En cualquier ciudad, en
cualquier país, ve a cualquier callejón o calle residencial de la metrópoli, no sin antes escuchar este relato.
Lo que hagas con esta información es bajo tu
propio riesgo. Recuerda que, “No siempre
se sigue la fórmula”.
Capitulo 1. Agua y Nieve.
Introduccion.
“Es como si un océano de petróleo se hubiera
precipitado, tan lejos como alcanzaba la vista, pero sólo llegaba hasta los
tobillos. Incluso el cielo parecía teñido de negro. Ella es la única figura
blanca situada entre lo demás, no molestada por la fría y negra agua que corre
sobre sus pies descalzos. Su túnica blanca cuelga sobre las olas también, pero
se mantiene seca.
Fue hace mucho desde que
un hombre extraño entró al río para preguntarle por qué. Le preguntó por qué el
Péndulo oscilaba, y cuando ella le contó la historia, él comenzó a llorar y
gemir muy fuerte. Entonces, ella sintió piedad, y decidió irse con él. Ahora, la Nieve Blanca está
completamente sola.
De repente, el sonido de
uñas rasgando ladrillos perfora sus oídos, y ella se estremece por este ruido.
Al mismo tiempo, un gran desgarro blanco aparece ante ella en el aire. Desde
éste, unos pocos copos de nieve aletean y caen dentro del agua oscura para ser
tragados.
La brillante luz de este
desgarro en el espacio se burla, y ella se mueve adelante a través del agua
oscura. Vacilante, asoma un dedo, a través del frío y fresco viento del otro
lado. Desde esta luz, algo la llama claramente.
Entonces, una mirada de
determinación recorre su rostro, y mete las dos manos dentro del desgarro y lo
abre. Una ráfaga de copos de nieve la inunda, pero ella sólo inhala y da un
salto adelante.”
Primera parte.
Está nevando en
Manhattan.
La nieve cae en grandes
grupos de copos que revisten las calles suavemente. La gente va y viene de aquí
para allá, como es usual, pero nadie mira a otros, ninguno habla con nadie.
Están muy ocupados en sus propias vidas para mantener alguna otra compañía en
esta fría ciudad.
¿Qué es lo que hace que
Nueva York sea tan solitaria? Tal vez es uno de los efectos secundarios del
invierno ya establecido, o quizás, como es la capital económica del país, nadie
tiene tiempo para conectar. O quizás es porque yo vengo del Oeste, donde todos
parecen conocerse entre sí. Aquí, raramente hablo con alguien.
Desde mi departamento en
el quinto piso, puedes ver cuando quieras a la gente ir y venir en la calle. Es
como cualquier otra calle en la ciudad, apagada y aburrida. Hoy, sin embargo,
no es así. La mujer blanca tiró todo eso fuera.
Uno podría confundirla
con un maniquí, por lo pálida que es. Su pelo es muy largo y de un blanco puro
y viste una túnica blanca, similar a un kimono, a su alrededor. La forma en que
la fría nieve de octubre cae sobre su figura, la hace ver inquietante, como un
fantasma.
Acababa de regresar de
comprar alimentos cuando la vi parada en la calle delante de mí, vistiendo tan
ligeramente en este congelado clima. Ella mira con curiosidad a su alrededor,
como si se hubiera perdido, pero su cara está completamente blanca. Su piel es
de un suave y radiante blanco, como la nieve. La piel alrededor de sus ojos es
mucho más oscura, gris o negra. Es como si alguien le hubiera dejado los dos
ojos morados.
A pesar de esto, se sigue
viendo hermosa. Hablar con ella normalmente me ponía nervioso, pero… hoy es
diferente. Fue una buena mañana; Tuve una gran reunión en la cafetería, el
tráfico era bueno esta vez, y todas mis canciones favoritas sonaron en la
radio. Sentía una chispa de confianza.
“Disculpe” Comencé,
dejando mis bolsas en el suelo. “¿Tienes frío? Puedo ofrecerte mi bufanda”.
Le ofrecí mi bufanda,
sonriendo como un imbécil. En cierto modo de reconocimiento, su rostro y sus
ojos se volvieron hacia mí, pero no respondió, ni cambió su expresión. Con esos
ojos, no vi nada. Mi sonrisa se borró.
Ella quitó su mirada de
mí, sólo cambiando de posición, como si rechazara mi oferta. Traté de decir
algo, quizá una disculpa, pero mis palabras quedaban atrapadas en mi garganta.
Así que me encogí de hombros y me alejé de ella, mirándola sobre mi hombro por
última vez.
Ella se fue, como si
nunca la hubiera visto. Casi dejo caer las bolsas de golpe, y miré alrededor,
tal vez ella sólo dio la vuelta hacia un callejón. Como si eso no hubiera sido
suficiente, vi algo más fuera de lo normal. Justo en el lugar donde estaba
parada, algo había sido rayado en la pared de ladrillo. Es difícil de leer, ya
que está entrecruzado con argamasa, pero me acerqué más y tracé las líneas
cuidadosamente con mis ojos. Mi corazón cayó dentro de mi estómago.
Leí, SÁLVAME.
Capitulo 2. Fantasma.
Introduccion.
Todos tienen algo que es
importante para ellos. Una reliquia, una baratija, incluso algo que vieron en
una tienda un día y sentían que debían comprar. Ese objeto pasa a ser parte de
su identidad, parte de lo que los define. Algunos objetos son diferentes.
Hay algunas personas
quienes protegen un objeto un poco más cerca, quienes rehuyen el contacto
social en preferencia de su preciado objeto. Esas personas podrían viajar
mucho, pero nunca sabes a donde van. Van de ciudad en ciudad, visitando los
lugares más extraños: instituciones mentales, hospitales, clínicas de
rehabilitación. Podrías verlos llevando instrucciones, pero nunca te permitirán
verlas. Ellos van a esos lugares y preguntan por alguien. Podrían salir mucho
más tarde, con algo en sus manos.
Si alguna vez conoces a
una persona así, podría ser muy tarde para ti. Esa persona es un Buscador.
Bienvenido seas a nuestro mundo, y abandona toda esperanza.
Segunda parte.
¿Existe esa mujer? No
importa a cuanta gente le pregunte, nadie la conoce. Durante dos meses, recorrí
todo Manhattan, pero como un fantasma, como si ella hubiera ido una visión
pasajera, nunca la encontré.
Fui primero a los
hospitales, con la esperanza de que ella haya ido ahí si tuvo un problema. La
describí cuidadosamente, pero ellos decían que si hubieran visto a una persona
como ella la hubieran reconocido. Fui también a las estaciones de policía, pero
se repetía la misma historia.
Por ahora, esto me está
volviendo loco. Ella se quedó mucho tiempo, como si hubiera llegado de la nada
para desaparecer otra vez. Alguien debía saber algo.
Aunque me siento
frustrado, estoy entusiasmado al mismo tiempo. He estado mucho tiempo cansado
de mi vida aquí, y ahora me siento como un detective. La mujer blanca apareció
como la cosa más extraña que alguna vez haya visto, y la búsqueda por
respuestas estaba dándome más energía de la que podía manejar.
Pero a pesar de salir en
su búsqueda en cualquier tiempo libre que tenga en mi mal trabajo, llegaba a mi
casa con las manos vacías cada noche. Afortunadamente, nunca he sido la clase
de persona que se da por vencido. Desde que no pude hallarla en las calles, he
usado el Internet.
Terminé desperdiciando un
día entero buscando en sitios, usando una combinación de términos para
describirla. Muchos de los enlaces eran pérdida de tiempo, así que traté
añadiendo el lugar. Ahora sólo hay pocos enlaces, y uno de los sitos es
extremadamente extraño. Parece no disponible, así que presioné el botón de
actualizar, frustrado. Para mi sorpresa, un foro apareció, y comencé mi
investigación.
Para ser algo escondido,
sigue teniendo un modesto tráfico. Lo más espeluznante es que parece que todos
hablan en código. Examiné el foro todo el día para ver si era capaz de recrear
sobre lo que estaban hablando. Mucha de la discusión giraba en torno a un
conjunto de “Objetos”. Miré rápidamente a través de los temas, hasta que
encontré lo que buscaba. Quedando sin aliento anticipadamente, leí algo de un
miembro llamado “Kochz” hablando sobre una mujer de pelo blanco, piel pálida,
vestimenta blanca y ojos negros.
Kochz . 14/10/2008.
Martes.
¿Alguien ha visto a la Nieve Blanca ? ¿Dónde
fue el último lugar donde la vieron?
Varios miembros discutían
donde ella podría estar, y muchos pensaban que estaba por Nueva York. Me reí
muy fuerte, difícilmente podía contener mi entusiasmo, y respondí tan rápido
como pude.
CrieHanam. 14/10/2008.
Martes.
¡No estoy seguro de dónde
estará ahora, pero la he visto!
Les conté que apareció en
Manhattan. Tal vez pueda saber quién es si nos ayudamos a encontrarla. ¿Quién
era ella? ¿A dónde se fue? El foro es peculiar, sin duda. No estoy seguro de a
qué Objetos se referirán, y lo que tiene que ver con la mujer que he visto
fuera de mi departamento, pero necesito cualquier respuesta que pueda conseguir.
No pasó mucho tiempo
hasta que recibí un mensaje de uno de los miembros. Para mi sorpresa, todo lo
que contenía era un número telefónico. Lo reconocí como número local, y vacilé
al descolgar mi teléfono. No hay manera de que pueda ser peligroso, ¿cierto? Es
sólo una llamada telefónica. Así que marqué el número.
“Oye” dijo la voz. “Asi
que, la Nieve Blanca.
La has visto en Manhattan, ¿Dónde?”
Di una pausa antes de
responder. Su voz es plana y grave, y ya me parece extraña. ¿Cuánto puedo
decirle con seguridad?
“Ella estuvo fuera de mi
departamento”. Quizás es sólo debido a la singularidad de la situación, pero mi
voz se endurece como el hielo. Yo traté de relajarme. “Hace dos meses”.
“¿Hace dos meses? Es lo
más reciente hasta ahora. Nos gustaría saber más acerca de dónde está ahora,
pero tal vez es mejor si no ha aparecido, ¿verdad?”
Parecía que bromeara,
pero me ha confundido. ¿Es mejor el que no la encuentren?
“¿Cuantos tienes de todos
modos?” Preguntó más tranquilo. Su voz ha cambiado; se volvió más calmada y
profunda. Me hizo sentir un escalofrío recorrer mi espalda.
“Lo siento. ¿Cuántos
qué?”
