sábado, 5 de julio de 2014

Los Portadores - 241 al 250


241. El Portador de la Tentación.

En cualquier ciudad, en cualquier país, ve a cualquier banco a donde puedas llegar. Ve a recepción o servicio de información al cliente, de no haberlo, tendrás que hacer la fila para acceder a las cajas. Pregunta, cualquiera sea el caso, por El Portador de la Tentación. El trabajador te mirará sorprendido, expresión que cambiará rápidamente a una mezcla de miedo y lástima. Serás dirigido a un cuarto interior y luego a una bóveda. Cuando entres, la cerrarán de golpe.
Frente a ti, a un lado del camino, habrán incontables lingotes de oro, joyas, piedras preciosas y gemas. Serás tentado a salirte de la ruta, para al menos mirar más de cerca a aquella inimaginable magnitud de riqueza. Pero toma nota, pues si lo miras al menos una vez, tu mente quedará atrapada para siempre en una pesadilla sobre abundancia y riquezas, de la que nunca podrás despertar.
Continúa por la ruta, y luego verás amontonados cientos de miles de libros. Estos libros contienen conocimientos imprevistos, y leer aunque sea uno de ellos, será suficiente para convertirte en la persona más inteligente del mundo entero. Pero una vez más, si los miras al menos una sola vez, tu mente quedará atrapada en una pesadilla sobre ambiciones y metas, de la que nunca podrás despertar.
Sigue por el camino, y verás ahora docenas de bellas, deslumbrantes y núbiles vírgenes jóvenes atrayéndote. Intentar aproximarte ante cualquiera de ellas te condenará a una pesadilla de castración y deseos incumplidos.
Debes proseguir, y esta vez, verás al final a la mujer más bella que hayas visto, rodeada de los mayores lingotes de oro que puedas imaginar. Ella es clara y extremadamente inteligente. No muestres ni en tus ojos y en tu lenguaje corporal que estás tentado por su cuerpo, mente o riquezas, pues el destino que te esperará es demasiado insoportable como para describirlo en palabras.
Pregúntale con una voz clara: ¿Por qué cosas de insignificante valor, será tentado el mundo? Ella te dará una mirada de asombro, antes de quebrarse en una amplia sonrisa. Con un movimiento de su brazo, todos los libros y el oro desaparecerá. Entonces te dará una antigua moneda. Tómala de una manera respetuosa, y luego poco a poco sal de la bóveda y del banco.
La antigua moneda es el Objeto 241 de 538. Ahora tienes el poder de la tentación. No intentes usarla para tu beneficio personal, o de lo contrario, tu salud mental deberá ser abandonada.

242. El Portador de la Insistencia.

En cualquier ciudad, en cualquier país, ve al club hípico más cercano y acércate a uno de los jinetes. Dile que quisieras ver al caballo sin nombre. Una mirada tímida surcará su rostro, y te llevará al establo.
Al entrar por la puerta, la luz morirá, y el único sonido que oirás será el de los caballos golpeando sus herraduras. El jinete habrá desaparecido, y tendrás que continuar solo. Al final del establo una escalera te guiará al desván. Ve por ahí.
Mientras estés yendo por la escalera, debes centrarte en contar tus pasos. En el decimotercer paso di fuertemente que vas en camino tan rápido como puedas. Si fallas en esto, la escalera se hará polvo, tú junto con ella. En este punto, los peldaños bajos de la escalera estarán cubiertos de oscuridad. Esta oscuridad irá subiendo, un escalón a la vez. Debes llegar hasta la parte superior rápidamente, porque si la oscuridad te alcanza, serás arrastrado abajo, a un eterno sufrimiento.
Si puedes trepar por la escalera antes que la oscuridad pueda tocarte, llegarás a un desván muy estrecho. El jinete de antes llevará consigo un cronómetro detenido que indicará el número de segundos que tardaste en subir por la escalera. Te sonreirá con sus dientes ennegrecidos. Sólo podrás hacerle una pregunta: ¿Cuánto tiempo durará esto?
Resoplará, y bufará “Demasiado”. Entonces él te lanzará el cronómetro y saltará por la ventana del desván. Una cuerda estará atada desde el desván hacia abajo. Deslízate por ella y continúa tu camino.
El cronómetro que permanentemente parpadea tu tiempo de llegada es el Objeto 242 de 538. Tu tiempo es lo único que importa.

