En cualquier ciudad, en cualquier país, ve a cualquier
institución mental o centro de reinserción social a donde puedas llegar.
Siéntate en algún lugar delante del escritorio principal, y espera. Prepárate
para esperar un largo rato. Si es necesario, podrás comer y beber algo, pero no
podrás dormir, y no podrás salir de tu sitio. Al cabo de una cantidad
indefinida de tiempo, un hombre con un pesado abrigo se sentará a tu lado. Él
lleva un portafolio cerrado, el cual dejará cuidadosamente entre su asiento;
esta será tu señal para actuar. Aclara tu garganta, y él te mirará.
Aprovecha esta oportunidad para mirar su color de pelo: si
es rojo, discúlpate e inténtalo otro día. Si es negro, entonces que tu dios te
ayude, pues su mirara absorberá de tu alma tu voluntad de vida, y sufrirás una
muerte extraña, ya que incluso respirar para ti ya no tendrá sentido. Si es
rubio, perderás el sentido de tu búsqueda, y el hombre te seguirá, pidiendo que
regreses tus Objetos, y como no te importará discutir, lo harás aturdido.
Si su pelo es gris, y rígido por la edad, míralo a los ojos
y pregunta por ver a El Portador del Aburrimiento. El rostro del hombre no
cambiará, y te mirará por un rato. Luego, con un aspecto perplejo, se pondrá de
pie y abrirá su abrigo, revelando que carece de cualquier forma física, sólo un
espeso y total miasma gris tomando el lugar de su cuerpo. Te encontrarás
inexorablemente atraído hacia el miasma; cierra tus ojos mientras te envuelves
en ella, o desperdicia una eternidad flotando en la neblina, solo e incapaz de
moverte.
Abre los ojos, y te darás cuenta que el sonido del viento,
las risas distantes y el agua han muerto. Estarás en un vacío en blanco. En
todo tu alrededor no verás nada, y te sentirás ingrávido. Mira alrededor hasta
que veas una mera sugerencia de lo que parezca ser una figura esbozada en la
distancia. Comienza lentamente a moverte hacia ella. Bajo ninguna circunstancia
la atravieses si no estás seguro de su singularidad. Sólo existe una forma
correcta, y desviarse del camino te paralizará, arrojándote hasta que te
pierdas en este océano vasto de vacuidad absoluta.
Una vez estés en la ruta correcta, debes estar vigilante.
Debes continuar sin cambios; mantén tu velocidad, tu dirección, tu
concentración. Si miras a otro lado o te desvías del camino, la figura
desaparecerá y estarás perdido para siempre. La figura, al principio, no
parecerá moverse, pero mantén el propósito. Continúa.
Finalmente, emergerá del vacío, sosteniendo
reverencialmente lo que parece ser un cubo Rubik con sus lados indistinguibles.
Su pelo negro sólo será visible entre su capucha. Su cabeza se levantará
mientras te acercas, y sus manos presionarán el Cubo. Deberás detenerte y
preguntar con claridad: ¿Qué conduce a los Buscadores?
En respuesta, él girará uno de los lados del Cubo,
lentamente, y de forma significativa. A medida que se ubica en su lugar,
sentirás una fuente de agonía surgir desde tu cuerpo, mientras tu forma
corpórea se tambalea entre las dimensiones; podrás sentirte renacer, crecer, o
rejuvenecer, comprimirte o descomprimirte, pero por sobre todo, mantén lo que
sentías justo antes de la experiencia: la sensación de normalidad.
Él girará el lado del cubo una vez más, y te sentirás
repentinamente… centrado. Agudo. Como si cada imperceptible problema en toda tu
vida haya sido resuelto. (Nota: Mientras te encuentres en este estado de
conciencia acrecentada, aprovecha esta oportunidad para recordar a los Objetos,
recordar tu propósito. Esto es crucial). El hombre girará el cubo de nuevo, y
sentirás toda tu fuerza de voluntad minada. Te sentirás completamente apático,
y estarás en peligro de renunciar a tu búsqueda. Si sucumbes y te rindes, serás
despojado de tus sentidos y serás dejado a la deriva en el vacío, sin visión,
sin voz y sin tu mente.
Si mantienes tu propósito, el hombre girará otra vez más el
Cubo y todo el mundo regresará a su estado original. Viendo que has superado su
prueba, el hombre, sonriendo, soltará el cubo. Atrápalo rápido, o caerás en
este interminable vacío; ve hacia abajo a toda velocidad y podrás hacerlo. Tan
pronto sientas su peso en tus manos, caerás de rodillas, forzado por la
inercia, dejándote sentado mientras el vacío se torna en el vestíbulo donde estabas
originalmente. Tendrás el Cubo, pero el hombre se habrá ido. Un miembro de la
custodia recuperará el portafolio del lugar donde estuvo sentado. Esta es tu
señal para salir.