“Objetos. ¿Cuántos?”
“¿Objetos?” Di una pausa.
“¡Oh! No, No sé de qué hablas. Sólo hallé este sitio preguntando por ella. No
sé nada con respecto a esos Objetos”.
Por varios segundos, no
escuché nada. Justo cuando estoy a punto de preguntarle si todavía está allí,
sin embargo, él me habla en un silbido agudo.
“¿No tienes Objetos?
¿Quieres decir que no … sabes acerca de eso?”
“No realmente”.
“¿Por qué ella habría de
seguir a alguien que no es un Buscador?”
“¿Siguiéndome? Ella no me
ha estado siguiendo.” Respondí. “¡Pensé que todos la estaban buscando!”
“No queremos saber dónde
está, porque queramos dar con ella. Queremos saberlo para que podamos
evitarla”.
¿Por qué querría ir a
tales extremos para evitar a una mujer? “Mira, no sé de lo que estás hablando.
Yo sólo quería encontrar a esta chica. ¿Sabes dónde está?”
“¿Tú… quieres saber?”
Replico con incredulidad. “Nosotros los Buscadores queremos que desaparezca”.
“¿Pero vas a ayudarme o
no?”
Hay una pausa más larga,
y lo que dice a continuación es apenas audible:
“Si todavía quiere saber
acerca de ella, vas a tener que ensuciarte las manos. Esta charla acerca de los
Objetos no es sólo fantasía. Es real. Hay objetos por ahí que son muy
especiales, y retuercen a aquellos que los buscan. Se les llaman Buscadores, y
son las personas que la
Nieve Blanca busca. ¿Está usted seguro de que quieres a
buscarla?”
Por primera vez, mi
emoción de búsqueda no se pudo encontrar. En su lugar, lo que este hombre me ha
dicho me da un leve temor. Es sólo después de que haya terminado de hablar
cuando me doy cuenta que he estado aguantando la respiración.
Luego de una corta pausa,
le dije: “Sí”.
“Entonces llámame cuando
estés un poco más educado”.
Colgó el teléfono. Mis
puños se apretaron un poco por la frustración. Este hombre hablaba muy
seriamente acerca de esos “Objetos especiales”. Todo esto es raro, pero si
quiero encontrar a esa blanca mujer, necesitaré escarbar más en el asunto.
Caí sobre la silla, una
vez más, inclinándome para mirar la calle por donde apareció aquella blanca
mujer. La nieve me provoca, recordándome al fantasma que vi ese día.
Capitulo 3. Buscando a la Nieve Blanca.
Introduccion.
No serías capaz de contar
un Objeto sólo mirándolo. Pueden ser cualquier cosa, desde una espada a una
chinche. El problema es obtenerlos. Una vez que entras al mundo de los Portadores,
tu vida es un juego limpio. Lo que pueden hacer contigo es más terrible que lo
que puede ser descrito. Sin embargo, es importante recordar que no siempre se
sigue la fórmula.
Algunos Portadores nunca
te darán la oportunidad de ganarles. Algunos Objetos no pueden ser tocados.
Algunos Buscadores pueden no ser exactamente humanos. Hay excepciones para cada
regla.
Tercera parte.
Mientras más leo acerca
de los Buscadores, más empiezo a pensar que lo que me dijo aquél hombre fue
serio. Todos ellos están fuera de alguna manera. Lo que al principio me
confundió por el simple hecho de ser insociable, era mucho más que eso. Son
obsesivos a la hora de buscar, y son completamente impredecibles. Ellos
difícilmente confían en otros, mienten constantemente, y son a veces más
traidores que generosos.
Sin embargo, esto no fue
tan sorprendente como la tasa de rotación de los Buscadores en este sitio.
Algunos de ellos eran habituales durante meses, antes de desaparecer
repentinamente pocos días después de que supuestamente hubieran recuperado un
Objeto. Si esa persona era muy popular, su desaparición se discutía a veces; De
lo contrario, se les trataba como si nunca hubieran existido en primer lugar.
La desaparición frecuente de Buscadores aquí sólo era comparable la llegada de
nuevos curiosos.
Los Buscadores arriesgan
sus vidas por los Objetos. ¿Por qué escogen este camino?
Estoy conduciendo para
ver al Buscador en Central Park. Sólo se identificó como Thompson, y que él
podía ayudarme a encontrar a la mujer conocida como ”Nieve Blanca”.
Llegué al parque poco
antes del atardecer, saliendo de mi auto cuidadosamente y escaneando mis alrededores.
No hay nadie que pueda ver desde aquí, a excepción de unas pocas mujeres
paseando a sus perros. El silencio aquí me pone en el borde; los modales del
hombre por teléfono antes habían sido espeluznantes, lo suficiente para evitar
hacerme ver mi espalda.
A medida que hago mi
camino por la ruta en el parque, veo una sombra en un banco del parque,
encorvado. De alguna manera, sé que esa es la persona correcta, el frío que
corre por mi columna vertebral me recuerda a la llamada telefónica.
“¿Thompson?” Le pregunté,
acercándome cautelosamente.
En lugar de confirmar,
miró hacia arriba y preguntó “¿Es usted Eric?”
Asentí. Enderezó su
postura. “Pregúntame lo que sé de la Nieve Blanca ”.
Estuve atrapado un rato,
con la guardia baja. Le dije extrañado: “¿Q-Qué sabes sobre la Nieve Blanca ?”
“Yo era al que ella
seguía la semana pasada” comenzó, como un cuentacuentos.
“Ella me siguió al
trabajo, a la escuela. Ella estaba fuera y me miraba fijamente por la ventana.
Trató de acercarse a mí, y corrí. Yo no sabía lo que quería. Ella me sigue a
todas partes”.
Escucho, aún perplejo. Él
es muy tranquilo - quizá demasiado tranquilo - pero hay un aire de inquietud en
él. A pesar de que no refleja emoción alguna, se siente como si hubiera una
energía peligrosa justo debajo de la superficie donde está.
“Yo averigüé, hablé con
unos cuantos otros buscadores. He encontrado algunos otros que habían sido
seguidos por la Nieve
Blanca. Uno de ellos, el más reciente, era el tipo que me dio
el Péndulo. Justo después de que me lo dio, dejó de seguirlo a él, y me empezó
a seguir a mí. Y lo mismo sucedió con la persona que le dio el Péndulo a él.
Por lo tanto, se lo di a otro Buscador. Dejó de seguirme. Pregúntame acerca del
péndulo”.
Hice una pausa por un
momento. La calma con la que él lo dice me pone aún más inquieto. “¿Qué es el
Péndulo?”
“Un Objeto. No pudimos
encontrar muchas historias sobre ello. Ni siquiera sabemos cual Portador fue el
primero en tenerlo”.
¿Los Objetos de nuevo?
¿Qué tiene que ver con ellos de todos modos?
“Así que, ¿Por qué…”
“Pregúntame por qué la Nieve Blanca estaría
siguiendo los Buscadores que tienen el Péndulo”.
Thompson está comenzando
a molestarme. Aprieto los puños un poco para dejar pasar el sentimiento. “¿Por
qué la mujer sigue a los Buscadores que tienen el Péndulo?”
“¿Quién sabe?”
Siento que estoy listo
para darle un puñetazo, o huir, pero tampoco un sentimiento prevalece sobre el
otro. Estoy teniendo dificultades para mantenerme en pie, pero debo permitirle
continuar.
Thompson continuó: “Yo lo
regalé con bastante rapidez cuando me enteré de qué estaba detrás de él. Yo no
le dije acerca de la
Nieve Blanca. Queremos mantenerlo en secreto, así siempre
tendremos a alguien para dárselo. Pregúntame cómo puede encontrar el Péndulo”.
Mis nervios han tenido
suficiente. “¿Quieres dejar de hacer eso?”
Su pie se disparó y
golpeó en contra de mi tobillo. Con un grito agudo, yo caí al suelo,
agarrándome el tobillo, y Thompson me pisó el cuello. La fiera mirada en su
rostro lo hace parecer como un perro salvaje, a punto de comenzar a echar
espuma por la boca.
“No me digas qué hacer,
mocoso”.
Luché con la bota, pero
mis esfuerzos fueron inútiles. Estoy a solas con él aquí, y no importa cuánto
trate de gritar, sólo puedo carraspear ligeramente.
De repente, levantó su
pie, y se lo abrochó, mientras yo tosí y agarré mi garganta. Cuando lo miro,
veo algo increíble. ¿Cómo conseguir que su cara quede empapada en lágrimas en
tan poco tiempo? Se vuelve a sentar en el banquillo, y pone su cabeza entre sus
manos. Llora como si acabara de perder a un familiar.
Después de unos minutos
de silencio, levanta la cabeza y me mira con sus ojos rojos.
“Yo no te puedo ayudar
más. Busca al Bibliotecario. Si alguien sabe sobre el Péndulo más que nadie, es
él. Él sabe más acerca de los Objetos que la mayoría de nosotros”.
Todavía frotándome la
garganta, lo único que todavía me mantiene pegado a este lugar es una pregunta
persistente.
“¿En serio son reales?”
Él me miró con una mueca
amarga y llena de odio en su rostro.
“Háblame de tus sueños”,
me gruñó.
“¿Qué quieres decir?” Le
digo, desconcertado.
“¿Qué quieres hacer con
tu vida?”
Aprieto mi mandíbula un
poco, y por razones que no puedo explicar, de repente me siento enfermo del
estómago.
“Un actor”.
Se ríe con amargura: “Yo
quería ser un granjero. ¡Un granjero! Pero no hay futuro para los Buscadores.
Tan pronto como comienzas la búsqueda, ella te consume. Lo estarás haciendo por
toda tu vida. Todos los sueños que
tenías serán consumidos. Consumidos por los Objetos, hasta el día que mueras”.
Capitulo 4. Cambiado.
Introduccion.
Cuando los Objetos están
en manos de Buscadores, cualquier número de cosas pueden sucederles a ellos.
Los intercambian a veces, o se pierden. Cuando esto sucede, muchas veces, o
bien de alguna manera, encuentran su camino de regreso a su dueño Buscador, o
acaban regresando a su Portador.
La mayoría de las veces,
los Buscadores se aferran a ellos obsesivamente. Incluso para aquellos que
parecen conservar la cordura después de conseguir uno, ‘el péndulo siempre se
moverá hacia atrás’. Van a empezar a cambiar. La adicción se apodera de ellos,
y ya que se desconectan del mundo que los rodea, forman un vínculo con sus
Objetos.
