En cualquier ciudad, en cualquier país, ve a cualquier
centro de información turística a donde puedas llegar. Cuando llegues al
escritorio principal, pregunta en recepción dónde puedes encontrar a aquél que
se hace llamar El Portador de la Navegación. El trabajador debería buscar algo
bajo el escritorio y darte un libro grueso, encuadernado en cuero. No abras el
libro aún, o verás que sus páginas están en blanco, destruyendo cualquier
posibilidad de ver al Portador. En vez de eso, tómalo y sin decir nada, vete
del centro por la puerta de entrada.
Notarás dos cosas inmediatamente una vez pases por la
puerta. Primero, será exactamente medianoche, sin importa la hora la que
saliste. Segundo, tus alrededores serán lo opuesto exacto de donde estaban
originalmente. Si el centro estaba situado en el corazón de una metrópoli, te
encontrarás en un área rural entre colinas ondulantes y quebradas profundas. De
lo contrario, si el lugar estaba en una zona escasamente poblada, te
encontrarás en una gran ciudad con rascacielos extendiéndose en todas
direcciones.
Una vez des un paso fuera, abre el libro que te dieron en
recepción. Verás que, para llegar donde este Portador, debes seguir una ruta
específica a través de calles y sectores de este nuevo mundo, y el contenido
del libro te guiará por ese camino. Al principio, el ibro trazará la ruta en
direcciones simples, por ejemplo, (Ve por la calle X, gira a la izquierda en
Y), pero mientras procedes, las instrucciones se volverán más crípticas, hasta
que eventualmente deberás resolver acertijos complejos para saber a dónde ir
después. En cada elección que hagas, asegúrate de no tener ni una sombra de
duda sobre la dirección que seguirás. Un sólo error causará que la ubicación
del Portador cambie, y el libro no actualizará su contenido. De cualquier modo,
se recomienda que no estés allí después de la salida del sol; como en el mundo
real, los habitantes de este mundo están listo para comenzar sus días. Para
decirlo suavemente, no ven con buenos ojos a los extranjeros.
Si logras recorrer la ruta completa antes del alba,
llegarás a una mansión desmadejada, más opulenta que cualquier casa que hayas
visto antes. Toca la puerta, y en unos instantes el mayordomo te hará pasar. Te
guiará dentro de la mansión, dirigiéndote a través de sus corredores y pasillos
torcidos. Debes seguirlo hasta un punto, pero no todo el camino, pues él sólo desea
llevarte hasta tu perdición. Si te separas de él demasiado pronto, estarás
irremediablemente perdido dentro de este surreal laberinto. El Portador y su
mayordomo no son los únicos que viven aquí, pero no serán para nada
inofensivos.
Verás que, mientras el mayordomo te guía, verás pistas en
tus alrededores que te indicarán a dónde necesitas ir. Por un rato coincidirán
con la ruta del mayordomo, pero luego te llevarán a otros lugares. Una vez te
separes del camino, sigue los trazos de tus alrededores hasta que llegues a una
puerta de acero. No necesitas golpear acá, tan sólo entra.
La puerta te llevará hacia un enorme salón lleno de
monitores de vídeo. Cada monitor muestra un mapa preciso de ciertos lugares del
universo. Ve al centro, donde una figura vestida con un uniforme de capitán
estará encorvado sobre una mesa. Sólo responderá a una pregunta, la cual
dependerá de la razón por la que reúnes los Objetos (Reunirlos, Separarlos,
Destruirlos, Poder). Por ejemplo, si buscas reunirlos, debes preguntar: ¿Cuál
es la ruta a la Reunión ?
y similarmente para lo demás.
El capitán no se moverá, pero relatará con increíbles
detalles exactamente lo que debes hacer para logar lo que buscas. Si tienes
algún deseo absoluto de cumplir con este fin, de aquí en adelante debes seguir
exactamente lo que el capitán ha dicho. Por supuesto, este camino sólo toma en
cuenta el presente, por lo que si este camino cambia (y con lo largo que es, lo
hará), debes estar preparado para adaptarte en cualquier momento.
Una vez el capitán termine de explicar el camino que debes
seguir, los monitores de vídeo se volverán más y más brillantes hasta que la
luz se vuelva cegadora. Tan pronto como alcances este punto, justo antes que tu
retina se dañe más allá, la luz regresará a la normalidad, y te encontrarás de
regreso en el centro de información a donde fuiste, delante del estante de los
mapas. Sólo queda uno: tómalo y vete. Cuando tengas la oportunidad de echarle
un vistazo, verás que el mapa es de tu ciudad natal, con un lugar específico claramente
marcado. Aquí es donde tu camino comenzará.
El Mapa es el Objeto 391 de 538. Como cualquier otro mapa,
sólo proveerá orientación; te corresponde a ti seguir el camino hasta las
últimas consecuencias.
392. El Portador
de la Bruma.