El Cubo Rubik es el Objeto 371 de 538, un recordatorio
de que tu búsqueda debe ser implacable y decidida.
372. El Portador de la
Adaptación.
Sólo un hombre ha llegado a acercarse a este Portador y
vivir para contarlo; los relatos de su vida y sus tiempos varían, pero todos
parecen estar de acuerdo en que fue clavado a una cruz, al menos. Luego de eso,
es mera especulación lo que haya pasado; a lo largo de los siglos y a través de
muchos relatores, han habido detalles desordenados y torcidos, y entonces nadie
ha sabido con seguridad qué ha pasado; ni siquiera aquellos que han obtenido
posiciones de poder y autoridad conocen la historia completa. Algunos dicen que
volverá en el día del último destino del universo; otros dicen que se
desintegra en una tumba fuera de donde fue colocado originalmente. Su nombre y
apariencia parecen haberse esfumado entre muchas transliteraciones en el
tiempo; no se sabe si incluso el nombre más antiguo de este hombre es el
correcto.
Se dice que este Portador está en todos lados; que no hay
nada que puedas hacer sin Él. Algunos dicen que es “amor”; también que debes
“entregarte” al Portador, o que debes “aceptarlo en tu corazón”, entre otras
variaciones. Para este Portador, “todos han estado a la altura” de Su gloria, y
debemos ser redimidos por el arrepentimiento, o ser abandonados si lo
renegamos.
No se sabe si posee algún hogar terrenal; se sabe que
debemos evitar las cosas mundanas, percibido como subpar a Su grandeza. De
hecho, el Portador dice en muchos relatos que si eres ‘amigo’ del mundo,
entonces eres ‘enemigo’ del Portador. No tolera la irreverencia, llamándola
incluso la forma más exigua del pecado, y llama a otros seres de su calibre
como demonios, a menos que se les invoque en Su nombre. Puede incluso no
saber que es un Portador, o por el contrario, puede muy bien saber que es uno
de Ellos, y actúa en consecuencia.
Esta búsqueda requiere la muerte física del
cuerpo, así que a menos que estés preparado para morir, es posible que
desees esperar antes de obtener este Objeto, si lo pretendes en absoluto.
Previo al momento de tu muerte, verás frente a ti una luz
deslumbrante que viene a reclamarte como suya. La salida ideal es fusionarse
con esta Luz, pero si quieres el Objeto, en lugar de permitírselo, espera que
aparezca la siguiente y disminuida forma de la Luz, y hazle esta
pregunta: ¿Por qué tienen que adaptarse?
Usualmente, cuando se pierden ambas formas de la Luz, una
persona entra en una fase de tres días donde se reviven momentos significativos
en sus vidas, pero si hiciste la pregunta, esta fase será de cinco días, en
donde experimentarás ser cada uno de los 2538 Objetos por un corto período.
Esta comprensión de las cosas causa que muchas personas hayan deseado volverse
a la Luz; pero es preferible soportar los horrores de que los Objetos han
encarnado y causado.
Una vez haya terminado la fase, todo se volverá rojo y
oscuro y te sentirás comprimido, como si algo denso y sólido intentara
transmutar contigo. No te resistas. Habrá un montón de tiempo para luchas
y escapes posteriores; ahora debes soportar el fin de la muerte y el regreso a
la vida.
Cuando resucites, a través de una serie de sincronías
misteriosas, estarás frente a un Objeto muy familiar, uno que habrás visto,
leído u oído en uno de los tantos relatos.
La corona de espinas es el Objeto 372 de
538. Prepárate para lo que aún está por venir.
373. El Portador de los
Bienaventurados.
En cualquier ciudad, en cualquier país, ve a cualquier
iglesia cristiana a donde puedas llegar. Busca al primer predicador o sacerdote
que encuentres y dile: “Malditos sean todos los que no son”.
Si responde: “Bienaventurados aquellos que son”, entonces lo hiciste
bien. Pero si te da una mirada extraña, escogiste la iglesia equivocada o has
fallado. No hay manera de saber si has fallado, o sólo se te ha denegado la
audiencia con el Portador. Si has fallado, es lo mejor. Este Portador es más
poderoso de lo usual, y no debe ser manipulado.
El predicador te guiará a una puerta previamente inerte.
Del otro lado yace un pasillo mucho más largo que toda la iglesia, con sus
muros alineados por cruces vistosas. No las toques, pues ellas mantienen la
puerta abierta.