243. El Portador de la Degeneración.

En cualquier ciudad, en cualquier país, ve a cualquier institución mental o centro de reinserción social a donde puedas ir por ti mismo. Cuando llegues al escritorio principal, pregunta por visitar a aquel que se hace llamar El Portador de la Degeneración.
Una mirada de asco sobrevendrá del trabajador que se encuentra delante de ti. Pregunta una vez más, pero ten cuidado de no hacerlo una tercera vez. Poco tiempo después de la segunda solicitud, el trabajador te dará una vieja, oxidada e inhumana llave. No lo dudes, si mantienes el contacto físico con esta llave durante más de diez segundos, entrarás en estado de “vegetación”. Se ha demostrado que es segura si la llave se guarda en los bolsillos, o para los precavidos, en una cadena alrededor del cuello. El trabajador te señalará un pasillo largo y ominoso que, incluso desde donde estás parado, huele a muerte.
La sensación de un buscador como tú al mirar este pasillo podría ser descrita con una simple palabra como “horroroso”. Los muros y el piso están cubiertos con lo que parecen heces fecales y pareciera que hubiera una capa recién aplicada de sangre fresca. El olor del metano y el metal llenará tus pulmones y fosas nasales, pero no retengas la respiración; los “degenerados” te encontrarán en este imposible oscuro pero claro pasillo y no dudarán en rasgarte miembro a miembro.
Cuando camines, escucharás pasos que no son tuyos haciendo eco a través del corredor. Escucharás una mezcla de risas de un niño pequeño y un hombre más grande, pero no debes mirar atrás si disfrutas el regalo que es andar sigiloso.
Cuando llegues al final del pasillo encontrarás una puerta hecha de un material muy similar a vidrios polarizados, desde donde se pueden ver siluetas. Golpea dos veces, y si tienes suerte, una de las siluetas te responderá escribiendo al revés en el vidrio: “Encuentra un camino en…” Si miras más de cerca verás que no hay cerradura para la llave, y el último punto estará escrito en donde debería estar la cerradura. Si eres brillante y entiendes esto, serás capaz de desbloquear la puerta, pero recuerda, no tomes la llave por mucho tiempo.
Una vez hayas girado la llave, ésta se marchitará en tu mano y la puerta se abrirá. Dentro habrá una habitación blanca brillante, y la silueta no se verá por ningún lado. En este lugar estará un hombre con los ojos y la boca cosida, y su cabeza estará atada a la parte superior de la silla eléctrica en donde está conectados. No le digas nada, salvo la pregunta: ¿Cómo es posible que el alma de una persona esté tan degenerada?
El hombre se desgarrará los párpados para mirar profundamente dentro de tu alma. Una parálisis te ocurirá a medida que vayas “entendiendo” su historia de desviación sexual y la búsqueda del placer indescriptible. Con sus manos y boca aún atadas, el que una vez fue humano lentamente se desvanecerá en la silla, dejando sólo una caja de color azul desteñida y su respectiva llave azul sobre ella.
La caja azul nunca podrá dejar tu persona. Si es dejada en cualquier lugar, estarán con ella tus cinco sentidos. Esta caja y su llave son el Objeto 243 de 538. Trae las piezas reunidas para destruir este mundo.

