domingo, 6 de julio de 2014

Los Portadores - 291 al 300


291. El Portador de los Compañeros.

Si te has encontrado con un auténtico vendedor ambulante, jocoso y humorístico, quizás ya los desprecies. Desafortunadamente para ti, Buscador, tendrás que superar este odio. Para siempre.
Primero, necesitarás el Objeto obtenido del Portador del Aislamiento.
Segundo, no busques a uno de estos hombres por tu cuenta. Si lo haces, nada pasará y no tendrás otra oportunidad para obtener este Objeto. En vez de eso, deja que ellos vengan a ti, incluso si esto toma varios años de tu vida.
Cuando la hora llegue finalmente, alguien tocará a tu puerta, y será un hombre de treinta y algo en un traje barato y con un portafolios de cuero falso. Deberás esperar pacientemente, mientras él te da su perorata entero. Podría tomar un rato, dependiendo de lo que te ofrezca. Tendrás que verte interesado todo el tiempo, pero sin dar un sólo comentario, o fracasarás. Perder el interés también te hará fracasar, así que sé cuidadoso.
Cuando parezca que no tiene nada más que decir, deberás decirle: “Bueno señor, seguro que son grandes artículos, pero no es realmente lo que estoy buscando”. Podría lanzar otra perorata desesperada, pero inevitablemente preguntará qué es lo que buscas. Sin cambiar tu expresión, dile: El Portador de los Compañeros.
Si lo hiciste todo bien, el hombre se verá repentinamente nervioso; sudará profusamente, moverá sus ojos de lado a lado, humedecerá sus labios… esto podría continuar por un minuto antes que se recupere y te lleve a su auto (aunque no tenga uno) y abra el portafolio en el capó, donde comenzará a buscar entre las cosas, furioso. Si miras dentro, el hombre no encontrará nada, suspirará derrotado, y se irá conduciendo sin siquiera mirarte. Si su voluntad de vivir es muy fuerte, va a sobrevivir a la depresión desesperante para venir y olvidar todo sobre ti.
No mires. Una eternidad pasará mientras el vendedor busca entre sus cosas. El tiempo fluirá como agua a tu alrededor, y todo se volverá borroso. Si tratas de permanecer consciente en este flujo de tiempo, envejecerás tan rápidamente, que quizás no te des cuenta cuando el pasar del tiempo te lleve ante la muerte.
Luego de un rato, todo será diferente. El vendedor, el portafolios, el auto, todos tus alrededores serán reemplazados por una zona abandonada de la ciudad en un lugar desconocido. No hay plantas o animales a la vista, sólo inmensos monolitos de concreto mirándote con ojos ennegrecidos. Ten cuidado con esos edificios, pues las criaturas que yacen allí son grotescos arácnidos de inmenso tamaño, como algún pariente infernal del lobo araña. El sólo hecho que estés allí provoca su ira… Afortunadamente, están casi completamente sordas. Permanece en absoluto silencio mientras caminas entre los edificios y no serás descubierto: si te ven al menos una vez, un terrible grito se alzará entre los monolitos, y las arañas no descansarán hasta que hayas sido el alimento de millones de sus crías.
Comienza a caminar y eventualmente llegarás a una rotonda que rodea una estatua despedazada, la única cosa arruinada en la ciudad. De pie sobre los escombros estará un hombre alto, de pelo grasiento y largo, vestido de un traje a cuadros marrón. Estará sosteniendo un portafolio de felpa, pintado como vaca, en su mano derecha, y sonriendo de oreja a oreja con sus dientes amarillos. Sus pantalones están cortados bajo sus rodillas, y no lleva zapatos. Sus pies están recubiertos con un barro de desagradable tono negro que nunca se seca, y si miras más de cerca, verás a un puñado de bichos que pululan sin rumbo por el lodo. Alrededor de su cuello tendrá un colgante de dos botas de vaqueros.
Acércate a él, pero no hables. Y no lo mires a los ojos; sólo la locura y la muerte te esperan en sus perlas negras.
Poco después de que te acerques, dejará escapar un largo suspiro y preguntará en un exagerado acento vaquero, “¿Me has estado buscando a mí?”. Su voz será hipnotizante y de otro mundo, pero si le das forma a su encanto permanecerás allí para siempre, bloqueado bajo su mirada y la de los monolitos… y eventualmente en la de las arañas.
Hay sólo una cosa que podrás hacer a este punto: mostrarle el Objeto 126, y mirarlo directamente a sus ojos. Si no está llorando, serás hipnotizado y caerás presa de las arañas.
Pero si lo está, permanece donde estás. Por tentador que parezca, no tomes su portafolio con estampado de vaca, ni siquiera lo toques; él dejará de llorar y lo golpeará contra tu cabeza con el impulso de un camión en una autopista: Es su medio de vida, después de todo. En lugar de eso, pregunta cortésmente: ¿Por qué razones Ellos se esconden?
A través de sollozos el hombre explicará en detalle la crueldad y el sufrimiento eterno que cada Portador restante experimenta cada día, hora y segundo. Esto podría tomar varias horas, así que ponte cómodo, si es posible… Muchos Buscadores que llegaron hasta aquí han caído en la locura durante su triste historia, condenados a vagar eternamente por este cementerio de concreto. Ni siquiera las arañas terminarán con su sufrimiento.
Mientras termina, comenzará a llover gotas de agua salobre, incluso si el cielo estuvo claro cuando llegaste. Su expresión volverá a ser su usual y nauseabunda sonrisa, aunque las lágrimas todavía fluirán desde sus ojos negros. Luego de otro suspiro largo, él desatará su colgante sacudiendo las manos y te lo dará. Asintiendo, te dirá: “Es todo tuyo, Tigre. Hazte cargo de él ahora… Es muy frágil”. Finalmente, se dará la vuelta y se alejará con sus piernas arqueadas.
Una inmensa sensación de vértigo sobrecogerá a tu cansada mente y te encontrarás sentado en el asiento del copiloto de un auto destrozado por el lateral, en un tramo aleatorio de alguna carretera de tu ciudad. A tu lado estará el cuerpo del vendedor. Cada hueso de su cuerpo ha sido destrozado, y él estará cubierto del mismo barro que había en los pies del Portador. No te preocupes mucho por esto… lo más probable es que no sea extrañado.
El colgante de plata en tu mano es el Objeto 291 de 538. Mantenlo seguro, pues mientras lo lleves contigo, tu voz llevará una resonancia encantadora que hipnotizará a cualquier a que la oiga. Desafortunadamente, ahora los vendedores ambulantes serán atraídos a ti como moscas sedientas a un cuerpo en descomposición. Para siempre.
Ese Objeto es la brillante epítome del deseo humano por tener compañía… Y créeme cuando te digo que Ellos la están esperando con sus brazos abiertos.

