sábado, 5 de julio de 2014

Los Portadores - 233 al 240


233.  El Portador de la Sinceridad.

En cualquier ciudad, en cualquier país, ve a cualquier zona de maternidad a donde puedas llegar. Encuentra el área donde se tienen a los recién nacidos. Debería haber una enfermera mirándolos desde la ventana. En caso que sea un médico hombre o cualquier otra persona, abandona el hospital tan pronto como puedas. El Portador supo que alguien venía. Si tienes suerte, permanecerás desconocido y podrás intentarlo de nuevo. Si no, bueno…, que tengas buena suerte evitando a los niños por el resto de tu vida. Si sólo está presente una enfermera, acércate a ella y pregúntale, ¿Cuánto cuesta decir lo que pensamos? Una vez hecho esto, la enfermera suspirará y abrirá la puerta hacia la zona de los bebés. Agradécele por su tiempo y entra.
No importa de qué tamaño haya sido el área, ahora será más grande que lo imaginable, con filas y filas de cunas. Notarás que la última de la sala estará vacía. Camina hacia la más cercana que puedas ver y verifica que haya una tarjeta de identificación en ella, que es bastante fácil de notar. Si no hay tarjetas presentes, es mejor que te sientes y esperes a que el llanto de todos los bebés allí te lleve a la locura.
Pero si encuentras una, verás en ella varias cosas. La tarjeta llevará el nombre de alguien que ya conoces y tres fotos. La primera es una imagen de la persona como la recuerdas; la segunda, una en su plenitud en vida, y la tercera será de luego que haya muerto. Si esto es lo que ves, sabrás que es seguro continuar.
Este Portador es relativamente amable, por lo que te permitirá elegir tu propio camino a través de esta aventura, pero sólo una vez. Los bebés en esas cunas representan a todas las personas que has conocido, que van desde personas que hayas conocido hace poco hasta las personas que más amas. Ellos son muy propensos a la sugestión, y la persona en la que se convertirán estará completamente basada en lo que les digas.
Tu tarea consiste en dirigirte a cada una de las cunas y contarle a los bebés en qué se convertirán. Te será permitido mentirles a cualquiera de ellos, en su beneficio o para su desgracia, sin ser dañado. Serás libre de irte y continuar con tu vida, pero abandonarás cualquier oportunidad de obtener el Objeto haciendo esto.
Continuando con tu tarea, debes describir con precisión lo que sabes acerca de ellos, plenamente consciente de que todo lo que les digas estará obligado a hacerse realidad. Esto no puede ser muy difícil al principio, pero cuando tengas que decirles a tus amigos y seres queridos sobre aquellas cosas que les harán daño en el futuro querrás acabar con tu vida debido a la culpabilidad. Si muestras esta debilidad, el Portador estará más que contento por quitarte esa miseria… dolorosamente. Podrá ser amable, pero no tolera a la gente que oculta la verdad.
Luego que hayas hablado con todos los bebés, espera en la cuna vacía. Si no pasa nada, resígnate a que el pasar de los años vea las vidas de todos en la sala sin tu presencia. La vida continuará sin ti, y la muerte sólo te clamará una vez la última de las personas que conoces muera. Desafortunadamente, estas personas tendrán una vida muy larga.
Si un médico llega con un recién nacido, sabrás que lo has hecho todo correctamente. Dejará al bebé y su tarjeta dentro de la cuna y se marchará. El Portador está complacido contigo, y está ofreciéndote una de las opciones más misericordiosas que hayas tenido en tu búsqueda por los Objetos. Rápidamente descubrirás que tú eres el bebé en esa cuna, y las fotos en la tarjeta te mostrarán en el parangón del éxito, tu cadáver, y como eres ahora. Las imágenes mostrarán las tres acciones que puedes tomar.
La primera opción ha atraído a muchos Buscadores que sienten que merecen una “recompensa” por lo que han hecho. Podrás contarle a tu versión recién nacida cualquier mentira sobre quién eres, y todo lo que le digas se hará verdad, y más. Si te vas de la sala una vez hayas hecho esto, renacerás. Verás que todo viene a ti con bastante facilidad en la vida, y todo el mundo querrá ser tu amigo. La verdad es, que esta es la única forma en que sentirás esta cantidad de grandeza. Habrás robado las habilidades y la fortuna de otros para ti, y ellos han quedado con las consecuencias. Tu familia será afectada por la pobreza pagando por tus muchas escuelas e intereses, y tus amigos estarán confinados a vivir mucho peor de lo que se puede imaginar. Por supuesto, este camino no sólo significa perder la oportunidad de conseguir este Objeto, sino también de abandonar a todos los demás. Este deseo permanecerá contigo hasta que ya sea demasiado y tome tu propia vida. Serás enviado a los niveles más bajos del Infierno para un eterno tormento. Después de todo, tomaste el camino fácil. Tu vida entera fue una mentira, pero tu otra vida te brindará la última verdad.
La segunda opción es que mates a este recién nacido. Esta es una de las pocas vías para escapar para siempre de la maldición personificada de los Objetos. Destruyéndote a ti mismo, incluso puedes hallarte digno de una otra vida pacífica, ya que tu sacrificio te impidió completar un sinnúmero de otros horrores. Sin embargo, incluso este regalo del Portador tiene su precio. Alguien está obligado a venir después de ti, y lo cierto es que él los unirá.
La última opción es la única que puede llevarte ante el Objeto. Debes contarle nada más que la verdad absoluta sobre ti. Deberás contarle de todos los que amas y temes, todos tus deseos oscuros, y todos tus secretos más ocultos. No te guardes nada, pues ya nada podrá hacerte daño a este punto. Finalmente, deberás contarle sobre los Objetos. Muchos Buscadores se vuelven locos ante esto, pues se dan cuenta que no hay nadie a quién culpar de su obsesión, ya que siempre fue su propia culpa.
Si has elegido la tercera opción y has tenido éxito, el médico regresará a la sala. Te dirá cómo la sinceridad puede ser un arma devastadora. Te contará sobre la gente que dijo lo que pensaba y cómo fueron castigados por ello, y de ellos que cayeron en la ruina y la muerte luego de saber lo que la gente pensaba de ellos. Luego de esto, te señalará que te retires. Será mejor obedecer.
Te encontrarás en el hospital donde fuiste. La enfermera que te guió dentro estará sosteniendo un bebé cubierto con un manto negro. No te tomará mucho tiempo darte cuenta que ya esta muerto. Te dirá que se ahogó con su chupete; que eso que lo calmaba terminó matándolo. Entonces te dirá que la sinceridad es algo similar. Una espada de doble filo que puede ser usada para consolar, pero también para destruir. Luego, te dará el chupete del niño, diciéndote que siempre valores la sinceridad, “según recetó el Doctor”.
El chupete es el Objeto 233 de 538. No hay nadie a quien culpar, sólo a ti mismo.