244. El Portador del Corazón de León.

En cualquier ciudad, en cualquier país, encuentra una casa que vaya a ser demolida con una puerta azul desteñida. Para acercarte a este Portador, es crucial que tengas el Objeto 243, La Caja y Llave Azul de la Degeneración contigo, además del Objeto 156, El Escudo del Desafiante.
Primero, debes usar la llave para desbloquear la puerta. Una vez dentro de la casa, verás que está vacía. Busca en la casa en cualquier orden que quieras, la ruta para ti ya ha sido predeterminada. Cuando llegues al último cuarto, verás que la puerta es muy diferente de las del resto de la casa; sumamente vistosa, y está hecha de roble macizo pulido. Si quieres irte, ahora es el momento. Si no, golpea la puerta; no importa cuántas veces, siempre y cuando sea confiadamente. Si eres recibido por el silencio, entonces sería sabio irse, a menos que quieras saber qué es lo que se mantiene oculto en el recinto detrás de esa puerta. Si oyes a un hombre aclarándose la garganta, será seguro entrar, pero no bajes la guardia.
Una vez pases por la puerta, verás un estudio grande, lujosamente decorado con estantes llenos de libros alineados en los muros y un grande y opulento escritorio en medio de la habitación. Detrás de él estará un escudo de aspecto importante montado en el muro. En el escritorio estará un pequeño anciano escribiendo sobre un libro verde. No hables, sólo espera. Luego de un momento de furioso garabateo, el anciano se detendrá un rato como si estuviera pensando, y te señalará que te sientes en la silla delante de él. Hazlo, y la silla eyectará hasta el techo, dejándote como nada más que un charco líquido, aunque no sentirás dolor, pero si una sensación extraña que podría abrumarte.
Si esperas pacientemente, él te mirará. Su rostro repentinamente cambiará a una expresión que no es de este mundo. Sea lo que sea, no reacciones. Luego de un momento, el anciano se levantará, y comenzará a rodearte. Una vez más, no te muevas. Comenzará a hacerte preguntas: “¿Quiénes fueron los Templarios?” “¿Sabes quién es Ricardo?” No respondas, sólo haz esta pregunta: ¿Cómo nos defenderemos?
Él comenzará a tambalearse gritando alrededor de la habitación. A través de todo esto es aún crucial que no te muevas. Aunque tus piernas tambaleen, tus rodillas quieran cesar, tus brazos deseen sacudirse, y tú esperes un grito desde tu interior,  no te muevas. Rezaré para que seas capaz de mantener la compostura cuando el ahora monstruo comience a hacer trizas la hermosa habitación. Cuando se detenga frente a ti, prepárate para un impacto. La criatura gritará una última vez: “Cœur de Lion!” Mientras grita, el escudo en el muro tras el escritorio se sacudirá. Se desprenderá y se lanzará hacia ti. Cuando esté a punto de colisionar contigo, cierra tus ojos y abre la caja azul.
Cuenta hasta diez…
Abre los ojos.
Estarás fuera de la casa, y una nube de polvo saldrá de su interior.
El escudo ahora estará blasonado con el emblema de Ricardo Corazón de León en el frente, descansando confortable en tu brazo, mientras el familiar peso de la caja azul y su llave están en tu bolsillo.
Mientras la casa colapsa frente a ti, un gran pedazo de madera irregular saldrá disparada por la ventana. El escudo tambaleará en tu brazo. Si lo vas a usar para defenderte depende de ti. Si escoges salvarte, levanta el escudo. En un único movimiento, completamente involuntario, el escudo se moverá bruscamente y el pedazo de madera simplemente se desvanecerá. Decirle estas últimas palabras a la criatura lo transportará a una línea de vida más confortable: Cœur de Lion. Eso es todo lo que hay que decir para que tengas un collar con un colgante de escudo en tu cuello, aunque este collar puede salvarte o destruir el mundo.
El emblema en el Escudo es el Objeto 244 de 538. Un símbolo de los valientes que arremeterán contra Ellos.

