En cualquier ciudad, en cualquier país, ve a cualquier
institución de salud mental o centro de reinserción social a donde puedas
llegar. Ve al escritorio principal y pregunta por ver a El Portador de la Inmortalidad. Si el trabajador te mira, encoge los hombros y
regresa a lo que estaba haciendo, estás en el lugar equivocado. Intenta en
otro. Ahora, si mira directo a tus ojos, corre, antes que te los arranque. Sólo
si el trabajador parece enfocarse en algo detrás de tus ojos, estarás en el
lugar adecuado. Si este es el caso, vuelva a preguntar para que el trabajador
salga de su aturdimiento.
Serás guiado a la parte trasera de la institución y te
mostrará unas escaleras. Síguelo hasta un estudio redondo con ventanas que
cubren la mitad de su extensión con vista a un huerto. Es otoño, y las hojas
son de colores brillantes y caen, su vitalidad en marcado contraste con el
frágil anciano que se sienta detrás de un escritorio frente a la ventana,
escribiendo poco a poco en un libro.
Tras una inspección más cercana del hombre, sus gafas
oscuras te informarán de su ceguera, sus piernas lisiadas de su cojera, y su
continua falta de conciencia de la presencia de su sordera.
Su sordera no es absoluta, y él responderá a, al menos, una
cosa: la pregunta, ¿Qué has visto?
Si responde con algo que no sea: “Nada aún, casi termino”,
pasarás el resto de tu vida natural en esa habitación, mientras la puerta se
desvanece entre los muros que la rodean.
Si eres afortunado, sin embargo, siéntate con paciencia y
espera a que el hombre te diga que ha terminado. La única manera de salir de
esta sala con el Objeto que buscas es jugar con las reglas del Portador, pero
interrumpiéndolo antes de que esté listo no te librará del estudio por parte de
él. Eventualmente, el hombre dejará de escribir, cerrará el libro, y lo
sellará con cera de color rojo sangre y un sello dorado adornado.
Entonces lo tomará y te lo extenderá como ofrecimiento. Debes tomarlo, pero sé
rápido, el está casi terminado, y si el hombre muere antes de que tomes el
libro, no podrás escapar de esa habitación.
Cuando tu mano toque el libro, el hombre, una vez mortal,
una vez un Buscador, ahora un Portador, respirará su último aliento, y los
eventos de su vida fluirán a través de tu mente, firmemente impresos en su
nuevo hogar. Cuando la puerta se abra, serás libre de irte.
La historia de vida del Portador es tuya ahora y ese libro
está distribuido en dos lienzos que soportarán las edades, de manera que
todos puedan conocer su historia.
La autobiografía es el Objeto 421 de 538. Sólo en la muerte
podrás vivir para siempre.
422. El Portador del Pánico.
En cualquier ciudad, en cualquier país, ve a cualquier
institución de salud mental o centro de reinserción social a donde puedas
llegar. Tendrás que entrar con los pies descalzos. Inmediatamente, grita al
entrar, diciendo que El Portador del Pánico ha llegado. Los empleados te aprehenderán, pero no debes
resistirte, a menos que quieras sucumbir a la locura cuando te toquen. Atarán
tus muñecas a tu espalda y te arrastrarán detrás del escritorio principal.
Verás una trampilla bajo el mostrador, y tras esa puerta, encontrarás un túnel
que se extiende profundamente por el subsuelo. Debes continuar gritando que el Portador
ha llegado para mantener a los empleados a raya por el miedo; de otro modo, una
vez seas arrojado dentro, la puerta se cerrará de golpe y quedarás encerrado
para siempre.
Caerás sobre un tramo de escaleras que conducen a la mera oscuridad.
Desata las cuerdas de tus muñecas con tus pies. Si fallas en liberarte en los
primeros dos minutos, un caníbal sin ojos aparecerá desde la oscuridad. Él es
el cuidador del túnel. Cuando te des cuenta de su presencia, tus ojos caerán de
sus órbitas para reemplazar a los del caníbal, y te retorcerás del terror
mientras eres lentamente devorado, pieza por pieza.
Si lo logras, sumérgete en la oscuridad y reza por que el
caníbal no haya recibido ya los ojos de un Buscador más lento. Si así fue,
tendrás que arrancárselos para pasar de largo. Sabrás que éste es el caso si
susurra tu nombre desde las sombras. Sólo cuando el cuidador del túnel haya
sido cegado tendrás la vía despejada.
Ve por el túnel. Risas harán eco en todas direcciones.