292.  El Portador de las Visiones.

En cualquier ciudad, en cualquier país, visita cualquier institución mental o centro de reinserción social a donde puedas llegar. El trabajador sentado detrás del escritorio estará vistiendo un traje andrajoso, su pelo será grasiento y descuidado, y en sus ojos residirá el brillo apenas perceptible de la locura. Pregunta a este hombre si puedes visitar a quien se hace llamar El Portador de las Visiones.
El hombre se reirá exageradamente. “Oh, no otro de los tuyos”, dirá de buen humor. Su carisma te atraerá, y preguntará si en vez de eso no quieres acompañarlo al bar y beber algo. No aceptes su oferta, o serás guiado hacia un callejón, donde serás destripado antes de ver el cuchillo. Pregunta otra vez por el Portador, y su rostro cambiará. Su sonrisa se desvanecerá y la locura de sus ojos se mostrará otra vez. “¿Por qué no vienes conmigo?”, dirá. “Ahora”.
Haz lo que te diga, y serás llevado alrededor del edificio hacia una puerta de servicio. Será abierta para ti, y deberás caminar dentro sin miedo. Del otro lado de la puerta habrá una habitación débilmente iluminada, y las paredes tendrán respiraderos extraños cerca del suelo. La puerta será bloqueada, y los conductos de ventilación sisearán. Un extraño vapor llenará el lugar. Aguanta la respiración, golpea la puerta, o incluso grita, si quieres, pero no vas a durar mucho tiempo.
Es mejor buscar un punto confortable en el suelo para recostarse y respirar profundamente. En algunos momentos perderás la consciencia, y las visiones comenzarán. Nadie ve las mismas cosas. Visiones de tus grandes triunfos se entremezclarán con las de tus grandes fracasos. Verás el júbilo y la pena, la furia y la paz, el amor y el odio; todo esto y más pasará frente a tus ojos, mientras oscilas entre estados de éxtasis y horror.
No importa cómo, debes estar concentrado y lúcido, y recuerda que esto no es realidad, sólo sueños e ilusiones. En caso que te quedes demasiado absorto en estas visiones, aunque sea por un momento, quedarás atrapado para siempre en ellas mientras se vuelven progresivamente más terribles, y consumen tu cordura.
Si te las arreglas para permanecer concentrado luego de lo que parecerá una eternidad, entre tus visiones verás un camino recto y plano, extendiéndose tan lejos como se puede ver en una llanura cubierta de hierba, bajo un cielo nublado y gris. Tu alucinación te guiará por ese camino, hacia un hombre vestido con ropaje oscuro, con una gorra de béisbol negra, de pie al final de la carretera. Cuando estés a cincuenta pasos de él, sentirás que dices en voz alta la pregunta: ¿Han estado juntos antes?
De repente, tu sueño cambiará, y en un instante verás una visión del caos. El sueño se convertirá en una pesadilla de absoluta destrucción tan completa, tan terrible, que incluso imaginarla demasiado descuidadamente te va a volver loco. Si, luego de esta rigurosa prueba, tu salud mental está intacta, despertarás boca abajo en un callejón. Tu cabeza se sentirá como si hubiera sido golpeada con algo pesado y contundente, y tu billetera se habrá perdido. Te sentirás adolorido y con náuseas, y tu extrañamente familiar gorra de béisbol negra se inclinará torpemente sobre tu cara.
La gorra es el Objeto 292 de 538. Ya pasó una vez, y puede ocurrir de nuevo.