De vez en cuando, se oyen
extrañas historias de Buscadores que desaparecen de forma inesperada, sin que
nadie tenga idea de dónde salieron. Si se mira con más profundidad, podrás
descubrir que a menudo hay cortes de energía alrededor de las áreas en que
vivían en el momento de su desaparición. Cuando esto sucede, un nuevo Portador
ha nacido.
Cuarta parte.
En algún momento, debería
haber renunciado. He llegado introspecto en mí mismo profundamente en algo que
no acababa de entender. Por pura curiosidad, ¿En qué momento acabo de estar en
casa?
Sin embargo, cada vez que
pienso en ello, no puedo soportar la idea de volver a mi vida anterior. Todos
los días era lo mismo, ya se repetía una y otra vez. Vine a Nueva York por mis
sueños, que no se están cumpliendo, y como resultado, me estaba quedando cada
vez más en una espiral de monotonía. Me dije a mí mismo desde el momento en que
me involucré que no iba a parar hasta que consiguiera todas mis respuestas, y
yo aún no he cambiado de opinión. Incluso después de la reunión con Thompson,
tenía que hundirme más en el asunto. Era lo único que podía hacer.
¿Qué quiso decir con
“Sálvame”? ¿Estaba ella en problemas? ¿Qué estaba buscando? Para obtener estas
respuestas, tendría que encontrar al Bibliotecario. Es muy conocido en la
comunidad de Buscadores, como un investigador que pasa la mayor parte de sus
días recolectando información sobre los Objetos y los Portadores. Pues resulta,
que no es muy popular, los apodos favoritos que le pusieron los Buscadores para
él van desde “Aspirante a Buscador” a “cobarde”. Él vive en Boston, que queda a
varias horas de distancia, pero si debo hacerlo, no me molestaría conducir.
Mientras tanto, tuve que
admitir que mi curiosidad se convirtió en casi una obsesión, cuando comencé a
ver algunas de las instrucciones de estos Portadores.
Estas”instrucciones” han
sido recogidos de diversas fuentes, la mayoría de los cuales son a lo mejor
cuestionables, pero me han dicho que esta es la forma en que estaba destinado a
ser. No importa lo mucho que me pregunte, estos Buscadores simplemente no
pueden probarme nada para asegurarme de que los Objetos existen en realidad.
Parte de lo que lo hace
tan incitante a esto es que, a pesar de todo, cualquier persona puede ir a un
lugar indicado, preguntar por visitar a un Portador, y someterse a una prueba
para ganar un Objeto. Por lo que para la mayoría de los Objetos, es muy fácil
empezar, eso debes saberlo a ciencia cierta.
Todas mis otras preguntas
tenían que esperar a la más importante. En primer lugar, tenía que saber si
eran reales. Yo tenía que encontrar un Objeto por mí mismo.
“En cualquier ciudad, en
cualquier país, ve a cualquier institución de salud mental o centro de
reinserción social a la que puedas llegar por ti mismo…”
Las instrucciones que
tengo ahora son muy claras sobre lo que tengo que hacer para este Objeto. Estoy
de pie fuera de un hospital psiquiátrico en Hartford, y las notas en el papel
tiemblan ligeramente en mi mano. ¿Por qué estoy tan nervioso? Todo lo que tengo
que hacer es entrar, preguntar por el Portador, y caminar hacia atrás sin
sentirme avergonzado. El secretario probablemente sólo me dará un aspecto
gracioso, eso es todo. Pero, ¿y si eso no es lo que pasa?
Me cruje el abrir la
puerta despacio mientras me dirijo a la recepción. Mi corazón late muy fuerte
en mis oídos, y estoy a punto de tener que recordar cómo caminar. La mujer en
el escritorio de enfrente me mira como si fuera un paciente que se ha escapado,
así que trato de apartar mi mirada mientras llego al escritorio principal.
“¿Puedo ayudarle?” me
pregunta monótonamente.
Es muy tarde para
regresar ahora.
“¿Puedo ver a El Portador
de la Liberación ?”
Tomó un rato a que
escuchara las palabras, y comenzó a levantar las cejas, como esperaba. Sin
embargo, se congeló, y se dilataron sus pupilas. Todo su cuerpo parece
hundirse, y su rostro se vuelve inexpresivo. Apenas puedo respirar, pero ella
deja escapar un suspiro que parece durar unos minutos. Luego, lentamente,
caminó hacia la puerta de un armario de limpieza y lo abrió, antes de marcharse
por el pasillo.
Debe ser una broma.
Alguna elaborada broma en la que la secretaria estaba. Ella reaccionó
exactamente como las instrucciones decían que lo haría. ¿No había forma en que
este hecho fuera circunstancial?
Entré en el cuarto de
limpieza y cerré la estrecha puerta. Era la única manera de saberlo con
certeza. No había forma de que la siguiente parte fuera recreada, no importa
cuánto se hubieran preparado los bromistas. Abriría la puerta, de vuelta en la
institución mental, y la secretaria simplemente se reiría de mí mientras yo
salía del edificio vergonzosamente. Eso es lo que iba a pasar.
Cuando abro la puerta, lo
primero que logré captar era que el lugar había cambiado, y una niña pequeña
estaba allí, quieta. Cierro la puerta rápidamente, completamente sorprendido
por lo que había ocurrido.
Respiro profundamente,
mientras tomo la manija de la puerta, y la abro de nuevo. La habitación frente
a mí es pequeña y sin ventanas, como una celda de prisión. La pintura se
descascara de las paredes, telas de araña al acecho en las esquinas, y la única
luz que cuelga del techo a medias parpadea. La habitación se ve más vieja que
cualquier otra que haya visto jamás, como si hubiera sido abandonada por
décadas.
Segundos después de que
yo haya abierto la puerta, un olor podrido recorrió mis narices, y se duplicó,
mientras yo trataba de no vomitar. El cadáver en el centro del lugar parece
llevar meses muerto, con la carne podrida y gusanos desprendiéndose de sus
huesos. Su rostro ya no es reconocible, no es más que un cráneo abierto
colgando, con trozos de masa verde y roja que cuelgan de sus pliegues.
En la mano del cuerpo
yace un revólver, brillando como nuevo.
Las rodillas me tiemblan,
y me muevo en la habitación con dificultad. El aire es tan espeso aquí que se
siente como si me fuera a ahogar. Se siente mal. Todo se siente mal por aquí.
He entrado en un mundo completamente aparte de la institución mental, o en
cualquier otra parte aislada del mundo que me sea familiar. Se siente oscuro y
amenazante.
Tengo mis manos y las
rodillas sobre el rostro del cadáver, respirando pesadamente. El aire es tan
espeso, y es difícil el evitar vomitar. Las cuencas oculares vacías me miran
como si esperaran la pregunta que debo hacerle. La pregunta que las
instrucciones me dicen que debo hacer.
“¿Qué fueron una vez?”
Susurré en voz baja.
Sus manos huesudas se
pliegan y cierran alrededor de mi cabeza, tirando de mí más de cerca, hacia su
cara. Su mandíbula cruje como una bisagra rota, rompiéndose en su lugar, y se
mueve hacia arriba y hacia abajo. Desde lo más profundo de su garganta una voz
surge, que suena como su ser que habla desde el fondo de un pozo.
Se acerca aún más, su
boca se pega a mi oído, y comienza a responder mi pregunta. Mis fluidos
corporales parecieran que estuvieran vaciándose, y ahora, siento como si mi
propia vida estuviera siendo drenada. No sé cuánto tiempo me ha estado
hablando, que podrían ser minutos, horas o incluso días. Pero lo que dice trae
un terror a mi corazón que yo nunca había sentido. Su voz desgarra mi alma con
cada sílaba.
Tan pronto como acabó,
solté un grito que podría haber destrozado mis cuerdas vocales, y sus manos
huesudas me liberaron. Con la poca cordura que me quedaba vi el revólver que la
mano podrida tenía, y lo levanté con mi mano temblorosa.
Ahora, estoy tirado en el
césped de la institución, con un dolor sordo en mi frente. Yo no recuerdo haber
oído el disparo. Por lo demás, no recuerdo ni siquiera cómo salí. Todo lo que
sé es que yo estaba libre del reino del Portador, y en mi mano estaba el
cartucho de la bala que había disparado.
Este cartucho es el
Objeto 178 de 538. Ahora sé lo que Ellos fueron una vez, y aunque no estaba en
las instrucciones, todavía podía apuntar esa arma a mí mismo de todos modos.
Capitulo 5. Respuestas.
Introduccion.
¿Cuál es la parte más
difícil de buscar a esos llamados Portadores? Es el poder que los Objetos
llevan. Éstos le dan a su Portador el poder de alterar la realidad. Dentro de
sus mundos, ellos son como dioses. Si no haces las cosas correctas en los
lugares correctos, nunca los alcanzarás. Los Portadores son de los seres más
terribles que existen.
Sin embargo, los Portadores
no son tan aterradores como los Buscadores. Los Portadores protegen los
Objetos, si no los molestas, no te harán daño. Sin embargo, los Buscadores
están dispuestos a hacer cualquier cosa para conseguir los Objetos. No hay honor
entre ladrones.
Quinta parte.
Las calles de Manhattan
parecen diferentes ahora. Más oscuras y frías. Las caras están envueltas en
velos de sombra, sus fríos ojos mirando desde dentro. A medida que camino por
la carretera, los peatones me dan un amplio espacio.
Subo lentamente por las
escaleras hacia mi departamento, a paso pesado. El silencio recae al otro lado
de las puertas, sólo al abrirla, después de haber pasado. Incluso mi
departamento se ve diferente ahora, ajeno. La TV que recibí de mis padres, o el sofá que compré
en mi primer día aquí ya no los veo familiares.
¿Es esto lo que quería?
¿Es ésta la respuesta que estaba buscando? Me disparé… en la cabeza. ¿Cómo
puedo aún seguir aquí? No recuerdo el momento exacto en que pasó todo.
Me serví un vaso de jugo
de naranja del refrigerador y lo bebí rápidamente. Alivió mi seca garganta,
pero su sabor fue desabrido y opaco, como si mi sentido del gusto hubiera sido
retirado por completo de mí. Por alguna razón, no me sorprendí.
Cuando miro hacia la calle
desde mi ventana, doy un salto, y abro y cierro mis ojos; Por un momento, veo
una sombra negra que pasa sobre el lugar donde la Nieve Blanca había
estado una vez.