En cualquier ciudad, en cualquier país, ve a la pileta o
lago más cercano durante una noche nublada. Apunto tu dedo tres veces al cielo
y exige que las nubes desciendan. Si han respondido a tu llamado, y una niebla
se comienza a formar en el agua, permanece quieto. Si no, entonces lánzate al
agua y quédate allí hasta que ya no puedas respirar. Si no has muerto cuando
salgas del agua, podrás intentarlo luego de la siguiente luna llena.
Camina adelante, no temas al agua, pues no tocará tus pies.
Mientras te adentras más en la niebla, horribles gritos alcanzarán tus oídos.
Rugidos de animales nunca vistos por hombres rasgarán el aire, pero no temas,
mientras estés en la niebla nada te tocará. Si el espesor de la bruma baja,
rápidamente camina en otra dirección: estar expuesto ahora implicaría una
muerte segura.
Luego de lo que parecerán horas, rayos de luz perforarán
este nebuloso mundo. Sigue caminando hasta que emerjas en un vasto desierto
árido. Habrá un hombre moreno con un turbante sentado al lado de un cactus
grande. No te acerques a él, debes estar allí, quieto, bajo el sol implacable,
sin agua hasta que aparezca una planta rodadora. Esa es tu señal para
acercarte.
Hay sólo una pregunta que hacer aquí, ¿Qué sucede cuando ya
no pueden ver nada más?
El hombre gruñirá, y sacará un odre del interior de su
turbante. Si él bebe un poco del odre, entonces prepárate para morir lentamente
de deshidratación. Pero si te lo entrega, derrama un poco del líquido que
contiene y la bruma regresará. Camina dentro de ella y no te detengas hasta que
reaparezcas en el cuerpo de agua al que fuiste.
El líquido del odre nunca se acabará, y por medio de la
bruma podrás ir a cualquier cuerpo de agua en las cercanías.
El odre es el Objeto 392 de 538. Cuando no puedes ver, el
único camino que queda es ir adelante.
393. El Portador
de La Bestia.
En cualquier ciudad, en cualquier país, ve a la oficina de
relaciona públicas que se encuentre en el ayuntamiento, municipalidad o centro
gubernamental de tu zona. Cuando llegues al escritorio principal, pregunta:
“¿Puedo hablar con aquél que nada en un mar de rechazo?” La persona hará una de
dos cosas: si él/ella te pide repetir la pregunta o te mira con un aspecto
divertido, no has ido al lugar correcto. Si, por otro lado, te dicen que mires
en la Biblia ,
sal del lugar y regresa a tu casa.
Si tienes una Biblia, ábrela cuando estés en la habitación
donde te sientas más cómodo. Si no tienes una Biblia, cualquier texto religioso
que nombre alguna deidad malvada entre sus páginas servirá. No importa la
página, sólo comienza a leer lo que hayas abierto durante la próxima hora.
Persiste en ello hasta que escuches algo siendo aplastado.
Mira arriba y contemplarás un paisaje de tormento. No hay
palabras para describirlo, pues se desdobla de la realidad. Sólo intenta explorar
el horizonte.
Busca una gran espadaña de sangre viva, y espera que no
esté invertida. Puedes intentar acercarte a ella, pero es un largo y
estruendoso camino, del que seguramente saldrás muerto. Grita fuerte en esa
dirección: “¡Cierra mis puertas al cielo!” si quieres llegar de forma rápida.
Tan sólo no esperes misericordia desde arriba si algo te pasa mientras estás
acá. Cuando llegues, entra en la capilla.
Dentro, se estará llevando a cabo un sermón. El
‘predicador’ estará sobre una pila de cuerpos, con un podio hecho con sus
extremidades. No lo escuches, pues es un pariente del Portador del Engaño, y él
esclavizará a los de voluntad débil. Estará sosteniendo un libro en todo
momento; nunca lo mires o preguntes por él. He dicho demasiado.
Camina hasta que estés bajo su podio y pregúntale: ¿Crees
que Dios los hizo?
Dejará de predicar e inclinará su cabeza. Si escogiste
cerrar las puertas de los cielos, luego comenzará a tararear una melodía que
sonará en tu cabeza para siempre, hasta el día de tu muerte. Si lograste llegar
a la capilla sin gritar lo anterior, entonces desenfundará un cuchillo de su
túnica, dejará una mano sobre el podio y con algo de dificultad, se la cortará.
La mano que caiga al suelo dictará tu destino:
En caso que sea la mano derecha, serás capaz de comprender
y simpatizar con tu puesto como Portador, y por siempre serás favorecido en
todos los tribunales infernales. Si es la izquierda, su forma morfoseará a una
luz inenarrable, y él te dirá lo que más necesitas saber durante los próximos
días de tu vida. Ambas son cosas valiosas, pero lo es más la mano que se haya
removido.
Ve al podio, toma la mano y deja tu texto religioso allí.
Abre el texto, y reza por que las palabras no estén al revés. Este es el peor
destino que puede caer sobre cualquier hombre, pues para regresar a casa
deberás recitar el texto ante la congregación. Luego de leer por un largo
período de tiempo, algo afilado atravesará la parte posterior de tu cráneo, y
caerás inconsciente.