234.  El Portador del Orden.

En cualquier ciudad, en cualquier país, ve a cualquier departamento de policía a donde puedas llegar. Pregunta al oficial en el escritorio de recepción si puedes ver a quien se hace llamar El Portador del Orden. Si el oficial parece saber de que hablas, has llegado en el momento apropiado, de lo contrario, el cosmos no está alineado para este Portador en este momento. Tendrás que venir en otra ocasión cuando las estrellas se alineen para que este Portador se muestre.
Si has llegado en el momento adecuado, el oficial te indicará que vayas a la parte de atrás del departamento. Las instrucciones serán muy específicas y contendrán direcciones que pueden parecer muy insignificantes para alcanzar tu meta, casi como si quien te las diera sufriera de trastorno obsesivo-compulsivo. El camino trazado en esas direcciones te hará ir de un extremo del edificio al otro, haciendo cosas aleatorias como girar los lápices hacia algún lado y contar las hojas de papel en cada impresora que veas. Sugiero que hagas estas pruebas aparentemente ridículas para que el Portador no se moleste y no tengas que enfrentar la ira del brazo largo de la ley.
Luego de completar estas molestas e ineficientes tareas, te encontrarás en la parte posterior del edificio en la oficina del jefe. Sentado en el escritorio al centro de la oficina estará un hombre corpulento y musculoso, aparentemente en sus treinta y tantos años. No dejes que esta ilusión te engañe, pues es más viejo de lo que parece, habiendo existido hace tanto como los mismos Objetos. Él es el Portador del Orden.
Mientras te acercas, él te mirará a los ojos pareciendo que atraviesa tu carne y fisgonea en tu propia alma. Él conocerá cada pecado, cada culpa, cada debilidad, cada placer culpable, cada crimen. Comenzará a interrogarte, preguntándote por todas esas cosas. Si no lo hace, se te ha considerado demasiado contaminado para tener su Objeto y tendrás que encontrar una manera de eliminar tu corrupción u ocultarla incluso al Portador, si deseas tener este Objeto.
Si comienza, será un largo y agonizante interrogatorio. Serás dejado bajo una lámpara muy caliente, desprovisto de comida o bebida, y sometido a un aluvión de preguntas y acusaciones tan rápidas en sucesión que no serás capaz de responder a la mitad de ellas. Te preguntará sobre cada error que hayas cometido y deberás responder con la verdad, pues él ya la sabe. Muchos han caído a la desesperación o al suicidio mientras las viejas culpas los entierran. Si te las arreglas para sobrevivir a esta experiencia rigurosa sin mentirle, serás recompensado. Si has mentido, tu alma será sometida a encarcelamiento perpetuo en una prisión infernal, mientras tu cuerpo es dejado desperdiciado en su forma terrenal.
La recompensa que recibirás de este Portador es un revólver .44 Magnum. Con él, sin embargo, viene la carga de tener tus sueños llenos de toda atrocidad jamás cometida en el nombre del orden. Cada acto de brutalidad policial, los crímenes de cada estado fascista, cada genocidio, serán los materiales de los que estarán hechos tus sueños ahora.
El revólver es el Objeto 234 de 538. Cada disparo matará a tu objetivo, pero también acabará con la vida de un inocente. Tal es el precio del orden.