El vaso de jugo se
resbala de mi mano y se despedaza en el piso, y caigo en estado de shock. Miro
por la ventana, pero la sombra no está allí. Este tipo de cosas han estado
sucediendo mucho desde que regresé… A donde quiera que mire, las sombras
acechan en la periferia de mi visión, en rincones escondidos mientras paso por
ahí, en los rostros de las personas que caminan junto a mí.
Después de que haya
terminado de recoger el vidrio y darme cuenta de que me he cortado en un dedo,
una gota de sangre corre a lo largo de él, y yo ni siquiera puedo sentirla. Sin
sabor, sin tacto, sin olor.
Alguien en la calle
camina cerca, y me mira, me ve. Cuando nuestros ojos se encuentran, los suyos
se blanquean y él se distancia rápidamente, como si hubiera visto un fantasma.
Como si fuera una señal, la nieve comienza a caer también. Esta nieve no es
bonita, sino amarga y fría.
Los minutos pasan
rápidamente, como el transcurso del día, y me quedo de pie junto a la ventana,
mirando el cemento debajo de mí. A pesar de que acabo de regresar de donde
estaba El Portador del Cambio, mi rostro no refleja emoción alguna.
Esa noche, mientras
estaba acostado en mi cama, miraba la mesa de noche, donde el cartucho vacío de
la bala yacía. Brillaba inocentemente, sosteniendo mi atención durante horas
mientras yo trataba de conciliar el sueño. Justo antes de alejarse, oigo el suave
susurro de la corriente del aire, apenas audible.
Mi sueño abarcó toda la
oscuridad, y el agua negra se precipitó sobre mis pies. Ese escalofrío se
arrastra sobre mi piel y mis músculos, haciendo su camino por mi cuerpo. Como
zarcillos errantes, el frío se clava en mi interior, para llegar a mi alma. Es
igual que antes, en la institución mental, cuando la voz sepulcral me susurró
al oído.
De repente, hay una
fuerza irresistible en mi espalda, que me fuerza a estar de rodillas. Mis manos
caen en el agua, y siento algo resbaladizo aferrarse a mis dedos. Cuando las
saco del agua, mis dedos están cubiertos con algo brillante y negro.
A las 5:38 de la mañana,
antes que el sol fuera bienvenido a Manhattan, me siento en posición vertical y
grito con toda la fuerza de mis pulmones. El aceite en mis manos ha dejado
huellas negras en las sábanas, que me apresuré a arrancar de la cama.
Aullando como una bestia,
saco mi mesa de noche de la pared y la lanzo tan fuerte como puedo a través de
la habitación. Se estrella contra mi espejo con un estruendo y las astillas se
esparcen en el suelo. Yo no presto atención a esto y comienzo a hacer estragos
en todo lo que poseo.
Mi cama, mi TV, mi
computador, todo. Desearía no saberlo, ¡Desearía no saberlo! ¿Por qué tengo que
saberlo? La sangre gotea de mis manos mientras las golpeo en mi ventana, y yo
ni siquiera siento la brisa fría sobre mis heridas abiertas. Por lo tanto, sigo
golpeando, llueve cristal en la acera.
¿Por qué tengo que
saberlo?
Son las 6:00, y yo estoy
tomando mi abrigo. Ahora un sólo pensamiento pasa por mi mente: el
bibliotecario. Ahora que lo sé, tengo que seguir adelante.
Salí de Nueva York antes
del amanecer, y por el tiempo que estoy fuera del estado, me doy cuenta de que
he estado en exceso de velocidad, y que me han pasado como si nada vehículos
durante varias horas. ¿Por qué no me han detenido? Por supuesto, la gente me ha
estado evitando desde que salí de la institución mental, así que tal vez estaba
dando sus frutos ahora.
No ha terminado todavía.
Una respuesta dio lugar a más preguntas. Nunca olvidaré lo que el Portador del
Cambio me había dicho, pero no me impediría averiguar acerca de la Nieve Blanca , el
Péndulo, y el mensaje en la pared.
Es un conducir solitario,
sin embargo no estoy solo. La voz me hace compañía mientras conduzco. No
siempre puedo entender lo que me dice, pero cuando susurra suavemente en mi
oído, no puedo evitar sentir calma y relajar mi férreo control en el volante.
El tiempo vuela mientras
me enfoco en el camino delante de mí, y antes de darme cuenta, he entrado en
los límites de la ciudad de Boston. Antes de ir a esa institución para enfermos
mentales, yo había acordado imprimir un mapa con la dirección del Bibliotecario
y la tengo arrugada en la mano. Cuando veo su casa surgir a mi lado en la
calle, piso el freno y me detengo.
Llamo al timbre y espero
ansiosamente. Después de varios impacientes minutos, la puerta se abre
estrepitosamente, y aparece una cara. El bibliotecario me mira a través de
gafas redondas. Él es claramente más joven que yo, no lo esperaba en absoluto.
Él me mira con una extraña sonrisa y un brillo en sus ojos.
“¿Eres el Bibliotecario?”
Pregunto con voz ronca. “Estoy aquí por el Péndulo”.
Él sonríe con
conocimiento de mí.
“Me preguntaba cuando
aparecerías”. Él se voltea y deja la puerta abierta para mí.
Capitulo 6. El
Bibliotecario.
Introduccion.
Este oscuro mundo está
lleno de preguntas. ¿De dónde provienen los Objetos? ¿Por qué existen? ¿Por qué
debemos buscarlos? ¿Qué pasa con los Portadores cuando tomamos sus Objetos? No
sabemos las respuestas a estas interrogantes. Los Buscadores vivimos en un
oscuro y desconocido mundo, y nuestro único consuelo es nuestra afición.
A pesar de que se puede
encontrar en cualquier lugar, un sorprendente número de Portadores se encuentran
en instituciones mentales. A menudo nos preguntan, ”¿Por qué instituciones de
salud mental?” Porque es donde más se siente como en casa. Ahí es donde todos
terminaremos, después de todo.
Sexta parte.
Doy un paso adelante,
pero la sonrisa del Bibliotecario de repente desaparece. Él me detiene con la
mano abierta y me da una mirada urgente.
“Tienes un Objeto, ¿No es
así?”.
La pregunta me sorprende
un poco, pero me recupero rápidamente. “Sí”.
“Entonces por favor,
déjalo afuera”.
“¿Por qué?”
“Te lo explicaré cuando
estemos dentro”.
Retiro el cartucho de la
bala de mi bolsillo y lo dejo en mi mano. Se estremece al tacto; todavía se
siente tan caliente como el momento en que fue disparado. Cariñosamente, lo
rodeo con mis dedos.
“¿Por qué?” Pregunto otra
vez, con más fuerza.
Alza su mirada hacia mí a
través de sus anteojos: “Porque me pone en peligro”.
La contundente
declaración me coge por sorpresa. Tomo un segundo en echar un vistazo al
cartucho en mi mano; lo único que recuerdo ahora es el terror en el rostro de
Thompson antes de dejarlo.
En un momento repentino
de claridad, decido hacer caso omiso de la voz, sólo por esta vez. El cartucho
hace un suave ‘tink’ al caer al suelo a mis pies, y él vuelve a sonreír,
haciéndome pasar. El interior de la casa del Bibliotecario es más o menos cómo
la visualicé. Está desordenada y oscura, y cada habitación está con montones de
libros y papeles.
“Perdona el desorden”. El
Bibliotecario me guió hasta su estudio, el salón más desordenado de la casa.
Hicimos nuestro camino a través de las estanterías y pilas de libros hasta
llegar a su escritorio. La mayoría de ellos están cubiertos por una gruesa capa
de polvo, haciéndolos parecer antiguos.
“¿Quieres chicle?”
preguntó Él, ofreciéndome.
“No, gracias”. Es difícil
mantener el ceño fruncido en mi caso – él no sabe que no puedo saborear nada.
Es casi
desconcertantemente amistoso. Los Buscadores, como yo los entiendo ahora, son
gente paranoica que evitan el contacto social, por lo que el Bibliotecario es
el más anormal que he conocido.
“¿Cómo sabías que
vendría?”
“Tu incesante búsqueda ha
sido totalmente evidente”, me dice, como si fuera una obviedad. “He estado
viendo tu búsqueda por un tiempo, y podría garantizar que cualquier buscador
que sabe de la Nieve
Blanca , también sabe de ti. Thompson era quien se refería a
mí, ¿verdad? No sé si has oído, pero se suicidó poco después de que lo conocí.
Se ahorcó en su armario”.
Refunfuño un poco, debido
a la indiferencia de sus palabras. Recuerdo que a muchos Buscadores no les
agrada el Bibliotecario por alguna razón. Lo llaman ‘un Aspirante a Buscador’.
“¿Es esto lo que haces? ¿Sólo ver e investigar? No tienes ningún Objeto, ¿No es
así?”
“Así es. Intento
mantenerme lejos de ello todo lo que puedo. Los Buscadores son como
drogadictos, siempre consumidos por su deseo de mantenerse en la búsqueda. Así
que, si me mantengo todo lo lejos que pueda, no perderé mi cordura”.
Lo dice con tanta
sencillez, tan puerilmente. Respondo: “Entonces, ¿Por qué aún investigas sobre
ellos?”
“Al igual que tú, no
elegí averiguar sobre los Portadores y los Buscadores. Aún así, es un mundo
interesante, con algún tipo de conocimiento esotérico. Tentador para cualquier
persona con un gusto por lo desconocido, ¿cierto? Quiero ayudar a los
Buscadores a obtener sus respuestas, pero prefiero pasar el resto de mi vida
sin tener otro Objeto de nuevo”.
“Así que, ¿Tuviste uno en
el pasado?”
Él me mira, y tiene un
aspecto un poco molesto en su rostro. Me he pasado de la raya.“¿Quizás tus
preguntas no deberían estar más relacionadas con la Nieve Blanca ?” Él se
da la vuelta y comienza a recorrer a través de unos papeles en su escritorio,
resoplando levemente. No hay nada que pueda hacer ahora, salvo conducirme a la
verdad.
“¿Es ella humana? ¿Es una
Buscadora?”
“Llamarla humana es
demasiado caritativo. Ahora, si es una Buscadora o no, eso está bajo debate”.
“¿Qué puedes contarme
sobre el Péndulo?”
Él rasga una hoja de
papel y me lo da. Es una página de un cuaderno nuevo, escrito en un español
claro y conciso.
“Es lo que he sido capaz
de reunir de las instrucciones para obtener el Péndulo de su Portador”.
“Genial” Le digo,
tomándolo y guardándolo en el bolsillo. “Una cosa más, entonces. Si has estado
investigando el Péndulo, debes saber donde está ahora”.