245. El Portador de la Etiqueta.

En cualquier ciudad, en cualquier país, ve a cualquier institución mental o centro de reinserción social a donde puedas llegar. Cuando alcances el escritorio principal, el trabajador estará ocupado escribiendo un memorándum de algún tipo. No mires lo que escribe, ni le preguntes sobre eso, y vete si no está con ningún memorándum. Pregúntale si te permite ver a quien se hace llamar El Portador de la Etiqueta. Si el trabajador deja de escribir, ve al bar o centro social más cercano y permanece allí por dos días. En casos extremos, el trabajador dejará de escribir y pondrá la pluma sobre la mesa. Si esto sucede, tú y todos los que has conocido perecerán al anochecer.
Espera que continúe escribiendo. Si es así, camina detrás del mostrador y toma el portafolio allí. Procede al piso superior del edificio, no dejes que nadie te detenga, ni uses el ascensor. Una vez llegues arriba, te será concedido el paso a la azotea, y te encontrarás en la casa de un hombre mayor.
Sentado detrás de un escritorio de madera antiguo, el hombre canoso debería mirarte con curiosidad, como si esperara a que dijeras algo. Dile: “Estoy aquí para negociar”. Si el anciano rechaza la oferta y te pide que te vayas, te sentirás forzado a salir por la puerta por la que entraste, hacia un mundo tan hórrido que incluso los dioses temerían mirar. Él podría, sin embargo, estar de acuerdo de muy mala gana.
Te guiará hacia su pintoresca sala de estar y te pedirá que tomes asiento. No importa si quieres o no, aunque será algo cortés que aceptes. Verás un reloj cucú marcando las 12. El hombre te preguntará: “¿Qué deseas venderme?” El reloj sonará una vez y comenzará a hacer tictac. Tienes hasta que el reloj marque las 12:30 con 30 segundos para convencer al hombre que compre tu “mercancía”. Puedes usar lo que sea necesario para que esté de acuerdo para comprarla a cualquier precio, pero sólo puedes siempre referirte a ella como tu “mercancía”.
No hay nada que vender. La “mercancía” no es más que un artículo ficticio, inventado, que debes ofrecer al anciano como si se tratara de un objeto real. Tienes que ser convincente, porque cada segundo que pase, las cosas a tu alrededor se irán tornando progresiva y exponencialmente más horrendas. No debes mostrar nerviosismo y temor, pues esto hará desconfiar al hombre, y dificultará tu tarea.
Desde el primer momento, el anciano será obstinado y se negará a comprar. Debes perseverar, sin embargo, porque si fallas en intentar venderla, el horror se manifestará por completo alrededor tuyo, y el anciano mostrará su verdadera forma. Siéntete tranquilo de que perderás la cordura unos pocos segundos después de haber visto todo esto. Si logras convencerlo de comprar, sin embargo, tendrás la libertad de irte cuando el reloj marque las 12:30 y 30 segundos.
Todo regresará a la normalidad, y el anciano sacará de un cofre una cantidad de dinero, en tu equivalente local, que superará cualquier cantidad imaginable por tu “mercancía”. No aceptes, pues además de privarte de obtener el Objeto, condenará tu alma hacia los confines olvidados del Infierno, pues él querrá comprar tu alma para deleitarse torturándola por toda la eternidad. Dile al anciano que te arrepientes de la oferta, y se molestará, soltando un grito estremecedor y llamando a sus mascotas.
Antes que estas monstruosidades de indecible aspecto te alcancen, pregunta: ¿Cuál es Su influencia en el comportamiento de la especie humana?
Con un donaire de alta alcurnia, el anciano te responderá. Te dirá cómo los Buscadores a lo largo de la historia han debido guardar las apariencias entre los demás mientras persisten en su búsqueda, y las consecuencias negativas que generaron sobre ellos su obsesión por los Objetos. Explicará cómo la sociedad, sin saberlo, desplaza a los Buscadores por su evidente comportamiento, y lo importante que es guardar los códigos morales, sin embargo, esta historia te hará sentir tan apartado, un verdadero paria entre los vivos, que sucumbirás ante la depresión y contemplarás el suicidio.
Luego que termine su historia, el anciano dirá: “Todo gira en torno al decoro”. Puedes responderle: “Sin duda alguna”, y despertarás en un parque de tu ciudad, sin recuerdo de la historia que oíste. Estarás de nuevo inserto perfectamente en la sociedad, sin sospechas. Pero cuidado, los Objetos te han considerado “del mundo” y ya no quieren pertenecer a ti. Deberás deshacerte de ellos antes de la medianoche, o sus Portadores vendrán personalmente a buscarlos, algo que no querrás presenciar. Ningún Portador querrá relegarte sus Objetos, por lo que tu búsqueda terminará aquí. Vive lo que te quede de vida, si es que aún se le puede llamar así.
Pero si, de otro modo, respondes: “Pronto su reunión cambiará ese paradigma”, el anciano negará con la cabeza, y las bestias se abalanzarán sobre ti. No sentirás dolor, pero caerás inconsciente.
Despertarás en la sala de estar de tu propia casa, a las 12:30 y 31 segundos de la noche, con un dolor sordo en tu cabeza. Ya no te sentirás aceptado entre tus símiles humanos. A tu lado estará el portafolio. Ábrelo, y hallarás un objeto, diferente para cada Buscador. Mientras lo lleves, serás ignorado por todo ser viviente, lo que puede ser un alivio ante el rechazo que la gente tendrá contigo.
El portafolio es el Objeto 245 de 538. Dentro, cada persona verá una posesión material que Ellos buscarán hasta el fin de sus días.