A través de la puerta al final de este pasillo se encuentra
una pequeña cámara hecha de piedra, y cuando entres en ella te sentirás muy
lejos de donde comenzaste. El sacerdote te seguirá, y apuntará hacia una
piscina de bautismo en el centro de la habitación. Entra en la piscina, y
prepárate para aguantar la respiración.
El sacerdote comenzará a orar, y te empujará hacia abajo.
Cierra los ojos y mantén la respiración por aproximadamente 15 segundos. No te
muevas, y no pienses en nada. Estás entrando en una eternidad, y pensar en
tus juicios simplemente te colocará en ellos para siempre.
Cuando abras los ojos, estarás en un vasto océano de agua
clara. Tú eres la única cosa a la vista eternamente, con el agua sólo
perturbada por las ondas de tu presencia. El cielo se refleja
perfectamente en el suelo. La belleza de su perfección te asombrará, y no te
preocupes, que va a durar.
Tendrás que esperar por ahora hasta que sea medianoche. Haz
lo que quieras, aunque personalmente recomendaría que llevaras algún
dispositivo de flotación, pues es una larga espera. Ningún daño vendrá a ti
mientras esperas, evitas calambres musculares o te aburres. Quizás quieras
probar qué tan profundo puedes nadar, pero evita ahogarte, y si algo aparece en
la periferia de tu visión, no intentes mirarlo. El shock y el horror te
matarían, aunque no pudieran.
Cuando la luna alcance su punto álgido en el cielo, mírala
directamente y no parpadees. Pregúntale: ¿Quién estará conmigo cuando
todos estén juntos?
Espera ser elevado del agua. La sensación será como si la
misma Tierra cayera debajo. Mantén los ojos en la luna, o caerás repentinamente
al agua, dentro de las fauces de la antigua bestia Leviatán. Lentamente
digerirá tu cuerpo y encerrará tu alma en su estómago hasta la última llegada.
Este es un destino que muchos ya han sufrido. Si tuvieras la oportunidad de
verlo antes y sobrevivir al terror puro que su rostro imparte, felicidades,
eres uno de sólo 7 en el último millón de años.
Su ascenso reducirá la velocidad cuando un objeto brillante
esté a la vista. Al tope de tu ascenso habrá una pequeña luz, centrada en la
vista de tal manera que, a distancia, no podía distinguirse de resplandor
lunar. Se acercará lentamente, y cada vez que la distancia entre tú y la luz se
reduzca, tu mente se llena de visiones del momento en que todo esto tendrá
sentido. Te enfermará ello, por llegar a ese instante de comprensión, pero todo
en vano. Cuando la luz te toque, serás arrojado de nuevo al agua de cabeza,
tan profundo que la presión podría aplastar su cuerpo, si fuera real. El agua
se filtrará en tus pulmones, y te ahogarás.
Despertarás en la tumba de una persona sin nombre. En esa
tumba hallarás un cuerpo vestido de blanco. Estos trajes atraerá la atención de
todos los hombres malditos, y buscarán su orientación en la curación de sus
enfermedades cuando lo lleves puesto. Si no optas por llevar estos trajes, sin
embargo, te dejarán por un Buscador más digno.
La túnica es el Objeto 373 de 538. Deben ser tus últimas
prendas.
374. El Portador de Nod.
La explicación más plausible sobre el origen
de “Nod” es que su nombre provendría de la palabra hebrea nodedim que
significa «fugitivos». Es precisamente la palabra Nad, «fugitivo»,
con la que se designa a Caín en el texto bíblico original.
(Génesis 4:14)
En el contexto místico judío se
supone que en estas tierras se encontraría Lilith y los hijos que
ella habría concebido con Adán.
Puede leerse en la Biblia:
«Expulsó, pues, a Adán y puso
querubines al oriente del jardín de Edén»
Génesis 3:24
Es decir las tierras donde fue
expulsado Adán seria las mismas a donde posteriormente se
dirigiría Caín.
Visita cualquier hospital psiquiátrico a donde puedas llegar, pero no
entres en él. En su lugar, busca un terreno abierto de hierba y suelo, siéntate
y mira la puesta de sol. Una vez el sol se pose en el horizonte y el cielo se
torne de una luminiscencia carmesí como un mar de sangre, cierra tus ojos
fuertemente y di estas palabras:
“¿Por qué te has ensañado?”