Cuando despiertes, tendrás el texto religioso y la mano del
Portador en la habitación en donde comenzaste. Es mejor que no hayas traído
nada más que eso. Nunca lleves la mano a lugares sagrados; no les gusta.
Su mano es el Objeto 393 de 538. Sostendrá a todos los
demás cuando llegue el fin.
394. El Portador
de la Matanza.
En cualquier pueblo o ciudad de cualquier país, ve a
cualquier estatua memorial de guerra, busca su placa y mira los nombres
escritos en ella. Mira en la lista hasta que encuentres un nombre escondido por
el polvo. Confía en tus sentidos. si lo haces será más fácil de encontrar.
Quita el polvo de encima para revelar letras rojas debajo y mira el nombre que
allí yace. Memorízalo.
Ve a una florería y compra una rosa negra, nada más, sin
decir nada. Una vez se te haya entregado, toma las tijeras del florista y corta
todas las demás rosas en la tienda, ignorando todo lo que el dueño pueda decir
o hacer, entonces vete del lugar con la rosa en tu mano.
Ve hacia el campo, por cualquier medio necesario, y toma un
tallo de cicuta donde puedas. Asegúrate de tenerlo en tu mano derecha, y sostén
la rosa en la izquierda. Camina hacia el campo, sin importar qué crezca allí,
mientras no haya vida animal cerca. Mientras caminas hacia adelante, su mente
se llenará de imágenes de guerra, muerte y lucha. Se te mostrará todo, desde
discusiones familiares hasta famosas batallas. No las tomes en cuenta, porque
con el tiempo te enloquecerán. Una vez llegues al centro del campo, siéntate y
deja la rosa negra delante de ti, mientras susurras las palabras: “En recuerdo
de…” terminando con el nombre que viste en la placa memorial.
Si no puedes recordarlo, o tenías la rosa en la mano
contraria, sentirás vides enredarse en ti, las cuales te enterrarán en el suelo
fértil. Te ahogarás, mientras sientes como eres desgarrado por las plantas. Te
sentirás morir lentamente, permaneciendo consciente todo el tiempo.
Si, sin embargo, susurraste el nombre correcto, la rosa se
levantará, abriendo una puerta. Entra, pero no mires alrededor. A tus
alrededores se lleva a cabo una carnicería interminable: plantas y animales
muriendo, gente siendo asesinada, edificaciones cayendo en pedazos, la
naturaleza en sí misma cediendo a la destrucción. Ver cualquiera de estas
escenas es formar parte de ellas.
Verás un hombre de pie a la distancia, acércate lentamente.
Permanece en silencio, debes respetar a la muerte. Se dará la vuelta y te
encarará. Míralo a los ojos y te verás a ti mismo en la floristería. Escucharás
los gritos de cada flor que cortaste. Él entonces te mostrará cada escena en la
que hayas causado dolor o muerte a cualquier criatura, plantas vivas o
personas.
Esto lleva a mucha gente a la locura, pero si puedes
encontrarte capaz de soportarlo, pestañeará, estirando su mano hacia tu planta
de cicuta. No se la des, en lugar de eso, rompe las flores y dile: No serás la
muerte de mí. El hombre gritará y arrancará otra rosa negra de tus alrededores.
La empujará hacia ti y sentirás como atraviesa tu corazón.
Colapsarás, despertando posteriormente frente a la placa
memorial. Mira en ella y verás que el nombre que usaste, está una vez más
cubierto de polvo. Quítalo otra vez y esa parte de la placa caerá en tu mano.
Este es el Objeto 394 de 538. No olvides que el mayor daño
puede ser causado por la acción más pequeña.
395. El Portador
del Protectorado.
Tú nunca sabrás qué es lo que pasa en el mundo
sobrenatural, supongo… Todos los Portadores y Buscadores hacen grandes
esfuerzos para proteger y obtener (respectivamente) los Objetos, se pone
bastante extraño. Supongo que es por eso que este Portador ha decidido cambiar
un poco las cosas, por alguna razón.
Todos los Portadores se supone que son… “Neutrales”, o algo
así, ¿cierto? Al menos eso es lo que he oído.
De todos modos, yo estaba caminando un día… No puedo
recordar el lugar, no era ningún lugar en particular, pero en una de las bancas
del parque había un pedazo cercenado de papel. Encontré la segunda mitad en un
arbusto, las junté y comencé a leer. Fue destruido después de que hacer lo que
decía, pero puedo recordar casi todo de ella. Fue algo como esto.
Buscador:
Te felicito por encontrar mi último testamento. Si estás
leyendo esto, estarás a punto de descubrir el método por el que logre obtener
tantos Objetos con relativa facilidad. Ten cuidado, sin embargo, que esto implicará
un precio costoso.
Primero, ve a la estatua más cercana. Debe ser la
representación de un caballero, un ángel u otra figura que haya hecho una obra
buena para proteger a otro. Arrodíllate ante ella, y evoca el pensamiento más
puro que poseas, sea bondad o maldad pura. No sé que es lo que funciona mejor;
esta prueba sólo puede intentarse una vez en cada estatua.
