No te embarques en esta tarea solo. Busca a un amigo y cuéntale de tus
intenciones. Asegúrate que lea esto, y que entienda los riesgos. Hazle saber que
al menos uno de ustedes (o quizá ambos) morirá. Muchos se escandalizarán o
creerán que estás loco o bromeando, pero habrá una persona que estará de
acuerdo en ir contigo. Esa persona ni siquiera va a hacer muchas
preguntas, porque ella está de alguna manera conectada a ti y entiende tu
misión como Buscador y su tarea para tomar tu lugar si tú eres el que muere.
Una vez los dos estén listos, viajen por todo el país hasta que
encuentren una iglesia abandonada y en ruinas. Mientras caminan dentro, traten
de estar lo más cerca posible. Si se separan en cualquier momento luego de
entrar, nunca más se verán y estarán condenados a vagar por las ruinas para
siempre solos. Diríjanse al atrio,
arrodíllense, cierren sus ojos y susurren que desean ver a El Portador del Remordimiento. Cuando
abran los ojos, allí estará un viejo sacerdote, mirándolos con una mueca de
tristeza. “¿Están seguros de que
desean continuar?”, preguntará, dejando sus manos gentilmente sobre sus
hombros. Si tienen cualquier duda, o no están seguros de continuar, díganlo, y
él los dejará ir. Si mienten, el peso sobre sus hombros los aplastará y se
encontrarán con la mortalidad de todo lo que considera pecador, siendo
enterrados vivos dentro de los muros de la iglesia. De otro modo, sólo digan: “Lo estamos”.
El sacerdote se volteará sin decir nada más y los guiará hacia el
campanario. Mientras tú y tu amigo lentamente siguen al sacerdote por el
ascenso de las escaleras en espiral, la oscuridad se reunirá. Pronto no serán
capaces de mirar más allá de las manos sobre su rostro, y mucho menos el
siguiente peldaño, por lo que sean cuidadosos, pues hay muchos peldaños
faltantes aquí y una caída que implica una muerte segura.
Subirán por horas en completa oscuridad, pensando que ya debieron haber
alcanzado la parte superior hace ya mucho tiempo, pero la escalera se estira
por siempre dentro de la infinita oscuridad. Deberán continuar adelante, pues
si dan incluso un sólo paso atrás significará estar a la espera de las fauces
de las incontables criaturas horribles que han estado siguiéndolos. Sigan
subiendo hasta que ya no tengan fuerzas. Arrástrense si es necesario, pero no
se detengan. Alcanzarán la parte superior sólo cuando hayan alcanzado el límite
absoluto de su aguante.
Verán que han llegado a un salón circular, iluminado sólo por una vela
sobre una mesa. Detrás de ésta un alto y delgado hombre les espera.
Arrodíllense ante él y pregunten: ¿Van
a perdonar? Para su respuesta, él se levantará y se acercará a
ustedes lentamente. Se desconoce cómo o por qué criterio él elige, pero posará
sus manos sobre el rostro de uno de ustedes.
Inmediatamente, la mente de esa persona se llenará con representaciones
brutales de los pecados olvidados pero nunca perdonados contra la vida y todo
lo que las personas consideran sagrado. A medida que las visiones quitan
toda la esperanza y humanidad de esa mente, una rabia ardiente se elevará a
través de su cuerpo, transformándolo en una bestia voraz que gruñirá y
destrozará al hombre delgado, con garras y colmillos vengativos.
Esta es la única oportunidad que tendrá aquel que no haya sido afectado
por el Portador de correr hacia la mesa, tomar la daga que allí se encuentra y
clavarla en el corazón de tu amigo. Mientras la bestia lucha en su dolor
agónico, quémalo con el fuego de la vela y siéntate durante horas mirando muy
de cerca cómo es reducido lentamente en cenizas.
No quites la mirada del cadáver en llamas por ningún momento, o puede
que pierdas la oportunidad de ver un pequeño gato negro que se levanta de las
cenizas y parpadea en existencia, y entonces todo habría sido en vano. Quita al
gato de las llamas y corre por las escaleras; escapa de la iglesia tan rápido
como puedas. Las ruinas enteras están en llamas, y no querrás ser atrapado
dentro cuando ésta colapse.
El gato negro es el Objeto 331 de 538. Cada noche antes de dormir,
sentirás sus brillantes ojos amarillos mirarte de forma acusadora. Dulces
sueños.