Deberás reírte en respuesta a esto para continuar con tu viaje. Si cesas de
reírte aunque sea momentáneamente, la risa aumentará su volumen
hasta que tu mente haya sido perdida en eterno tormento, nunca entendiendo por
qué la voz ríe. Cuando llegues al final del túnel varias horas después, la risa
cesará de forma repentina.
Entra a la caverna frente a ti. Un niño de seis años de
edad, meciéndose hacia adelante y hacia atrás mientras sujeta sus rodillas te
espera. Responderá a una pregunta, ¿Por qué tienen miedo? Si estás
demasiado calmado como para que tu voz tiemble mientras preguntas esto, finge
desesperación; si el niño cree que estás demasiado relajado, se levantará,
revelando una pistola en medio de sus piernas. Nunca dejarás la caverna, ni
siquiera a través de la muerte.
Si satisfaces su expectación de miedo, te contará una corta
historia sobre tu vida, y si gritas cuando termine, el niño aullará en
retribución. El sentimiento de constante intranquilidad nunca te abandonará,
aunque ahora podrás resistir cualquier impulso natural
de exaltación producto del miedo y el arrebato.
Tu corazón presa del pánico es ahora el Objeto 422 de 538.
Ahora bombea sangre y destrucción.
423. El Portador del Desvarío.
En cualquier ciudad, en cualquier país, ve a cualquier
institución mental o centro de reinserción social a donde puedas llegar. Cuando
alcances el escritorio principal, pregunta por ver a quién se hace llamar El Portador del Desvarío.
El recepcionista inmediatamente escupirá una risa intoxicante. No te unas
a su estruendosa alegría, pues lanzar incluso una sola carcajada significará tu
fin aquí.
Todos en el edificio pronto se unirán en esta balada de
júbilo, sus rostros retorcidos en una alegría enfermiza. Verás pronto un
vestíbulo detrás del escritorio que no estuvo allí antes. Ve por allí, con los
ojos cerrados y los oídos abiertos al cacareo aberrante que impregna cada
rincón de este lugar. Continúa yendo hacia adelante, sin abrir los ojos, hasta
que sientas un carlo a tu alrededor. Se sentirá como la calidez de un sol de verano
tostando tu piel con sus rayos ultravioletas.
Abre los ojos.
Estarás en el exterior, frente a una vieja catedral. Si
miras atrás sólo verás un denso bosque donde aún resuenan las risas de las
personas en el edificio. Abre las pesadas puertas de madera y entra en la
catedral. Aquí encontrarás al Portador.
Una vez dentro, verás algo que tu mente negará que es real.
Las sombras se aferran a cada superficie, contrayéndose a su alrededor y
retorciéndose constantemente. La única luz proviene de una vidriera rota en la
parte trasera del edificio. Bañada en esta luz hay una figura camuflada en
sombras innaturales. Aproxímate a un ritmo constante y mantente en
silencio, si haces movimientos bruscos o ruidos fuertes, enfurecerás al Portador,
y tu viaje llegará a un final abrupto y violento aquí, en esta catedral que no
existe, de la mano de algo que no debería existir.
Al llegar al final de las bancas, la figura se mantendrá
erguida totalmente, de seis metros de alto y esbelto como un cadáver ya
olvidado. Abrirá sus siete bocas y empezará gritando una terrible melodía que
llenará tu mente con imágenes de la nada, el fin de los días, y una miríada de
pensamientos abstractos tan ricos y viles que destruirían la psique de un
hombre absolutamente.
Las sombras de los muertos danzarán en los muros y unirán
sus hórridos acordes cantando la canción del vacío. Sin importar tu voluntad,
la canción se volverá parte de ti. Siempre recordarás cada nota, cada matiz; tu
mente y alma se han asomado al vacío. Vivirás el resto de tus días en una
brutal neblina de emoción, ninguna ofensa será leve y ningún placer se
quedará sin euforia; serás tan retorcido como el Portador. Conocerás el fin y
serás una parte de su llegada; el último sufrimiento y la emoción final.
La canción es el Objeto 423 de 538. Pronuncia un sólo verso
en nuestro mundo y verás el fin en movimiento.
424. El Portador de la Paradoja.
Buscador, te forzaría a que te marcharas una vez, si
pudiera, pero al final la decisión es tuya.
Hay sólo un Objeto que es perfecto y absoluto, y si lo
encuentras quedas advertido: Algunos fracasan en tratar de comprenderlo, y
quedan atrapados en el Limbo eternamente. Otros se enorgullecen de ser capaces
de manejarlo, y finalmente, la complejidad del espacio-tiempo los abruma. Sus
conocimientos retrasan, pero no pueden evitar su control.