Una vez lo hagas, sentirás el viento recogerse a tu alrededor. Romperán
rayos, retumbarán truenos, y la Tierra se estremecerá. No podrás, en lo que
dure este tumulto, abrir los párpados; los ojos humanos no fueron pensados para
soportar contemplar la creación del universo. Una vez que el viento se calme y
se desplome la cacofonía, comenzarás a ver las cosas, incluso con tus ojos
cerrados. Pronto te encontrarás sentado frente a una gran puerta de marfil; la
entrada a un bello y vasto jardín. Habrá un hombre enfundando una espada de
fuego, haciendo guardia frente a la puerta. No importa qué tan fuerte te llame
el jardín, o qué tan tentado estés de entrar, no debes hacerlo. Ese no es tu
lugar de destino.
Deberás con valor y coraje alejarte de la puerta. No necesitas ir muy
lejos, con una corta distancia basta. Simplemente aléjate hasta que ya no
puedas oír el canto de los pájaros y oler el aroma de las flores. En este punto
puedes detenerte.
Ahora puedes abrir los ojos.
Contra toda razón tu visión se verá envuelta en oscuridad. En esta
negrura oirás la voz de un hombre. Hablará de regalos y dignidad, honor y
transgresión. Hablará de la desesperación y la desolación. Escúchalo por un
tiempo. Una vez que creas que has oído lo suficiente, interrúmpelo con una
pregunta:
¿Eres tú el guardián de tu hermano?
Ante esto, su voz abruptamente callará. Oirás pasos acercarse a ti,
haciendo eco como si caminara sobre un piso de madera. Una figura vendrá a la
vista; parece materializarse de la nada que te rodea. Un hombre solitario
en un mar de absoluta oscuridad. Se verá como un hombre normal; ni horrendo y
monstruoso. De mediana edad, cansado, pero normal. Lo único verdaderamente
inquietante en él son sus ojos. En ellos verás agonía e inconmensurable
soledad. Lo verás y serás forzado a sentir una porción de ello en tu propio
corazón. En un susurro, él te contará una historia sobre el amor, los celos, la
traición y el castigo. Te contará su historia y te explicará exactamente dónde
estás tú. Escucha con atención.
Estás en la Tierra de Nod; al este del Edén. Estás en la ausencia de
Dios, hablando con la única persona que ha ido sin amor. Sin embargo, una
persona sólo puede sobrevivir en semejante tormento por mucho tiempo, y la hora
de este hombre se acerca. Si él muere antes que los Objetos sean reunidos… la
ausencia de Dios lo abarcará todo, y todo se perderá en el olvido.
La tierra de Nod es el Objeto 374 de 538, y su Portador ruega que
lo aceptes de él.
375. El Portador de los Dioses.
En cualquier país donde se haya adorado a más de un dios,
ve a cualquier asilo a donde puedas llegar. Cuando alcances el escritorio
principal, pregunta si puedes ver a The El Portador de los Dioses. El recepcionista debería
mirarte con asombro en sus ojos. Si ella se burla, al menos tú serás el único
que sabrá de tu propia muerte.
Te darán una gran llave, y te apuntarán hacia una ventana
cercana. Agradece, y ve allí. Lánzate. Deberías haber entrado a una zona muy
regada de césped exuberante, lleno de flores que ningún otro mortal ha visto
nunca. No prestes mucha atención a estos detalles, y mira las nubes que surcan
el cielo. Debe haber una cuerda larga que cuelga de una nube. Sin dudarlo,
agarra la cuerda y empieza a subir. Si no llegas a la cuerda a tiempo, pasarás
de la tierra firme a los más oscuros abismos del Infierno.
Comienza a trepar. Nunca te agotarás mientras subes, y el
único sonido que oirás serán pájaros cantando. Si el sonido se detiene de forma
abrupta, deja de trepar y grita: “Mi trabajo está hecho, pero mi camino es interminable. Esta es la vía,
y no me detendré porque así lo quieras”. El sonido debería
continuar, por lo que podrás seguir subiendo. Si no, entonces suéltate de la
cuerda: una caída infinita hacia tu muerte será más soportable que la bestia
que te espera.
Una vez termines tu peligrosa subida, verás un trono
inmenso, en la que se encuentra un hombre arrugado y viejo, muy musculoso para
su edad, y de por lo menos tres pisos de altura. Alrededor de su trono habrán
miles de niños pequeños, cada uno vistiendo una toga de un color blanco puro,
similar a lo que viste el hombre anciano. Ignora al resto y sólo busca a la
niña que lleva la toga púrpura. Una vez la encuentres, entabla una conversación
ligera. Su apariencia es la de una niña, así que trátala como tal, jugando con
ella y hablándole como si fueras otro niño más. El hombre viejo estará
cada vez más y más enojado con el paso del tiempo. En un momento se pondrá de
pie, enviando ondas de choque a través del suelo.