332. El Portador de la Absolución.
En la teología católica, la absolución (del latín absolvere:
liberar de, exculpar) es un pronunciamiento del perdón de
los pecados hecho a una persona que se ha arrepentido,
otorgada durante el sacramento de la penitencia.
A cualquier hora después de la medianoche, visita cualquier iglesia
abandonada, en cualquier país. No intentes esto si la iglesia está ocupada por
un sirviente de Dios (un cura, obispo, etc.) Una vez dentro, arrodíllate ante
el altar y di estas palabras: “Muéstrame
al El Portador de la
Absolución “.
El tabernáculo se iluminará de una luz roja brillante, pero no la veas.
En lugar de eso, mantén tu cabeza baja y quédate arrodillado. Luego de un
momento, una atronadora voz reverberará a través de la iglesia y llamara por
cada uno de tus pecados, infracciones, delitos, crímenes y transgresiones. Para
algunos, esto puede tomar un rato. Una vez la voz haya terminado, dirá: “Levántate, pero sabemos que el camino del
mentiroso es ciego.”
En este punto, deberás tomar el cáliz que estará sobre el altar y
caminar a la fuente. Mientras caminas, ten cuidado de no abrir tus ojos. Si los
abres, serás incapaz desde ahora y para siempre, de distinguir la realidad de
la ficción. La oscuridad la percibirás como luz, el día como la noche. Te
volverás loco intentando aclarar las cosas y, convencido de que tu vida es una
mentira, esto acabará contigo, dejándote completamente solo y asustado.
Sumerge el cáliz dentro de las aguas de la fuente y bébela, asegurándote
que te la tomes toda. Te sentirás refrescado y libre de toda culpa.
Con los ojos aún fuertemente cerrados, toma el cáliz y lentamente
dirígete a las puertas y vete. Cuando regreses a tu vida normal, encontrarás
todos tus altercados perdonados, tus enemigos otra vez en amistad y tus pecados
olvidados. También verás que todas las personas que quieran incriminarte les será
extremadamente difícil hacerlo.
Si pierdes el cáliz serás de incapaz de resistirte a confesar cada uno
de tus errores.
El cáliz es el Objeto 332 de 538. Si Ellos se reúnen, tú serás el
responsable.
333. El Portador del Karma.
En cualquier ciudad, en cualquier país, ve al templo budista más cercano
donde puedas llegar. Una vez llegues, pregunta al primer monje que veas que
quieres ver a alguien llamado El Portador
del Karma. Una mirada de pura dicha cruzará su rostro, y podría hundirse
en el suelo. Si comienza a descender, asegúrate de sostenerlo, y todo pasará
pronto. El monje te llevará dentro del templo y te dirá que cierres los ojos.
Hazlo, y él golpeará un gong ceremonial una vez.
Cuando el gong caiga en silencio podrás abrir tus ojos. Estarás en una
vasta planicie de césped. Camina a través de la hierba hasta que llegues a un
acantilado que se alza sobre las rocas irregulares. Habrá un hombre solitario
en ese acantilado, un monje de algunos años. Él tendrá un aspecto arrugado de
sí mismo, y su piel será dura como el cuero. Si viste una túnica negra,
entonces rápidamente arrójate por el precipicio; será una muerte más
misericordiosa que cualquiera que él pueda darte. Pero si viste una túnica
blanca, aproxímate a él lentamente.
Cuando estés muy cerca, él dará un paso fuera de la orilla, pero en
lugar de caer a su perdición, flotará en medio del aire. Sin palabras, él te
ofrecerá un pequeño vial y se alejará algunos pasos de la orilla. Tómalo y
bébelo. Ahora es el momento de la verdad: da un paso fuera de la orilla. Si
fuiste considerado impuro, entonces el peso de tus pecados y malas acciones te
harán desplomarte. Por el otro lado, si no eres empujado hacia abajo, serás
capaz de caminar en el aire.
Si aún vives, el monje sonreirá y responderá sólo una pregunta: ¿Cuáles son buenos y cuáles son malos?
Él te contará sobre cada acto malvado que haya sido castigado, de cada
buena acción recompensada, de todo necio vanidoso cuyas intenciones los
enviaron a las profundidades abajo de donde estás, y de cada Buscador puro que
ha fallado y se ha corrompido. Muchos son incapaces de escuchar estas verdades,
y luego de caer en la locura, caen para acompañar a los otros en sus trágicas
muertes. Mantén tu mente fuerte, y persevera, y aguantarás.