Te deseo un buen día con el Objeto, pero es mejor si se
deja como está.
Su imperfección es esencial para su funcionamiento, como
una paradoja es simplemente.
Una paradoja es algo que debería, pero no puede
suceder, la imperfección está en que tú puedes comenzar el
ciclo, pero nunca podrás detenerlo.
El portal se encuentra, aproximadamente, en la ciudad de
Quebec, Canadá. Encontrarlo no será facil, ya que su ubicación exacta varía en
función del tiempo. Existe una fórmula muy compleja que una vez un hombre
bastante mayor encontró por casualidad, pero ahora se ha perdido, probablemente
para mejor.
El objetivo es, por supuesto, que te mates a ti mismo. A ti
mismo recién nacido, idealmente.
Entra en el portal. Sentirás el dolor implacable de como
todo tu cuerpo se extiende a través del infinito del tiempo. Navegar por ahí no
será nada fácil, y con algo de suerte, no quedarás atrapado en este limbo para
siempre.
Si tienes éxito, ve al hospital donde naciste. Interactúa
con moderación con la gente que esté allí. Te recomiendo que tardes menos de
ocho horas y media para llevar a cabo esto.
Mata a ti mismo antes que éste se dé cuenta de su entorno,
el cual debería estar bien, de lo contrario serás superado por el trauma y te
volverás loco.
Luego de esto, podrías sentir una
extraña…desestabilización. Un temblor, si se quiere llamar así. Es el tiempo;
la entidad que lo controla, tal vez, o simplemente una reacción natural, en la
manera que aumente y descienda.
Es el tiempo, removiéndote átomo por átomo, partícula
fundamental por partícula fundamental.
Regresa al portal, tienes aproximadamente dieciocho horas
antes que te desestabilices completamente y…¿mueras?
Viaja ahora a un punto en el tiempo donde existas, pero antes
de haber matado a ti recién nacido (algunos minutos antes). A continuación, ve
a un lugar donde puedas ver el cielo como era originalmente.
Será un color que nunca has visto antes, y es imposible de
describir.
Ahora debes esconderte en una ubicación donde puedas verte
a ti mismo la primera vez que llegaste a ese lugar.
Escucharás un sonido tan agudo que nadie podrá oír, y serás
el único consciente de su presencia.
No pienses demasiado en esto, cualquier distracción será un
obstáculo a partir de ahora.
Es muy importante que encuentres y hables con el tú de ese
tiempo, aquél que estará a punto de matar a ti recién nacido (se relegará ese
acto en él, que eres tú) y dile que se detenga. Esto evitará que mates a el
recién nacido, que eres tú, y también evitarás tu degradación más allá.
O al menos, su degradación. Es demasiado tarde para
salvarte.
Cuando te desintegres, tu otro yo que ha sobrevivido notará
que algo lo ahoga, ahora en un insustancial centro de gravedad.
Tómalo rápidamente, o todo habrá sido en vano.
Debería ser un pequeño reloj analógico con sus números
escritos en sentido antihorario, con sus manecillas girando en sentido
antihorario también.
El tamaño de sus manecillas comienzan en la
horaria y se extienden hasta el infinito en lo cortas que se conviertan.
En la parte de atrás estará escrito un ambigrama, ¿Estoy mintiendo?
Regresa al portal y retorna el viaje a tu tiempo. La carga
que llevas ahora lo hará todo más difícil.
Una vez seas libre de irte, no vayas a sucumbir a la
tentación de dar cuerda a tu reloj en sentido horario, y luego
antihorariamente.
Si lo haces, estarás ligado como un Portador al Objeto, y
quedarás atrapado en el limbo hasta que llegue otro tonto.
Si no lo haces, y sientes piedad de tu otro yo, que sí lo
hizo, es posible que quieras ir a rescatarlo.
Una bifurcación en el tiempo se creó desde que tocaste el
Objeto, ya que es una paradoja en sí mismo.
No hay nadie que pueda resistirse a la tentación de revertir acontecimientos.
Ni siquiera el Portador del Objeto 424 de 538. El maestro
de los finales sin fin.
425. El Portador del Contrapaso.
La ley del contrapaso (del
latin contra y patior, “sufrir el contrario”) es un
principio que regula la condena de los reos mediante el contrario de su culpa o
por analogía a ella. Está presente en numerosos textos históricos y literarios
de gran influencia religiosa, como la Divina Comedia.
