Nieve Blanca acaban de llegar al lugar. Esto será interesante de ver.

Undertow. 16/12/2008. Sábado.

¿Por qué lo sigues a este punto? Debes permanecer lo más lejos posible de ellos. No lo olvides, tú eres el que le dio la maldita cosa en primer lugar.

Veil. 12/16/2008. Sábado.

Tal vez el cobarde quiere expiar por lo mucho que ha puesto a nuestra especie en vergüenza. Has hecho que el nombre de ya mala fama de “Buscador” sepa peor en la lengua.

JuiQui . 16/12/2008. Sábado.

Por desgracia, tienes razón. Yo nunca debería haber abandonado el Péndulo, no importa cuánto me haya seguido la Nieve Blanca. Debería haberme esforzado más, como un Buscador. Un Buscador tiene la intención de encontrar los Objetos, no de mantenerlos separados.

Veil. 16/12/2008. Sábado.

Bueno, por fin estás empezando a sonar como uno de nosotros, pseudo-Buscador. Aunque no lo dejes ir de tu cabeza. ¡Haznos un favor a todos y ahórcate! Tal vez ese acto será suficiente para salvar tu patética existencia.

JuiQui. 16/12/2008. Sábado.

Voy a demostrar mi valía. Pero no a ti, yo no necesito demostrarte nada, sólo a mí mismo. Voy a traerla de vuelta. Entonces, tendré una pareja encantadora.

Novena parte.