A este punto, el Bibliotecario
parece retirarse. Su sonrisa desaparece como una ampolleta apagándose, y ahora
esquiva mi mirada. “Es culpa tuya, ya sabes, el que te hayas envuelto en esto.
No hay manera de salir de ello, ahora”.
“¡Lo sé!” vocifero
impaciente. Mi voz llena la habitación y hace que el Bibliotecario se encoja de
hombros. Bajo la voz, pero me anticipo a él. No le permito escabullirse. “Yo sé
en lo que me estoy metiendo. Sé que es un callejón sin salida. Sólo dime a
dónde ir. Necesito saber dónde está”.
La resignación en su cara
se acumula a medida que pesa sobre él, hasta que finalmente se rinde. “Está
aquí, en Boston. Un colega mío lo tiene ahora. Allen Dahl”.
Me da una tarjeta de
negocios con su dirección, y la guardo en mi bolsillo.
“¿Hay algo más que
quieras preguntarme?” dice.
Lo miro por un largo
rato, lo suficiente para hacerlo sentir incómodo. Sólo entonces le hablo.
“¿Por qué los Buscadores
necesitan estos Objetos?”
Sus ojos se abren de
sorpresa, pero se ríe ante mi pregunta.
“¡Interesante pregunta!
No logro recordar cuántas veces me la han hecho. Pero ese conocimiento no puede
ser comprendido completamente por una persona sana. Sólo los Portadores lo
saben”.
“Es todo lo que necesito
saber” Respondo con una sonrisa satisfecha.
“Entonces deberías darte
prisa si quieres conseguirlo antes que la Nieve Blanca lo
haga”.
El Bibliotecario me sigue
mientras salgo por la puerta y regreso a mi auto, y me ve alejarse, mientras
chillan los neumáticos. Después de que he desaparecido de su vista, da un
sonoro suspiro, y vuelve hacia el umbral. Sus pies golpean algo metálico, y
baja la mirada, para ver el cartucho vacío que aún yace a sus pies.
Un leve susurro lo llama.
Capitulo 7. Generosidad.
Introduccion.
“Hola, mamá”.
“Hola, cariño. ¿Como está
tratándote Nueva York?”
“Está todo bien. Lo mismo
de siempre”.
“¿Cómo te fue en tu
audición?”
“¿En la qué?”
“¿No fuiste a una
audición para Drácula la semana pasada?”
“¡Oh! Es que… Lo olvidé…”
“¿Lo olvidaste? ¡Pero si
no dejabas de hablar de ello! ¡Pensé que realmente querías estar en esa
producción!”
“Si… Bueno, he tenido
mucho que hacer. Las cosas han estado un poco locas aquí”.
“Eric, eso no suena como
tú. ¡Incluso te fuiste todo el camino hasta allá sólo por que podrías estar en
espectáculos! No me puedo imaginar que te hayas olvidado de una audición tan
importante”.
“¿Eric? ¿Estás allí?”
“Si, aquí estoy. Escucha,
estaré fuera de la ciudad por un tiempo. Iré a Boston, y no sé cuánto tiempo
estaré allí. Sólo quería hacértelo saber”.
“¿Para qué vas a ir a
Boston?”
“No puedo decirlo realmente.
Sólo quiero que lo sepas, así que no te preocupes por mí. Te lo diré cuando
regrese. Te quiero”.
“Eric, ¿Pasa algo?”
“Adiós”.
Septima parte.
Hasta ahora, hay una
pregunta que he fallado en hacerme. ¿Qué haré yo una vez haya encontrado mis
respuestas? ¿Ir a casa, volver a tratar de ser un actor, intentar ser rico y
famoso? Comparado con este mundo, incluso ese sueño es tan… mundano. No, en
todo lo que puedo pensar ahora es en el camino que tengo delante.
Sé más sobre los Objetos
que antes. Más de lo que otros seres humanos podrían manejar en sus mentes.
Sería un pecado dejar que este conocimiento se desperdiciara.
El apartamento de Allen
está en un gran complejo habitacional con un jardín, y cada apartamento tiene
su balcón. La noche ha caído una vez más, y el suelo aún está cubierto de nieve
por la tormenta anterior. A un ritmo determinado, entro en el complejo y marcho
hasta la puerta.
Pronto, luego que golpeo,
la puerta se abre y un soplo de humo de cigarrillo recubre mi rostro. El hombre
que me mira tiene una barba desaseada y está fumando un cigarrillo; se parece a
un convicto. Se ve al menos diez años más viejo que el Bibliotecario. ¿Serán
colegas realmente?
“¿Vas a decirme lo que
quieres, o debo cerrar la puerta?” me gruñó.
“Yo… El Bibliotecario me
dio tu dirección”.
Él gira sus ojos un poco
más. “Oh. Debes ser Eric”. El tira la puerta para mí y se retira a su sala de
estar, desplomándose en su sofá. La
TV no está sintonizando nada, sólo estática. Sin embargo, se
queda mirándola con atención.
“Así que, Conoces al
Bibliotecario,” Comencé.
“Duh”, dice cansinamente,
con los ojos aún fijos en el televisor. “Desearía no haberlo conocido. Es un
desconsiderado”.
“¿Es eso cierto?”
“Se sienta en su sala
investigando los Objetos, entregó el único Objeto que ha tenido, y tiene miedo
de ir después por más. ¿Por qué crees que los Buscadores lo odian tanto?”
Impaciente, decido hablar
del tema en cuestión. “Estoy… buscando el Péndulo”.
Él me da una extraña
mirada por el rabillo del ojo, dando golpecitos con el cigarrillo en el
cenicero. “Si vas a obtener el Péndulo, ¿Qué harías con él?”
Ah, la pregunta del
millón de dólares. No entiende lo que yo sé, sólo hace preguntas. Por lo tanto,
incluso si tuviera que decírselo, no lo entendería. Acabo de mirarlo fijamente.
“¿Lo quieres así como
así?” me dice. “Sabes tan bien como yo lo especial que es un Objeto”.
Se mete la mano en el
bolsillo delantero y saca algo. Lo que cuelga de la cadena de plata fina en sus
dedos es una punta lítica con forma de estalactita, que brilla como un
diamante. Mientras lo sostiene, se suspende inusualmente todavía en el aire.
Entonces, el
repentinamente la retira, con una mirada hostil en su rostro. Sólo entonces me
doy cuenta de que yo había extendido mi mano hacia él. ¿Lo habré estado haciendo
inconscientemente? Torpemente, bajé mi mano. Mirándome, lo guarda en el
bolsillo de su camisa.
“Puedo verlo en tu
rostro. ¿Qué aprendiste del Portador que visitaste?”
Una vez más, no hay
respuesta que pueda darle. No hasta que obtenga el Péndulo y me reúna con la Nieve Blanca. Allen
suspira resignado ante mi silencio.
“Realmente eres un
Buscador. Oh, claro. ¿Así que, qué piensas que es ella?” pregunta, levemente
relajado. “La Nieve
Blanca ”.
“No lo sé”, Digo
finalmente. “Ella podría ser un Buscador… Pero, ¿qué otra cosa podía ser?”
“¿Un Portador, quizás?”
Una amarga sonrisa se
estrecha en mi rostro. “¿No es acaso lo crucial el que los Portadores sólo
están allí y los mantienen?”
Él me da un suspiro en
respuesta. “Cualquiera pensaría que los Portadores y los Buscadores son algo
diferentes, pero realmente no lo son. Los Portadores son sólo Buscadores
quienes cayeron en su adicción. Podría decirte que son casi humanos”.
Estoy en silencio por un
largo rato, dándole vueltas a sus palabras. Todo lo que decía tenía sentido, y
era lo que yo he llegado a darme cuenta después de recuperar mi Objeto. No hubo
más filosofía sobre esto, sólo la búsqueda de respuestas. Por lo tanto, señalé
el papel del Bibliotecario de mi bolsillo.
“¿Qué es esto?” pregunta,
mirando curiosamente.
“Las instrucciones usadas
para obtener el Péndulo. Lo obtuve del Bibliotecario”.
“¿Entonces vamos a
echarle un vistazo, bueno?”
Abro el papel sobre la
mesa frente a nosotros.
En cualquier ciudad, en
cualquier país, ve a cualquier callejón o calle residencial en una metrópoli.
Espera tanto como sea necesario sin moverte, y si has llegado al lugar
correcto, la mujer blanca se acercará a ti. Pregúntale si es el Portador de la Liberación , y ella te
responderá, antes de llevarte fuera de la calle y dentro del oscuro río.
Si no te quebrantas por
el frío del agua, debe hacer tres preguntas: “¿Por qué cae la nieve?”, “¿Por
qué el río fluye?” y “¿Por qué el Péndulo oscila?” Ella responderá cada
pregunta, la última en horripilante detalle. Si permaneces estable a través de
la historia, ella te dará un Péndulo. El agua desaparecerá, dejándote de vuelta
en tu mundo con tu Objeto.
Por varios minutos, el
silencio impregna la habitación, y Allen deja caer su cigarrillo al piso. La
información de las instrucciones por completo no me sorprende. Yo ya lo había
descubierto mientras iba conduciendo por aquí.
Allen, sin embargo,
parece estar más conmocionado. De repente se levanta del sofá, sacando las
llaves del auto en su bolsillo. Él comienza a moverse hacia la puerta, y yo me
levanto rápidamente para llamarlo.
“¿A dónde vas?” Le digo.
Se vuelve hacia mí con una mirada molesta en su rostro.
“¿Dónde crees? Ya es
bastante malo que me esté siguiendo, ¿pero ella es el Portador? Necesito salir
de aquí”. Se dirige hacia la puerta, pero yo lo llamo una vez más.
“¡Espera!”
Él suspira y se da la
vuelta otra vez, mirándome. Estoy inesperadamente ansioso. Si él se va, el
Péndulo se va con él. Si se marcha, todo habrá sido en vano.
“¿No puedes dármelo? Así
no tendrás que preocuparte más por ella”.
Sus ojos se entrecierran,
y su mano se mueve a su bolsillo, presionando el Péndulo.
“¿Dártelo? ¿Por qué clase
de Buscador me estás tomando?”
“No me refería a eso”,
Presiono. “No quieres que te siga, ¿no es así? Además, siempre puedes obtener
otro Objeto”.
Él niega con la cabeza.
“No, tú no lo entiendes. No seré como esos cobardes. No importa lo mucho que
ella quiera tomar de mí. No puedo rendirme ante ella, por no hablar de ti. Ante
nadie. ¿Por qué crees que todavía lo tengo? Tengo que mantenerla a salvo”.