246. El Portador de los Celos.

En cualquier esteticista, especialistas cosmético o spa diurno en el mundo, debes aproximarte al mostrador. Debes fijar una mirada fría en el recepcionista y pregunta por ver a El Portador de los Celos, o, “Aquella Más Pura”.
Si preguntaste por ver al Portador, el empleado insistirá a que te vayas. La única forma de asegurar una audiencia con el Portador es enfrentado al miembro del personal cerrando tus ojos y diciendo en una calma voz: “Ayúdame a perfeccionarme, sólo busco cambiar mi forma de ser a su imagen”.
Si pediste ver a “Aquella Más Pura”, el recepcionista se levantará, se apoyará cerca de tu rostro y susurrará: “¿Cómo se puede definir realmente la pureza, cuando la impureza es tan abundante como el agua en la Tierra?” Debes sostener sus hombres firmemente y apoyarte lo suficientemente cerca como para que pueda sentir tu respiración en la nuca de su cuello. Tranquilamente, pero con determinación, debes decir: “La pureza sólo puede encontrarse en el sabor del agua, la apariencia solo muestra un aspecto falso de su forma más pura”.
No hay forma de saber si el primero de estos pasos será exitoso; si no funciona, regresa al día siguiente e intenta usando el otro término.
Si funciona, el recepcionista te guiará ante una puerta de pino color crema, con letras grabadas en el frente en un idioma que no podrás entender. El encargado fijará su mirada en el mango y una mirada de terror y esperanza se extenderá por todo su rostro. Torcerá fuertemente el pomo de la puerta y entrará, se oirá un sonido de resortes de cama, y luego, silencio. Debes entrar en la habitación y mirar al espejo en la esquina superior derecha de manera que sólo puedas ver la lámpara en la cama en su reflejo. No habrá señal del recepcionista, sólo un tenue aroma de sudor y perfume estará en la habitación. Debes anunciar: “Estoy aquí para encontrar la perfección” y una mano se extenderá para encender la lámpara.
Vuélvete y mira a la cama, y una mujer estará allí sentada. La mujer es el sencillo e incontrovertible epítome de la belleza y la gracia. Curvas voluptuosas, figura pequeña, un rostro que podría hacer llorar a un hombre adulto en asombro. La mujer se acomodará en una pose seductora, y te hará señas con un dedo. Debes resistir, con cada fibra de tu cuerpo. Sin importar tu género u orientación sexual, tendrás un deseo extremadamente poderoso de poseerla.
Bajo ninguna circunstancia debes tocarla. Si lo haces, sus ojos arderán en un rojo carmesí y el tiempo se detendrá. No habrá dolor físico, sólo el conocimiento de que este ser puro frente a ti está decepcionado de ti. Tu cuerpo resonará de odio propio mientras se condena a sí mismo a los anillos del infierno por alterar a la mujer.
Debes resistirte a ella, y gritar las siguientes palabras con una pasión y furia que pueda sorprenderte incluso a ti mismo: “No te quiero, no te necesito, no voy a hacerte mía”.
A este punto, comenzarás a experimentar la verdadera naturaleza del Objeto. La odiarás, pues no puedes hacerla tuya. La detestarás, pues no la necesitas. La despreciaras, pues no la quieres. Te resentirás de ella por ser lo que deseas pero no puedes poseer. Sentimientos de envidia codiciosa se inundarán sobre ti, hasta el punto en el que no te darás cuenta de la expresión de asombro en el rostro de la mujer.
Mientras la furia pasa, en el lugar de la mujer estará una bruja vieja marchita, arrugada en un montón. Sus sollozos son los más lastimosos que jamás hayas oído. Debes arrodillarte ante ella, dejar una mano sobre sus hombros huesudos y decir con calma: “Ahora he probado la fruta más pura. Sé qué eres, en lugar de lo que la gente me hace pensar de ti”.
Ella te mirará, y su cuerpo rejuvenecerá hasta que se levante una vez más, con la asombrosa belleza que ella fue una vez. Ella te sujetará firmemente y te dará un beso apasionado. Un momento de éxtasis que será profusamente terminado apareciendo en el vestíbulo de tu aeropuerto local, sujetando el espejo donde la viste por primera vez.
El espejo es el Objeto 246 de 538. Podrás ver la más pura forma del hombre, pero ellos sólo pueden juzgarse a sí mismos y desear ser otros.