Caí de rodillas mientras la Nieve Blanca presionaba mi garganta, amenazando con arrancarme la vida. Mi visión se vuelve borrosa, pero aún pero ver algo claramente: su rostro está lleno de enojo, y el mío de terror. Yo arañé el dorso de sus manos, tratando de quitarlos de mí, pero soy demasiado débil. ¡No puede terminar así, no antes de que yo hubiera hecho algo que estuviera bien! No puedo rendirme ahora. Estoy tan cerca. Tan cerca.
En este momento, escuché algo. Una voz. Un susurro. No puedo comprender ninguna de las palabras, pero la voz está tan cerca de mí, que es como si casi pudiera tomarla. Crece cada vez más fuerte como la oscuridad que amenaza con consumirme. Dice: “Sálvame”.
La golpeé en el cuello con toda mi fuerza, un movimiento reflejo, y ella se fue hacia atrás, tomándose la garganta y tosiendo. Por un momento, se veía lista para vomitar, encorvándose, pero ella me miró de vuelta y comenzó a avanzar de nuevo.
Ahora, desenvainé la navaja con la que Allen intentó matarme. Ella se detuvo a pocos metros de mí, con los ojos fijos en el cuchillo. Ella me mira, y reconozco que la he detenido por el momento. ¿Por cuánto tiempo va a durar esto?
“¿Qué demonios?” es la primera cosa que sale de mi boca. “¡Estoy tratando de ayudarte!”
“No entiendes nada” repite ella monótonamente.
“¡Así es!” Grité verdaderamente fuerte. Mi grito fue apagado por la nieve a nuestro alrededor, cayendo muerto en el aire. Ella me mira un poco más, antes de que yo dé unos pasos hacia adelante y deje el filo del cuchillo contra su cuello. Ella no hace ningún movimiento para resistirse, pero fija su mirada a la mía.
“Así es” Le digo furioso, con los dientes apretados. “El Portador del Cambio me dijo lo que solían ser”.
Sus ojos se abren del asombro, por lo que decido continuar.
“Puedo oír sus voces. Portadores, Buscadores y Objetos son todos iguales, ¿no? Los Objetos no son sólo cosas inanimadas, ellos son… Ellos quieren reunirse con los suyos”.
Todo lo que dije era la verdad. Pude verlo reflejado en sus ojos. Sin embargo, todavía había algo que no entendía. Esa es la razón por la que vine aquí, necesito saberlo. Los Objetos son aquellos que nos impulsan a Buscar, pero ¿por qué?
“¿Por qué tenemos que buscar esos Objetos? ¿Por qué nos necesitan?”
Su expresión lentamente cambia a una de completo aborrecimiento. “Es su amor. Ellos sólo quieren ser obtenidos”.
Repentinamente, ella quita mi brazo fuera y envuelve su mano alrededor de mi garganta. Trato de resistirme, pero mis piernas se han rendido y ella se vuelca sobre mí, lanzándose contra mi pecho. A medida que el viento sopla sobre mí, ella toma mi brazo donde llevaba el arma con su otra mano y lo golpea fuertemente contra el pavimento nevado. La fuerza del impacto es increíble; Grité mientras sentía el crujido de mi muñeca quebrarse.
“¿Dónde... está ella?” Mirando hacia mí, la oscuridad alrededor de sus ojos se vuelve más intensa. De hecho, sus ojos se han desvanecido completamente, dejando sólo dos cuencas vacías. Es igual a cuando vi las cuencas vacías del Portador del Cambio.
Una vez más, experimenté el verdadero miedo. Mi corazón quedó en mi garganta, y tengo que luchar para no ceder a las lágrimas. Su figura abruma mi cuerpo como una tonelada de ladrillos. Mi tráquea poco a poco se va aplastando. Ya no tengo la fuerza para continuar luchando. Quiero alejarme, debo alejarme de esta mujer demoníaca. Casi puedo sentir el revólver en mi mano otra vez, y estoy desesperado por ponerlo entre mis ojos de nuevo.