293. El Portador de la Supresión.

En cualquier ciudad, en cualquier país, ve a cualquier lugar donde prevalezca la presencia de computadores. Puede ser un cibercafé, un centro de copias, una concentrador de red, cualquier lugar donde hayan muchos computadores. Pregunta a quien veas allí por hablar con El Portador de la Supresión. Si los ojos de la persona se ensanchan de incredulidad, has encontrado el lugar correcto. Si cualquier otra reacción ocurre, vete por tu alma y no mires atrás. Ya estarán buscándote.
Serás guiado por un pasillo del edificio que parece no usarse hace ya mucho tiempo. Mientras caminas por allí, verás que los aparatos tecnológicos parecen volverse cada vez más anticuados, hasta que finalmente llegarás a una habitación con un solo computador.
Lo primero que notarás de este computador es que no está conectado a la fuente eléctrica. Será de una generación mucho más antigua de la tecnología que estamos acostumbrados a ver en este tiempo, pero por alguna razón aún funcionará como si estuviera nuevo. Esta es tu última posibilidad para volver atrás. Habrá un mensaje en la pantalla que requiere que ingreses algún comando. Siéntate en la silla al lado y escribe: ¿Donde están Ellos ahora?
La habitación se desvanecerá y te encontrarás en un vacío. El computador se manifestará frente a ti como una brillante forma de malla de alambre de sí mismo, enlazando cables que no tenía antes con lo que podrás percibir como tu cerebro. Los datos fluirán entrando a tu mente, contándote de cada fracaso que haya tenido lugar como resultado de la tecnología, trascendiendo el espacio y el tiempo, los eventos futuros no escapan de este Portador. Cada pedazo de información borrada, desde la más insignificante hasta la más importante y crucial golpeará tu mente, y cada horrible consecuencia será mostrada en horripilantes detalles. Sólo aquellos con la fortaleza del calibre necesario sobrevivirán a este torrente de datos sin llegar a ser parte del inagotable suministro de energía del ordenador para siempre.
Te darás cuenta que en este vacío se encuentra todo lo que alguna vez fue borrado, ya sea de forma inadvertida o con un propósito, y rápidamente te harás parte de todo. Sólo el poder de tu imaginación, procedente de tu interior, será tu salvación si decides buscar este Objeto. Trata de hablar o nombrarte a ti mismo de nuevo en existencia; este computador sólo entiende ciertos aspectos sobre el fenómeno conocido como vibración, como la que tu voz interior produce.
Si tu imaginación es lo suficientemente fuerte, te manifestarás frente al ordenador. El monitor estará apagado y una de las teclas estará en tu mano izquierda. Abandona el lugar inmediatamente, Alguien podría necesitar llevarse algo a cambio…
Si deseas que algo se desvanezca permanentemente (incluso otras personas, si eres realmente sádico y malvado), sólo piensa en ello y pulsa la tecla que ahora posees; ello dejará de existir. Pero si la usas demasiado, sin embargo, todo lo que quedará serás tú y los demás Objetos, poco a poco uniéndose, incluso si ya lo has intentado usar en otro Objeto. No creas que impedirlo iba a ser así de simple, ¿verdad?
La tecla de suprimir es el Objeto 293 de 538. Poderosa como pueda ser, aún debes encontrar otra forma de prevenir Su reunión.

294. El Portador de la Decisión.

En cualquier ciudad, en cualquier país, ve a cualquier lugar donde se realicen fotografías. Cuando llegues al escritorio principal, pregunta por hablar con El Portador de la Decisión. La persona allí se dirigirá hacia la máquina y quitará una foto de ella, dándotela a ti. Mientras hace esto, no digas nada: no hagas nada que haga que ellos sepan de tu presencia. Son bastante elocuentes, y van a tratar de persuadirte de no llevar a cabo esta tarea.
La foto que te han dado es una imagen simple de la sala donde estás ahora, con un anciano vestido con un delantal de cuero parado en la esquina. Si miras al lugar, no lo verás allí, así que no intentes buscarlo. Algo en el hombre te invita a seguirlo. Ve donde él estaba parado, y encontrarás otra foto en el piso, esta vez de un corredor muy largo. Dos puertas de hierro estarán al final, marcadas con los números 1 y 2 respectivamente. Cuando mires atrás, el corredor estará frente a ti, más largo que el tamaño del propio edificio en el que entraste. Seguramente, ya estás acostumbrado a tales rarezas por ahora, sin embargo, haz tu camino hacia las puertas.
Frente a la puerta con el número 1, habrá otra foto. Mostrará la puerta abierta hacia una habitación pequeña, cuya única luz proviene desde una ventana distante. Cuando levantes la vista, la puerta estará abierta de la misma manera que en la imagen. Ve por allí, y la puerta se cerrará de golpe, con el óxido ondeando. Cuidado con pensar demasiado sobre la puerta número 2, no hay nada de beneficio para ti detrás de ella.
Un reloj estará en un aparador cuyos detalles no podrás distinguir. Su forma será difícil de identificar debido a la oscuridad, pero podrás ver que marca las 9:45. Levante el reloj, y quita cinco fotos se esconden debajo.
Foto uno; el reloj está sobre el mostrador marcando las 9:48. Tu ser más querido estará hablando con la persona en el escritorio principal.
Foto dos; el reloj marca las 9:50. Tu ser más querido va por el corredor junto a la persona del escritorio. Mantiene la puerta número 2 abierta para tu ser querido.
Foto tres; el mismo reloj se ve sobre una casi idéntica cómoda, marcando las 9:53. Dos personas se muestran haciendo males indecibles a tu ser querido. Sus rostros inmundos se retuercen en placer lascivo y erótico. Tu ser querido no parece compartir su júbilo; de hecho, llora, rindiéndose a su destino.
Foto cuatro; el reloj marca las 9:49. Te muestra tomando el reloj de la cómoda y yendo hacia la ventana para continuar con tu búsqueda.
Foto cinco; y el reloj está destrozado. Se muestra una combinación de Objetos, el reloj destrozado incluido, en las manos inmundas de las dos personas. Los cuerpos de tu ser querido y el tuyo yacen mutilados sobre el suelo.
Una vez termines de ver las fotos y entiendas su contenido, sin importar cuánto te hayas tardado en esto, mira el reloj; serán las 9:49.
El reloj es el Objeto 294 de 538. Ellos han tomado muchas decisiones, y ahora debes hacerlas tuyas: ¿Tomarás el reloj de su Portador como es de esperar, o intentarás en vano de salvar a tu ser querido?