235. El Portador del Valor.

En cualquier ciudad, en cualquier país, ve a cualquier institución mental o centro de reinserción social a donde puedas llegar. Cuando alcances el escritorio principal, mira a los ojos al asistente y pregúntale si puedes visitar a El Portador del Valor. El vestíbulo comenzará a oscurecerse, un viento sutil soplará, haciéndose más fuerte lentamente, en un gran vendaval. Toda señal de vida lentamente se desvanecerá, y a continuación pasará lo mismo con los muebles. Lo último que quedará allí será el recepcionista, colgado en el aire como un títere sin vida en sus cuerdas, con sus mortíferos ojos rojos fijos en los tuyos, quien entre la niebla emitirá una baja y siniestra risa, como si el Diablo en persona estuviera riéndose de ti. Antes que la oscuridad te rodee, desaparecerá, dejando un terrible eco entre el viento.
A medida que el manto de oscuridad se disipa ante ti, un antiguo, largo y sinuoso camino de piedra comenzará a materializarse. Las leyes de la física parecerán torcerse, pero ignora esto. Las llamas saltan de la oscuridad más allá del camino, y rostros siempre cambiantes inscritos en el corazón de este fuego, gritando sus últimos mensajes desesperados mientras ellos descienden a la nada. Mientras el camino crece y mengua alrededor de los bordes de la realidad, una niebla fría, plateada, descenderá en el camino.
Pensamientos de desesperación anublarán tu mente, sofocando tus sentimientos de alegría y representando esperanza inútil. Verás al mundo quemarse ante ti, y a tus seres amados siendo asesinados en Sus manos. Ninguno sobrevivirá, no importa que tan valientes parezcan ser. Sólo aquellos lo suficientemente valientes para sustraerse a estas imágenes mentales llevarán la suficiente fuerza de voluntad para continuar por el camino maldito, pues muchas almas se han lanzado a las llamas que bordean la nulidad, en un intento por liberar su mente contaminada.
A medida que viajas más lejos a través del Vacío, cada vez será más difícil caminar correctamente. Incluso si tropiezas y te caes sobre el terrible camino, no temas y continúa una vez más, o serás consumido por el creciente Vacío a tu alrededor. Si tu determinación se mantiene intacta, tu alma descuidada de los horrores de la niebla, y si mantienes tu cuerpo en movimiento hacia adelante, entonces una figura encapuchada aparecerá ante ti, mirando en tu dirección opuesta.
Se robará una mirada de ti por debajo de su capucha, y comenzará a entrar rápidamente en el laberinto frente a ti. Aunque tu cuerpo no sea capaz de soportar el peso de la gruesa niebla, debes instarlo a continuar a un paso más rápido tras la figura, o te perderá en el laberinto, sólo para contemplar tu cuerpo y reírse en diversión mientras las bestias del Vacío consumen tu esencia ante él. Sólo fortaleciendo tu determinación podrás alcanzar a la figura encapuchada.
A medida que te acercas al final del laberinto, con tu mente tambaleándose al borde de la locura, la figura poco a poco se dará la vuelta, quitándose su capucha. Su cara será la de tu amigo más cercano, y en un lugar oscuro y sin esperanza, será un recuerdo cálido de la vida. Mientras te acercas a la figura, su rostro comenzará a volverse más pálido, con su sonrisa cubierta por una emoción de naturaleza malvada. Tu cuerpo comenzará a perder lentamente la decreciente energía que tenías horas atrás, y te encontrarás a merced de la figura ante ti. Tu “amigo” emitirá una risa baja, debilitando tus ánimos al punto del colapso.
A medida que su cuerpo se muere aún más, y el último atisbo de confianza abandona tu cuerpo, aquí es donde debes triunfar, ya que en su arrogancia, la figura encapuchada ha dejado su punto más débil sin vigilancia: La esperanza. Sólo aquellos con el más fuerte Valor pueden aspirar a superar a la inminente figura, porque si te acobardas ante él, ninguna misericordia te salvará, y tu alma se unirá a las de las llamas. Si te las has arreglado para invocar toda tu voluntad, la figura comenzará a chillar, con horror obrando en sus ojos. Su propia carne comenzará a derretirse hasta que sólo queden los restos de su oscura y aún reluciente capucha.