247. El Portador de la Audición.

En cualquier ciudad, en cualquier país, ve a cualquier club nocturno a donde puedas llegar. Si puedes reunir el coraje busca la cabina del DJ. Golpea tres veces a la puerta, pero no esperes una respuesta antes de la apertura. Una vez dentro, asegúrate de cerrar la puerta tras de ti. Favor de saber que bajo ninguna circunstancia se debe permitir que el DJ hable porque él es un tramposo y nada le gustaría más que llevarte ante un destino mucho más horrible. Él fue un Buscador como tú, y haría lo que sea para ser libre una vez más. Pregunta al DJ para que reproduzca The Portador of Hearing.
Si el DJ te ignora, entonces vete del club tan discretamente como sea posible. Los clientes, todos ellos Buscadores que fallaron, pronto sabrán de tu presencia e intentarán hacer que te quedes de cualquier forma necesaria, aunque eso implique matarte o algo mucho peor. Pero si sonríe, de otro modo, serás libre de intentar conseguir este Objeto. Señalará un gran cajón negro en la esquina que no estaba allí antes. Ábrelo y entra. Agradece al DJ; ser cortés no hace daño. Cierra la tapa, cierra los ojos y comenzarás a caer.
En la oscuridad que todo lo abarca sentirás que tus pies golpean el suelo sólido, aunque vibrante. Aún no estás seguro, por lo que aún no debes abrir los ojos. No está estimado cuánto tiempo deberás esperar en esta negrura, pero no abras los ojos o muestres señal alguna de impaciencia. Este Portador te está estudiando, juzgándote, y será tu perdición si eres considerado falto. La única vez que podrás hacer un sonido será cuando la vibración bajo tus pies se detiene. Levanta el brazo izquierdo, con la palma hacia arriba y grita: “¡Continúa con la canción, lo imploro, para que no seas para siempre silenciado!”. Las vibraciones deberían volver. Si no es así, sugiero que dejes los ojos cerrados para no presenciar el horror que acabará con tu vida.
Eventualmente, oirás a una mujer murmurando en tu oído y acariciando tu pelo como si se tratara de una madre con su amado hijo. Abre los ojos, pero mantente mirando hacia adelante aunque veas sus dedos esbeltos en la periferia de tu visión. Cualquier duda o pregunta errónea en este punto será tu perdición. Reúne coraje, y pregunta con voz suave: ¿Qué es lo que Ellos oyen, pero nosotros no?
Un grito agudo irrumpirá a tu alrededor cada vez mayor en magnitud. Desde el negro plano frente a ti, una mano fétida y gris atravesará la oscuridad. Fuera se arrastrará el cadáver de una mujer gritando con la voz de cada víctima y amante de luto. Ella estaba hace tiempo muerta y esperando tu pregunta, querido Buscador. En su prisa por llegar a ti, ella desgarrará su carne y romperá sus huesos, pero no des un paso atrás o muestras la repulsión que seguramente sentirás. Pregunta otra vez con voz compasiva, aunque tu corazón se resquebraje ante el sonido de sus gritos, y tu estómago se retuerza ante la vista de su forma podrida. Ella trepará por tu cuerpo y tomará tu rostro. Sus ojos, hace tiempo secos, recorrerán por encima de tu rostro, y su mandíbula se estremecerá con el dolor de una madre sin su hijo. “Yo te daré los medios para saber, pero no me odies por lo que aprendas”, dirá antes de presionar sus pútridos labios contra los tuyos en un beso apasionado. Perderás el conocimiento.
Despertarás en un edificio quemado. En tu mano habrán unos audífonos emitiendo un zumbido murmurante. Si escuchas atentamente, se puede distinguir que suena como si fueran palabras.
Los audífonos son el Objeto 247 de 538. Ahora puedes oírlos a Ellos, pero no dejes que Ellos te escuchen a ti.