“Allen…” Miro el bolsillo
de su camisa, donde está el Péndulo. Casi puedo verlo a través de la tela. Está
tan cerca… No puedo rendirme ahora. “Sólo dámelo. Así todo esto acabará”.
Él saca un cuchillo de su
bolsillo y se dirige hacia mí. “Sobre mi cadáver”.
Yo casi no me doy cuenta
de la navaja. Está muy cerca. Prácticamente puedo extender la mano y tomarlo.
No hay manera de que pueda dejarlo ir ahora. Yo necesito ese Péndulo.
Recuerdo cuando estuve en
la vieja habitación en la institución mental. Recuerdo las palabras que el Portador
me dijo. Al mismo tiempo, escucho un susurro en mi oído. Finalmente noto el
brillo de la hoja alzándose de su mano, y mi corazón saltó a mi garganta.
Me lanzo hacia él y tomo
la muñeca que sostiene el cuchillo, golpeándolo contra la pared. Me grita algo,
pero difícilmente lo oigo. Con mi otra mano, busco en su bolsillo, pero él tomó
mi muñeca también. Sentí su patada en mi estómago, y con un gruñido de dolor,
me caigo hacia atrás, directamente hacia las puertas del balcón.
Me encuentro con que las
puertas no estaban muy bien montadas, ya que el impacto hace que se soltaran
fuera de sus marcos y rompieran el suelo del balcón. Cuando caí, me ahogué en
un grito mientras mi mano presiona hacia abajo entre el cristal roto y la
nieve. Jadeando, levanto una mano ensangrentada y miro hacia abajo a los
pequeños fragmentos de vidrio que salen de la palma de mi mano. De hecho, puedo
sentir el vidrio perforando mi piel…
Entonces, Allen corre
hacia mí desde dentro, blandiendo el cuchillo, y yo lo pateo salvajemente.
Milagrosamente, cojo su pierna, y él cae por delante de mí, golpeándose contra
la barandilla de hierro forjado. Yo escuche un chasquido y el crujido de una de
las barras, y la barandilla se soltó un poco. Ahora es mi oportunidad.
Me pongo de pie, y
haciendo caso omiso de mis heridas, agarré su muñeca de nuevo, así como su
cuello, fijándolo a la barandilla. El vidrio es empujado más dentro de mis
manos, pero la presiono hacia abajo para evitar que se mueva. Él gruñe y se
engancha a la mano alrededor de su cuello, pero la barandilla cruje y se suelta
un poco más.
“No me importa quién
seas”, grita. “Nunca te lo entregaré”.
No veo ningún miedo en
sus ojos mientras lo arrastro hacia atrás. Él sólo me mira desafiante, protector.
Entiendo que él claramente moriría antes de darme el Objeto. Así que presioné
más, prácticamente sintiendo los tornillos de la barandilla soltarse uno por
uno. En el último momento posible – cuando escuché el chasquido más fuerte – lo
solté y di un paso hacia atrás.
Veo a Allen Dahl caer
hacia atrás sobre la barandilla rota, cinco pisos hasta el suelo.
Capitulo 8. Posesión
Introduccion.
JuiQui . 09/11/2008.
Viernes.
Realmente necesito algo
de información. Hace un par de semanas, algo me ha estado siguiendo. Ha estado
haciendo un buen trabajo haciéndolo sin que me dé cuenta. Sin embargo, me las
he arreglado para tener contacto con eso dos veces ayer. Describiré los
incidentes con todo el detalle que pueda proveer.
Estaba en la ducha y
tenía la cortina levemente abierta. Mientras estaba de pie bajo el agua, yo
estaba mirando una revista que estaba en el suelo fuera de la tina. Lo vi por
el rabillo del ojo, una pierna. Envuelto en una tela ligera, y de pie en una
posición en la que pude ver parte de la rodilla y más abajo. Poco después me di
cuenta que dio un paso para estar completamente detrás de la cortina. Entré en
pánico y abrí la cortina, sólo para encontrar que no había nada. Salí de la
ducha y me senté en mi cuarto con las luces encendidas. La emoción que sentía
no era tanto una de máximo temor, sólo que debo escapar.
Por lo que estuve
pensando más adelante, yo diría que parecía femenina, por la forma que tenía. Y
aún por más extraño que parezca, la pierna estaba completamente blanca. Blanca
como la nieve.
Esa noche, estaba
durmiendo inquietamente cuando escuché algo en mi oído. En mis sueños, sonaba
como: “Dime dónde está, ladrón”. Desperté con un sobresalto y miré alrededor,
pero no vi nada en el dormitorio. Cuando encendí la luz, sin embargo, había
algunos mechones de pelo largo blanco sobre mis sábanas.
¿Por qué me sigue?
Necesito todos los datos que puedan obtener sobre lo que les dejé en la
descripción que he previsto. He estado buscándola por mi cuenta, pero no he
hallado nada de valor.
Undertow. 14/11/2008.
Viernes.
¿Qué es eso que tienes,
que ella tanto quiere?
Octava parte.
“Está muerto”, le dije.
Ella me ignoró y se inclinó ante el cadáver de Allen, alcanzando cada uno de
sus bolsillos sin consideración, sin emociones, terminando con el bolsillo
vacío de su camisa.
Miro con inquietud, mi
corazón bombea, y mi sangre hierve más y más. Un copo de nieve se posa sobre mi
mejilla, y me sorprendió el sentir el frío rodando.
Ella levantó la mirada y
me miró: “¿Dónde lo escondiste?”
Me resisto a la tentación
de echar un vistazo hacia donde me escondí el Péndulo, y en lugar de eso,
tratar de sostener su mirada atentamente. Como no respondí, ella se levantó y
se acercó más a mí. Mi corazón late más rápido con cada paso que da. Ella está
muy cerca de mí ahora. Puedo ver los copos de nieve cayendo a través de los
pocos centímetros entre nosotros. Con el tiempo, cedo en mi resistencia y
barajo dar varios pasos hacia atrás.
“¿Por qué lo quieres, en
todo caso?” Pregunté. Su mirada continúa taladrándose en mí. Si ella está
intentando quebrantarme, está funcionando. Continúo caminando hacia atrás, a través
del jardín invernal. Un roble se cierne sobre ambos como un espectador
silencioso.
“Sé quién eres. Eres su Portador.
Es por eso que lo buscas. ¡Lo he calculado todo! Un Buscador lo obtiene de ti,
y tú lo quieres de vuelta. Tiene sentido, supongo. ¿Pero qué pasará contigo
cuando lo tengas de vuelta?” No hay respuesta. “¿Vas a volver a vivir en tu
mundo y lo protegerás para siempre? ¿Qué hay de eso? ¿Es así como quieres
vivir?”.
Puedo ver sus ojos
estrecharse muy despacio. Pero como ya comencé, no puedo detenerme. “De
acuerdo. Entiendo el que no sepa nada sobre los Portadores, los Buscadores y
los Objetos. Soy ingenuo, tonto, y todo eso, ¿Y qué? Tal vez no se necesita ser
tonto para ver que lo que estás haciendo no te va a ayudar. ¡Yo sé que el
Objeto está destruyéndote!”
Yo sabía por qué ella
estaría tras el Péndulo. Ya no es más un Portador, realmente. Ella ahora es un
Buscador una vez más, y no se detendrá ante nada. Los Buscadores hacen lo que
sea para obtener lo que quieren, incluso si eso significa asesinar.
Una gota de sangre cae
desde mi dedo sobre la nieve, tiñéndola de rojo. La sangre de mis manos deja un
trazo sobre el suelo, que lleva todo el camino hacia el cuerpo de Allen, aún
tirado y amontonado. Éste era un hombre que se aferraría a los Objetos hasta su
último aliento. Aquél que murió en mis manos.
Siento algo en mi
garganta, y mis ojos comienzan a humedecerse. ¿Dónde empezó todo a ir mal?
¡Esto es algo que yo no hubiera hecho! Caí de rodillas en la nieve, mirando al
cadáver. ¿Qué dirán mis padres? ¡¿Que diablos he hecho?!
No pude aceptarlo.
Incluso aunque en algún lugar recóndito de mi mente he entendido que soy un
verdadero Buscador ahora, no pude aceptarlo. No está bien. No es así como las
cosas deberían haber ido. Todos tenemos el derecho de encontrar nuestra
felicidad, sin excepciones. Eso es en lo que siempre he creído. Por eso yo
intenté volverme un actor. Tenía sueños. Esta no es la razón por la que he
emprendido este viaje. ¡No he venido hasta aquí para destruir mis sueños!
“Entiendo”. Mis ojos
miran el suelo nevado. “Yo entiendo por qué has venido hasta aquí. Pero no
debería ser así. Deberías tener una vida sin Objetos, ni Portadores ni
Buscadores. Nadie se merece este infierno. Necesitas ser libre. Te lo ruego …
no me importa si te hace odiarme, pero permíteme tener el Péndulo, pues tú ya
no lo necesitas más”.
Un montón de nieve
descansando en la rama del árbol se desliza y cae al suelo en un golpe suave.
Deja un rastro tras de sí que brilla inocentemente en el aire. Puedo escuchar a
la Nieve Blanca
comenzar a moverse ahora, hacia mí. No puedo levantar los ojos para mirarla.
“Es demasiado tarde para
mí, pero aún puedo salvarte. Entiendo tu dolor”.
“No entiendes nada”.
Levanto la vista a tiempo
para ver sus dedos envolviéndose alrededor de mi garganta, como un tornillo.
Capitulo 9. Susurros.
Introduccion.
Undertow. 16/12/2008.
Sábado.
Así que el Péndulo está
en Boston. El último Buscador me dijo que él pensó que estaría más seguro en
las manos de aquellos que lo investigan. Por supuesto, el no confiará en el
Bibliotecario para que lo tenga, así que se lo ha entregado a alguien cercano.
Me pregunto cuánto tiempo continuará esta cadena. ¿La Nieve Blanca se
rendirá?
Veil. 16/12/2008. Sábado.
Estoy comenzando a
preocuparme por el Buscador que actualmente está siguiéndole el paso. Me
pregunto si el idiota ese sabe que está en Boston ahora. A pesar de que no es
demasiado brillante, es terriblemente tenaz.
JuiQui. 116/12/2008.
Sábado.
Él no va detrás de la
mujer, sólo del Objeto. Es un Buscador ahora. Él y Nieve Blanca acaban de
llegar al lugar. Esto será interesante de ver.