Él gritará: “¿Cómo puede aquella ser más importante que yo?” Deberás
responder, con tanta fuerza como puedas frente a este gigante: “¿Y dónde están tus
colores?”
El hombre te mirará fríamente con esta declaración, y
alzará las manos. Todo se volverá negro, y es mejor que cierres los ojos en
este punto, pues has sido desterrado al Vacío, y aquí hay cosas que nada puede
ver, ni siquiera la propia nulidad. Antes que el Vacío se de cuenta que estás
aquí, grita al Abismo: ¿Ante quién se arrodillan?
Una voz susurrará, respondiéndote: “Ante aquél quien los
busca”. La voz continuará, contando una historia sobre cómo
cayeron, cómo se arrodillaron ante el respeto, y la forma en que se rebelaron,
en cada detalle, desde los granos de arena que movieron hasta los huesos que
quebraron.
Cuando la voz se detenga, espera diez segundos, entonces
abre los ojos. Estarás dentro del asilo, mirando por la ventana. Habrá una toga
morada afuera, pero no vayas por ella pasando por la ventana, hacerlo sólo te
regresará al Vacío, removiendo tus párpados en primer lugar, para que no
haya nada que te impida ver el horror que es tu nuevo hogar.
Sal del asilo y coge la Toga de los Dioses, el Objeto 375
de 538. Cuando lo necesites, la Toga te proveerá de poderes divinos, pero sólo
lo hará una vez. El tiempo lo es todo, pero recuerda que los dioses tienen
mal genio.
376. El Portador de la
Seguridad.
En las vastas y altas montañas desérticas de Arequipa,
Perú, es donde yo, el humilde Portador de la Seguridad, resido.
Yo no estoy en un asilo, o de hecho en cualquier lugar
urbano; el Objeto que custodio debe ser utilizado ya sea en su persona, o
mantenerlo en tu propia vivienda personal.
De hecho, será muy difícil encontrarme, porque no tienes
que ir ante cualquier cuatro paredes cerradas, preguntar por mí, y esperar que
haya un extravagante rompecabezas que te lleve ante alguna demoníaca criatura.
Sólo soy un hombre ordinario, como tú, que lleva una vida ordinaria.
Sin embargo, existe una forma de acercarte a mí y comenzar
la prueba. Vuelve atrás si no deseas tener una experiencia con un Portador real
y vivo.
Como he dicho al principio, vivo en una ciudad de tamaño
medio en Arequipa. Podrías pasar el resto de tu vida buscándome allí, pero el
destino es tuyo, Buscador. Ya sea durante tus primeros pocos intentos o después
de mucho tiempo, luego de haber perdido la esperanza de encontrarme, si ves a
una persona con auriculares, detenida en una intersección, ve hacia ella y
pídele hablar con El
Portador de la Seguridad.
Mi respuesta, si realmente me encontraste, será alzar mi
ceja y decir: “¿Realmente
lo estás buscando?”
Si te llevo a otro lugar que no sea mi morada, te he
considerado indigno del Objeto que poseo, y es mejor que busques una
manera de escapar, porque no querrás ver el lado malo de mí que va a salir.
Vamos a dejarlo así.
“¿Spaghetti?”
Es muy picante, porque he usado todo el ají verde para la
salsa. Deberías al menos probar un bocado. Podré estar en la zona gris
entre el mundo civilizado y zonas inhóspitas, pero aún conservo buenos modales.
“Así que, ¿por
qué lo buscas?”
Debes responder con la verdad. Yo ya conozco tus
intenciones, y si me dices otra cosa que no sea la verdad, Voy a sentir que
estás mintiendo y te daré el castigo apropiado. Ahórrate la molestia.
“Debes saber
que esos Objetos nunca deben estar juntos, ¿no? Esto no es poca cosa. Deben
estar separados para siempre”.
Si no puedes entender eso, entonces sólo puedo esperar que
estés acostumbrado a ser golpeado por aquello que es más grande que tú. Tengo
muchos escrúpulos, pero van a salir por la ventana si te refieres a unirlos, y
no mostraré ninguna compasión.
Finalmente, deberás soportar mi prueba. Lo que sea depende
totalmente de mí - Soy el Portador, después de todo. No será fácil, y
querrás rendirte. Soy uno de los pocos Portadores – quizá el único – que te
dejará ir si no deseas soportar la prueba completa. Lo que te pase después, no
será mi responsabilidad, por razones obvias. En la remota y casi imposible
posibilidad de que logres superarla, dejaré mi colgante en tu cuello, te daré
una vara grande con runas talladas en ella, y te dejaré ir.
El colgante y la vara juntos conforman el Objeto 376 de
538, los Talismanes de la Protección. Incluso aunque no quieras ir tras
los Otros, el hecho es que ahora nunca más estarás seguro sin Ellos.