248. El Portador del Egoísmo.

En cualquier ciudad, en cualquier país, ve a cualquier institución mental o centro de reinserción social a donde puedas ir por ti mismo. Cuando alcances el escritorio principal, pregunta por ser llevado ante quien se hace llamar El Portador del Egoísmo.
El trabajador debería inmediatamente comenzar a llorar, y te llevará por un pasillo más largo de lo que ves, y mucho más largo que el edificio en sí. Él o ella te dirá entre sollozos que debes ir a la puerta 98 a la izquierda y luego seguir a pie, pero nada más que locura te espera en la puerta. En vez de eso, camina por el pasillo hasta que escuches una voz familiar llamándote, y detente, luego abre la puerta a tu izquierda. Dentro estará el Portador, y atado a la pared estará la persona que más amas.
Debes caminar dentro de la sala con un aspecto solemne, ignorando todo lo que esa persona pueda decirte. No hagas caso a sus gritos de ayuda, y rápidamente enfócate en el Portador. Te señalará una mesa. Ve allí, y encontrarás varios tipos de herramientas, cuchillos y demás instrumentos similares, retorcidamente modificados para que puedan ser utilizados en sesiones brutales de tortura. A este punto sabrás perfectamente lo que tendrás que hacer: debes matar a aquella persona sin mostrar señal de piedad alguna. Quizá haya sido sabio visitar a este Portador luego de haber obtenido el Objeto 129, El Corazón Duro de los Oprimidos.
Si en cualquier momento sientes duda, pierdes el aspecto solemne o peor aún, lloras, el Portador te arrancará las extremidades y se las comerá una a una, sin antes enviarte de regreso por donde viniste, sin piernas ni brazos, haciendo muy difícil tu búsqueda ahora. Él dirá: “Muéstrame el camino por el que llegaste al interior de tu ser amado”. Tu ser amado gritará y pedirá por piedad, pero debes proceder. Deberás usar la herramienta que tomaste de la mesa para causar el mayor daño posible, pues así lo quiere el Portador. Al morir, el Portador lo traerá de vuelta. Te dará un cuchillo de obsidiana y exclamará: “Te lo has ganado, no de mí, sino de él/ella”. Usa el cuchillo, abre el torso de tu víctima y arráncale el corazón. Ábrelo fuera y saca la bolita que estará dentro.
Despertarás en tu cama, en el lugar que llamas hogar, y en las noticias locales se reportará un homicidio. Tu ser amado estará bien, ileso y sin recuerdos de nada, pero parecerá que alguien hubiera arrancado toda emoción de sí. Mira tu mano.
La pequeña perla roja que sostienes es un símbolo del cómo no necesitas a nadie. Tienes el Objeto, pero tu egoísmo por tu búsqueda le ha quitado el sentido de la vida a tu ser amado.
Es el Objeto 248 de 538, y nadie puede consolarte ahora.

249. El Portador de la Llamarada.

En cualquier ciudad, en cualquier país, ve a cualquier institución mental o centro de reinserción social a donde puedas ir por ti mismo. Cuando alcances el escritorio principal, pide ser llevado a quien se hace llamar El Portador de la Llamarada. Si la persona no combustiona en llamas negras, estás en el lugar correcto. Serás llevado a una sala vacía sin ventanas, y cerrará la puerta. El trabajador te dará un manojo de llaves antiguas con grabados en la Lengua; busca entre ellas, saca una que se vea como si estuviera recién salida de un voraz incendio, quita el seguro de la puerta y ábrela con ella.
Del otro lado habrá un puente de metal sobre un océanos de fuego. Si en vez de eso sólo hay oscuridad, entonces el Objeto ya ha sido obtenido por otro Buscador, y no tendrás otra opción que esperar allí hasta que mueras de deshidratación. Ve por la puerta. Cuando estés del otro lado, la puerta se cerrará y se mezclará con el muro de metal. Ya no hay vuelta atrás, y sólo puedes seguir adelante. Las llamas estarán intensamente calientes, y a medida que avances, se volverán mucho más aún. Deberás caminar por allí lo que parecerá una eternidad; todo el tiempo, las llamas arden más con cada paso. Si tienes el Objeto 32, La Velocidad, entonces esta travesía te tomará un año, de otro modo, tardarás cinco años en cruzar. Mientras estés en el puente, no necesitarás comida o agua, pero aún así te sentirás hambriento y sediento.
Si eres capaz de atravesar estas llamas abrasadoras, las cuales son tan calientes que podrían haber derretido tus huesos si no fueran místicos, llegarás ante una enorme estatua, conteniendo un cofre que contiene todo el oro del mundo en su mano izquierda, y una de las personas más hermosas que hayas visto nunca, soltando cosas eróticas que él o ella hará para ti si las aceptas, en su mano derecha.
Ten la seguridad de que ninguno de estos elementos son un truco, y que sin duda te harán sentir muy feliz, pero si deseas obtener todos los Objetos, debes rechazar ambos y tocar la cabeza de la estatua. El fuego se extinguirá y la estatua se reducirá a cenizas, junto con los dos premios.
Despertarás fuera de la institución donde empezaste, y un anillo estará en tu dedo anular en tu mano izquierda con una gema en él, consumida por un fuego furioso.
El anillo en tu dedo es el Objeto 249 de 538. Te dará el poder de soportar el calor intenso, aunque éste te hará físicamente el doble de daño.
Es efectivo para negar el calor emitido por el Objeto 344.