Undertow. 16/12/2008.
Sábado.
¿Por qué lo sigues a este
punto? Debes permanecer lo más lejos posible de ellos. No lo olvides, tú eres
el que le dio la maldita cosa en primer lugar.
Veil. 12/16/2008. Sábado.
Tal vez el cobarde quiere
expiar por lo mucho que ha puesto a nuestra especie en vergüenza. Has hecho que
el nombre de ya mala fama de “Buscador” sepa peor en la lengua.
JuiQui . 16/12/2008.
Sábado.
Por desgracia, tienes
razón. Yo nunca debería haber abandonado el Péndulo, no importa cuánto me haya
seguido la Nieve Blanca.
Debería haberme esforzado más, como un Buscador. Un Buscador tiene la intención
de encontrar los Objetos, no de mantenerlos separados.
Veil. 16/12/2008. Sábado.
Bueno, por fin estás
empezando a sonar como uno de nosotros, pseudo-Buscador. Aunque no lo dejes ir
de tu cabeza. ¡Haznos un favor a todos y ahórcate! Tal vez ese acto será
suficiente para salvar tu patética existencia.
JuiQui. 16/12/2008.
Sábado.
Voy a demostrar mi valía.
Pero no a ti, yo no necesito demostrarte nada, sólo a mí mismo. Voy a traerla
de vuelta. Entonces, tendré una pareja encantadora.
Novena parte.
Caí de rodillas mientras la Nieve Blanca
presionaba mi garganta, amenazando con arrancarme la vida. Mi visión se vuelve
borrosa, pero aún pero ver algo claramente: su rostro está lleno de enojo, y el
mío de terror. Yo arañé el dorso de sus manos, tratando de quitarlos de mí,
pero soy demasiado débil. ¡No puede terminar así, no antes de que yo hubiera
hecho algo que estuviera bien! No puedo rendirme ahora. Estoy tan cerca. Tan
cerca.
En este momento, escuché
algo. Una voz. Un susurro. No puedo comprender ninguna de las palabras, pero la
voz está tan cerca de mí, que es como si casi pudiera tomarla. Crece cada vez
más fuerte como la oscuridad que amenaza con consumirme. Dice: “Sálvame”.
La golpeé en el cuello
con toda mi fuerza, un movimiento reflejo, y ella se fue hacia atrás, tomándose
la garganta y tosiendo. Por un momento, se veía lista para vomitar,
encorvándose, pero ella me miró de vuelta y comenzó a avanzar de nuevo.
Ahora, desenvainé la
navaja con la que Allen intentó matarme. Ella se detuvo a pocos metros de mí,
con los ojos fijos en el cuchillo. Ella me mira, y reconozco que la he detenido
por el momento. ¿Por cuánto tiempo va a durar esto?
“¿Qué demonios?” es la
primera cosa que sale de mi boca. “¡Estoy tratando de ayudarte!”
“No entiendes nada”
repite ella monótonamente.
“¡Así es!” Grité
verdaderamente fuerte. Mi grito fue apagado por la nieve a nuestro alrededor,
cayendo muerto en el aire. Ella me mira un poco más, antes de que yo dé unos
pasos hacia adelante y deje el filo del cuchillo contra su cuello. Ella no hace
ningún movimiento para resistirse, pero fija su mirada a la mía.
“Así es” Le digo furioso,
con los dientes apretados. “El Portador del Cambio me dijo lo que solían ser”.
Sus ojos se abren del
asombro, por lo que decido continuar.
“Puedo oír sus voces. Portadores,
Buscadores y Objetos son todos iguales, ¿no? Los Objetos no son sólo cosas
inanimadas, ellos son… Ellos quieren reunirse con los suyos”.
Todo lo que dije era la
verdad. Pude verlo reflejado en sus ojos. Sin embargo, todavía había algo que
no entendía. Esa es la razón por la que vine aquí, necesito saberlo. Los
Objetos son aquellos que nos impulsan a Buscar, pero ¿por qué?
“¿Por qué tenemos que
buscar esos Objetos? ¿Por qué nos necesitan?”
Su expresión lentamente
cambia a una de completo aborrecimiento. “Es su amor. Ellos sólo quieren ser
obtenidos”.
Repentinamente, ella
quita mi brazo fuera y envuelve su mano alrededor de mi garganta. Trato de
resistirme, pero mis piernas se han rendido y ella se vuelca sobre mí,
lanzándose contra mi pecho. A medida que el viento sopla sobre mí, ella toma mi
brazo donde llevaba el arma con su otra mano y lo golpea fuertemente contra el
pavimento nevado. La fuerza del impacto es increíble; Grité mientras sentía el
crujido de mi muñeca quebrarse.
“¿Dónde... está ella?”
Mirando hacia mí, la oscuridad alrededor de sus ojos se vuelve más intensa. De
hecho, sus ojos se han desvanecido completamente, dejando sólo dos cuencas
vacías. Es igual a cuando vi las cuencas vacías del Portador del Cambio.
Una vez más, experimenté
el verdadero miedo. Mi corazón quedó en mi garganta, y tengo que luchar para no
ceder a las lágrimas. Su figura abruma mi cuerpo como una tonelada de
ladrillos. Mi tráquea poco a poco se va aplastando. Ya no tengo la fuerza para
continuar luchando. Quiero alejarme, debo alejarme de esta mujer demoníaca. Casi
puedo sentir el revólver en mi mano otra vez, y estoy desesperado por ponerlo
entre mis ojos de nuevo.
Ella se inclina más cerca
de mí ahora, como si fuera a succionarme el alma de la boca. Los pozos negros
de sus ojos se están extendiendo poco a poco, llegando a ser demasiado grandes.
Grietas negras están apareciendo alrededor de ellos, dividiendo su perfecta
piel blanca. Puedo oírla. No, no es ella, es el agua. El sonido de un torrente
de agua oscura proviniendo de ella. Puedo oír al Péndulo, susurrando en mi
oído, “Sálvame”.
Miro el Péndulo, colgando
alto en el roble, donde lo había arrojado poco antes que ella llegara. De
repente, los pozos negros se han ido, sólo quedando sus ojos. Ella ve mi
expresión, y sigue mi mirada hacia el roble. Un fiero deseo aparece en su
rostro, y sin darse cuenta de ello, se libera presión suficiente en mi brazo
lesionado.
Al girar el brazo hacia
arriba, mi mano se ajustó dolorosamente en mi muñeca, pero conecté un puñetazo
duro en su barbilla, lo que la hace gritar de dolor e inclinarse hacia arriba.
La empujo con toda mi fuerza y trato de correr hacia el árbol, pero ella toma
mi tobillo. Cuando caí al suelo, la atrapé con mi mano sana y acometí,
golpeándola en la sien.
Ella se recupera del
golpe rápidamente, y arremete con sus dedos, sus uñas arañando líneas profundas
en mi pierna. El cuchillo está en el suelo al lado mío, y rápidamente lo tomo y
hago un corte a través de su antebrazo. Ella grita y aúlla como un animal,
tratando de gatear hacia mí, pero me he liberado.
Tengo que llegar al
Péndulo. Necesito obtenerlo primero. Está a poca distancia de mí, y la Nieve Blanca ya no me
podrá atrapar.
Pero, había alguien más
parado en el árbol. Y esa persona me disparó en el pecho.
Capitulo 10. Sangre y
Petróleo.
Introduccion.
Esta es mi última
entrada. No he hecho nada más que investigar los Objetos por hace ya un año, y
he intentado mantenerme lejos de ellos tanto como me ha sido posible. A pesar
de todo, no importa cuánto lo intente, simplemente es imposible. No puedo
quedarme como un observador desde fuera. No puedes conocer este mundo y no
salir afectado. Fue inevitable.
Obtuve mi primer Objeto
hace medio año. Era un Péndulo. Cuando volví de recuperarlo de su Portador,
pensé que estaba al borde de la locura. Tuve una crisis emocional cada día,
junto a un costante estrés. Mientras pasaba el tiempo, me sentía mejor, pero
nunca del todo. Sin embargo, de alguna manera, nunca me arrepentí. Es por el
Objeto. Al que ya estoy unido.
Un día, tuve que
renunciar a él. Porque estaba siendo seguido por su Portador. Nunca había oído
que esto pasara antes, pero ya lo dije antes. No siempre se sigue la fórmula.
Yo me arrepiento de
haberlo regalado. Me ha plagado hasta este día. Los otros Buscadores me llaman
un cobarde, un aspirante a Buscador, quien teme tanto a los Objetos como para
comprometerse realmente. Incluso para los Buscadores, la gente con más mala
fama en la Tierra ,
soy lo más bajo de lo bajo.
Entonces, hoy, un chico
vino a mi casa. Estaba buscando el Péndulo. Él lo quería, incluso si la Nieve Blanca lo
quería aún más. No aceptaría un no como respuesta. Cuando se fue, dejó un
Objeto atrás. El casquillo vacío de una bala, dado por el Portador del Cambio.
Lo reconocí instantáneamente. Lo toqué, sintiendo su textura. Me recordó cómo
el Péndulo cayó en mis manos.
Entonces supe que tenía
que regresarlo. Que tenía que redimirme. Tenía que demostrar que yo estaba, al
menos al mismo nivel de escoria que mis compañeros. No importa por quién tenga
que pasar, a quién tenga que dispararle, voy a regresar ese Objeto.
Mi nombre es Jules
Quincy, y esta es mi última entrada. Desde hoy, soy un verdadero Buscador.
Adiós.
Decima parte.
No sentí ningún dolor.
Sentí vagamente que una bala se habiá alojado en mi pecho, y miré abajo para
ver la sangre corriendo por mi camisa, pero no sentí dolor. Aunque mi mente
está en las nubes, mi entendimiento de la situación es muy clara. Esto no es
como la prueba antes. No voy a despertar totalmente ileso.
Levanté la mirada e
intenté entender por qué el Bibliotecario me disparó, pero no puedo ver su
rosto con claridad ahora. Cuando intenté dar un paso adelante, el terreno se
precipita hacia mí, y ahora lo único que veo es color blanco.
Me cuesta respirar, y hay
sangre goteando de mi boca. Me las arreglo para levantar la cabeza para mirar
al hombre de pie bajo el árbol, y hago mi mejor esfuerzo para concentrarme en
su expresión. Enfoco su rostro lentamente, y está sacudiendo la cabeza, como si
yo fuera un niño que metió la mano en el tarro de galletas demasiadas veces.
