Un animal o persona gregaria es la que practica
el gregarismo. El término
viene del latín gregarĭus. Esto significa que sigue una
tendencia a agruparse en manadas o colonias, en el caso de los
animales, o en grupos sociales, en el caso de las personas, o también que el
ser necesita de un grupo para poder sentirse bien.
El gregarismo es una relación intraespecífica
que se da cuando los individuos de una población se asocian y trabajan juntos
para conseguir un objetivo en común.
Ve a un club, preferiblemente uno que haya sido abandonado
recientemente, y busca a alguien. Si no encuentras a nadie, regresa en otra
ocasión, pero si ves a alguien, dile que buscas a El Portador de los Gregarios.. Si la persona te da una sonrisa sádica,
corre. un terrible destino te aguarda si no lo haces; de otro modo, si eres
bienvenido con una sonrisa genuina y amigable, la persona abrirá una puerta en
el lugar para ti, y estarás seguro… por ahora. Ve dentro. Él o ella cerrará y
bloqueará la puerta una vez entres, dejándote solo. No trates de irte ni de
salir por la puerta, pues tu vida estará en grave peligro si lo haces.
Ahora que estás dentro, debes dirigirte hacia el centro de la habitación
y sentarte, o quedarte de pie, no importa como. No digas nada ni hagas sonido
alguno. Podría suceder de inmediato, o podría ocurrir después de una larga
espera, pero de cualquier manera, la gente comenzará a aparecer y el club
parecerá volver a la vida. Serán ruidosos y van a estar cerca de ti. No cubras
tus oídos ni trates de moverte, pues si lo haces, te considerarán un
aguafiestas y serás violentamente atacado por todos los presentes. Mantente
allí quieto y en silencio. Si empiezan a hablar de ti de forma poco halagadora,
quizás incluso cruel, no los escuches. En caso que el club caiga silencioso,
dile a la persona más cercana estas palabras exactas: “No deseo ser el centro de atención”. Si lo dijiste bien,
el sonido debería regresar.
Si todo fue realizado correctamente, y permaneciste quieto, un hombre corpulento
y de piel oscura se acercará a ti y te dirá que vayas con él. No ofrezcas
resistencia y haz lo que te diga. Serás llevado a una sala oscura donde habrá
alguien sentado tras un escritorio, con su cara oculta en la contraluz.
Pregúntale a este ser: ¿Porqué Ellos
quieren estar juntos?
Esa persona revelará su rostro desde las sombras mientras se dirige
adelante, mostrando ser una versión más adulta de ti mismo, pero del sexo
opuesto, y te contará con gráficos detalles, cómo Ellos nacieron, y cómo morirán.
No quites la mirada de tu doble ni trates de cubrir tus oídos, o perderás la
capacidad para hablar. Una vez tu doble haya terminado con su historia, te
sentirás débil y perderás el conocimiento. No trates de protegerte.
Cuando despiertes, estarás en el interior del club, sin nadie dentro y
completamente bloqueado. La próxima vez que entres en contacto con otros
humanos, tendrás un entendimiento inusual sobre quiénes son realmente.
Ese entendimiento es el Objeto 251 de 538. No trates de entender Sus motivos.
252. El
Portador de la Diligencia.
En algún bosque de cualquier país, ve hacia el sector más espeso y
oscuro de árboles. Allí, encontrarás una gran piedra blanca, incrustada en la
tierra. Para poder proseguir, debes ofrecer un sacrificio de tu sangre.
Derrama un poco sobre la piedra, una vez hecho, corre desde el lado izquierdo
de ésta hacia el lado derecho. Nada parecerá cambiar. En este punto, debes
sentarte sobre el suelo con las piernas cruzadas, y esperar. Luego de
veinticinco minutos, oirás algo arrastrándose de alguna parte detrás de
ti; no debes evitar la mirada de la piedra ante sus ojos.
Luego de otros cinco minutos, la tierra comenzará a temblar. Mientras la
vibración se vuelve más violenta, levántate y mira cómo la piedra se desliza
lejos de ti, revelando un gran agujero cuadrado en el suelo. Cuando el temblor
termine, podrás entrar allí. Mientras desciendes hacia las entrañas de la Tierra , notarás que el aire
se vuelve más refrescante.
Eventualmente, luego de varios minutos de descenso, aterrizarás
indoloramente, llegando a un pasaje entre la tierra, cubierto por una delgada
hoja azul. Esta es tu última oportunidad de irte. Si lo deseas, da un paso
atrás y estarás de regreso en el bosque, aunque con claros signos de
hemorragia. Si escoges seguir adelante, debes decir lo siguiente antes de
continuar: “Quiero demostrar mi valía.
Por favor, acepta mi palabra para que proceda, en busca de la única verdad”.