295. El Portador del Immolare.

Immolare es un verbo transitivo cuyo significado es “sacrificar”.
En cualquier ciudad, en cualquier país, ve a cualquier restaurante a donde puedas ir. Alcanza la entrada, y un garzón se acercará a ti, su arrogancia y desinterés en ti es notoriamente obvio. Si no es así, entonces aún no has sido considerado digno y deberás regresar luego de que hayas obtenido otro Objeto. De lo contrario, dile en un tono elegante que deseas una mesa en la parte de atrás y que no quieres ser molestado. El camarero te mirará de arriba abajo y se irá; su falta de respeto será exasperante, pero debes quedarte quieto y sólo verlo. Eventualmente, se volteará, hará sonar los dedos y te indicará una mesa. Pasará por delante de ti y deberás darle las gracias educadamente antes de sentarte. No responderá, pero el no agradecerle le incitará su gran furia.
Luego de unos pocos minutos, el garzón se acercará a tu mesa, esta vez viéndose muy ansioso; gotas de sudor serán apenas perceptibles en su frente y sus ojos se mantendrán mirando hacia la puerta. Sigue su mirada hacia la puerta, donde verás a dos hombres robustos bloqueando la salida, con los brazos cruzados. Estarán mirando al camarero.
Te mirará y dirá: “¿Qué desea servirse?” toda su altivez anterior habrá desaparecido de su voz.
Sólo responde con: “Deseo cenar con El Portador del Immolare”. El garzón se estremecerá visiblemente, e intentará persuadirte por otro lado con tentadoras descripciones de cada artículo en el menú, pero debes ser persistente. Rogará por que pidas algo para comer, pero no lo hagas. Cuando te susurre al oído, exige tu comida alzando la voz forzosamente. Esto captará la atención de los otros dos hombres, quienes caminarán y tomarán al camarero de sus hombros antes de arrastrarlo fuera, hacia la puerta de la cocina.
Momentos después, un hombre vestido con pantalones de traje y un chaleco asquerosamente sucio, sosteniendo un plato de comida, saldrá de la cocina y se sentará a tu lado.
“Cuéntame de Immolare”, él ordenará, pero no respondas a menos que quieras ser su próxima merienda. Eventualmente, dejará su plato sobre la mesa y te dará permiso para comer. En este plato estará la pierna de un bebé, casi quemada. Come con prisa: tú eres la estrella de su show, y todos estarán mirando. La menor señal de repulsión conducirá a los espectadores a un frenesí asesino antes que tu tarea esté completa.
Cuando termines de comer, el hombre tomará tu plato y te pedirá que lo sigas; debes hacerlo. Serás llevado al centro del lugar donde estará una silla. Siéntate y espera. Una multitud se ha reunido a tu alrededor ahora, todos sus ojos ansiosamente hacia ti. En ese momento, las puertas de la cocina se abrirán, los hombres en la puerta aparecerán con un carro ornado, provocando expresiones de júbilo infantil en los espectadores. En ese carro estará el camarero; desnudo, atado, con cadáveres frescos y desmembrados de bebés y fetos en cada orificio. Sus ojos estarán cosidos, su patética lucha todo lo que queda de su cordura.
Si miraste a tu alrededor, habrás notado que el restaurante sigue llenándose desde que comiste, la multitud ahora se esparce de muro a muro y se hace más grande, cada ser clamando por una mejor vista. Ocurrirán pequeñas escaramuzas mientras la lucha por conseguir una mejor vista se vuelve más literal.
Uno de los hombres quitará una pequeña bolsa de cuero de sus pantalones, la deshará y tomará un gran pedazo de una mezcla toscamente molida. La multitud caerá silenciosa ante esto, y él rociará la mezcla sobre el camarero. El indefenso garzón será golpeado, mientras la mezcla quema profundamente su piel, haciendo que el humo se levante, y sus gritos no serán nada comparado con los tormentosos aplausos y arrebatados gritos de alegría de la multitud. En poco tiempo, la lucha va a romper de nuevo, pero esta vez la gente estará trepando no para ver, sino para comer – corriendo hacia el indefenso camarero para devorar su carne aún viva. Sus gritos de angustia nunca se levantarán por sobre el lujurioso grito de la multitud mientras lo hacen pedazos, hartándose sobre la ofrenda. El festín se tornará en una orgía; una masa retorcida de cuerpos desnudos se revolcarán el suelo, chorreando de sangre al camarero y a sí mismos.
Luego de un instante, la multitud caerá en silencio como un sueño profundo los envuelve. El hombre de la puerta te preguntará: “¿Fue de su agrado?”
“Yo quiero el Immolare”, es todo lo que puedes decir.
Si quieres el Immolare, deberás tomarlo: En el momento en que declares tu deseo, el hombre correrá hacia ti. Haz lo mejor que puedas para esquivar sus dientes, pues son bastante afilados, y estarán tan podridos que seguramente te infectarán. Termínalo de cualquier forma que puedas, o enfrentarás el mismo destino que los otros Buscadores, aquellos que has visto devorar al camarero, atrapados y queriendo nada más que tu próxima comida.
Una vez lo hayas derrotado, toma la bolsa y ponla sobre tu cabeza. La horda estará durmiendo con agitación, vaciando sus contenidos sobre sí mismos. La mezcla quemará hasta tu alma, un dolor punzante recorrerá a través de tu cuerpo mientras la multitud se vuelve febril, la cantidad excesiva de mezcla los volverá furibundos, y ellos se despedazarán unos a otros para cenar sobre ti.
Despertarás en tu hogar, con la bolsa en tus manos, cubierta con quemaduras y mordidas, y una pequeña cantidad de la mezcla quedará dentro.
La Mola Salsa es el Objeto 295 de 538. No importa cuantas veces sean alimentados, Su hambre nunca podrá ser satisfecha.