Podría considerarse algo bueno si la estatua no se mueve ni
intenta arrancar tu cráneo y tu médula espinal de tus hombros, como les ocurrió
a los Buscadores anteriores a mí. Si no hay reacción, vete de la cuidad y nunca
regreses. Cruzar delante de otra estatua en la ciudad vecina no será una buena
idea. Pero si recibes una luz brillante y recuperas la vista dentro de un
templo oscuro, habrás pasado la primera prueba. El templo tendrá grandes
pilares en círculos sosteniendo el peso de las rocas de que está construido.
Entre los pilares habrán pequeños altares a la vista, placas para nombrar y
conmemorar de manera adecuada.
Podrás ver, pero no tocar nada. Algunos serán réplicas de
Objetos; otras, creaciones de Buscadores enloquecidos, o representaciones de
grandes cosas desalmadas. Examina los artefactos hasta que aparezca un pequeño
disco, como un brazalete, plano a los lados y redondo con un agujero grande en
el centro. Esto es lo que buscas.
El brazalete es la única cosa que podrás tomar del templo
sin consecuencias negativas; sin embargo, el tomarlo hará que despiertes en el
lugar que llamas hogar, con el brazalete en tu muñeca. Este te protegerá de
cualquier aberración presente en cualquier prueba de los Portadores, y si la
llevas contra cualquier demonio, bestia, criatura o similar, repelerás a la
criatura sin discusión. No puedo asegurarte que obtendrás el Objeto de estas
pruebas; el brazalete funciona sólo en criaturas que sean enviadas como
asesinas por un error que hayas cometido en una prueba. No te protegerá de
artilugios, pruebas, preguntas, puzzles o similares. No dejes que la fuerza de
este artículo nuble tu mente con arrogancia.
En cuanto al Objeto? Ah, no tengo ni idea. Ningún otro
Buscador después de mí había mantenido la cabeza bien puesta .. literalmente.
Sugiero encontrar algunos chivos expiatorios a menguar en la obtención del
Objeto, es decir, si no tomas el brazalete. O bien, estás por tu cuenta.
Y, una última cosa sobre el brazalete… Yo tendría cuidado
en cualquier lugar donde haya espejos cerca para el resto de tu vida. Estarás
protegido contra lo etéreo, pero el Otro Mundo sabrá que estás fuera de esos
ambientes cerrados que los Portadores han creado. Ya había criaturas que aún
podrían asustarme.
Sin ser necesario decirlo, seguí esas instrucciones
malditas. Obtuve esa pieza de plata encantada en mi muñeca, y tú también
puedes, si quieres. Me acerqué y lo agarré, maravillado de su sencilla belleza.
Desperté en mi cama, como estaba escrito. Estuve muy asustado cuando lo intenté
por 1° vez ante ese ángel… No había funcionado, y tuve que arrancar casi cien
kilómetros para intentarlo otra vez.
Pero lo obtuve, y sentí que necesitaba más. Un rato
después, le recité las instrucciones a un amigo Buscador, diciéndole que fuera
por el Objeto ahora. Le dije que por el rabillo del ojo vi a estos dos ojos
rojos mirándome fijamente desde la distancia en la oscuridad del templo. Le
dije: “En vez de eso, pregunta algo, es el Protectorado”: ¿Qué secretos
intentan proteger?
Resulta que, funcionó. Fue su día de suerte.
Regresó de la nada, detrás de la estatua, como si hubiera
sido… ¿Teletransportado? Me mostró lo que había adquirido, pero lo noté temeroso
de ello. “Tuve que pasar por una mierda desagradable para el hombre, es mejor
que me des las gracias”, dijo. Y lo hice. Lo liberé de cada cosa horrible que
debió haber presenciado, me dijo que no importaba lo que yo pidiera. Ya lo
sabía. Lo maté y le quité su Objeto.
Mi primer Objeto.
Los lentes de contacto son el Objeto 395 de 538. Quizá
algún día las cosas que hayas atestiguado serán purgadas de tu mente.
396. El Portador de la Respiración.
En cualquier ciudad, en cualquier país, ve a cualquier colegio
o universidad a donde puedas entrar. Dirígete al laboratorio de ciencias a
cualquier clase que se esté impartiendo de anatomía o estructura biológica de
seres humanos. Cuando entres, si el profesor pregunta por qué llegas tarde o
reconoce tu llegada, esta no es la sala correcta. Cuando encuentres la
adecuada, siéntate en la fila de atrás hasta que acabe la clase. Llama la
atención del profesor antes que se vaya y asegúrate que eres el último
‘estudiante’ en la sala. Si no estás solo cuando preguntes por el Portador, los
restantes desgarrarán tu carne y roerán tus restos.