Cuando entres en el pasaje, estarás a pocos pasos de una caverna redonda
y oscura. Entra, y serás bienvenido por los ojos luminiscentes de una criatura
vagamente humanoide, agachado en el centro de la habitación, con las manos
juntas sobre algo en el suelo. Deberás esperar otra vez, por una hora antes de
hablar, sino la criatura te atacará. Cuando queden cinco minutos, la criatura
inclinará su cabeza lentamente. Luego, deberás preguntarle: ¿Cuánto tiempo ha pasado?
La criatura te mirará y comenzará a susurrar su pasado, los medios de su
llegada en posesión del Objeto, su tiempo esperando por un Buscador. Su
historia perforará hasta tu alma, haciéndote sentir como si hubieras envejecido
junto con la criatura agazapada, con sentimientos antiguos abrumándote. Si
sucumbes al fuerte deseo de permanecer quieto, te convertirás en una estatua
humana, incapaz de moverte o hablar. Si das un paso adelante, el efecto se
romperá y la criatura te revelará su Objeto, murmurando algo incomprensible,
antes de desvanecerse en la oscuridad. Ahora ve delante y tómalo; una pequeña
piedra gris, fría al tacto.
La piedra es el Objeto 252 de 538. Ellos han soportado la prueba del
tiempo, ¿Pero lo harás tú?
253. El
Portador de la Ficción.
La siguiente transcripción fue descubierta en una biblioteca en Moab,
Utah, escondida en el interior de un ejemplar de un libro para
niños: ”¡Regresa, Conejo Azul” de Peony Strubmaier. No se ha encontrado
rastro de los cinco mensajes restantes. Las apariencias indican que el
documento fue utilizado por última vez como un marca
libro improvisado. Los pasajes tachados con tinta negra se han omitido.
DESDE LA OFICINA
DE. (omitido).
OFICIAL AL MANDO. (omitido).
TRANSCRIPCIÓN PEDIDA DESDE. (omitido).
RESTAURADA POR, C. VARLEY
OFICIAL AL MANDO. (omitido).
TRANSCRIPCIÓN PEDIDA DESDE. (omitido).
RESTAURADA POR, C. VARLEY
MENSAJE DE TELÉGRAFO INTERCEPTADO 5 DE 6.
FECHA: 15 DE AGOSTO de 1893.
HORA, 03:23.
UBICACIÓN: COPENHAGEN, DINAMARCA.
ASUNTO, (omitido).
RECEPTOR: P. GRAYLING.
HORA, 03:23.
UBICACIÓN: COPENHAGEN, DINAMARCA.
ASUNTO, (omitido).
RECEPTOR: P. GRAYLING.
Ahora escucha, porque Sólo diré esto una vez.
Ellos dicen que el mundo se vuelve más pequeño, y quizás tengan razón,
pero hay algunas cosas tan grandes y atemorizantes de que no hay nada en
absoluto más pequeño. Estos horribles secretos sobre el mundo, ya sabes de qué
hablo, no lo niegues. Esos supurantes, hinchados secretos, esos que
ninguno de nosotros sabe cómo enterrar … Bueno, tengo otro para ti.
Ellos dicen que en cualquier ciudad o pueblo, en cualquier país de todo
este santo mundo, todo lo que necesitas es caminar hacia la segunda librería o
biblioteca que encuentres. Es la segunda, recuérdalo, no la primera. Les he
oído hablar de esto con los otros… ya sabes… los otros, que preguntan por ver
al Portador de algo, pero eso estaría mal en este caso. Hacer eso sólo te
llevará a ser masticado y escupido en pequeños pedazos empapados. No, todo lo
que debes hacer es seguir adelante y dirigirte a la sección de ciencia-ficción.
Luego, debes tomar cualquier libro que te guste. Si, oíste bien, cualquiera.
Suena divertido, ¿no es así? Pues se vuelve más divertido desde aquí.
Si no eres cuidadoso, dicen, sobre el libro que escojas, entonces te
encontrarás con mucho dolor, ya que los libros pueden ser agradables, pero también
pueden ser crueles. La gente olvida esto. Pueden retorcer a un hombre y a sus
motivaciones en algún horrible monstruo. Por supuesto, si esto ocurre,
probablemente estaba destinado a ser. Algunas personas son monstruos en el
corazón.
Bueno, una vez tengas tu libro, sólo cómpralo o échale un vistazo como
se hace comúnmente, pero debes asegurarte de mirar la cara del bibliotecario.
Mira, si se ve aliviado o feliz respecto al libro que tomaste, entonces lo
hiciste mal. Sólo deja la maldita cosa de regreso y vete, y no lo intentes de
nuevo hasta dentro de otro día, o te arrepentirás. Confía en mí en esto.