296. El Portador del Lazo.

En cualquier ciudad, en cualquier país, ve a cualquier institución mental o centro de reinserción social a donde puedas ir. Cuando llegues al escritorio principal, pregunta por visitar a quien se hace llamar El Portador del Lazo. Si el trabajador te ignora, vete. Aún no es tiempo. Pero si el trabajador se desmaya, inmediatamente cierra los ojos. La conmoción de los otros miembros de personal serán oídos al instante. Las voces te atacarán, preguntándote qué ha pasado. Mantén tus ojos cerrados y no respondas, no querrás sufrir un destino inimaginable. Cuando todo caiga en silencio, será seguro. Abre tus ojos. Si tuviste éxito, deberías estar frente a unas escaleras.
Sube por allí. Mientras haces esto, voces pidiendo ayuda resonarán debajo. No las ignores, sólo diles con calma: “No hay ayuda para ustedes ahora”. Si los gritos continúan, detente y acepta el horroroso destino que te aguarda. Si los gritos cesan, prosigue. Llegarás hasta una puerta grabada con un único símbolo. Bajo la puerta habrá una daga. Para poder acceder dentro, deberás tallar el mismo símbolo en una de tus manos. Una vez hecho, toca el pomo con esa mano. La puerta debería abrirse. De lo contrario, reza por que alguien con mejor habilidad que tú llegue antes que desaparezcas. No regresarás a casa.
Cuando la puerta se abra, serás recibido con la vista de una chica, un chico y un lazo. Ignora a la chica, y pregúntale al chico: ¿Qué pasó con los otros? Di otra cosa, y estarás por siempre arrepentido de no ahorcarte en el lazo cuando podías.
El chico te contará sobre cómo los otros “visitantes” se perdieron a través del tiempo. La historia hará que tu alma sienta tanta piedad, disgusto, e indignidad que comenzarás a debatir si debes o no matarte en ese momento, con el fin de estar salvo de los posibles errores en el futuro. Cuando haya terminado, la chica te preguntará si quieres saber algo más. No le prestes atención. Cuando esté claro que no dirás nada más, el chico te ordenará que te des la vuelta. Desobedece sus órdenes. En vez de eso, mira mientras él procede a levantar el lazo y a forzar la cabeza de la chica a pasar a través de él. Todo el tiempo, ella gritará pidiendo ayuda con lágrimas corriendo por sus mejillas. Acércate con la daga en la mano y dáselo al chico, liberando toda la esperanza de la chica.
Una vez esté todo hecho, el chico cortará un trozo de pelo de la chica y lo traerá en un broche grabado con el mismo símbolo que sangra en tu mano y en la puerta. Sal por donde viniste, y estarás en el mismo punto del vestíbulo donde llegaste. Aunque ahora, no habrá nadie alrededor, y el trabajador seguirá desmayado.
El pasador con el pelo suelto es el Objeto 296 de 538. No quites los cabellos, pues ellos representan tu vida.