Ponte los últimos restos de tu enemigo; deberían quedarte bien. La Capucha que llevas sobre tus hombros es el Objeto 235 de 538. Entre los oscuros y turbulentos tiempos, el odio y la desesperación reinarán. Siempre que lleves la Capucha, Ellos se apartarán en tu presencia.
Su Caída es inminente.

236. El Portador de la Confianza.

En cualquier ciudad, en cualquier país, ve a cualquier institución mental o centro de reinserción social donde puedas ir por ti mismo. Cuando llegues al escritorio principal, pregunta por visitar a aquel que se hace llamar El Portador de la Confianza. Una ola de terror fluirá a través de la cara de los trabajadores. Se pondrán de pie y abrirán una puerta de hierro al final del pasillo. Baja las escaleras lentamente.
Comenzarás a oír dos niños riendo, un niño y una niña. Si la niña deja de reír, sube las escaleras tan rápido como puedas, no sea que quieras saber qué te estará esperando. Si el niño deja de reír, continúa. Deberías llegar a la parte más baja, donde habrá una puerta. Ábrela despacio y ciérrala cuando entres.
Un hombre estará frente a ti, sin cara y completamente vestido de blanco. Verás que tiene un collar que parece partido a la mitad. Estará hecho de huesos, y te atraerá hacia sí mismo. Sé resiliente y mantén la posición. Si te acercas mucho él, quebrará cada hueso de tu cuerpo antes de matarte. Pregúntale esto, ¿Quién puede ayudarme a encontrarlos?
Su ‘cara’ no se moverá, pero la voz más horrorosa que haya podido acontecer tus oídos te dirá la respuesta. Caminará detrás de ti. Abre tus brazos y forma una “T” con tu cuerpo. Él te dirá: “¿Soy yo en quién confiarías?”. No caigas en sus brazos, a menos que quieras ser lanzado a un destino mucho peor que la muerte. Cierra tus ojos, rápidamente date la vuelta y déjate caer. Sentirás el viento pasar por tu cabeza mientras caes por lo que parecerá una eternidad. No abras los ojos, o  habrá tierra al final de tu caída.
Si mantienes tus ojos cerrados y tus brazos separados, te detendrás. Abre tus ojos y estarás de vuelta en la entrada de la institución. Revisa tu bolsillo y verás que ahí está la otra mitad del collar del hombre.
Este collar es el Objeto 236 de 538. ¿No hay nadie en quién pueda confiar?