No hay una parte de mí que quiere verte atormentado por una fuerza eterna de
arrepentimiento.
Ahora escucha. Si te sientes a la altura, puedes ir hacia el pasillo,
justo en ese momento, y leer el libro hasta el final. No diría que lo
recomiendo, sin embargo, porque es posible que no tengas la oportunidad de
terminarlo. Y es muy importante que lo termines. ¿Me oyes? Termina el libro. Si
no lo haces, te vas a arrepentir. Van a paralizar tu mente con preguntas,
y ningún alma bendita aquí será capaz de responder por ti.
Cuando estés listo, simplemente siéntate y disfruta de la historia. Dale
un momento. Si lo hiciste bien, te sentirás paranoico y completamente inseguro
de tu lugar en el mundo. Quizás verás pequeñas sombras revolotear y esparcirse
en el rabillo del ojo. Quizás tendrás horrorosas pesadillas que no podrás
quitarte. Quizás esas pesadillas te perseguirán durante el día. Si esto
pasa, sólo significa que estás llegando a alguna parte.
Siguiente dialogo emitido.
Ahora estás listo.
Busca una manera de conseguir un asimiento de ese autor. Envíale algo
que le guste. Un tributo, algo realmente agradable. Preséntate, y por esta vez,
ahora es tiempo de preguntar por el Portador. Lo llamamos El Portador de la Ficción. No
tiene sentido, pero eso es porque somos humanos. Cosas como estas nunca
tendrán significado real para tontos como nosotros de todos modos.
Si todo sale bien y las estrellas están alineadas, y has hecho todo como
te dije, entonces debería mostrarse amigable y decir: “He estado esperándote”. Si no dice eso, o se muestra confuso u
hostil, entonces estás en problemas, y deberías parar y esperar. Sólo tienes
que esperar un rato. A continuación, deberás empezar todo de nuevo, y me
refiero a todo el asunto. Si no lo haces, y aún intentas hablar con esta
persona, disculpándote o algo, eso ya no va a ser más una persona, ¿lo
entiendes? Él se convertirá en algo que no te gustará para nada, y te hará
cosas que no querrás sentir. Lo dejaré así.
Este Portador de la
Ficción te preguntará por una palabra. Asegúrate de decirla.
Será la onceava palabra en la onceava página del libro que tomaste. ¿Por qué?
Sólo son números, ya sabes. Ellos son importantes en formas que nunca
comprenderemos. Sólo recuerda, la once de la once. Once once.
Probablemente estarás sorprendido al saber que este Portador es más
amigable y más sociable que muchos otros con quienes te hayas encontrado, pero
aún debes estar en guardia, porque esta no es la parte difícil. Puedes
preguntarle a esta criatura cualquier cosa que quieras, por el tiempo que
quieras, ya sabes, estará de buen humor, y charlará contigo un buen rato. De
ninguna manera significa que es humano, o que está de tu lado, o que están
deseosos de devorarte cuando te levantes. Sólo es amigable, es todo.
Ahora, presta atención. La última cosa que debes preguntar es sólo una
pregunta muy delicada y específica:
¿Cómo Ellos se volvieron reales?
El tono y el comportamiento de este Portador cambiará como el viento, y
te encontrarás a ti mismo escuchando susurros acerca de los terribles secretos
de la realidad, las pruebas de la naturaleza sobrenatural de nuestro mundo. Tu
cabeza te dará vueltas, tu estómago se encogerá y levantará y quizás sientas
ganas de vomitar, gritar interminablemente, o incluso atacar a matar al
sujeto, dios no lo quiera, pero tienes que aferrarte a las palabras
pronunciadas, ya que se te pedirá tomar una decisión importante.
Es esta elección la que lo hace tan peligroso. Esta elección es
diferente para cada persona que venga a buscar su tesoro, pero todas ellas son
importantes. Malévolamente importantes.
Ahora, debes ser cuidadoso y no perder la cabeza. Luego de un rato,
corto o largo, este Portador de la
Ficción te va a dar un Objeto. Un simple premio como
recompensa a tu infinita curiosidad. Algo que podrás conservar. Algo que podrás
llevar contigo. Algo de lo que jamás te podrás deshacer. Podrá darte o no
extraños poderes, pero eso es irrelevante.
Esa cosa es el Objeto 253 de 538. La ficción de un hombre, es la verdad
de otro.
NOTAS.
CON ESTA NUEVA EVIDENCIA CIRCUNSTANCIAL, CREO QUE LA EXISTENCIA DE LOS PORTADORES HA
SIDO CONFIRMADA, Y QUE EL OBJETO HA SIDO LOCALIZADO POR UN NÚMERO DE. Dialogo
omitido.