297. El Portador de la Luciérnaga.

En cualquier país, ve a cualquier caverna profunda a donde puedas llegar. No es necesario que sea alta como para entrar de pie en ella, pero si como para caminar dentro y quedar envuelto en su oscuridad, y al mirar atrás, no se vea rastro de la luz exterior. Una vez estés en esa situación, dale la espalda a uno de los muros y golpea el techo seis veces. Espera cinco segundo, y golpea seis veces más. (Si el techo está muy alto para alcanzarlo, puedes golpear la parte más alta del muro que alcances, aunque no está garantizado que funcione del todo).
Serás llevado a la parte profunda de la caverna que todas tienen; aquella que siempre esconde un secreto. Una vez allí, deberás mirar y caminar rápidamente y avanzar decididamente en la oscuridad. Si tropiezas o miras en otra dirección, serás atrapado en la negrura que te envuelve y te perderás para siempre.
Eventualmente, voces comenzarán a cantar a través de la caverna. Será una canción en constante cambio, y cada movimiento invocará una sensación diferente; a veces emocional, otras física. Es esencial que sin importar la sensación, desde furia hirviente o dolor paralizante, hasta depresión abrumadora y pasión febril, debes continuar, firme e inquebrantable.
Cuando hayas pasado la cámara de las canciones, llegarás ante una gran estatua de una serpiente devanado alrededor de un farol de gas grande. Desde allí, el farol emanará un tenue brillo verde. Ve hacia la estatua hasta que estés delante de la cabeza de la serpiente. Entonces pregunta con corazón valiente la siguiente pregunta: ¿Qué ha hecho caer la luz que guiaba?
En respuesta, la serpiente se desenrollará en el farol, y la fuente de la luz será revelada como un pequeño colgante de vidrio, de color verde, aunque sin cadena. No tomes el colgante, ya que es simplemente un señuelo, y decaerá el brazo del pobre Buscador que lo tome. En vez de eso, tira el farol al suelo. Esto aplastará a la serpiente, la cual convulsionará violentamente por un rato, mordiendo todo lo que tenga cerca.
Una vez la serpiente esté muerta, abre su boca y quita uno de sus colmillos. Comenzará a derramar algo de su veneno, el cual pronto se evaporará en miles de pequeñas luces amarillas.
El Veneno es el Objeto 297 de 538. Te guiará por tu búsqueda, pero no puedes encontrar el destino a tu gusto.

298.  El Portador de la Comunidad.

En cualquier ciudad pequeña de cualquier país, ve a cualquier edificio gubernamental que puedas encontrar. Una vez allí, acércate al escritorio principal y pregunta cortésmente por ver a El Portador de la Comunidad. Una mirada de miedo con los ojos abiertos entrará en los ojos de la secretaria, y mirará tu rostro, sin pestañear. De repente, sonará el teléfono y ella se encogerá, mirándote como si fueras una víbora venenosa. Descolgará el auricular y lo pondrá en su oído. Mientras ella escucha a La Voz hablarle, el color se drenará de su cara. Mantén el silencio si deseas continuar con tu búsqueda, pues interrumpir a La Voz es invitar a su furia.
Pronto, ella colgará el teléfono y dejará su cabeza en sus manos, llorando. Pon tu mano en su hombro y pregunta otra vez por ver al Portador. Con angustia en sus ojos ella te mirará, e indicará enmudecida a la puerta por donde entraste. Abandona el edificio. El durmiente pueblo que viste antes yace en ruinas. Humo corrosivo llenará tus pulmones al inhalar el hedor de la muerte. Escóndete rápidamente, pues no es un buen momento para estar en el exterior. Grupos de horrendos demonios acecharán a los sobrevivientes de esta atrocidad, y serás más alimento para satisfacer su inacabable hambre. Haz tu camino hacia el edificio más alto que veas, ya que es la única forma de salir de este lugar maldito.
Si en cualquier punto de tu viaje ves aparecer a una figura solitaria, escondida en oscuridad que tus ojos no pueden atravesar, deberás correr rápidamente, y esperar a que no te haya visto. Él es el Opresor Oscuro de este pueblo, y los que no logran escapar de su ojo siempre vigilante sólo tienen un corto periodo de tiempo para lamentar su error, antes de descender sobre ellos, rechinando los dientes, desgarrando el alma del cuerpo y la carne de los huesos.
Si logras llegar hasta el edificio, entra rápidamente, y arma una barricada en la puerta con cualquier cosa que tengas al alcance. Tan pronto como entres, comenzarás a oír La Voz, susurrando en tu mente. Será sibilante y seductora, llamándote hacia sí mismo. No te resistas, pues en cualquier minuto puede llenar tu mente con un terrible ruido que hará que tu grito más fuerte sea como un susurro comparado con la tormenta de su fuerza. Síguela, y serás llevado ante una puerta sin pretensiones. Endurécete y entra.
La puerta se cerrará de golpe detrás de ti, y te encontrarás en la oscuridad sin alivio tan lejos como alcanza la vista. El silencio habrá descendido, y La Voz se ha ido completamente. No hables, excepto para preguntar: ¿Por qué los adoran?
Lentamente La Voz regresará, un zumbido que se convertirá en un grito silencioso. Esto continuará hasta que sientas que no puedes aguantar más, y de pronto, cesará. Fuera de la oscuridad vendrá una pequeña sombra. No aparecerá como luz, sino como una pequeña disminución de la eterna penumbra que te rodea. Hablará, sonando como la voz de tu más querido amigo de la infancia. Describirá en espantoso e insoportable detalle, toda la decepción y la tragedia, las mentiras y los derramamientos de sangre que han venido junto a las almas erradas que usaron los Objetos para su beneficio personal. Esta historia parecerá durar años, y la voz espiritosa se volverá más triste cada vez, hasta que tu corazón quiera llorar por su pérdida. No lo hagas, La Voz todavía domina, y aunque se resistió, por ahora, no desea nada más que destruir tu mente y dejarte balbuceante en la oscuridad por toda la eternidad.
Cuando el espíritu termine, cierra tus ojos y espera hasta que sientas el concreto contra tu espalda. Ábrelos, y te encontrarás en los cimientos del edificio. El sol se asomará sobre tu rostro, y la maldita ruina quedará relegada a las pesadillas de sus ciudadanos desprevenidos. Sobre tu pecho estará una pequeña bola de vidrio, en su interior estará un modelo infinitamente detallado del pueblo donde estás. Cuando lo dejes sobre tu mano, una vez más escucharás a La Voz. Tú eres su maestro ahora.
La bola es el Objeto 298 de 538, La Voz nunca mentirá, pero siempre se esforzará para engañarte.