Al final de la historia, el monje mirará hacia el cielo y comentará que
una tormenta se aproxima. Ve hacia la orilla y regresa a los campos de césped
otra vez. Eventualmente, la hierba se hará más pequeña, y pronto estarás de
regreso fuera del monasterio a donde fuiste.
El vial, ahora vacío, es el Objeto 333 de 538. Cada acto malicioso que
hagas lo llenará un poco más de líquido negro; si se llena hasta el borde, tu
alma será consumida por tu propia oscuridad.
334. El Portador del Comprometimiento.
En cualquier ciudad, en cualquier país, ve a cualquier institución de
salud mental o centro de reinserción social a donde puedas dirigirte. Entrégale
al primer cuidador que te vea cualquier objeto que tenga una cara tallada. La
cara y el objeto en cuestión pueden ser cualquiera.
Silenciosamente, el cuidador escribirá un número de habitación en tu
mano estirada. Aunque usará sólo un lápiz, cada número tendrá un color
diferente. En el momento en que llegues a la habitación, los números se habrán
desvanecido de tu carne.
La sala no tendrá bloqueos y será fácil entrar. Una vez entres, ya no
habrá ninguna puerta detrás de ti. Si no puedes superar la prueba de este Portador,
nunca más podrás abandonar este lugar.
A lo largo de los muros, cientos de nichos han sido tallados. Cada uno
se llena con un busto de marfil de un hombre o una mujer, cada base pequeña
grabada con una o dos palabras en una lengua extraña, desconocida. A través de
todo el suelo, una capa de polvo blanco se puede ver. El polvo se acumula en
oleadas, turbado sólo por tus huellas.
Sentado en una pequeña mesa en medio de la sala hay una mirada extraña,
una figura sin género y sin rostro. En sus manos nudosas, con cicatrices,
tan impecables como su semblante sin rasgos distintivos, el Portador toma un
trozo afilado de piedra.
Un minuto luego que hayas entrado, la figura se levantará de la mesa y
hundirá el fragmento de piedra en tu garganta. Si, antes que este tiempo pase,
tomas la piedra y diriges su punta hacia tu palma, podrás sobrevivir. De otro
modo, tus huesos llevarán una terrible plaga, una que lentamente te consumirá y
dejará tus huesos como tus únicos restos, marfil fresco para el Portador.
Vivir entre esta enfermedad requiere preguntar: ¿Cómo conoceremos sus rostros? antes que cinco gotas de tu
sangre caigan al piso; si lo haces bien, el Portador suspirará y se disolverá e
polvo, uniéndose al rebosante océano de blanco a tus pies.
El trozo de roca irregular se ha convertido en el cincel de un escultor
con un vástago de plata y un mango de hueso. Con él, podrás tallar cualquier
cosa que puedas imaginar en cualquier material más blando que el acero.
Lo primero que deberías tallar sería una puerta por la que pudieras
abandonar la habitación…
El cincel de hueso es el Objeto 334 de 538. Ahora conoces la forma de
las cosas que vendrán.
335. El Portador de las Colecciones.
Oculto entre los mares de arena en el Desierto del Sahara, se encuentra
un monolito antiguo, tallado por una oscura y desaparecida cultura, la cual se
cree primigenia de las civilizaciones sumeria y fenicia, que sirve de hogar a
innumerables leyendas prohibidas acerca de un hombre, al cual se le llama de
muchas formas en variadas lenguas, algunas de ellas perdidas entre las aguas y
otras imposibles de pronunciar, pero las más notoria es “El Coleccionista”.
Nadie sabe dónde se encuentra este emplazamiento, perdido entre los
kilómetros de páramo desolado e inhóspito, y ni siquiera los medios de
geolocalización han permitido un acercamiento más seguro a este enigmático
lugar, pues sólo puede llegar allí quien lleve consigo el Objeto 206, el Cristal de la Aurora Boreal; las centellantes
luces del cielo ártico harán de guía en esta expedición. Sugiero que vayas de
noche y lleves abrigo, de otro modo, el viaje y las condiciones extremas te
matarán.