TODAS LAS UNIDADES DE RECUPERACIÓN ESTÁN LISTAS, ESPERANDO ÓRDENES DE NUESTRO BUEN AMIGO. Dialogo omitido.
TODAS LAS UNIDADES DE RECUPERACIÓN ESTÁN LISTAS, ESPERANDO ÓRDENES DE NUESTRO BUEN AMIGO. Dialogo omitido.
El documento está desgastado y descolorido en algunos lugares, y parece
ser auténtico. Hacia la esquina inferior izquierda de la transcripción, hay una
serie de manchas descamadas que parecen ser sangre seca.
254. El Portador de la Fuerza.
Es muy recomendable que lleves contigo al menos uno de los otros
Objetos, preferiblemente cualquiera que sea un arma o pueda ser usado como
protección, antes de embarcarte en esta búsqueda.
En cualquier ciudad, en cualquier país, ve a cualquier institución
diseñada para ayudar a personas a ser competentes con algún tipo de arma o arte
marcial (como una academia de karate o un campo de tiro). Una vez dentro, dile
a cualquier trabajador allí: “Deseo
entrenar con El Portador de la
Fuerza “.
El trabajador debería jadear y llevarte por un tramo de escaleras abajo
que no estaba allí antes. En el fondo habrá una gran puerta de piedra cubierta
en la Lengua. Desbloqueará
la puerta para ti y se marchará, riendo histéricamente. Esta es tu última
oportunidad para irte, si así lo deseas, completamente ileso. Si estás
realmente resuelto, aquí estará la ocasión que tendrás para prepararte. Estás a
punto de entrar en la batalla más rigurosa que hayas peleado antes.
Una vez pases por la puerta, ésta se cerrará y bloqueará. Ahora estarás
atrapado en un cuarto grande con un demonio gigante, descarnado, armado con una
espada de doble filo, con una armadura adornada con los restos de los
Buscadores que fallaron. Él soltará un aullido ensordecedor e irá a la carga
contra ti. Si te las arreglas para esquivar su ataque, deberías notar una
lanza, hecho de lo que parece un trozo sólido de cristal fuera de este mundo,
atascada en la espalda del Portador.
Cualquier daño que le hagas al Portador curará inmediatamente, y si eres
vencido, te despellejará vivo y te comerá; tu piel no será nada más que otro
trofeo para su infernal armadura. La única forma de derrotar a este terrorífico
monstruo es quitar la lanza de su espalda. No será nada fácil, pues el Portador
es un maestro del combate, e incluso si puedes tomar su lanza, requerirá una
enorme cantidad de fuerza (para un humano) para tirarla.
Si puedes, por algún milagro, quitar la lanza de su espalda, el Portador
se despedazará instantáneamente y la puerta por la que entraste se abrirá. Te
llevará ahora al lugar que llamas hogar.
Por el tiempo que poseas esa lanza, serás extremadamente hábil en el
manejo de todo tipo de armas, así como un maestro en toda clase de artes
marciales. Una advertencia: no trates de usar esto contra cualquiera de los
otros Portadores, pues ellos están mucho más preparados de lo que tú jamás
estarás, y no les gusta que su inteligencia sea insultada.
La lanza de cristal es el Objeto 254 de 538. Ni toda la fuerza en el
mundo podrá ser capaz de salvarte si Ellos se reúnen juntos.
255.
El Portador
de la Perversión.
En cualquier ciudad, en cualquier país, ve a la comisaría de policía más
cercana y dile al jefe de policía que quieres pagar la fianza de quien se hace
llamar “el Hombre de Muchos Gustos”.
Una mirada de resignación cruzará su rosto y te pedirá que le dejes seis
dólares con nueve centavos, en tu equivalente local. Paga al hombre y serás
llevado en las profundidades del edificio.
Mientras caminas por las celdas, verás que los prisioneros se vuelven
más grandes y monstruosos. Sus ojos se tornarán rojos, sus brazos imbuidos con
músculos preternaturales, y horribles gritos eruptarán desde sus
gargantas. No te alejes del centro del pasillo, pues estar demasiado cerca
de una de las celdas es invitar a una muerte segura.
Al final del pasillo estará una puerta. Fuertemente blindada y sin
número de identificación, con una luz roja emanando de las grietas alrededor.
En este punto, el oficial la desbloqueará, pero no hará ningún movimiento para
abrirla, pues es una tarea para ti y sólo para ti.
Si logras abrir la puerta, ve dentro. Un hombre muy pequeño con el pelo
jironado estará amontonado en una esquina, rodeado por todos lados con imágenes
de la pornografía más terrible que el hombre haya conocido. Muchos se arrancan
los ojos aquí, para no tener que ver esos innombrables horrores. Otros caen al
piso en shock, con sus almas siendo absorbidas por las imágenes, para volverse
uno entre esos demenciales actos. Si eres lo suficientemente fuerte, o
retorcido para encontrar placer en al menos una de esas imágenes, entonces
aproxímate al hombre.