299. El Portador de la Sed de Sangre.

En cualquier cuidad, en cualquier país, ve a cualquier institución mental o centro de reinserción social al que puedas ir por ti mismo. Allí en el escritorio principal, pregunta por El Portador de la Sed de Sangre. El trabajador se tornará tan blanco como una hoja de papel, y te guiará hacia una puerta. La puerta en sí misma parece normal, excepto por una pequeña mancha de sangre en la parte inferior. Entra por la puerta y te encontrarás en la más infernal batalla que pueda haber sido concebida por hombres o dioses.
El suelo estará cubierto por cadáveres en descomposición y la sangre correrá espesa y profunda. Muy cerca de allí, debería haber un objeto grande con tres soldados amontonados detrás. Te ignorarán a menos que les preguntes: ¿Por qué deben haber derramamientos de sangre?
En ese momento, los soldados caerán muertos, y una voz ronca dirá tu nombre desde detrás.
Date la vuelta y verás a un hombre. Estará sangrando de varias heridas en su cuerpo, y llevará consigo una gran hacha de guerra de doble filo. Pregúntele acerca de la batalla, y él se retractara de la destrucción causada por los objetos reunidos. Pregúntale por los Objetos y se reirá de ti. Pregúntale una vez más lo que a los soldados, te llamará “tonto” y clavará el hacha en un pedazo de piedra. A continuación, se hará a un lado y deberás quitar el hacha. Si no la sacas lo suficientemente rápido, se volverá a ti y te asesinará de la manera más horrible posible. Sin embargo, si la quitas, él te dirá: “Mi sed de sangre ha sido saciada; la tuya acaba de empezar”. En ese momento, aparecerás fuera de la institución portando el hacha ensangrentada.
Esta hacha de guerra es el Objeto 299 de 538. Cuando todos se hayan reunido, habrá sangre.

300. El Portador de la Aflicción.

“La noche miré de lleno, de temor y dudas pleno,
y soñé sueños que nadie osó soñar jamás;
pero en este silencio atroz, superior a toda voz,
sólo se oyó la palabra “Leonor”, que yo me atreví a susurrar…
sí, susurré la palabra “Leonor” y un eco volvióla a nombrar.
Sólo eso y nada más.”

Edgar Allan Poe, “El Cuervo”.