377. El Portador del
Crepúsculo.
Ve a algún restaurante y cuando alguien se dirija a tu
asiento, diles que deseas ver a El Portador del Crepúsculo. Te mirarán como si pensaran que
estás loco, pero te atenderán. Pide algo para comer, necesitarás energías.
Cuando termines con tu comida, ve al baño. Entre la puerta
de hombres y mujeres habrá una para personas en silla de ruedas. Golpea tres
veces y espera una respuesta. Si alguien habla o golpea de vuelta, vete del
restaurante y conduce muy lejos, pero nunca te pongas a la vista de otras
personas hasta que por lo menos haya pasado un mes. Si no hay
respuesta, abre la puerta. Si está bloqueada, pídele a un miembro de
personal que la abra; o bien hiciste mal y alguien dentro necesita
atención médica, o lo hiciste bien y lo has condenado con tu codicia.
Una vez dentro del baño, prepárate. El Portador no esperará
más de lo necesario, y pronto el lugar se tornará negro. Mientras tus ojos se
ajustan a la oscuridad, te encontrarás en una estrecha senda. Sólo puedes ir en
una dirección: hacia adelante, ir hacia atrás hará colapsar la senda al olvido.
Mientras caminas, la senda se irá haciendo blanca, pero los muros a tu espalda
permanecerán oscuros y abisales. Cuando alcances el final, todo colapsará y el
mundo a tu alrededor se volverá gris. Una voz preguntará por tu nombre. Permanece
en silencio. Preguntará otra vez por tu fecha de nacimiento. No respondas, o la
criatura que enfrentas terminará con tu vida.
Lo único que puedes hacer es preguntar a la voz sin
cuerpo: ¿Dónde Ellos se volverán uno? La voz te
contará sobre un lugar cálido y seguro que será consumido por innumerables
horrores, describiendo cada uno de ellos con una carcajada de alegría. Hablará
de niños sangrado de heridas abiertas fatales para un hombre adulto, de los
fetos arrancados de mujeres desesperadas, y de padres enloquecidos que se matan
unos a otros en ataques ciegos de rabia. Si mantienes tu compostura, la voz
nunca se detendrá de hablar hasta que haya descrito todo lo que será. Si te
sientes mal, ella se detendrá, y serás capaz de ver a tu interlocutora: una vieja
arrugada más antigua que civilizaciones enteras. Ella llegará a ti y te
levantará, además te dará sus tijeras.
Cuando tomes su mano, te desmayarás. Al recuperar tus
sentidos estarás en el mismo lugar del que ella te habló. Es un lugar de
infinita felicidad y alegría, y sólo tú puedes imaginar los horrores que tendrá
que soportar.
Las tijeras son el Objeto 377 de 538. Cuchillas
desafiladas hechas sólo para poner fin a la vida, el juez imparcial ve los dos
lados.
378. El Portador de la Sed.
En cualquier ciudad, en cualquier país, ve hacia cualquier
banco de sangre a donde puedas ir. Si eres un donante regular, quizá no tengas
que esperar tanto, pero en cualquier caso, dona la cantidad que solicita el
centro, y en lugar de recibir tu pago luego de terminar, pregunta por hablar
con El Portador
de la Sed. El trabajador insistirá en pagarte con efectivo; pero
debes ser más insistente en hablar con el Portador. Si estás en el lugar
correcto y eres apropiadamente agresivo, el trabajador te llevará ante una máquina
expendedora y te comprará una botella de agua. No tendrá etiqueta, pero no
debes preocuparte por eso.
No importa dónde estés geográficamente, la puerta por la
que el trabajador te guiará te llevará a un desierto árido, con ni siquiera un
cactus que eche a perder su inmensidad. Deberás cruzar este desierto sin beber
una gota de agua de la botella. No importa qué tan tentado estés, no la
destapes. No es para que la bebas.
Luego de kilómetros y kilómetros de interminable desierto
(el Objeto 32: La Velocidad podría ayudar) llegarás a un oasis lleno de
verdor. Si no te pierdes dentro de este extracto paradisíaco, te darás cuenta
de una mujer sentada en una silla formada con palmeras, rodeada y consentida
por otras mujeres. Ofrécele la botella de agua. Si no quitaste la tapa ni
derramaste o bebiste una gota de su interior, podrás continuar. Cuando termine
de beberla, pregúntale: ¿Su sed será saciada?
Ella responderá con suavidad: “Su sed nunca podrá ser
saciada. Sólo cuando hayan sido reunidos se conocerán a sí mismos, pues no
fueron hechos para que vivieran separados como están”.