Él te mirará con ojos llorosos. Pregúntale esto: ¿Qué sería del placer sin el dolor?
Si él comienza a reír, prepárate para una eternidad de sufrimiento y
perversión, para volverte parte de su gran colección. Pero si en vez de eso, él
toma un cuchillo y se corta la palma de su mano, entonces estarás seguro.
Caminará hacia una mesa cercana y tomará un colgante con forma de Yin-yang.
“Sin los opuestos, nada es definitivo”, te dirá mientras te
da el colgante. Luego, se alejará de ti. No digas nada más, sal por la puerta y
ve de regreso hacia la oficina principal.
Este colgante es el Objeto 255 de 538. El tabú está en el ojo del
que mira.
256.
El Portador
del Hambre.
En cualquier ciudad, en cualquier país, ve a cualquier playa o balneario
con alguna piscina de olas a donde puedas ir. Cuando estés hundido en el agua,
proclama que deseas ver a El Portador
del Hambre.
Pronto, la gente a tu alrededor comenzará a desvanecerse. Te volverás
somnoliento y caerás dormido. Sugiero que lo hagas, pero antes acomódate
bien, o es probable que te rompas la cabeza en la caída.
No importa si duermes o no. Es tu elección, y te llevará al mismo lugar.
Sin embargo, si estás despierto, verás a donde llegas, qué se acerca a ti, e
incontables otros horrores que ningún hombre vio nunca. Muchos se vuelven locos
en la caída. Se advierte, sin embargo, si tu cordura te deja, tu viaje no
tendrá fin.
Pero si decides sucumbir al sueño, despertarás muy por debajo de la
superficie de un gran cuerpo de agua. Vas a estar atado a un poste de madera
grande para una cantidad indeterminada de tiempo. Tendrás que esperar hasta que
otros nueve se unan a ti. Podrás ser el primero o el último de los nueve, lo
que podría tardar cinco minutos o quizás cinco mil años. No importa cuánto
tengas que esperar, sentirás todo: la falta de aire en tus pulmones, el hambre,
la fatiga, un miedo desconocido… pero nunca la muerte.
Cuando las diez personas estén reunidas en la profundidad, el Portador
emergerá. Un descomunal behemoth,
con escamas podridas que cuelgan libremente de su forma corrompida, fila
tras fila de dientes afilados alineando sus tres bocas babeantes. Sus ojos
serán más negros que la más oscura de las noches. Ten cuidado de no
establecer contacto visual con ellos, para que no seas atrapado para siempre en
sus profundidades.
Se volverá hacia cada persona individualmente por exactamente cinco
segundos antes de devorarlo. Éste es el peor destino imaginable. Te tragará
completamente, deslizándote por sus intestinos hacia uno de sus estómagos donde
serás digerido por toda la eternidad. La única manera de evitar ser devorado es
hacer la pregunta: ¿De qué tienen
hambre Ellos?
Luego de comerse a los otros nueve, él te explicará, en horrible
detalle, de qué tienen hambre, e incluso peor, que serás tú quién los alimentará.
Entonces procederá a comerte.
No tengas miedo, pero la bestia sólo tiene nueve estómagos. Simplemente
te deslizarás a través de su cuerpo aparentemente sin fin. Cuando salgas de lo
que parecerá ser su ano, estarás de regreso a donde fuiste.
El limo que te cubre ahora es el Objeto 256 de 538. Nunca te lo podrás
quitar completamente.
257. El Portador
del Aguante.
En cualquier cuidad, en cualquier país, ve a cualquier institución
mental o centro de reinserción social a donde puedas llegar. Una vez dentro,
pregunta a la persona en el escritorio principal por ver a El Portador del Aguante. El
trabajador te llevará entonces por un tramo de escaleras que no estaban allí
antes. Eventualmente llegarás hasta una puerta teñida en sangre con gritos de
agonía proviniendo detrás de ella. El trabajador la abrirá para ti y se
marchará.
Dentro de la sala habrán miles de mesas con criaturas que podrás
reconocer vagamente como seres humanos puestos en horrores inimaginables.
Sugiero que no te fijes en ellos por mucho tiempo; ellos se han ganado su
destino. Habrá sólo una mesa vacía directamente frente a ti, con un hombre en
un manto negro de pie sobre ella. Debes ir allí y acostarte sobre la mesa. El
hombre sacará una cadena larga y la utilizará para atarte sobre la mesa. No
importa lo mucho que luches, no serás capaz de liberarte. Él entonces comenzará
a torturarte de maneras que ninguna mente humana podría concebir, ni ser
escritas en ninguna lengua de esta Tierra. La peor cosa es que, mientras estés
sobre la mesa, no importa lo que la figura te haga, nunca estarás cerca de la
muerte.