Cuando llegues al monolito, se alzará de entre los grabados una sutil
nube verde que poco a poco tomará la forma de un hombre, el cual lleva a su
alrededor una especie de ánima que gira alrededor suyo. Te indicará que él es
efectivamente, un coleccionista, y requiere tu ayuda para completar su
magnánima colección. Rehúsate, y experimentarás un destino peor que todos los
niveles de todos los infiernos puestos juntos. Tendrás que aceptar su trato, y
él te regresará al lugar donde está tu hogar.
Despertarás en tu cama, y nada parecerá haber cambiado, salvo que ahora
llevas contigo un cristal del mismo color verde que el resplandor del hombre.
Lo que él quiere es simple: debes llevarle cien almas, pero no servirá
cualquiera. Él ha seleccionado previamente a las cien personas a las que debes
extraerle su alma, y el cristal verde que cuelga en una cadena en tu cuello te
indicará dónde se encuentran.
Cada vez que te encuentres a una persona elegida, deberás matarla de la
siguiente forma: perfora su cabeza, disecciona su torso y acerca el cristal
hacia el interior de su abdomen. Una sustancia etérea, invisible para los ojos
de los demás, se alzará del cuerpo y te rodeará, de la misma forma que al
hombre. El cuerpo desaparecerá, siendo borrado del plano de existencia y de los
recuerdos de todos, de manera que nadie nunca sabrá que has matado a alguien.
De esta manera, deberás ir buscando a estas personas para tomar sus
almas, las cuales irán protegiéndote cada vez más de cualquier tipo de daño que
puedas recibir. Sin embargo, con cada una que tomes, la gente a tu alrededor
comenzará a sospechar. Te mirarán con desdén, como si fueras un criminal, las
fuerzas de seguridad te llamarán la atención por ninguna razón en especial,
hasta el punto en que comenzarán a intentar apresarte apenas te miren. Usarán
sus armas contra ti, luego la gente te linchará, y el odio colectivo volcado
sobre tu persona se volverá cada vez más enajenado y sádico con cada alma
reunida.
Pronto la misma Tierra se manifestará en contra tuya, desatando eventos
caóticos especialmente para aniquilarte. Ejércitos enteros irán contra ti, su
artillería y sus bombardeos furtivos arremeterán con todo, las almas te
protegerán de morir, pero no detendrán el dolor. Si no alcanzas a conseguir
hasta la última alma, pronto caerán sobre ti cientos de armas nucleares, devastando
todo, y llevándote hasta el rincón más desolado del Vacío.
Consigue la última alma, y la cadena del cristal se estrechará,
ahogándote. No te resistas, déjate caer inconsciente. Cuando despiertes,
estarás en el monolito, y el sol saldrá de un costado. Entrega el cristal al
hombre, y éste te agradecerá por tu ayuda, concediéndote cualquier deseo, sin
importar cuál sea éste. No desees nada, sólo pregunta: ¿Cómo llegó a ser tu colección?
Él entonces comenzará a relatarte la historia de su pueblo, relegándote
uno de los secretos prohibidos de la Tierra. Los sucesos cuentan la historia de su
tribu, de sus hórridos rituales, de su tecnología tan avanzada que te parecerá
magia, y de cómo los más selectos devotos de sus dioses se encargaban de forjar
sus caminos a la iluminación coleccionando almas de infortunados. Todo este
conocimiento será demasiado para que tu mente lo asimile, pero deberás ser
fuerte, y el hombre te permitirá conservar el collar con el cristal y las almas
que lleva dentro. Se despedirá de ti, chasqueará los dedos y todo se volverá
negro.
Despertarás en tu hogar, y te darás cuenta que nada ha pasado realmente
desde tu viaje, aunque las cien almas que reuniste aún siguen allí. Ellas te
protegerán de cualquier daño, pero también desatarán el odio inmisericorde de
todas las personas que te rodeen. Nadie podrá ver las almas girando a tu
alrededor, pero otros Buscadores sí podrán verlas.
336. El Portador de la Piel.
En cualquier ciudad, en cualquier país, ve a cualquier institución
mental o centro de reinserción social a donde puedas llegar. Cuando alcances el
escritorio principal, pregunta por visitar a quien se hace llamar El Portador de la Piel. Si el empleado te mira, no deberías
haber venido. Si el empleado no reconoce tu presencia, vete.
En el exterior, encontrarás una carpa de lona grande. A tu alrededor en
todos lados verás mesas de picnic, donde estarán las personas que más te
importan; escoge aquella donde esté la persona que más amas y quédate allí
hasta que los gritos comiencen. No escojas de forma incorrecta ni cierres los
ojos. Tus párpados serán arrancados de tu cabeza y verás de todas maneras. No
dejes que tu ser amado se vaya. Con el tiempo, se escaparán de tus manos y
caerás inconsciente.