Un viento frío soplará. El desierto se desvanecerá, y
estarás de regreso en el centro de donaciones, con la botella vacía en tu mano.
La botella es el Objeto 378 de 538. No se conoce la
sustancia que realmente yacía en su interior, pues repele todo líquido
conocido.
379. El Portador de las Cinco
Fases.
En cualquier cuidad, en cualquier país, ve a cualquier
institución mental o centro de reinserción social al que puedas ir por ti
mismo. Cuando llegues al escritorio principal, pregunta al trabajador si hay
alguien llamado El
Portador de las Cinco Fases presente. Si se da vuelta y te mira
con atención por varios minutos, sabrás que estás en el lugar correcto. Si no,
vete de allí. Nunca te quedes en un lugar por más de 24 horas durante un
tiempo, pues la tortura que te aguarda será más dolorosa, horrible y
perturbadora de lo que nunca hayas imaginado.
Mira a sus ojos, cuyos colores deberían cambiar. En sus
ojos verás horrores interminables, tus amigos siendo asesinados, la gente que
amas siendo cruelmente desgarrado ante tus ojos. No bajes la
mirada, hacerlo es perderse en el mundo de los demonios que ves ante ti, y
entregar a tus amigos y seres queridos a dolor y sufrimiento más terribles que
tus visiones.
Luego de un rato, el trabajador deberá asentir levemente,
luego voltearse otra vez y llegar a un cajón. Sacará un libro, una jarra y una
llave, y te dará todo sin decir nada. No digas nada y adéntrate en el
edificio. No necesitas preguntar direcciones; sabrás automáticamente cuando
hayas llegado, y no te detengas hasta que llegues.
Cuando alcances la puerta, notarás su intrincado y bello
diseño, inscrita con caracteres de oro que parecen chinos, pero no del todo.
Inserta la llave y gírala en sentido antihorario. Escucharás un click, y podrás
girar el pomo. Si no se puede abrir, rápidamente quita la llave y espera que
hayas sido lo suficientemente rápido. El pomo podría corromper la llave y a
quien la toque.
Si la puerta se abre, camina, llevando la llave contigo. El
salón estará diseñado igual que la puerta. Siéntate en la cama, dejando la
jarra frente a ti. Con la llave, quita el seguro del libro. Ahora sería un buen
momento para confortarse. Las instrucciones del libro son extremadamente
importantes; son diferentes para cada Buscador, pero la idea en general es
esta:
Quita de tu bolsillo el Objeto 181: Los Cinco Anillos. En el interior de
cada uno hay una letra escrita en un lenguaje como ninguno que hayas visto.
Cuando abras la jarra, oirás un susurro en tus oídos, hablando de eventos
horrorosos y nauseabundos. No les prestes atención, pues hacerlo te volverá
parte de ellos, alimentándote con la depravación de aquellos que intentaron
llegar al final. Deja cada anillo dentro, uno a uno, en el orden que el libro
te indica. Memoriza el orden, pues una vez abras la jarra no podrás quitar la
mirada de ella sin importar lo que veas. No toques el líquido que hay dentro,
pues su humedad consumirá tu cuerpo y dejará tu alma suspendida por el resto de
los tiempos. Tampoco dejes los anillos en el orden incorrecto, esto hará
explotar la jarra. En ese caso, esperemos que la explosión te mate primero.
Cada vez que un anillo toque el líquido, lentamente se irán
transformando. Cada uno es de un color distinto, y parece que estuvieran hechos
de otro material:
Un anillo que parece de metal, más pulcro y brillante que
cualquier anillo pulido de oro o plata;
Un anillo que parece de barro, coloreado de un amarillo
dorado y profundo;
Un anillo negro, que parece moverse y fluir como si fuera
líquido;
Un anillo de un color verde frondoso, que parece tallado de
madera, y;
Un anillo que parece quemar, de un tono brillante de rojo
carmesí.
Una vez los cinco anillos hayan cambiado, la voz debería ir
muriendo hasta desaparecer. Entonces y sólo entonces podrás quitarlos de la
jarra. Déjalos en tu mano izquierda, uno a uno, en el mismo orden en que los
dejaste caer al líquido, comenzando con el pulgar. Aprieta el puño, cierra tus
ojos y susurra: ¿Cómo podrán ser controlados? Y entonces,
en el orden de tus anillos, tendrás cinco visiones en tu mente: Un gran dragón
cuyas escamas brillan con el color del zafiro, un tigre blanco de proporciones
masivas, una inmensa tortuga, cuyo caparazón es negro como la noche, Un Qilin que brilla como el oro, y un pájaro
vibrante, cuyas magníficas pluma parecen ondear con el calor.