Ella se inclina más cerca de mí ahora, como si fuera a succionarme el alma de la boca. Los pozos negros de sus ojos se están extendiendo poco a poco, llegando a ser demasiado grandes. Grietas negras están apareciendo alrededor de ellos, dividiendo su perfecta piel blanca. Puedo oírla. No, no es ella, es el agua. El sonido de un torrente de agua oscura proviniendo de ella. Puedo oír al Péndulo, susurrando en mi oído, “Sálvame”.
Miro el Péndulo, colgando alto en el roble, donde lo había arrojado poco antes que ella llegara. De repente, los pozos negros se han ido, sólo quedando sus ojos. Ella ve mi expresión, y sigue mi mirada hacia el roble. Un fiero deseo aparece en su rostro, y sin darse cuenta de ello, se libera presión suficiente en mi brazo lesionado.
Al girar el brazo hacia arriba, mi mano se ajustó dolorosamente en mi muñeca, pero conecté un puñetazo duro en su barbilla, lo que la hace gritar de dolor e inclinarse hacia arriba. La empujo con toda mi fuerza y trato de correr hacia el árbol, pero ella toma mi tobillo. Cuando caí al suelo, la atrapé con mi mano sana y acometí, golpeándola en la sien.
Ella se recupera del golpe rápidamente, y arremete con sus dedos, sus uñas arañando líneas profundas en mi pierna. El cuchillo está en el suelo al lado mío, y rápidamente lo tomo y hago un corte a través de su antebrazo. Ella grita y aúlla como un animal, tratando de gatear hacia mí, pero me he liberado.
Tengo que llegar al Péndulo. Necesito obtenerlo primero. Está a poca distancia de mí, y la Nieve Blanca ya no me podrá atrapar.
Pero, había alguien más parado en el árbol. Y esa persona me disparó en el pecho.

Capitulo 10. Sangre y Petróleo.

Introduccion.

Esta es mi última entrada. No he hecho nada más que investigar los Objetos por hace ya un año, y he intentado mantenerme lejos de ellos tanto como me ha sido posible. A pesar de todo, no importa cuánto lo intente, simplemente es imposible. No puedo quedarme como un observador desde fuera. No puedes conocer este mundo y no salir afectado. Fue inevitable.
Obtuve mi primer Objeto hace medio año. Era un Péndulo. Cuando volví de recuperarlo de su Portador, pensé que estaba al borde de la locura. Tuve una crisis emocional cada día, junto a un costante estrés. Mientras pasaba el tiempo, me sentía mejor, pero nunca del todo. Sin embargo, de alguna manera, nunca me arrepentí. Es por el Objeto. Al que ya estoy unido.
Un día, tuve que renunciar a él. Porque estaba siendo seguido por su Portador. Nunca había oído que esto pasara antes, pero ya lo dije antes. No siempre se sigue la fórmula.
Yo me arrepiento de haberlo regalado. Me ha plagado hasta este día. Los otros Buscadores me llaman un cobarde, un aspirante a Buscador, quien teme tanto a los Objetos como para comprometerse realmente. Incluso para los Buscadores, la gente con más mala fama en la Tierra, soy lo más bajo de lo bajo.
Entonces, hoy, un chico vino a mi casa. Estaba buscando el Péndulo. Él lo quería, incluso si la Nieve Blanca lo quería aún más. No aceptaría un no como respuesta. Cuando se fue, dejó un Objeto atrás. El casquillo vacío de una bala, dado por el Portador del Cambio. Lo reconocí instantáneamente. Lo toqué, sintiendo su textura. Me recordó cómo el Péndulo cayó en mis manos.
Entonces supe que tenía que regresarlo. Que tenía que redimirme. Tenía que demostrar que yo estaba, al menos al mismo nivel de escoria que mis compañeros. No importa por quién tenga que pasar, a quién tenga que dispararle, voy a regresar ese Objeto.
Mi nombre es Jules Quincy, y esta es mi última entrada. Desde hoy, soy un verdadero Buscador. Adiós.