El contrapaso puede ser por analogía o
por antítesis: Si es por analogía, la pena es igual al pecado. Por
ejemplo: los alcohólicos serían condenados a beber por toda la eternidad hasta
explotar. Ahora, si es por antítesis, la pena es distinta del pecado. En el
mismo caso, los alcohólicos no podrían tomar ni un poco de cerveza, pero quizás
sentirían el olor eternamente.
En cualquier ciudad, en cualquier país, ve a cualquier bar o club a
donde puedas llegar. Entra, y pide al cantinero por siete tragos, sin
especificar cuáles. Sin importar lo que te sirvan, deberás beberlos en
secuencia. Si alguna de las bebidas te es familiar, no es el momento apropiado
y deberás irte. Purifícate y regresa dentro de un mes.
Si no reconoces las bebidas, has sido aceptado. Luego de terminar los
tragos, pregunta a la persona que esté a tu lado si puede llevarte con El Portador del Contrapaso. Si dice
que si, vete, pues te guiará a tu perdición. Si dice que no, pregunta de nuevo.
Se verá confuso pero cumplirá. Serás guiado a una habitación trasera. Dentro
habrá siete personas sentadas en lo que parece ser una sala de espera de un
hospital. Siéntate en la última silla y espera. No respondas a ninguna de las
preguntas que te hagan, o te atraparán en ese lugar por toda la eternidad.
Cuando llamen tu nombre, las siete personas dejarán de hablar, y gritarán
porque su tiempo aún no ha tocado.
Una puerta se abrirá, entra. Ciérrala detrás de ti, y sigue al hombre
que se aleja de ti. Mientras caminas, sentirás progresivamente mucha hambre, y
el hombre te ofrecerá tres barras de chocolate. Escoge entre comerlas todas,
comer una o ninguna. Si las comes todas, te sentirás más hambriento y el hombre
te ofrecerá más. Estarás obligado a irte, y el edificio desaparecerá una vez
estés en el exterior. Ya que fuiste goloso, nunca más sentirás satisfacción en
la comida otra vez, destinado a estar hambriento hasta que mueras. Si rechazas
su oferta, te sentirás lleno inmediatamente. Te llevará a una puerta al final
del camino y serás amarrado a una mesa. Las siete personas que viste en la sala
de espera vendrán y comenzarán a devorar partes de tu cuerpo lentamente. No
morirás, pero comenzarás a regenerarte mientras comen. Ya que fuiste tan
orgulloso como para rechazar la comida que te fue ofrecida, serás el alimento
ofrecido a otros para siempre.
Si sólo comiste una, el hombre guardará las otras dos y continuará por
el camino. En algún punto el hombre se detendrá, se hará a un lado y te pedirá
que camines delante. Cuando pases frente a él, provocará que tropieces y
caigas. Si al pararte le recriminas su acción, inmediatamente te noqueará.
Despertarás, pero sólo para concebir el dolor de ser atacado de cada forma
posible. Este es tu castigo por ser colérico, y se convertirá en la pesadilla
de tu existencia. Si te disculpas por golpear su pie, comenzará a caminar una
vez más.
Finalmente llegarás a la puerta del final, el hombre la abrirá y
entrará. Dentro, él se sentará sobre una pila de tesoros, oro y joyas
innumerables. Él te indicará una silla de madera y te pedirá que te sientes. Te
preguntará: “¿Deseas algo de aquí?” Si
tu respuesta es si, lo último que verás será la mirada de furia intensa en los
ojos del hombre antes que te arranque tus órganos, añadiéndolos a sus tesoros.
Si dices que no, el hombre te ofrecerá tres cosas de la pila. Toma lo que
quieras, pero cuando lo hagas no mires de nuevo la pila. Si lo haces el hombre
gritará, quitándote lo que tomaste. Serás convertido en una estatua de oro, y
estarás congelado envidiando todo lo que no puedes tener durante toda tu
inmortal vida. Mira hacia otro lado, y el hombre estará frente a ti. Abrirá
otra puerta que lleva a una gran cámara. Dentro hay cientos de personas
realizando cada acto sexual que conozcas o no, algunos ni siquiera probados por
humanos. Todos gritarán tu nombre en éxtasis, pidiéndote y rogándote que te les
unas. Hazlo y serás atrapado aquí, donde cada acto placentero sólo te provocará
dolor, sin posibilidad de detenerte. Este será tu castigo por ceder a tu
naturaleza lujuriosa.