237.  El Portador del Espacio.

En cualquier ciudad, en cualquier país, ve a cualquier institución mental o centro de reinserción social a donde puedas ir por ti mismo. Camina hacia el escritorio principal y exige ver a quien se hace llamar El Portador del Espacio. El trabajador se levantará y te agitará a través de una puerta. No vayas solo. Dile, “El camino es muy largo para ir solo”. Entonces serás llevado a la celda del Portador.
Primero se detendrán ante un pasillo. Podrás ver el final, pero parecerá volverse más oscuro cuanto más lo mires. Comenzarás a oír murmullos en un idioma que será aterrador, haciendo que cada sílaba provoque que sea más y más difícil caminar. Debes seguir adelante, caminando por lo que parecerán horas. Aparecerá una puerta, mira adentro. Al fondo se verá el Portador. Se verá como un hombre ordinario ensuciado por la celda. Un overol blanco es todo lo que le cubre. Podrás notar que está usando una venda de extraño diseño,  será de color rojo y estará cubierto con marcas de una lengua desconocida. Sus ojos brillarán a través de ella con un aura que hace que parezca como si el mismo diablo la llevara.
La persona que te ha estado guiando abrirá la puerta. No entres. El Portador del Espacio podría estar vendado, pero estará muy consciente de donde te ubicas. El guía ahora te dará una venda. Puedes rehusarte a ponértela e irte sin consecuencias, si así lo deseas. Ten en cuenta que si te pones la venda, estarás en el territorio del Portador.
Sabrás que llevas la venda, pero por alguna razón, se sentirá como si simplemente estuvieras mirando en la oscuridad, tu visión sin obstáculos. Si escuchas pasos dirigiéndose hacia ti, no intentes quitarte la venda pues ya será demasiado tarde. Te sugiero que luches contra este Portador durante el mayor tiempo que puedas, porque cuando finalmente te agotes, él no tendrá un amigo en esta oscuridad, y hará cualquier cosa para mantenerse entretenido. Si escuchas los suaves pasos de él caminando, por otro lado, permanece quieto.
Oirás algo que sonará como “Nxlekt” con su voz más agónica, y tu cuerpo se sacudirá hacia adelante, obligándote a caminar. Sería mejor no recordar que estabas frente a la celda y que pronto te encontrarás con el Portador, pues este sólo pensamiento te conducirá a la locura. Mantente avanzando y pronto te darás cuenta de que el espacio no es lo que te mantiene aparte de este Portador. Seguirás adelante, hasta que escuches algo como “Hkluz” en un susurro, como si alguien te hablara en el oído. Esto podría tomar desde segundos hasta horas. Tu cuerpo se detendrá repentinamente. El Portador debería estar a la vista ahora.
Se sugiere encarecidamente que mantengas los ojos abiertos y no parpadees. En este reino no hay nada llamado “espacio”, y el Portador se desplazará tan lejos como quiera en el tiempo que el plazca. Pestañea muchas veces, y el Portador estará frente a frente, y su mera presencia será tan estremecedora que podría detener tu corazón. Espera que ese sea el caso, porque sería un éxtasis comparado con el plan del Portador. Concédete estar allí sin parpadear por el tiempo suficiente, y el Portador no se moverá, esperando por una oportunidad por pasar desapercibido.
Eventualmente, el Portador colapsará por tener que mirarte mucho tiempo. Esta es tu única oportunidad. Rápidamente pregúntale: ¿Cómo el Objeto llega a su Portador? Oirás un grito muy agudo, y te contará sobre Él, y cómo los Objetos fueron esparcidos. La historia estará llena de imposibilidades, y atrocidades. Si puedes soportar las palabras, deja solo al sonido de la voz del Portador, y te dará una prenda roja. Estará caliente al tacto y será pesada, incluso con lo pequeña que es. Te darás cuenta que es la misma que él llevaba en la celda.
Quítate la venda. El Portador estará en el mismo lugar, y tú aún fuera de la celda. Ninguno de los dos se ha movido. Ahora podrás ver sus ojos. Serán grandes y estarán mirándote, casi alcanzando tu alma. Estarás sosteniendo su venda. Cierra la puerta, y vete de allí mientras recitas las siguientes palabras:

“El espacio es una idea, y su Portador yo seré
Ningún lugar está tan lejos de donde yo envejeceré.
Dar un paso podría ser como avanzar mil,
pero ver cada huella traerá gran dolor a mí.
Ningún clima, terremoto o lluvia me detendrá.
Yo soy el Portador del Espacio, mi reinado atestiguará.”

Si no recitas esto, el Portador lo hará. Ten mucho miedo. No va a dejar que lo lleves tan fácilmente, entonces.
La venda es el Objeto 237 de 538. Ni siquiera el espacio puede evitar que Ellos se reúnan juntos.