Estos animales comenzarán a hablar al mismo tiempo, de
tiempos oscuros y más oscuros, de eventos que aún no ocurren o ya han ocurrido,
todos ellos más allá de lo terrible. Hablarán luego de personas que usan los
Objetos para hacer el mal. Algunas personas se han vuelto locas antes esto,
pero si tu voluntad es fuerte y tu corazón es firme, estarás seguro. Una vez
terminen de hablar, la visión se desvanecerá y estarás fuera de la institución,
con los anillos en tu mano izquierda.
Estos anillos ahora te permitirán controlar el Wu Xing, es
decir, los antiguos elementos de la Tierra, la Madera, el Fuego, el Metal y el
Aire: sin embargo, con cada uso, los poderes serán más difíciles de controlar,
al punto que éstos podrán consumirte completamente. Estás advertido.
El poder de los anillos es el Objeto 379 de 538. Aprende a
controlarlos, y podrás controlarte a ti mismo.
380. El Portador del
Conocimiento sobre el Bien y el Mal.
En cualquier bar de mala muerte de cualquier ciudad o país,
siéntate en la barra y pide al camarero la bebida más fuerte que haya hecho. El
barman te mirará con aprensión y preguntará, “¿Debo anotarlo en alguna cuenta?”
Tan pronto como termine de mezclar la bebida, declina cortésmente con “No, sólo voy a tomar una
esta noche”. A continuación, te dejará una bebida verde oscuro con
espuma ante la barra. Te congelará y quemará tu garganta, al mismo tiempo, por
lo que debes beberla rápidamente.
Cuando termines, paga sólo con efectivo, e insiste por una
segunda ronda. El barman se rehusará a servirte, pero luego de unos pocos
intentos, ofrécele pagar por adelantado. A regañadientes te ofrecerá una
segunda copa. Bébela igual de rápido que la primera y golpea el vaso con la
barra. Caerás inconsciente.
Despertarás dentro de un baño. Tan rápido como puedas,
vacía tu estómago de cualquier forma a tu alcance. Es importante que lo hagas
en algún tipo de recipiente o lavabo. El vómito será sanguinolento y estará
lleno de todo lo que hayas hecho mal. Tus malos actos se manifestarán como
herrumbre, ganchos, púas y trozos de metal. Si en algún momento haces una
pausa para dejar que desaparezcan los dolores, serás consumido por tu propia
maldad y te harán vivir en un pozo negro, en los rincones más oscuros de tu
propia mente.
Una vez estás listo, sal del baño. La barra estará llena de
gente del turno de noche. Serán los rostros más enloquecedores y desfigurados
con los que te hayas encontrado. No muestres más emoción que relajo, y ve hacia
el centro del lugar. Mientras te diriges allí, oirás una discusión sobre todos
los Buscadores que han fracasado en esta prueba, y cómo están siendo
atormentados ahora. Estas descripciones amenazarán con hacerte caer, pero
persevera, y no cambies tu expresión. Cuando llegues al centro, encontrarás dos
hombres. Parecen ser totalmente normales entre la locura a tu alrededor, pero
no dejes que esto enflaquezca tu concentración.
El hombre a la izquierda vestirá un sombrero que, incluso
entre las horrendas criaturas, te parecerá extraño. Pregúntale: ¿Cuáles
fueron Sus crímenes?
Te indicará que te sientes. Cuando lo hagas, te contará con
una voz melódica cada atrocidad que Ellos cometieron, y todos los horrores
atados a los Objetos. Parecerá hablar con monotonía por siglos sobre guerras y
odio que la humanidad ha olvidado. Cuando termine, dirígete hacia su compañero
y pregúntale: ¿Cuáles fueron Sus amores?
Te contará de Sus pasiones, sobre cada amor y momento
apreciado. Te contará de arte más allá de la comprensión, de honor intachable,
de una belleza sin igual. Y cuando se detenga, mira al frente entre ambos, y
pregunta: ¿Qué causó Su caída? Serás resquebrajado por el
dolor de toda la furia de la creación, y caerás inconsciente.
Cuando despiertes, te encontrarás en el bar, agarrando el
sombrero extraño que el hombre de la izquierda llevaba puesto. Sabrás lo que
los llevó a la caída y por qué. Paga tu cuenta, agradece al barman y vete.
Llevar este sombrero te permitirá instantáneamente ver
ambos lados de cada problema o dilema. Se advierte que podrías ver cosas que
quizá no te gusten.
El sombrero es el Objeto 380 de 538. Llévalo a riesgo
de tu capacidad de elegir.
No hay comentarios:
Publicar un comentario