Serás torturado por lo que parecerá una eternidad. El dolor será
incomprensible, seguido de nada. Incluso las almas condenadas al Infierno
llorarán por ti. Mientras esto sucede, no deberás mostrar ninguna señal de
dolor, o éste nunca terminará. Si puedes soportarlo, el hombre eventualmente se
detendrá, desatará la cadena, te la dará, y luego te dejará inconsciente con un
golpe en la cabeza.
Cuando despiertes, estarás fuera de la institución, con la cadena
envuelta alrededor de tu mano.
La cadena es el Objeto 257 de 538. Cuando los dos extremos toquen un
Objeto, los dos Objetos no podrán ser separados, a menos que los quites.
Has soportado un destino peor que el Infierno mismo, ¿Pero podrás resistir
cuando Ellos se reúnan juntos?
258. El Portador
de Géminis.
En cualquier cuidad, en cualquier país, ve a cualquier sala de partos a
donde puedas llegar. Una vez allí, busca cualquier conjunto de gemelos que
puedas encontrar. Si no hay ninguno, entonces te compadezco, querido Buscador,
porque no has sido considerado digno de este Objeto. Los bebés en esta sala
revelarán los demonios que son realmente, y tomarán gran deleite en
infligir la más extrema de las torturas en tu alma por los eones que vienen.
Si puedes encontrar a unos gemelos, pregúntales por ve a quien se hace
llamar El Portador de Géminis.
La cuna que sostiene a los gemelos se separará, dejando al descubierto una
escalera que se extiende abajo hasta donde alcanza la vista. Si tienes alguna
duda en tu mente, vete ahora y nunca regreses a ninguna sala de partos; con
suerte, te darás cuenta de lo que esto significa, por extensión. Si estás
resuelto a obtener este Objeto, desciende. La cuna se rearmará una vez bajes, y
no habrá vuelta atrás.
Eventualmente, la escalera se dividirá en dos. Ambas se ven idénticas, y
de hecho llevarán al mismo destino, pero son de hecho caminos muy diferentes.
Una escalera parece continuar por siempre, pero que no cuenta con peligros
inminentes. Descenderás por allí durante semanas, quizá meses antes de llegar
al fondo; es muy probable que pierdas tu cordura antes de llegar tan lejos. El
otro tramo será bastante más corto, pero traicionero, lleno de pesadillescas
criaturas. Te harán burla y atormentarán ti, respirarán en tu cara y un
gruñirán en tus oídos, pero no pueden hacerte daño a menos que te detengas. No
dudes, no retrocedas, o lo lamentarás profundamente.
Sin importar cuál hayas elegido (pues no sabrás en cuál estarás hasta
que sea muy tarde para regresar), llegarás hacia una gran puerta de piedra.
Golpea dos y sólo dos veces, a menos que desees ser partido en dos, y
entra. Estarás en una cámara de piedra con gemelos idénticos de aspecto
adolescente de pie en cada lado. Sólo uno de los dos es el verdadero Portador;
el otro es un impostor. Dirígete hacia uno de ellos y pregunta: ¿Existe un plan de reserva? Esperemos
el Infierno se apiade de ti si le hablaste al gemelo equivocado.
Si le preguntaste al correcto, verás repentinamente el universo entero
reflejado en cada superficie de la cámara. El Portador comparará toda la
existencia con el desastre que espera si Ellos son reunidos juntos; en este
punto, finalmente te darás cuenta qué tan insignificante es el universo
comparado al poder de los Objetos. Muchos pierden toda esperanza aquí; si ese
es el caso, el Portador posará sus manos sobre ti, transformándote en una de
las criaturas esclavizadas que habitaban el tramo de escaleras más corto.
Si, contra toda probabilidad, tu resolución como Buscador permanece intacta,
mira al Portador en sus ojos muertos y grita, tan fuerte como te sea posible: “¡Vete, tú y tus ilusiones asquerosas!” El
Portador y los reflejos a tu alrededor se despedazarán; todo lo que quedará de
esta cámara serán tú y un espejo rectangular pequeño, sin marco, un poco más
grande que la palma de tu mano. Tómalo, y aparecerás en el baño del lugar que
llamas hogar.
Con este espejo, piensa en cualquier persona (incluyendo al Portador de
Géminis) y un perfecto doppelgänger de esa persona aparecerá ante ti; aunque no
funcionará con objetos inanimados ni otros Portadores, pues si realmente
supieras quiénes son los otros, es porque ya tienes sus Objetos. Esta réplica
exacta será idéntica a la persona en la que pensaste, hasta el último detalle.