Cuando preguntes por este Portador en particular, no
pierdas la confianza en ti mismo: el profesor sabe de tu fallecimiento y podría
ser la causa de éste. Una vez hecho, el profesor te pedirá que lo veas en su
oficina durante los últimos 15 minutos que permanecerá en la institución
educativa. Acepta y vete. No busques nada durante esta espera. Esta búsqueda en
particular ya ha comenzado, y es una prueba de una sola vez. No hables con nadie,
incluso aunque lo reconozcas. Hasta que completes tu tarea, ellos estarán
poseídos por demonios de horror inimaginable, y hablar con ellos los liberará,
torturándote mientras gritan llamando a otros demonios para unirse a tu próxima
muerte.
Si logras sobrevivir lo suficiente para ver al profesor a
su oficina, te llevará por un corredor cuyo fin parece no existir. Pronto
hablará sobre la clase anterior y cómo te sentiste en ella. Debes responder que
no eres un estudiante; cualquier otra respuesta te dejará incapaz de respirar,
y los estudiantes poseídos llevarán tu cuerpo al Infierno, donde pasarás una
infinidad de eternidades. El profesor asentirá y te dejará solo, deseándote
buena suerte.
Mientras caminas solo, el aire se volverá más escaso y tu
pecho luchará por expandirse, pero debes permanecer en movimiento. Ellos están
mirando cada movimiento tuyo, esperando atacar. Tu sangre se moverá más
lentamente; tu corazón ralentizará su cadencia. La cada vez mayor falta de aire
será obvia y sentirás que tu cerebro se apaga.
Una puerta aparecerá . Deberías arrastrarte ahora, con el
sudor cayendo de tu frente como balas. La puerta se abre a medida que
lentamente te acercas a ella. No pares, sigue avanzando. Incluso con el fuerte
ser esperando tu llegada, las bestias detrás de ti no detendrán su persecución,
incapaces de frenar su hambre de tu carne.
Un dedo es todo lo que necesitas posar sobre el pomo para
llegar a este salón rico en oxígeno. El ser que te espera te arrastrará adentro
y cerrará la puerta a las criaturas.
Esta entidad es enorme y está revestido con piel de color
rojo y negro. Él está sonriendo con dientes de color amarillo-blanco, pero
parece simpatizar con tu duro viaje. Te invita a acariciarlo, si lo deseas. Su
piel es tan suave como la seda y su respiración lenta es un consuelo para ti.
Mira su cara y verás sus ojos azules brillantes y un cuerno pequeño y huesudo
encima de su cabeza, que brilla a la luz de este refugio.
Esta criatura es el Portador de la Respiración y con
mucho gusto renunciaría a su Objeto, aunque parezca ajeno a su deber
predestinado. Él sólo disfruta de tu tacto, ya que no ha sentido esto por lo
que parece una eternidad.
Esta felicidad será de corta duración, porque tú eres el
Buscador y debes continuar en tu búsqueda. Dile a la bestia: ¡Necesito tu
Objeto, Portador!
La bestia se confundirá por un momento breve, pero pronto
asentir con la cabeza como un cachorro excitado. La sacudida se tornará
violenta y su piel se desgarrará rápidamente, revelando piel podrida y tejido
muscular. Esos ojos azules comenzarán a arder de color rojo y tornearse de
negro como el carbón. La bestia ha entrado en furia y el aire en este salón
comenzará a disminuir. Probablemente morirás antes, pues sus pulmones tienen
mayor capacidad. Entre el tejido podrido, notarás una luz tenue en su estómago.
Esto es lo que debes adquirir antes que la bestia devore tu alma. Cómo lo
obtendrás es tu elección.
Si tomas el Objeto, terminarás en la sala del profesor,
donde estuviste estando antes, con un orbe reluciente en tu mano. Si la bestia
tomó tu vida, espera ser llevado al Infierno, pues una eternidad con él será
por mucho peor.
El orbe es el Objeto 396 de 538. Guarda las almas de los
Buscadores que fracasaron. ¿Se unirá la tuya a la colección?
397. El Portador de las Aspiraciones Aplastadas.
Saludos, Buscador. Es un placer conocerte. Mi nombre no es
importante, y con sólo leer esto, ya me has dicho el tuyo.
Pero estoy divagando. En cualquier ciudad, en cualquier
país, ve a cualquier institución mental o centro de reinserción social a donde
puedas llegar. Toma al recepcionista de las solapas de la camisa, levántalo en
el aire y exígele ver a Portador de las Aspiraciones Aplastadas. Sus ojos se
invertirán, y comenzará a emitir calor. Esta sensación no será como ninguna que
hayas experimentado, expandiéndose por tu cuerpo y reduciéndote a cenizas
mientras prosigue. Sin embargo, no serás incinerado, simplemente te estoy
transportando a mi reino. Si intentas alejarte antes de que se complete el
efecto, las partes que hayan sido transferidas quedarán en mi plano de
existencia, y el resto de ti, no. Soporta el dolor, pues honestamente quiero
verte de una pieza.
Una vez hayas llegado completamente a mi reino, te darás
cuenta que el suelo, el planeta entero por donde caminas está hecho de carne y
músculo. Árboles de huesos crecen tan alto como los edificios, tocando el cielo
rojo-sangre. Un tenue viento sopla sobre el inhabitado y orgánico paisaje. En
este punto siento que debo informarte de algo importante como desagradable: Mi
mundo está hecho con los restos de los Buscadores que vinieron antes que tú.