Decima parte.

No sentí ningún dolor. Sentí vagamente que una bala se habiá alojado en mi pecho, y miré abajo para ver la sangre corriendo por mi camisa, pero no sentí dolor. Aunque mi mente está en las nubes, mi entendimiento de la situación es muy clara. Esto no es como la prueba antes. No voy a despertar totalmente ileso.
Levanté la mirada e intenté entender por qué el Bibliotecario me disparó, pero no puedo ver su rosto con claridad ahora. Cuando intenté dar un paso adelante, el terreno se precipita hacia mí, y ahora lo único que veo es color blanco.
Me cuesta respirar, y hay sangre goteando de mi boca. Me las arreglo para levantar la cabeza para mirar al hombre de pie bajo el árbol, y hago mi mejor esfuerzo para concentrarme en su expresión. Enfoco su rostro lentamente, y está sacudiendo la cabeza, como si yo fuera un niño que metió la mano en el tarro de galletas demasiadas veces.
La Nieve Blanca está de pie allí, con lo que se podría describir como en estado de shock. El Péndulo está colgando de una rama en lo alto. Todavía puedo escucharlo susurrar, y trato de llamarlo con mis pensamientos. No sé si podrá escucharme, pero lo intento tanto como puedo.
Péndulo, lo entiendo ahora. Tú dejaste ese mensaje en el muro. Querías que ella te salvara, incluso si eso significara convertirla en un Portador. Si ella no podía, caerías en dolor. Si me dejas, yo puedo salvarte. Podemos protegernos entre nosotros, por siempre y para siempre.
¿He entendido todo finalmente? ¿O hay algo que aún no sé? ¿Qué fue lo que el Portador del Cambio me dijo? ¿Por qué vine aquí? ¿Qué son los Objetos? ¿Qué?
Me deslizo. Una extraña sensación de calor está llenando mi pecho, y sólo alcanzo a darme cuenta de que estoy delirando durante unos segundos. Entonces, el calor baña todo mi cuerpo, y me quedo tranquilo. Llévame lejos, agua dulce, a una costa lejana. Estoy feliz ahora.
El Péndulo me habló de vuelta. Ella me ha escuchado. Finalmente, he vuelto. Finalmente, soy bueno para algo.
Sonrío mientras voy a la deriva.
La Nieve Blanca se puso de pie y comenzó a caminar hacia adelante.
“¡Atrás!” gritó Jules Quincy, apuntándola con su arma, y ella se detuvo.
“Mira toda esta sangre a tu alrededor. No eres más que un lío. Sería una vergüenza teñir más esa bonita túnica”.
Sus ojos eran amplios y salvajes, y sus gafas estaban sesgadas. El conocía esta sensación. Era la sensación que tenía cuando se aferraba a su primer y único Objeto. Un anhelo, no, ¡una locura! Él estaba enloquecido por el amor que el Péndulo le dio una vez. Un amor fuerte e infinitamente incondicional. Sólo necesitaba que todos estuvieran fuera de su camino, en primer lugar.
Él miró a Eric y tuvo que reprimir una risa de locura. ¿¡El idiota pensaba que podía ir donde la Nieve Blanca y convencerla que le diera su Péndulo?!
“No puedes detenerme”, dijo la mujer blanca, apretando su brazo. Pero, Jules simplemente se echó a reír.
“No estoy de acuerdo”. El sonido de su arma bañó el jardín. Los ojos de la mujer blanca se ensancharon y miró hacia abajo a su estómago, donde una mancha de sangre se extendía rápidamente desde el agujero de la bala. Con una palabrota silenciosa en voz baja, ella cayó de espaldas en la nieve, sosteniendo su herida.
“¡Eso fue muy fácil!” rió Jules. Dejando caer el arma, él se dio vuelta para hacer frente al árbol, y comenzó a ponerse en pie sobre sus ramas inferiores. El Péndulo estaba diez metros por encima de él, pero podía alcanzarlo en poco tiempo.
Nadie sería capaz de llamarlo cobarde ahora. Se había encargado del idiota y de la temeraria Nieve Blanca con sólo dos disparos. El Péndulo estaba muy cerca, casi a su alcance. Estaba enfermo y cansado. Cansado de ser llamado un cobarde, un ermitaño, ¡o alguien que no tiene las agallas para ser un Buscador! ¡Él se encargó de la mismísima Portador! ¡¿Cómo se atreven a hablar de él de esa manera?! Todo cambiaría pronto. Él sería venerado.
Repentinamente, su mano se deslizó sobre una rama, y casi cayó. Cuando finalmente alcanzó un pedazo de una rama, estaba resbaladiza bajo sus dedos. La rama en la otra mano también se había vuelto inexplicablemente resbaladiza. ¿Qué estaba pasando?
La mujer blanca se puso de pie, sosteniendo aún la herida en su estómago. Había sido reducida, pero el dolor ya se había desvanecido. Si ella no se daba prisa, el Bibliotecario llegaría antes al Péndulo, si no fuera ya demasiado tarde.
Cuando levantó la vista, sin embargo, ella lo vio caer. El árbol estaba cubierto de algo negro. Al mismo tiempo, parecía como si una sombra estuviera cayendo sobre el jardín. La farola cercana parpadeó.
Jules gritó cuando vio el petróleo en sus manos, y comenzó a entrar en pánico. Tan pronto como pudo, cogió dos ramas más con tanta firmeza como pudo, y él ya estaba al alcance otra vez del Objeto. Un repentino viento sopló, y el Péndulo osciló, brillaba por encima de él.
Entonces, las luces se fueron.
La farola se apagó, así como todas las luces en el complejo inmobiliario. Durante unos breves segundos, ellos estuvieron bañados en total oscuridad. El momento duró sólo un minuto, y luego las luces regresaron. El petróleo había desaparecido. Todo parecía volver a la normalidad, a excepción de que el Péndulo ya no colgaba de la rama de un árbol. Jules estaba congelado, aferrado al aire vacío. Miró hacia abajo por debajo de él, horrorizado, sólo para ver a la Nieve Blanca mirándolo, y una depresión manchada en sangre en la nieve, donde el cuerpo de Eric había estado.
La mujer blanca lo miró, con apariencia pasiva, pero por dentro, tuvo que contener el terror que se precipitó sobre ella. Su voz se había ido. Por primera vez desde que recordaba, estaba sola en la nieve. La voz del péndulo ya no gritó: “¡Sálvame!”. Ella sabía lo que el muchacho había hecho. Ella sabía a donde él y el Péndulo se habían ido. Simplemente no entendía por qué. Ella amaba más profundamente al Péndulo de lo que cualquier ser humano podría haber entendido, y ellos se habían protegido uno al otro. ¿Por qué tuvieron que desaparecer juntos?
Miró hacia la depresión donde el idiota había estado una vez, sin palabras y con la mente en blanco. No sentía simpatía, o agradecimiento, sólo una repentina ansiedad y terror. La vida del muchacho había terminado, y el Objeto que había protegido durante tanto tiempo la había dejado para siempre, completamente aislado de ella.
Levantó la mirada y observó su entorno, como si estuviera allí por primera vez. Sobre ella, el Bibliotecario cobarde lloriqueaba en el árbol, demasiado asustado para bajar de su percha. La Nieve Blanca lo miró, y volvió la ira en su rostro. No iba a vengarse por el chico, sino por su propio yo. Expuso completamente la cobardía de Jules Quincy. Caminó hacia la base del árbol. Jules gimió de nuevo.