Cuando despiertes, estarás desnudo en un desierto, con bestias
arrancando tu piel. Sus dientes estarán hechos de vidrio, si piel de carbón
ardiendo, sus ojos de navajas de afeitar. Si sus gritos no rompen tu corazón,
estarás condenado. Grita, y ellos te dejarán, con el abrasador sol y tus
nervios agonizantes como tu único consuelo. Mantén el silencio mientras ellos
hacen su trabajo hasta que un hombre llegue y los ahuyente. Cuando se hayan
ido, levántate y agárrate de su brazo, sin importa cómo se sienta. Antes que te
tire, pregúntale: ¿Lo sabré?
Se reirá mientras te regresa tu piel. Muerde tu lengua contra la arena
restante hasta que se vaya. Regresarás al momento cuando preguntaste por ver al
Portador, sólo que ahora tendrás una caja. Déjala sobre la mesa del trabajador
y ábrela, dentro encontrarás un diente puntiagudo.
El diente es el Objeto 336 de 568. Ahora ya sabes dónde morder.
337. El Portador de las Galaxias.
Se sugiere que lleves contigo algún número de Objetos que puedan
ayudarte en tu búsqueda. La Capa del Odio,
la Espada del Rey Blanco, el Libro de Invocaciones y alguno de los Escudos
serán tus mejores elecciones.
En cualquier noche sin luna, encuentra un considerable campo de césped.
No necesita ser vasto, pero debes tener espacio para trabajar. Con la espada en
mano, corta un pentagrama en el suelo. Entonces apuñálalo directamente al
centro, y grita al tope de tus pulmones: “¡Desafío
al Universo!”.
Una por una, las estrellas se apagarán. El cielo se iluminará como si el
sol saliera, pero no será de color azul. Los cielos se tornarán de un carmesí
enfermizo, con arcos de rayos rojos surcando mientras nubes nocivas y negras
atraviesan el horizonte. El ‘sol’ será una bola fría y muerta de un grotesco
matiz café. La tierra se marchitará y morirá ante ti, convirtiéndose en un
terreno oscuro y desolado, y las casas se pudrirán, tornándose en ruinas
nauseabundas y embrujadas. El pentagrama se solidificará en cristal
puro, enterrando la hoja de la espada dentro.
Oirás el más agonizante y terrible grito, uno a la vez intensamente
animalesco, pero aún humano. Te subyugará, y caerás de rodillas, con tus oídos
sangrando por el terror.
Cuando el grito se desvanezca, y recuperes tu audición, ponte de pie.
Nubes bajas y laminadas se verán al norte. Se aproximarán rápidamente. Si
tienes el Libro de Invocaciones,
úsalo. Del pentagrama irrumpirá una columna de llamas que derretirán el cristal
y liberarán la espada. Tómala, y ponte la
capa y equípate el escudo,
si los tienes. De otro modo, espera que tu muerte sea rápida, pues la embate
que viene tiene tomada la sartén por el mango.
Cuando las nubes cubran el terreno, una legión de terribles bestias, ni
vivas ni muertas, se acercarán. Si tienes la Capa ,
ellos no te verán. Pasarán de largo, permitiéndote atacar primero.
Arremete contra las bestias. No importa qué hoja uses, ellos serán
hendidos de un sólo golpe. Pero si matas a uno, el resto te notará. Estarán
armados con toda clase de armas de todas las eras, desde garrotes, pasando por
hachas de batalla, arcabuces, fusiles de asalto e incluso armas que ningún
hombre ha imaginado todavía. Ellos atacarán sin dudarlo, y tendrás que
defenderte. Si llevaste contigo uno de los escudos, te protegerá de todos sus
ataques; si no, deberás esquivar, desviar y hacer lo que sea para mantenerte
vivo.
Cuando la última de las criaturas caiga al suelo, se disolverán con la
tierra. Las nubes se desvanecerán, y sentirás una presencia detrás tuyo. Date
la vuelta rápidamente. Allí, rodeado por un aura de la más profunda oscuridad
que ojos mortales hayan visto, estará Su avatar.
No es nada y lo es todo al mismo tiempo. Puede tomar la forma que Él desee, y
ni siquiera los Objetos que llevas podrán guarecerte contra Él si escoge
atacarte.