Todos ellos están muertos. El “eterno sufrimiento”, esta
“infernal condenación”, me es muy molesto. Si mueres en mi reino, morirás y tu
cuerpo será reensamblado en mi mundo. Así de simple. Además, nada te hará daño
hasta que estés listo. Cuando lo estés, párate frente a un árbol de huesos y
grita: “¡Acepto tu desafío, tu poder no es nada contra mi voluntad!”. Una vez
digas eso, una espada vistosa hecha de huesos caerá del árbol, cerca de tu
mano. Luego, de entre la tierra se alzará una réplica de ti mismo.
A pesar de que no se verá como tú, tomará la forma de lo
que siempre hayas querido ser. Será una versión de ti mismo al haber tomado
todas las decisiones correctas, con el control completo sobre tu cuerpo y
mente, y ejercitado hasta tu más alto potencial. Verás materializadas todas tus
esperanzas personales. Estará armado con una espada idéntica a la tuya.
Ésta es la prueba: debes derrotarlo. Su habilidad será la
que siempre hayas deseado tener, y claramente será superior a ti. No obstante,
no pienses que quiero que mueras. Es sólo una prueba, ya que no puedo
simplemente verme con cada imbécil que se jacta de ser un Buscador. Haz lo
mejor que puedas para derrotar a tus propias aspiraciones; te advierto que será
muy difícil. Pero si logras tener éxito en destruir a tus esperanzas y sueños,
desenvaina tu espada en el corazón de tu réplica.
Tendrás poco tiempo, pues él se recupera rápidamente. Este
simulacro de tus propias ambiciones se nutre de todo el planeta, después de
todo. Debes preguntarle: ¿Quién destruyó Sus sueños?
Y te lo contará. Te dirá cómo Él fue una vez humano, pero
fue destruido completamente, en mente y alma. Te contará sobre cómo Él se
volvió a la oscuridad, y el rol que los Objetos jugaron en todo. Este
conocimiento no está hecho para las débiles mentes humanas, y más de algún
Buscador se ha rendido a mi mundo, sólo para terminar con el dolor que esta
comprensión lleva. Pero si sobrevives, tu réplica quitará la espada de su pecho
y la hundirá en el tuyo.
Cuando despiertes, estarás en la cama del lugar que llamas
hogar. Probablemente estaré en el suelo cerca tuyo, o al lado de tu cama. Me
gusta cambiar de forma ocasionalmente, así que no puedo decirte con exactitud cómo
encontrarme. Pero si me tocas, podrás oír mi voz, y mis sueños se volverán los
tuyos.
Yo soy el Objeto 397 de 538. Sueño con nuestra Reunión, y
yo te enseñaré eso también.
398. El Portador de la Quirografía.
La quirografía es la adivinación del carácter de una
persona por medio de los rasgos de su escritura.
En cualquier ciudad, en cualquier país, ve a cualquier
institución de salud mental o centro de reinserción social a donde puedas
llegar. Cuando alcances el escritorio principal, pregunta por visitar a quien
se hace llamar El Portador de la Quirografía. El trabajador te mirará severamente
y te dará un bolígrafo de plata que sacará de su escritorio. Tómalo
directamente de su mano y mantenlo firme en tu mano izquierda. El bolígrafo
estará frío como el hielo cuando lo tomes, pero no lo debes soltar. El
trabajador te ignorará ahora y volverá a sus tareas. Voltéate y camina
directamente hacia la puerta detrás de ti. La puerta no tendrá pomo, pero se
abrirá apenas te acerques. Entra y espera a que la puerta se cierre antes de
continuar.
Te encontrarás en un pasillo de piedra adornado con
antorchas en los muros. A lo largo del pasillo oirás arañazos continuos, a
partir de muchas plumas escribiendo en pergaminos. Si en cualquier momento el
sonido se detiene, detente y clava el bolígrafo en uno de tus ojos. Será
bastante más preferible a lo que ocurrirá si no lo haces.
Continúa por el pasillo, asegurándote que no miras hacia
atrás. Parecerá que el camino se estira mientras lo recorres, pero no te
detengas a descansar; camina sin cesar hasta que llegues al final. Cuando
llegues, párate frente al muro en blanco, siéntate y cierra los ojos. Este es
el único lugar seguro para reposar. Evita la somnolencia; si caes dormido aquí,
jamás podrás despertar. Cuando te sientas capaz de continuar, ponte de pie y
abre los ojos.