238. El Portador  de la Castidad.

En cualquier ciudad, en cualquier país, ve a cualquier recepción nupcial a donde puedas llegar. Aproxímate al novio, felicítalo por su casamiento y pregúntale si alguien llamado El Portador  de la Castidad aceptó su invitación. Lo que pase después dependerá de pura suerte o conocimiento previo. Consultar al Objeto 228,  El loro de la Verdad con antelación te permitirá evadir esta parte de la prueba del Portador. Si la novia de este hombre ha sentido placer sexual en cualquier momento antes de su boda, el novio se ofenderá y te destruirá con lo que tenga a mano. Sin embargo, si ella se ha mantenido totalmente casta, el novio te saludará como si fueras un amigo muy querido suyo. Él llamará a más de una de las damas de honor y les dirá que te lleven a la suite nupcial.
Mientras caminas por el imposiblemente largo pasillo, verás que el tiempo avanza hacia atrás. Las fotos en el muro cambiarán de imágenes digitales a gavillas de papel grandes y aún más hasta convertirse en pinturas. Las ropas que tú y las damas de honor visten también regresarán en el tiempo. Se aconseja que te deshagas de todos los aparatos modernos que puedas estar llevando. Mantenerlos contigo no sólo te llevará directamente al fracaso, pues Buscadores anteriores han sido quemados como brujas por poseer prototipos de teléfonos. Cuando acabe el pasillo, tú y tus guías estarán vestidos con ropaje del siglo 17, frente a una sólida puerta de madera. Una de las damas de honor te llevará dentro de la habitación y te presentará a la novia.
Muestra el debido respeto a las mujeres, que encaje con la época. Estas doncellas son inteligentes y pueden reconocer a aquellos que no son como ellas. No van a ser capaces de hacer mucho por sí solas, pero los caballeros que llamarán serán inmisericordes. Cuando las damas de honor terminen de atender a la novia, se irán. Síguelas. Al salir, oirás el tintineo de una llave que cae al suelo. Recógela y cierra la puerta detrás de ti.
Camina hasta que ya no haya moros en la costa y vuelve a entrar en la habitación. Asegúrate que la puerta está bloqueada, pues es la única forma de que tengas el tiempo suficiente para llevar a cabo tu prueba. Acércate a la novia, dale la llave y pregúntale lo siguiente: ¿Qué le ha hecho al mundo la tentación sexual?
La novia se pondrá de pie, levantará su vestido y revelará un cinturón de castidad. Usará la llave para quitárselo y comenzará a tener relaciones sexuales contigo a un ritmo vertiginoso. A mitad del acto, la puerta estará bajo ataque. El ‘novio’ se ha convertido en un caballero al caminar por el pasillo y no estará contento de verte desflorando a su novia. Si logra derribar la puerta antes que termines, serás cortado en pedazos, y tus restos serán arrojados para alimentar a los perros. Permanecerás vivo y consciente completamente.
Si la puerta aguanta hasta el final, el caballero exigirá una explicación. La novia comenzará a gritar sobre cómo forzaste la cerradura y cómo la violaste. El caballero arremeterá contra ti y te dejará inconsciente. Despertarás en una iglesia, atado a una mesa, rodeado de monjes. Si hay alguien más aparte de los monjes allí, usa el poco tiempo que te queda para hacer las paces con tu ser superior. El fraile estará a tus pies. Una vez haya visto que has despertado, te contará sobre cada vez que los deseos sexuales han traído dolor y sufrimiento al mundo. Te contará historias sobre hijos no deseados, niños abusados y posteriormente asesinados, y personas que hayan muerto por ETS.
Las palabras que dice presionarán sobre tu corazón y te darás cuenta de cuán rara y preciosa ha sido tu vida. Aún peor, te dirá cómo la desviación sexual dará lugar a la unidad de los Objetos. Te será revelado cómo lo traerás a Él al mundo a través de tus deseos sexuales. El fraile terminará de hablar y sostendrá un cuchillo de plata. Siéntete confortado por el hecho de que ahora, obtener el Objeto será un hecho seguro. Sin embargo, servirá como un pequeño consuelo cuando el monje te castre totalmente en un intento de resolver el problema. Es seguro que el dolor provocará que te desmayes, y no hay ninguna razón para combatirlo.
Despertarás sobre tu cama, y llegarás a la plena convicción de que ahora eres un eunuco. El cuchillo que el fraile utilizó estará a tu lado, permanentemente manchado de tu sangre.
El Cuchillo plateado de la Castidad es el Objeto 238 de 538. Siempre hay otra manera.