Sólo puedes preguntarle esto: ¿Por
qué haces esto?
En una voz compuesta de cada criatura sintiente que haya sido concebida
en el universo conocido, responderá. Describirá a cada Objeto y a cada Buscador
que haya intentado conseguirlo, fallando miserablemente. Te dirá dónde se
encuentran los Objetos restantes, y qué Buscadores los llevan, además de dónde pueden
ser encontrados. Su discurso tomará varios meses para ser escuchado, pero no
serás capaz de irte, en trance con Su voz será algo hermoso y repulsivo,
seductor y repugnante a la vez. Y, al final, Él se desvanecerá, dejándote solo
en la tierra devastada, con el conocimiento sobre los Objetos que ahora yace en
tu mente.
Sin duda, te derrumbarás por agotamiento puro. Despertarás en tu cama,
en el lugar que llamas hogar. Un leve susurro entrará en tu mente: “Reúnelos…” Empuñada firmemente
en tu mano habrá una daga dentada pequeña, con ininteligibles grabados en ella.
El metal del que está compuesta no es de este mundo, o incluso de este
universo, y ninguna cantidad de experimentos revelará sus propiedades.
La daga es el Objeto 337 de 538. Su hoja apartará a los malvados.
338. El Portador de Todo Lo Que Una Vez Fue,
Pero Ya No.
En cualquier ciudad, en cualquier país, busca a una persona aleatoria.
Pregúntale por visitar a quien se hace llamar El Portador de Todo Lo Que Una Vez Fue, Pero Ya No. La persona te
mirará congelada en su lugar. Cuando intentes hacer reaccionar a la persona, te
darás cuenta que tú también estás congelado. Entonces desaparecerás.
En tu lugar, sentirás cada cosa viviente que ya esté muerta. Sentirás
cada objeto inanimado que ha sido destruido. Y también sentirás la nada, pero
no te sentirás a ti mismo.
Finalmente, sentirás la presencia del anacronismo y la nostalgia,
desmoronándose a la desesperación con la inutilidad de tus intentos por
recuperar tu propio pasado. La desesperación se volverá palpable, y lo que
quede de tu mente dará forma a tu más grande temor. Sabes que es una forma
falsa, pero tu mente será incapaz de crear algo tan horrible como ninguna otra
cosa. No dejes que tu desesperación tome esta forma o nunca regresarás.
No digas nada. Esto es fácil de hacer, ya que no tendrás medios para
hablar; sin embargo, el al menos intentarlo provocará que tu existencia acabe
permanentemente. La desesperación te dirá que hacer. Haz lo opuesto.
Volverás a la escena anterior, la persona con quien estabas hablando se
verá confundida. Esta persona se ha convertido en el Objeto 338 de 538. No
toleres resistencia.
339. El Portador de la Elección.
Antes de embarcarte en esta búsqueda, hay dos cosas que debes saber. Se
sugiere fuertemente que tengas menos de treinta años al intentar esto, o el Portador
reaccionará muy violentamente. Segundo, asegúrate que nadie te sigue, o sabe
algo sobre lo que vas a hacer.
En cualquier ciudad, en cualquier país, visita una ubicación que sirva
de centro de reunión para bandas, traficantes de drogas y matones. Busca a
alguna chica que tenga el pelo rojo y negro a partes iguales, y pregúntale por El Portador de la Elección. Si
no hay ninguna chica así, no te preocupes; tendrás otra oportunidad luego. Si
ella está ahí, sólo responderá con una sonrisa presumida y caminará. Síguela.
Te llevará a un edificio cercano. Estará viejo y en mal estado, y
parecerá que hay más gente dentro. Parecerán ser adolescentes probando
diferentes drogas, y sugiero que no te esfuerces en mirar más allá de esta
ilusión. Ella te preguntará, casi de pasada, acerca de qué te trajo a este
lugar. Tus respuestas aquí jugarán un papel sobre lo que está por venir. Habla
informalmente, no querrás parecer tenso delante de ella.
Serás llevado a una mesa improvisada en la parte de atrás, y ella dejará
allí una píldora y una jeringa. La píldora será de un color profundamente
negro, y se sentirá fría al tacto. La jeringa será normal, excepto por el
líquido que contiene, el cual parece brillar con una luz brillante y clara.