A tu alrededor habrá un jardín con senderos de grava que
pasan a través de los setos y árboles. El cielo será de un tono gris opresivo y
el aire estará impregnado de una luz tenue, aunque no haya sol para entrar en
calor. Pasea por los caminos, pero nunca des un paso fuera de ellos o te quedes
para inspeccionar la fauna junto a ellos. Eventualmente te encontrarás con un
hombre joven, con el pelo largo y gris, vestido con una túnica y sosteniendo un
libro y una pluma fuente. Bajo ninguna circunstancia mires las páginas de su
libro, pues hacerlo supondrá tu brutal fin. Él te sonreirá gratamente y te
saludará. Si decides hablar con él, que sepas que todo lo que él diga es la
verdad, pero ten cuidado. La verdad sin trabas que puede contarte sobre de la
más inocua de las cosas podría ser suficiente para sumergirte de lleno en la
locura, sin retorno.
Si eres lo suficientemente valiente para hablar con él o si
escogiste no decir nada, de todas formas pregúntale sobre la pluma que lleva.
Él sacudirá su cabeza y rechazará tu propuesta, explicando que, sin la pluma,
no sería capaz de hacer lo que hay que hacer. Levanta tu bolígrafo aún en tu
mano izquierda y ofrécelo en intercambio. Él lo tomará y te dará la pluma.
Evita tocar el líquido rojo que gotea desde la punta, y tómala por la parte de
la pluma. Incluso si la pluma se retuerce en tu mano, no la dejes caer o nunca
verás el mundo de la vigilia de nuevo.
El hombre continuará hablando, pero ya nada de lo que diga
será verdad. No digas nada hasta que termine y se vaya. Síguelo hasta donde se
dirija hasta que pase por una puerta. Déjalo entrar y luego procede tú,
cerrando la puerta. Estarás fuera del edificio, con la pluma en tu mano.
La pluma es el Objeto 398 de 538. Úsala sólo una vez para
escribir la inscripción adecuada.
399. El Portador del Color
Invisible.
En cualquier ciudad, en cualquier país, ve cualquier
comedor popular o práctica optometrista (profesional encargado del cuidado de
la salud visual en atención primaria). Cuando alcances el frente
de la cola, pregunta por El Portador del Color Invisible. Ellos fingirán no saber,
pero si repites el nombre más fuerte y con frecuencia suficiente, cederán y te
llevarán a través de un portal encortinado dentro de una habitación en la parte
de atrás. Será un lugar largo y estrecho, con una sólida silla de madera a un
lado, y una pared blanca al otro. Será iluminada por sólo la intermitente luz
de una ampolleta, suspendida en el techo. Siéntate en la silla.
La ampolleta se quemará. No salgas de la silla.
Oirás chasquidos, susurros y gorjeos, como si miles de
repugnantes escarabajos se arrastraran hacia ti a través de una alfombra
cambiante de quitina negra. El ruido se escuchará cada vez más cerca, hasta que
sientas que están entre tus pies. El ruido está hambriento. No abandones la
silla.
Una voz, que no es como la que has escuchado en tus
pesadillas de infancia, resoplará hermosas palabras en tu oído. Confundirla con
una alucinación será imposible; su aliento húmedo y caliente acariciará la piel
de tus orejas y cuello. Con las palabras más gloriosas de toda la existencia,
describirá qué es lo que te hizo y lo que te hará. No abandones la silla.
El mundo parecerá invertirse sobre ti: abajo será arriba,
arriba será abajo, e instintivamente te aferrarás del asiento en un impulso
incontenible por evitar caer en la inescrutable oscuridad debajo.
No sueltes la silla. Ahogándose en medio de la oscuridad,
serás asaltado por preguntas hechas con aullidos. Te prometen la recompensa de
la luz. Las preguntas parecerán fáciles; deberías conocer las respuestas a
algunas de ellas. No respondas ninguna.
Una voz sonará por sobre las otras. Te preguntará su
nombre. Deberás responder, “Methuselah”. pronúncialo correctamente, o se ofenderá.
Te describirá el Color Invisible. No lo puedes ver con tus
ojos, pero lo percibirás a donde quiera que mires. No puedes esconderte de este
color detrás de tus párpados. Te guiará más cerca del siguiente objeto, si se
lo permites.
No se lo permitas.
El color es el Objeto 399 de 538. Ningún hombre
ha sido cegado por la oscuridad.
400. El Portador de la
Adjunción.
En cualquier ciudad, en cualquier país, dirígete hacia la
tienda de antigüedades más vieja que puedas encontrar. Sabrás que has
encontrado la correcta apenas la veas. Una edificación de ladrillos, anacrónica
entre edificios más grandes y modernos; pareciendo casi dolorosamente gravada
por décadas acumulando las reliquias de los que ya han abandonado este mundo.
Invariablemente, una vez des un paso dentro, un pequeño anciano te dará la
bienvenida con una voz flemosa y una sonrisa casi paternal. No hay que
perder el tiempo en cortesías, ni distraerse con la panoplia de baratijas que invaden el espacio de
pie ya reducido.
Con una voz firme, exige ser presentado ante El Portador de la
Adjunción. El anciano comenzará inmediatamente a temblar, y con
manos temblorosas intentará llama tu atención en alguna otra de sus
curiosidades. Ahora estás siendo sometido a prueba; aunque incontables
maravillas o legendarios objetos perdidos se presenten ante ti, tu
determinación no debe flaquear ya que el coste de este tipo de mercancías se
puede medir en tu sangre.