Capitulo 11.  Liberado.

Introduccion.

 “¿Por qué cae la nieve?”
“Nieva para enmascarar Su eterna tristeza”.
“¿Por qué fluye el río?”
“Fluye para llevar a todos los que han muerto pacíficamente a su lugar de descanso final”.
“¿Por qué oscila el Péndulo?”
Oscila por cada alma perdida que haya visto su liberación final. Déjame contarte su historia.

Onceava parte.
El invierno terminó con el paso de los meses, y había llegado a ese momento delicado del año en que la nieve había dejado de caer, pero la primera lluvia de principios de la primavera aún no había llegado. Las calles de Manhattan estaban desnudas, y el color sólo había comenzado a regresar, incluso en esta jungla de concreto. Rojos y verdes comenzaban a destacarse más, ahora que la empuñadura feroz de enero y febrero se habían ido.
El único punto donde el color se negó a regresar estaba en la figura de una mujer blanca de pie en la calle en un edificio de apartamentos. El mensaje tallado en la pared de ladrillo detrás de ella se había desgastado. El piso de arriba que había pertenecido a un joven insensato había sido limpiado, los nuevos inquilinos ya se habían mudado.
A medida que el mundo siguió avanzando, ella esperó. Mientras esperaba, iba a venir. Las horas se convirtieron en días, y luego, en semanas. Hasta que finalmente, llegó el día en que su paciencia se vio recompensada.
Un hombre joven se acercó a ella, también vestido con una túnica blanca, similar a la de ella. Ya no era el idiota. El hombre que estaba ante ella era el Portador de la Liberación, y nada más. Incluso aunque se veía como la misma persona, sus ojos no mostraron ninguna ingenuidad, ni la compasión, pero sólo una pista de lo que tenía en su corazón. El conocimiento sin límites, y un miedo desconocido.
“¿Eres tú el Portador de la Liberación?” preguntó ella, haciendo eco de las palabras una vez dichas a ella por Jules Quincy.
Él respondió: “La liberación se llevará a cabo sólo para aquellos que se la hayan ganado”.
Él no la llevaría hasta el río, mientras ella esperaba estar en esa situación. En su lugar, él asintió a su conocimiento y sacó el péndulo directamente de su bolsillo.
“Has venido por esto, ¿no es así?”
Ella vaciló, antes de juntar sus manos como un mendigo. “Sólo quiero comprobarlo”.
Liberación la miró evaluador arriba y abajo sin inmutarse, y en un acto inaudito para los Buscadores, el Portador dejó sobre la palma de sus manos suavemente, la cadena de plata con la estalactita de diamante.
Esperó, mirándola cuidadosamente. Por un momento, un indicio de deseo revoloteó por sus ojos, y puso sus dedos alrededor de él. Entonces, ella cerró los ojos y respiró hondo. Ella apretó fuerte el Péndulo en su mano antes de regresarlo a Liberación.
Si hubiera seguido siendo el mismo muchacho, él le hubiera agradecido, o deseado lo mejor. Pero en vez de eso, Liberación sólo negó con la cabeza, con una expresión extraña. Una que ella no pudo leer. Era el rostro de un Portador, el rostro de un mundo que ella había liberado.
“No me vas a encontrar aquí nunca más”.
“No”, dijo ella con firmeza, “Ya no”.
El Portador de la Liberación alcanzó el muro y abrió una cicatriz negra. Agua aceitosa y negra se vertió desde el fondo de la ranura y en el suelo, manchando el hormigón. Sin dar una segunda mirada a la mujer, el hombre entró en la cicatriz, dejando que la abertura se cerrara tras él. La pared quedó sin marcas, y luego de un momento, el agua negra había desaparecido.
Ella no sabía dónde tenía que ir ahora, pero ya no se sentía tan perdida. Antes, sólo el Péndulo se extendía ante ella. Ahora bien, eso no lo era todo. Aunque el mundo volvía al color, ella permaneció como una mancha de color blanco, un recordatorio del invierno que había dejado atrás.
“No siempre se sigue la fórmula”.

Fin.


Si has entendido esta historia, sabrás como conseguir tu premio. El Péndulo es el Objeto 232 de 538. La liberación se llevará a cabo sólo para aquellos que se la hayan ganado.

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