Podrás escoger la que quieras, pero las experiencias serán totalmente
diferentes.
Si tomas la píldora, serás llenado de una alegría sobrenatural. Por las
siguientes horas, no conocerás nada más que la más grande paz y felicidad de tu
vida. Sin embargo, al igual que las drogas pueden entorpecer los sentidos,
ésta dejará su marca. Para el resto de tu vida, tu sentimiento de felicidad
será reducido.
Si tomas la jeringa, quedarás paralizado de la intensa agonía que
sentirás por las próximas horas. No muestres dolor frente al Portador, no se
sentirá complacida al insultar sus mercancías. Si puedes sobrevivir a esto, te
darás cuenta que tus nociceptores
han sido completamente quemados. Nunca más sentirás dolor físico como antes.
Cualquiera sea la que tomes, verás que es casi imposible concentrarse
una vez los efectos de las drogas pasen. Deberás darte cuenta cuando el Portador
te pregunte si quieres decirle algo. Pregúntale: ¿Pero qué significa? Su sonrisa desaparecerá, y te dirá lo
que esto significa en tu búsqueda:
Si escogiste la píldora, desde ahora en adelante cada Objeto será más
difícil de conseguir. El dolor será multiplicado por cada uno, con la única
diferencia de que ahora ya no podrá volverte loco. Si tomaste la jeringa, ahora
Ellos usarán otros métodos para probarte, de formas que van mucho más allá del
dolor físico.
En este punto, podrás preguntarle si realmente tenías elección. Ella
podría responder con un simple sí o no, y te dejará ir, relativamente intacto.
La única cosa que realmente te angustiará es darte cuenta que, sea cual sea la
decisión que hayas tomado, habrá sido mucho peor para ti.
Como sea, la droga que hayas tomado y sus efectos son el Objeto 339 de
538. En esta búsqueda nunca encontrarás la alternativa correcta.
340. El Portador del Tumulto.
En cualquier cuidad, en cualquier país, ve a cualquier institución de
salud mental o centro de reinserción social a donde puedas llegar. Cuando
alcances el escritorio principal, pregunta por visitar a quien se hace llamar El Portador del Tumulto. Una mirada
de remordimiento y melancolía puras sobrecogerán al trabajador, y te pedirá que
cierres tus ojos. Una vez lo hayas hecho, serás guiado por un laberinto de
pasillos. No sueltes la mano de la persona que te guía, o te perderás para
siempre en este lugar. Cuando llegues al final, se te pedirá que abras los
ojos.
Cuando lo hagas, la persona ya no estará allí. El salón donde fuiste
dejado estará tan oscuro que no podrás ver tus manos frente a tu rostro. Desde
este punto ya no hay retorno, y cualquier intento por regresar a través del
laberinto te condenará a perderte por siempre. Frente a ti habrá una puerta, y
una tenue luz parecerá provenir de ella. Si la luz es fría y fluorescente, no
entres, pues si lo haces, las criaturas dentro te atarán a una mesa, rasgarán
violentamente tu pecho y fisgonearán en él, para luego dejarte allí, sufriendo
extremo dolor. No importa cuanto tarde: un minuto, una hora, quizá un día,
deberás esperar a que la luz cambie a un tono más cálido antes de entrar. Una
vez ingreses, la puerta se cerrará de golpe y no tendrás escapatoria hasta que
tu búsqueda tenga éxito.
En esta sala hay un hombre de unos veinticinco años sentado en una cama
y llorando, apretando un perro de juguete con fuerza como si se tratara de su
hijo. Es ahora cuando debes preguntarle: ¿Qué vino antes que Ellos?
Si preguntas otra cosa, el perro de juguete trasvasará tu alma dentro de
sí, forzándote a quedar atrapado junto a los cadáveres de los que vinieron
antes que tú. Si hiciste bien, el hombre te mirará, y en sus ojos verás el
horrible nacimiento de todo lo malvado y todos los actos retorcidos y oscuros
que buscaron alzarse al poder. No apartes la mirada, o el perro te morderá la
yugular, obligándote a mirar esas hórridas imágenes mientras mueres lentamente.
Sobrevive a la locura que esos ojos traen, y el cuerpo del hombre rápidamente
se pudrirá, convirtiéndose en polvo, y dejando al perro de juguete sobre la
pila de éste.
El perro de juguete es el Objeto 340 de 538. Dependerá de ti si
deseas reunir esta tristeza con los suyos.
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