En Baltimore, Maryland, ve al edificio 203 en la calle North Amity y entra. Debe haber un tour pasando por el interior del edificio. Únete al grupo. El guía te preguntará si deseas empezar el tour desde el principio. Aquí, debes decir: “No, Simplemente quiero ver a El Portador de la Aflicción“.
El guía te dará una mirada burlona, y luego dirá que el grupo ya lo hizo parte de la gira. Por ahora, si no has notado al grupo que guiaba, verás que todos sus miembros parecen estar mojados en lo que parecerá ser su propia sangre, y sangrarán de heridas abiertas un río de rojo como el que está debajo de donde estás caminado. Sus ojos representarán canicas blancas rodando en sus cabezas. Hace ya mucho abandonado el uso de su vista, estas personas estarán buscando en la oscuridad por lo que los ha perdido. Sus lenguas cuelgan fuera de su cabeza, una peste o plaga verde asquerosamente ataca el interior de sus bocas y sus lenguas.
Y la inocente guía es la líder de estas almas malditas. No caigas en sus trucos. Date la vuelta y sigue el rastro de sangre que los miembros del tour dejaron atrás.
El rastro llegará a una puerta, con un pequeño charco que indica desde dónde comenzó el profuso sangramiento. Golpea la puerta. Ya no hay vuelta atrás en este punto, pero si tienes un deseo de arrancar, nunca podrás irte de Baltimore, y mucho menos de esta casa en particular. Espera hasta que una calmada y tranquila voz te llame. Si la voz es ruda y tersa, hoy es el día en que los más grandes poderes han decidido que nunca debiste haber existido. Y arreglarán su error usando la manera más dolorosa imaginable.
Abre la puerta. En la habitación verás un hombre pequeño y pálido sentado en un escritorio, escribiendo en un diario. No importa a qué hora entraste allí, el cielo a través de la ventana se verá oscuro, sin luna, y el hombre trabajará con una lámpara de aceite. Además de estos detalles, no hay nada más que seas capaz de ver, pues la luz de la lámpara de aceite no puede ir tan lejos.
Entra. Ignora el sonido que tus pies harán al golpear el suelo, en un sonido acolchado. No mires el color en que tus zapatos se han tornado. Bloquea tus pensamiento sobre lo cálidos que se han vuelto. Y lo más importante, no digas nada sobre el hecho de que existe algo en el suelo en primer lugar.
Cuando alcances al hombre, mira hacia lo que escribe. Será un lenguaje incomprensible, no vale la pena echarle un segundo vistazo.
El hombre dirá mientras escribe: “¿Puedo ayudarte en algo?”
Responde sólo diciendo: “Nunca más”. Si dices algo más, él inmediatamente te atacará con un fuerza que te causará dolor eterno en cada terminación nerviosa del cuerpo. La muerte nunca te alcanzará mientras él lentamente tira de todo lo que una vez fue ser humano y festeja, tomando su tiempo de masticar cada trozo de ti, además de usar tu sangre para rellenar su pluma fuente.
Él sacudirá su cabeza. “Así que, ¿Realmente lo quieres? ¿El Objeto que he custodiado por tanto tiempo? Pero no he terminado con Él todavía”.
Responde con: “Nunca más”.
Suspirará. “Bueno. ¿Es todo lo que puedes decir”
Otra vez, di: “Nunca más”.
Mirará su cuaderno, ya no a ti. “Ya veo. Digo, necesito un poco de aportación en la historia que estoy escribiendo y me preguntaba si puedes darme un minuto para que la puedas escuchar…”
Una vez más, di: “Nunca más”.
Luego de una corta pausa, él se levantará y caminará hacia la ventana. “Muy bien, voy a tomar eso como un si. Bueno, empieza con…”
Y comenzará a contar una de las historias más perturbadoras que hayas oído, secundada por nada ni nadie. Te contará de un infame criminal que escapó de cierto asilo mental. ¿La razón por la que estaba allí? Él había asesinado y comido a cada persona que estuvo en contacto con él antes de su arresto, un total de 23 personas. Forzado a pudrirse en el asilo por 5 años, él pacientemente esperó por la sentencia de muerte, balbuceando sobre su rescate de una fuente divina y la colección que aún tiene que terminar. Luego, el día de su dolorosa ejecución, un rayo fundió un agujero en la valla y se creó una explosión tan poderosa que hizo un agujero en su celda, lo suficientemente grande como para que se escabullera.
Él corrió hasta que no pudo correr más, y entonces continuó. Entonces entró a otro asilo y preguntó al empleado por ver a alguien. Él entró y se fue muy rápidamente, llevando un pequeño paquete en sus brazos.
El hombre continuó haciendo esto, matando y devorando parcialmente a cualquiera que se interpusiera en su camino en una juerga alegre de sangre, hasta que obtuvo un número de objetos aleatorios que fácilmente podían ser quinientos. Entonces, desapareció, sin dejar rastro. Nadie volvió a escuchar de él. ¿La moraleja de la historia? ¿Qué moraleja?
“Bueno”, entonces el hombre dirá: “¿Qué piensas?”
Responde con: “Nunca más”.
El hombre pausará. “¿Quieres saber quién fue ese hombre? ¿El asesino?”
Responde: “¿Tú?”
El hombre se volteará hacia ti, su rostro cubierto en la oscuridad, y mostrando sus rosados y ásperos dientes, iluminándose a sí mismo en la negrura. “No…”
El hombre se acerará y susurrará: “… eres tú”.
Ahora serás capaz de conseguir una buena mirada en su rostro. Parecerá como si estuvieras mirando a un espejo, porque la cara de este hombre es una copia casi exacta de la tuya, excepto que habrá rojo que baja por su barbilla, y sus dientes se llenarán de rosado. Entonces el hombre sostendrá un espejo.
Siéntete libre de gritar. Todo lo que verás es el rostro del hombre, que es ahora el tuyo. Los mismos dientes, la misma mirada salvaje en sus ojos.
La próxima vez que pestañees, estarás en una habitación de tu hogar, y la hora será la misma a la cual entraste en el edificio. En tu escritorio habrá un diario cerrado con una “R” rojo sangre en su portada. Tómalo, y ve al baño. Sería una buena idea limpiar toda la sangre en tu rostro.
Este diario es el Objeto 300 de 538. Ahora tienes la inspiración para traer la ruina a la vida como la conoces. Sin embargo, si decides escribir la historia depende de ti.

“Y el impávido cuervo osado aún sigue, sigue posado,
en el pálido busto de Palas que hay encima del portal;
y su mirada aguileña es la de un demonio que sueña,
cuya sombra el candil en el suelo proyecta fantasmal;
y mi alma, de esa sombra que allí flota fantasmal,
no se alzará…¡nunca más!”


Edgar Allan Poe, “El Cuervo”.

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