Sin embargo, tan pronto como el doppelgänger esté fuera de tu vista, la persona
real morirá de la manera más horrorosa. Ten cuidado a quién invocas.
Ese espejo es el Objeto 258 de 538. Ahora que ya has visto el
resultado, ¿Aún te esforzarás para prevenirlo?
259. El Portador del Encarcelamiento.
En cualquier ciudad, en cualquier país, ve a cualquier comisaría o
prisión a donde puedas entrar. Alcanza el escritorio principal y pregunta por
visitar al prisionero que se hace llamar El
Portador del Encarcelamiento. La persona tras el escritorio te dirá que
no tiene idea de qué hablas. Continúa preguntando hasta que un jefe de
guardia o policía te confronte, diciéndote que contengas la lengua de esas
tonterías.
Se volverá muy firme y grosero, hasta que te amenace con enviarte a la
cárcel. En este momento, necesitarás hacer algo que provoque que te encierren.
Primero, intenta forcejear con el guardia o insulta a la esposa del jefe de
policía. Ellos intentarán frenarte; debes oponer resistencia. Si ellos logran
lanzarte a una celda común, estarás condenado a pudrirte allí hasta que hayas
alimentado a las ratas. En vez de eso, defiéndete, lucha tan duro como puedas
mientras ellos intentan reducirte. Si tienes éxito en esto, otros te mantendrán
sujeto mientras el guardia repetidamente aplasta tu rostro con sus puños
desnudos.
Perderás dientes; sea como sea, no te los tragues. Los necesitarás
luego, así que mantenlos en tu boca. Esto te ahorrará tiempo de un segundo
ajuste del dolor. Cuando las manos del guardia estén rojas e hinchadas, y ya no
pueda empuñar las manos, ellos arrastrarán tu cuerpo ensangrentado, pero no
caigas inconsciente: Tendrás que estar alerta mientras te llevan a las
profundidades de la cárcel, mas allá de lo que parece posible.
Se volverá todo muy oscuro, y las celdas se verán más y más viejas,
hasta que las barras de hierro estarán completamente oxidadas. Pronto, las
puertas de las celdas serán de madera pesara. El piso se volverá sucio y velas
iluminarán el camino. Cuando notes que las velas se han vuelto antorchas,
búrlate de los guardias diciendo: “Pero,
¿quién vigila a los vigilantes?” Los guardias harán una pausa y te
arrojarán dentro de la celda más cercana; si la señora suerte está contigo,
tendrás un compañero de celda.
Su nombre será “Dargo, el Civil”. Será un hombre viejo y delgado,
vistiendo sólo un taparrabos y estará encadenado de los pies. Tendrá un palo
largo con el cual alcanzará cada día sus raciones de comida que le deslizan
bajo la puerta. Debes preguntarle: ¿Ellos
me harán justicia? pero él se reirá tan fuerte que comenzará a
llorar. Debes partir su palo en dos; con sus medios de sustento rotos con él,
deberás comerte su comida, incluso si él ruega por un bocado. Cada día, una
bandeja de comida será deslizada debajo de la puerta; cómetela completamente,
sin dejar nada más que los huesos. Cada día pregúntale al menos una vez: ¿Ellos me harán justicia? incluso
si sus sollozos son incontrolables.
Podría tomar días, incluso años, pero deberás mantener tus dientes en tu
boca, nunca sacándolos. Un día, él podría responder tu pregunta señalando un
muro. Usando tus manos desnudas, deberás cavar un túnel hacia tu libertad.
Aunque no hayas visto el sol en mucho tiempo, instintivamente sabrás que si
apunta al norte, vas a excavar hacia un embalse subterráneo y te ahogarás en su
túnel. Si apunta al sur, podrás cavar debajo de una pared debilitada que
derrumbará el túnel y te matará. Si excavas hacia el este, terminarás en
la siguiente celda con un hombre hambriento, y éste comerá lo que sea. Si nunca alimentaste a
Dargo, mirándolo consumirse, y quebrantando el espíritu de este pobre hombre,
fielmente apuntará hacia el oeste.
Cavando bajo el muro hacia la siguiente habitación, encontrarás a los
guardias. Armados con espadas y vestidos con cota de mallas, van a estar
jugando un juego de dados con sus compañeros fugitivos, ejecutando a los que
pierdan. Se te pedirá que te dirijas a la mesa de juego sin que te digan las
reglas, y el guardia frente a ti lanzará sus dados. Deberás vencer su tirada,
pero los guardias no compartirán sus dados. Los prisioneros jugarán con sus
dientes. Si no has guardado los tuyos, podrás libremente caer en la locura o
ser puesto contra una espada sin la oportunidad de jugar por tu vida.