239. El Portador  de los Detalles.

En cualquier ciudad, en cualquier país, encuentra y visita una biblioteca antigua, que tenga al menos 50 años de antigüedad. Ve al mostrador de información y pide que te lleven ante El Portador  de los Detalles. El encargado se mostrará reacio, incluso asustado por tu consulta. En un principio se te dirá que tal cosa no existe en su biblioteca. Ignora esto e insiste en ser llevado al Portador. Eventualmente se rendirá, aunque no te llevarán a ninguna parte. Te darán un número de teléfono en una hoja de papel.
Toma el número y comienza a buscarlo, siguiendo las secciones de la biblioteca. Verás que dirige a una zona muy profunda de la biblioteca; más profunda de lo que debería ser. Continúa buscando, y no mires atrás. Ya no hay vuelta atrás, las estanterías no permitirán que te vayas y bloquearán tu camino. Si persistes en tratar de escapar, ellos te aplastarán, y encuadernarán tu carne y alma en un libro que se mantendrá allí por toda la eternidad. Sigue adelante y permanece buscando el número que recibiste.
Habrá murmullos entre los estantes, y se harán más fuertes a medida que te acercas a tu destino. No les llames, pues no son humanos, y no les gusta ser molestados. Sigue adelante, y déjalos que susurren sin interrupción. no encontrarás el número antes que un par de estantes te bloquee el paso. Si te das la vuelta, verás que otro par de estantes te encierra. Quédate donde estás, y ni siquiera pienses en escapar. Cualquier intento de arrancar será recibido con una rápida muerte.
No te muevas, y se oirá una voz áspera hablar desde los estantes. No importa lo que te diga, sólo hay una respuesta correcta, “Deseo aprender”.
Te hará tres preguntas, todas ellas relacionadas con tu vida y tus seres amados. Por cada respuesta, te proveerá con dolorosos detalles, todos ellos disiparán la confianza y seguridad sobre quien sea objeto de pregunta: estando cada uno a la vista en todo momento. Ya se trate de tu madre, tu cónyuge o tu mejor amigo. Estos detalles son verdaderos, la realidad. No se pueden discutir.
Cuando esté hecho, permanecerá en silencio por un corto período de tiempo, permitiéndote digerir esos pequeños detalles que pasaste por alto sobre tu vida. Preguntará: “¿Aceptas esto?”
No mientas, pues es un desafío difícil. Puede oler las mentiras. Sólo si aceptas estas horribles cosas en tu corazón y dices la verdad, te permitirá vivir. No hay lugar para los débiles de corazón aquí. Si por casualidad eres fuerte de corazón y sobrevives, los dos conjuntos de estantes que te dejaron atrapado se moverán fuera del camino y serás libre de irte. Sin embargo, no te vayas demasiado rápido.
Un libro caerá desde uno de los estantes al suelo, encuadernado con una polvorienta cubierta de cuero marrón. En la cubierta hay una muesca en forma de una oreja humana, en su columna vertebral estará el número que te dieron, escrito en tinta carmesí. Este libro es el Portador, y con gusto te dará detalles similares, todo lo que debes hacer es preguntar.
Este libro, el Portador, es el Objeto 239 de 538. Aún quedan doscientos noventa y nueve, y si Ellos se reúnen juntos, estarán sobre tus hombros. Pero, ¿quién se preocupa por los detalles, de todos modos?