250. El Portador del Espíritu Humano.

En cualquier cuidad, en cualquier país, ve al centro de la ciudad y encuentra un edificio de oficina privado. Busca dentro y no te detengas por nadie hasta que encuentres al recepcionista. Si es hombre, rápidamente abandona el edificio; todavía puedes estar salvo, pero nunca trates de obtener este Objeto en la misma ciudad. Si es mujer, de otro modo, pregúntale por ver a quien se hace llamar El Portador del Espíritu Humano. Si la multitud que se ha reunido desde tu entrada comienza a reír, sabrás que estás en el lugar correcto. Vúelvete hacia la multitud y reafirma tus intenciones. En caso que se tranquilicen y se vayan, este Portador te ha encontrado como un ser digno; de lo contrario, la multitud se dirigirá hacia ti, y estarás forzado a vivir eternamente con tu alma rota en pedazos.
Cuando ellos se vayan, mira hacia la recepcionista. Ella tendrá una mirada orgullosa, la más intensa que hayas visto. Pregúntale por un trabajo, y ella te ordenará hacer los peores trabajos, los más degradantes y repugnantes que puedas realizar. Vive a través de esto, sin fallar ni un día, y en un año serás promovido. Repite este ciclo y, finalmente, serás el elegido para estar en el consejo controlando la empresa.
En tu primera reunión del Consejo debes estar sentado. Espera pacientemente por que todos lleguen; no querrás que tu vida termine ahora luego de todo el tiempo invertido en tu búsqueda. Una vez todos estén reunidos, debes ser rápido y hacer la primera declaración, o la totalidad de esto habrá sido en vano. Debes preguntarles: ¿Qué pasó con la humanidad?
Estos hombres y mujeres allí te explicarán en turnos, con todo detalle, la historia de cada persona que fue vista tomando lo que no merecían, y cómo quienes perdieron el trabajo de toda una vida por ello. Ellos te contarán de todo hombre enloquecido por quienes les rodeaban, y de cada hombre que trató de luchar contra la razón. El último hombre te informará acerca de cada persona que derrotó a estas probabilidades, y permitió que la humanidad siguiera evolucionando.
Cuando este hombre pronuncie su última palabra, deberás desenfundar un arma y matar a cada persona en esa sala, excepto a ti y al último hombre. Si no llevabas un arma, o fue confiscada por seguridad, entonces eres un tonto por asistir a esta reunión, pues cada una de estas personas irán contra ti hacia tu alma. El dolor será horrible, y no se desvanecerá con el tiempo. Estarás atrapado así para siempre, y nadie puede salvarte ahora.
Una vez los mates a todos, el hombre vivo se levantará, llevando la mirada de un padre orgulloso. Te guiará por un ascensor y te dará un teléfono celular. La puerta se cerrará. Ahora deberás llamar al número de tu propia oficina. La recepcionista del comienzo contestará. Ahora deberás exigir ver al Portador otra vez; nada más, o el elevador se tambaleará de sus ejes y caerá, nunca tocando el suelo. Estarás condenado a pasar toda la eternidad en este infierno. Ella colgará y el ascensor subirá a velocidades que parecerán innaturales. Continuará así por días, hasta que llegue finalmente al piso superior. Una viga delgada será todo el espacio para los pies que conseguirás. Mira abajo, verás un pozo en llamas con figuras humanas estrechándote sus manos pidiendo ayuda. Este es el destino de los Buscadores que no completaron su tarea. No trates de ayudarlos, o te tirarán para que te les unas.
Al final del puente de viga, estará un hombre de pie y mirando una puesta de sol en el horizonte lejano. Cuando estés a 10 pasos de él, detente. Se dará la vuelta y serás bendecido con un rostro de belleza extrema, uno sin culpa. Cuéntale que has venido para reemplazarlo, y él silenciosamente te dará una estatua de Atlas de su bolsillo. Esta estatua no tendrá globo. Durante este intercambio, no debes decir nada, sólo ver la puesta de sol mientras él se aleja hacia el ascensor. Debes continuar mirando el sol hasta que se haya puesto; en este punto, date la vuelta, regresa al ascensor y presiona el botón etiquetado como “hogar”. Cuando la puerta se cierre, perderás la consciencia.
Despertarás en la cama del lugar que llamas hogar, con la estatua en tu mano derecha.
Esta estatua es el Objeto 250 de 538. Siempre y cuando lo tengas, nunca serás engañado. ¿Puedes hacer lo mismo?

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