Deberás jugar con tus dientes sobre la mesa mientras los prisioneros que
te rodean te observan. No sabrás quién ganó hasta que sientas una espada en tu
espalda o las llaves para tu salvación en tus manos. En este momento usted
sabrá que el resultado se pesa en contra de tu moral. Si has llevado una vida justa
y enderezado tus errores, los dientes caerán en tu favor.
Si ganas, el guardia de mala gana te dará una llave de hierro. Tómala,
con el intento de liberar a Dargo. Si tus esperanzas y emociones son demasiado
para superarlas con el comienzo de la libertad, podrás escapar lo más rápido
posible sin el Objeto por el que has soportado este juicio. Cuando abras la
puerta de su celda, no encontrarás a Dargo, sólo una pila de huesos
viejos con una cadena atada en un tobillo. Pronto te darás cuenta que el hombre
anciano llevaba mucho tiempo muerto, mucho antes que te encerraran. Necesitarás
cada bocado de comida para recuperar fuerzas, para soportar, para ir por el
túnel y escapar. La justicia no se encontró aquí, pero sí la misericordia.
La bala redonda en el cráneo hueco es lo que has venido a buscar.
La bala es el Objeto 259 de 538. Nunca olvides que aunque no tengas el
poder para dictar justicia, siempre puedes conceder clemencia.
260.
El Portador
de la Revancha .
Así que, tú, valiente mortal, crees que tienes un deseo de revancha lo
suficientemente grande como para buscarme. ¡Ha!, espero que lo tengas, o nunca
pienses en mí de nuevo. Para encontrarme, busca en la institución mental o
centro de reinserción social más cercano a donde puedas ir. Entra, furioso, con
el deseo de vengarte corriendo en tus venas. De una forma intimidante,
aproxímate al recepcionista y agárralo del cuello. Pide mi consejo; y no
sueltes tu apretón mortal hasta que el rostro del recepcionista se torne
morado. No te detengas cuando escuches su espina dorsal quebrarse. Suéltalo
cuando las luces comiencen a parpadear. Caerá al suelo, y de forma
espectacular, volverá a levantarse, riendo demoníacamente. Te dirá: “¡Ya no hay escapatoria para ti, mortal!”,
y la oscuridad te envolverá.
Cuando las luces regresen, estarás en una plataforma que parecerá estar
flotando en el aire. El cielo sobre ti estará teñido de rojo, acompañado por
las más temibles nubes de tormenta que hayas visto. Una feroz tormenta soplará,
llevando consigo los gritos y alaridos de los que fallaron en mi desafío, antes
que tú. Totalmente blindado, te será entregada un arma a tu elección, puede ser
una espada, un arco, o un hacha. Mi guerrero más temerario descenderá desde las
Tormentas de Furia Interminable. A pesar de que podrías tratar de matarlo, te
resultará imposible administrar un golpe final. Lucha hasta que ya no tengas
energía, mortal, y yo podría recuperarte. Mi guerrero te lanzará contra el
suelo, y en una increíble proeza de fuerza, te elevará en el aire por estrangulamiento.
Mientras la vida te abandona, débil mortal, comienza a pensar en tu peor
enemigo, tu peor encuentro, y el tiempo transcurrido desde que has estado
deseando tu venganza.
Lo que pase luego dependerá si te he considerado digno de continuar. Te
miraré y si tu deseo de revancha es lo suficientemente grande, te encontrarás
en las nubes de las Tormentas de Furia Interminable. Me aproximaré a ti, y
deberás arrodillarte, débil mortal. Canalizaré mis energías en tu patética y
escuálida fuerza vital. Deja que tu furia y deseo de Venganza te recorra, y
esta energía se transformará en un Poder que nunca antes has concebido.
Entonces te verás siendo estrangulado por tu enemigo. Con tu nuevo Poder, serás
imparable. Te lo aseguro.
Cuando tengas a mi guerrero de rodillas, su yelmo se romperá. Él será tu
peor enemigo. Con el Poder fluyendo en tus venas, será muy difícil resistirse a
destruirlo, pero debes reprimirlo. Si tienes éxito, un par de segundos después,
yo tomaré el lugar de mi guerrero. No intentes destruirme, o te mostraré un
dolor que nunca has experimentado. Pregúntame: ¿Hasta dónde llegarán para satisfacer Su hambre?
Una advertencia, la respuesta es tan desagradable que incluso yo no
descanso bien pensando en ella. Cuando estés listo, las nubes de tormenta irrumpirán y
todo se tornará oscuro. Despertarás en la Unidad de Cuidados Intensivos del hospital más
cercano. Sal de allí, y cuando escapes, encontrarás una cicatriz roja gigante
cortada diagonalmente en tu cuerpo.
Esta cicatriz es el Objeto 260 de 538. Una palabra de advertencia:
El Poder corrompe.
No hay comentarios:
Publicar un comentario