240.  El Portador  del Desenlace.

En cualquier ciudad, en cualquier país, ve a cualquier teatro antes que comience la primera obra del día, y pregunta a la persona en boletería por un boleto para ver a El Portador  del Desenlace. Si te dice, “Ya se han agotado”, ya es demasiado tarde. Vete, el Objeto nunca será tuyo. Si te da un boleto, cierra los ojos y camina hacia el teatro. Si permaneciste con los ojos cerrados, pasarás por un auditorio con un escenario negro sólido y miles de filas de asientos rojos. Las cortinas estarán cerradas. El salón estará lleno de gente, pero será demasiado oscuro para ver a cualquiera de ellos con claridad. Sólo tienes que encontrar un asiento y sentarte en silencio. La obra debe comenzar pronto.
Esta obra no será como ninguna que hayas visto. La utilería y telones de fondo estarán en llamas. El salón estará saturado con el olor agrio del azufre. Las palabras dichas no tendrán sentido. Demonios darán grandes zancadas sobre el escenario y duendes bailarán. Tus seres queridos muertos también aparecerán en escena. La obra será sobre aquellos atrapados en el Infierno.
Tendrás que ser muy cuidadoso aquí. Incluso el más mínimo error puede provocar tu desaparición. Sigue las reacciones de la multitud. Si aplauden, aplaude lo más fuerte que puedas. Si lloran, rompe en llanto falso. Debes ser muy rápido, ya que sus reacciones serán repentinas: pueden reírse por tres minutos, luego empezar a llorar por doce segundos, para volver a morir de risa.
Si no los sigues perfectamente, la gente a tu alrededor se enojará y un acomodador te sacará por revoltoso - tu destino será explicado luego. Si alguien más es sacado del teatro, ignóralo. Cualquier reacción hará que los acomodadores piensen que eres el alborotador, y te sacarán a ti también. Esas personas son otros Buscadores. Ellos vienen del pasado y del futuro. Cada Buscador a través del tiempo que haya preguntado por el Portador del Desenlace estará en este teatro. No seas tentado, quédate con la multitud.
A medida que la obra avanza, te sentirás cada vez más débil. Pase lo que pase, nunca debes caer dormido, nunca. Y tampoco debes permitir que tus sentidos adormecidos dejen de seguir las reacciones de la multitud. Si caes dormido, tu destino será explicado luego.
La obra continuará hasta que sólo haya un Buscador. Si eres lo suficientemente hábil para evitar a los acomodadores a este punto, la multitud ovacionará repentinamente y la cortina se cerrará. El narrador te llamará al escenario para hacer reverencia. En ese momento, caminar será algo doloroso por el agotamiento. Debes perseverar. Si no te levantas en los siguientes treinta segundos, un acomodador te llevará al escenario, y experimentarás un “desenlace” mucho más doloroso.
Si te las arreglas para levantarte, una luz te iluminará. La audiencia caerá silenciosa mientras te aproximas al escenario. Te acostumbrarás al proyector después de unos minutos y serás capaz de ver a la multitud por primera vez. Te darás cuenta de que sus piernas están atadas al techo con cuerdas. No son más que cuerpos pintados para parecer vivos.
Cuando llegues al escenario, haz una reverencia. Entonces, enfrentando a la audiencia, pregunta: ¿Qué pasa con los actores luego del desenlace? Decir otra cosa enojará a la audiencia. Ellos abuchearán y chiflarán, y los demonios de la obra reaparecerán y te arrastrarán hacia las profundidades del Infierno. Di la pregunta correcta, y el narrador sonreirá y dirá: “¡Por supuesto, no nos olvidemos de tus actores de reparto!” Todos los Buscadores sacados fuera regresarán, y los que estaban durmiendo despertarán. Irán al escenario tras de ti.
Les escucharás susurrar, “¿Por qué me dormí?” o “¿Por qué no escuché?” Ellos lo dirán uno a uno, pero lo harán de forma tan fluida que parecerá que todos hablaran al mismo tiempo. Nunca los interrumpas. Si lo haces, ellos dejarán de hablar. El narrador, los Buscadores, y la audiencia permanecerán en silencio e inmóviles para siempre; ya no hay forma de regresar de este punto, y no podrás progresar más.
Cuando hayan terminado, el narrador regañará a los Buscadores. Él va a decir que no estaban lo suficientemente interesados en el desenlace, y que deberían haber escuchado más. Debido a su apatía, estarán condenados a nunca conocer el final de esta obra infernal. Aquí, notarás que cada Buscador ha sido tirado con las mismas cuerdas que la audiencia. Si no, no importa. Lo notarás ahora. Cuando termine de reprenderlos, cada cuerda brillará con un tenue color amarillo.
Los Buscadores intentarán arrancarse las cuerdas. Sin embargo, ellos estarán muy débiles para mover sus brazos. Una a una, sus cuerdas se desvanecerán y cada uno de ellos morirá a tus pies. Verlos morir será como ver a tu propia familia caer sin poder hacer nada, frente a ti. Aún así, debes aplaudir a cada uno por su desempeño mientras luchan. Cuando todos hayan muerto con excepción de uno, este último irá donde ti y dirá: “¿Es éste realmente el desenlace?”.
El narrador romperá en una carcajada, y responderá, “¡Estamos a punto de averiguarlo!”. En ese momento, notarás que las mismas cuerdas sobresalen de tu piel. Estarán enterradas bajo tu piel con ganchos. No importa qué tan débil te sientas, deberás arrancarte esos ganchos. Su brillo es la última pizca de vida dejando tu cuerpo. Sólo tendrás medio minuto para hacer esto. Si logras quitarte las cuerdas, el último Buscador te mirará con una sonrisa y dirá: “Eres una inspiración para todos nosotros”. Sus ojos se llenarán de lágrimas, y él se ahogará de felicidad por conocerte. Momentos después, colapsará, muerto junto a los otros. Por triste que sea, un sentimiento sereno de realización se precipitará sobre ti.
Tus seres amados vendrán al escenario y harán una reverencia. Puedes aprovechar esta oportunidad para hablar con ellos. La audiencia aplaudirá por última vez y comenzarán a irse. Si la audiencia entera sale, las puertas se cerrarán, las luces se apagarán, y quedarás atrapado en el teatro por todo el resto de la eternidad. Antes que esto pase, vuélvete a la audiencia, cierra tus ojos, haz una reverencia, y ve hacia atrás.
Cuando abras los ojos, estarás fuera del teatro, justo al término de la obra. Un grupo de gente estará caminando fuera, hablando acerca de la obra infernal. Ellos te ignorarán y desaparecerán entre la noche.
Las cuerdas que tienes son el Objeto 240 de 538. Después del desenlace, ningún maestro tirará de las cuerdas.


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