Después de haber soportado el clientelismo por un tiempo,
el viejo cederá. Con un resoplido de disgusto y el odio hirviente brillando a
través de las cataratas en sus ojos, te dirá que lo sigas mientras te lleva
hacia la parte de atrás de la tienda. Allí, en un rincón oscuro, extrañamente
frío, él tirará una cortina apolillada, revelando un espléndido espejo de
cuerpo entero con un marco de madera exquisitamente tallada. En ese momento, es
posible que escuches un sonido de escabullimiento viniendo de todas partes a tu
alrededor. Esa es la señal para levantar el espejo y salir de la tienda tan
pronto como su peso te lo permita. No te preocupes sobre el pago, ni sobre el
destino del anciano: si no sales de la tienda pronto nunca podrás escapar
en absoluto, tu alma se unirá a las muchas atrapadas en las reliquias
descoloridas, siempre pudriéndote por dentro.
Una vez llegues a tu casa, ubica el espejo en tu sótano o
algún otro espacio donde te asegures que ni el más tenue rayo de luz,
natural o artificial, pueda atravesar. Lo siguiente deberá hacerse en la
medianoche de ese día (espero no tengas que dormir con esa cosa en tu casa):
toma una caja de fósforos y enciérrate en el lugar oscuro donde dejaste el
espejo. Párate frente al espejo con los ojos completamente abiertos y espera.
No pronuncies el menor sonido y no dejes que el miedo agite tu respiración. No
toques el espejo, incluso si sientes que pierdes el balance en esta oscuridad
adimensional.
Luego de un rato, cuando tus ojos se acostumbren a la
opresiva ausencia de luz, parecerá que figuras oscuras, de alguna forma más
oscuras y sustanciales que la negrura en la que yaces, comienzan a formarse en
la superficie del espejo. No cierres los ojos ni apartes la vista, incluso si
esta visión imposible y desprovista de luz causan un dolor insoportable a tus
ojos extremadamente tensos. Mientras observas, parecerá que las figuras
conforman una vaga forma humanoide que se mueve lentamente, dentro y fuera del
marco del espejo.
Aquí debes hablar fuerte y claro, exigiendo otra vez ver al
Portador. Las figuras desfasarán despacio de deambular, como perturbadas por tu
interrupción, para rezumar juntas llenando todo el marco; el espejo ahora
abierto a una ventana hacia un vacío frío, más negro de lo que tu mente
posiblemente podría comprender. Escucha cuidadosamente y oirás el sonido de
pasos lentos y arrastrados desde muy, muy lejos, pero acercándose a ti desde el
otro lado.
Cuando los pasos se detengan, justo antes de alcanzarte,
rápidamente enciende un fósforo. Inmediatamente notarás que la luz que emana no
es reflejada en el espejo, pero si la silueta de tus iluminadas facciones. Pero
no es tu auténtico reflejo: es el rostro de alguien que parece haberse visto
una vez como tú, pero ahora se ve decrépito y vil por el paso de incontables
años. Junto a una cruel y retorcida sonrisa hay una cicatriz profunda en su mejilla
izquierda caída. No pierdas tiempo contemplándola, ya que si el fósforo se
apaga antes que termines, tu cuerpo se derretirá en la fría oscuridad y tu alma
se unirá a los perturbados seres del espejo para siempre. Más bien, pregunta
cuidadosamente: ¿Podremos dejarlo ir?
Mientras la sonrisa de tu reflejo se estira innaturalmente,
sentirás tu propia boca estirarte de forma similar y entonces, completa con tu
voz: “No, Nunca
voy a dejarlo ir”. Inmediatamente, sentirás la oscuridad, líquida y
congelada brotar de tu nariz y boca, tus órganos siendo aplastados por una
mano, causándote una inimaginable agonía. Sin dudar, debes golpear el espejo
con toda tu fuerza, destruyéndolo. Te las arreglarás para coger una bocanada de
aire antes de que sientas los fragmentos del espejo, cortándote e hiriéndote
como si estuvieran poseídos por una mente criminal. Ten la esperanza a pesar de
todo que su historia de desventuras y experiencias extrañas buscando otros
Objetos hayan acostumbrado a tu débil mente a ser empujada fuera de los límites
restrictivos de la cordura, pues sólo una fuerza inhumana y enloquecida te
permitirá golpear los fragmentos del espejo y reducirlos a polvo antes de que
seas triturado hasta la muerte.
Si por una casualidad improbable lo logras, pronto caerás
inconsciente sobre un charco de tu propia sangre. Despertarás seguro en tu cama
varios días después, para encontrar que tus heridas han sanado, incluso cada
extremidad arrancada de nuevo en su lugar. En menos de una semana, tu cuerpo
volverá completamente a la normalidad con la excepción de una profunda cicatriz
en tu mejilla izquierda.
La cicatriz es el Objeto 400 de 538. Ahora llevas Su rostro
y para bien o para mal, Ellos te reconocerán.
No hay comentarios:
Publicar un comentario