Péndulo, lo entiendo
ahora. Tú dejaste ese mensaje en el muro. Querías que ella te salvara, incluso
si eso significara convertirla en un Portador. Si ella no podía, caerías en
dolor. Si me dejas, yo puedo salvarte. Podemos protegernos entre nosotros, por
siempre y para siempre.
¿He entendido todo
finalmente? ¿O hay algo que aún no sé? ¿Qué fue lo que el Portador del Cambio
me dijo? ¿Por qué vine aquí? ¿Qué son los Objetos? ¿Qué?
Me deslizo. Una extraña
sensación de calor está llenando mi pecho, y sólo alcanzo a darme cuenta de que
estoy delirando durante unos segundos. Entonces, el calor baña todo mi cuerpo,
y me quedo tranquilo. Llévame lejos, agua dulce, a una costa lejana. Estoy
feliz ahora.
El Péndulo me habló de
vuelta. Ella me ha escuchado. Finalmente, he vuelto. Finalmente, soy bueno para
algo.
Sonrío mientras voy a la
deriva.
“¡Atrás!” gritó Jules
Quincy, apuntándola con su arma, y ella se detuvo.
“Mira toda esta sangre a
tu alrededor. No eres más que un lío. Sería una vergüenza teñir más esa bonita
túnica”.
Sus ojos eran amplios y
salvajes, y sus gafas estaban sesgadas. El conocía esta sensación. Era la
sensación que tenía cuando se aferraba a su primer y único Objeto. Un anhelo,
no, ¡una locura! Él estaba enloquecido por el amor que el Péndulo le dio una
vez. Un amor fuerte e infinitamente incondicional. Sólo necesitaba que todos
estuvieran fuera de su camino, en primer lugar.
Él miró a Eric y tuvo que
reprimir una risa de locura. ¿¡El idiota pensaba que podía ir donde la Nieve Blanca y
convencerla que le diera su Péndulo?!
“No puedes detenerme”,
dijo la mujer blanca, apretando su brazo. Pero, Jules simplemente se echó a
reír.
“No estoy de acuerdo”. El
sonido de su arma bañó el jardín. Los ojos de la mujer blanca se ensancharon y
miró hacia abajo a su estómago, donde una mancha de sangre se extendía
rápidamente desde el agujero de la bala. Con una palabrota silenciosa en voz
baja, ella cayó de espaldas en la nieve, sosteniendo su herida.
“¡Eso fue muy fácil!” rió
Jules. Dejando caer el arma, él se dio vuelta para hacer frente al árbol, y
comenzó a ponerse en pie sobre sus ramas inferiores. El Péndulo estaba diez
metros por encima de él, pero podía alcanzarlo en poco tiempo.
Nadie sería capaz de
llamarlo cobarde ahora. Se había encargado del idiota y de la temeraria Nieve
Blanca con sólo dos disparos. El Péndulo estaba muy cerca, casi a su alcance.
Estaba enfermo y cansado. Cansado de ser llamado un cobarde, un ermitaño, ¡o
alguien que no tiene las agallas para ser un Buscador! ¡Él se encargó de la
mismísima Portador! ¡¿Cómo se atreven a hablar de él de esa manera?! Todo
cambiaría pronto. Él sería venerado.
Repentinamente, su mano
se deslizó sobre una rama, y casi cayó. Cuando finalmente alcanzó un pedazo de
una rama, estaba resbaladiza bajo sus dedos. La rama en la otra mano también se
había vuelto inexplicablemente resbaladiza. ¿Qué estaba pasando?
La mujer blanca se puso
de pie, sosteniendo aún la herida en su estómago. Había sido reducida, pero el
dolor ya se había desvanecido. Si ella no se daba prisa, el Bibliotecario
llegaría antes al Péndulo, si no fuera ya demasiado tarde.
Cuando levantó la vista,
sin embargo, ella lo vio caer. El árbol estaba cubierto de algo negro. Al mismo
tiempo, parecía como si una sombra estuviera cayendo sobre el jardín. La farola
cercana parpadeó.
Jules gritó cuando vio el
petróleo en sus manos, y comenzó a entrar en pánico. Tan pronto como pudo,
cogió dos ramas más con tanta firmeza como pudo, y él ya estaba al alcance otra
vez del Objeto. Un repentino viento sopló, y el Péndulo osciló, brillaba por
encima de él.
Entonces, las luces se
fueron.
La farola se apagó, así
como todas las luces en el complejo inmobiliario. Durante unos breves segundos,
ellos estuvieron bañados en total oscuridad. El momento duró sólo un minuto, y
luego las luces regresaron. El petróleo había desaparecido. Todo parecía volver
a la normalidad, a excepción de que el Péndulo ya no colgaba de la rama de un
árbol. Jules estaba congelado, aferrado al aire vacío. Miró hacia abajo por
debajo de él, horrorizado, sólo para ver a la Nieve Blanca
mirándolo, y una depresión manchada en sangre en la nieve, donde el cuerpo de
Eric había estado.
La mujer blanca lo miró,
con apariencia pasiva, pero por dentro, tuvo que contener el terror que se
precipitó sobre ella. Su voz se había ido. Por primera vez desde que recordaba,
estaba sola en la nieve. La voz del péndulo ya no gritó: “¡Sálvame!”. Ella
sabía lo que el muchacho había hecho. Ella sabía a donde él y el Péndulo se
habían ido. Simplemente no entendía por qué. Ella amaba más profundamente al
Péndulo de lo que cualquier ser humano podría haber entendido, y ellos se
habían protegido uno al otro. ¿Por qué tuvieron que desaparecer juntos?
Miró hacia la depresión
donde el idiota había estado una vez, sin palabras y con la mente en blanco. No
sentía simpatía, o agradecimiento, sólo una repentina ansiedad y terror. La
vida del muchacho había terminado, y el Objeto que había protegido durante
tanto tiempo la había dejado para siempre, completamente aislado de ella.
Levantó la mirada y
observó su entorno, como si estuviera allí por primera vez. Sobre ella, el
Bibliotecario cobarde lloriqueaba en el árbol, demasiado asustado para bajar de
su percha. La Nieve
Blanca lo miró, y volvió la ira en su rostro. No iba a
vengarse por el chico, sino por su propio yo. Expuso completamente la cobardía
de Jules Quincy. Caminó hacia la base del árbol. Jules gimió de nuevo.
Capitulo 11. Liberado.
Introduccion.
“¿Por qué cae la nieve?”
“Nieva para enmascarar Su
eterna tristeza”.
“¿Por qué fluye el río?”
“Fluye para llevar a
todos los que han muerto pacíficamente a su lugar de descanso final”.
“¿Por qué oscila el
Péndulo?”
Oscila por cada alma
perdida que haya visto su liberación final. Déjame contarte su historia.
Onceava parte.
El invierno terminó con
el paso de los meses, y había llegado a ese momento delicado del año en que la
nieve había dejado de caer, pero la primera lluvia de principios de la primavera
aún no había llegado. Las calles de Manhattan estaban desnudas, y el color sólo
había comenzado a regresar, incluso en esta jungla de concreto. Rojos y verdes
comenzaban a destacarse más, ahora que la empuñadura feroz de enero y febrero
se habían ido.
El único punto donde el
color se negó a regresar estaba en la figura de una mujer blanca de pie en la
calle en un edificio de apartamentos. El mensaje tallado en la pared de
ladrillo detrás de ella se había desgastado. El piso de arriba que había
pertenecido a un joven insensato había sido limpiado, los nuevos inquilinos ya
se habían mudado.
A medida que el mundo
siguió avanzando, ella esperó. Mientras esperaba, iba a venir. Las horas se
convirtieron en días, y luego, en semanas. Hasta que finalmente, llegó el día
en que su paciencia se vio recompensada.
Un hombre joven se acercó
a ella, también vestido con una túnica blanca, similar a la de ella. Ya no era
el idiota. El hombre que estaba ante ella era el Portador de la Liberación , y nada más.
Incluso aunque se veía como la misma persona, sus ojos no mostraron ninguna
ingenuidad, ni la compasión, pero sólo una pista de lo que tenía en su corazón.
El conocimiento sin límites, y un miedo desconocido.
“¿Eres tú el Portador de la Liberación ?” preguntó
ella, haciendo eco de las palabras una vez dichas a ella por Jules Quincy.
Él respondió: “La
liberación se llevará a cabo sólo para aquellos que se la hayan ganado”.
Él no la llevaría hasta
el río, mientras ella esperaba estar en esa situación. En su lugar, él asintió
a su conocimiento y sacó el péndulo directamente de su bolsillo.
“Has venido por esto, ¿no
es así?”
Ella vaciló, antes de
juntar sus manos como un mendigo. “Sólo quiero comprobarlo”.
Liberación la miró
evaluador arriba y abajo sin inmutarse, y en un acto inaudito para los
Buscadores, el Portador dejó sobre la palma de sus manos suavemente, la cadena
de plata con la estalactita de diamante.
Esperó, mirándola
cuidadosamente. Por un momento, un indicio de deseo revoloteó por sus ojos, y
puso sus dedos alrededor de él. Entonces, ella cerró los ojos y respiró hondo.
Ella apretó fuerte el Péndulo en su mano antes de regresarlo a Liberación.
Si hubiera seguido siendo
el mismo muchacho, él le hubiera agradecido, o deseado lo mejor. Pero en vez de
eso, Liberación sólo negó con la cabeza, con una expresión extraña. Una que
ella no pudo leer. Era el rostro de un Portador, el rostro de un mundo que ella
había liberado.
“No me vas a encontrar
aquí nunca más”.
“No”, dijo ella con
firmeza, “Ya no”.
El Portador de la Liberación alcanzó el
muro y abrió una cicatriz negra. Agua aceitosa y negra se vertió desde el fondo
de la ranura y en el suelo, manchando el hormigón. Sin dar una segunda mirada a
la mujer, el hombre entró en la cicatriz, dejando que la abertura se cerrara tras
él. La pared quedó sin marcas, y luego de un momento, el agua negra había
desaparecido.
Ella no sabía dónde tenía
que ir ahora, pero ya no se sentía tan perdida. Antes, sólo el Péndulo se
extendía ante ella. Ahora bien, eso no lo era todo. Aunque el mundo volvía al
color, ella permaneció como una mancha de color blanco, un recordatorio del
invierno que había dejado atrás.
“No siempre se sigue la
fórmula”.
Fin.
Si has entendido esta
historia, sabrás como conseguir tu premio. El Péndulo es el Objeto 232 de 538.
La liberación se llevará a cabo sólo para aquellos que se la hayan ganado.
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