Si logras llegar al otro lado, la gente desaparecerá. Alégrate
silenciosamente, tu búsqueda está a punto de terminar. Ante ti habrá una mesa
con la palabra “multi” escrita, y al lado habrá un cuchillo. Talla la palabra
“Quam” al lado izquierdo de “multi”, y la mesa de destrozará desde adentro.
Antes que esto ocurra, traza rápidamente el símbolo “‡” en tu mano, sobre la
palabra “multi”, y la mesa se hará polvo. Deja el cuchillo en el suelo,
mientras el hombre se acerca a ti. Tomará el cuchillo del sueño y escribirá la
frase Quam multi en el suelo. En ese momento, la palabra agonía no será
suficiente para llamar a lo que sentirás reverberando a través de tu ser,
destrozando tu mente y alma, obligándote a lidiar con los ecos de esa tortura
por un tiempo indeterminado.
Cuando el efecto pase, parecerá que todo el mundo está llamando tu
nombre. El hombre dará un paso atrás y te sonreirá. Yo soy quién buscas, dirá.
Agradécele por su tiempo, y se irá. En el lugar donde estaba, aparecerá otra
mesa, en la que habrá un papel con el símbolo ‡ en él. Presiona el símbolo en
algún lugar de tu piel, y se quemará en la zona. El dolor será extremadamente
abrasivo, pero cesará en un rato. Guarda el papel en el bolsillo, y pronto
perderás la consciencia.
Despertarás en el bar, tirado en el suelo. Levántate, y encontrarás al
cantinero. Dale el papel y la puerta de salida se abrirá. Será medianoche.
El tatuaje es el Objeto 425 de 538. Podrás prevenir tu propio
Contrapaso?
426. El Portador de la Idiotez.
Hace mucho tiempo, los bufones solían impresionar a la realeza en todo
el mundo con sus bromas y payasadas locas que, por sobre todo, daban a los
reyes y reinas un espacio para relajarse y entretenerse. Algunas reinas, ya
infieles por casarse sólo por el poder, solían buscar al bufón y estos tendrían
un romance. Los reyes los descubrían por medio de otros sirvientes y los
bufones eran excomulgados o ejecutados, con lo último siendo más recurrente. Las
reinas, por lo general, no sufrían tanto, pues las mentiras de una mujer eran
más creíbles que las de los bufones humildes…
En cualquier ciudad, en cualquier país del mundo donde hayan gobernado
reyes, ve de excursión a un castillo. Puedes también aprender un poco en
este recorrido, pero trata de separarte del grupo e intenta encontrar la sala
del trono, pero si sólo estás tú y un guía, convéncelo para que pueda llevarte
ante El Portador of Idiocy.
Sin el guía, luego de localizar la sala del trono, siéntate en la silla
del rey o la reina, dependiendo de tu género, y cierra los ojos, incluso toma
una siesta si quieres; Ellos saben que la has pasado mal, y sólo se pondrá peor
mientras continúes.
El guía y él o ella fue leal, te permitirá sentarte en el trono del rey
o la reina, pero convéncele que cierre sus ojos. Una vez lo haga, la verdadera
búsqueda de este Portador en particular comenzará. Una vez despiertes o el guía
desaparezca ante tus ojos, el salón del trono se encenderá con antorchas
adosadas en los muros y la habitación se verá muy viva. Parecerá que
hubieras regresado en el tiempo hasta donde el castillo era joven.
La ropa con la que entraste ha desaparecido, y ahora estás vestido con
el atuendo real, el cual es muy incómodo. No te sorprendas tanto, los huéspedes
nunca son lo que parecen. Pronto, luego de una estresante y sofocante espera,
un bufón, sonriendo de oreja a oreja, estará vestido con un traje púrpura y
verde, y se tambalea hacia adelante y atrás para un efecto cómico.
Él puede contar chistes subidos de tono que harán que tus mejillas se
separen en el dolor de la hilaridad, pero también pueden ser muy aburridas y
monótonas. Espera a través de esto, y dependiendo de tu sexo, harás lo
siguiente:
Si eres mujer, ve al baño y no pierdas de vista al bufón. Síguelo a su
habitación. Él no cederá a tus deseos, pero el rey se creerá lo que sea.
Miéntele y ejecuta al bufón.
Si eres hombre, la reina se excusará mientras el bufón abandona el
lugar. Habla con tus invitados; cada uno representa un Objeto que ya hayas
obtenido. No aprenderás nada, pero si lo haces, lo olvidarás cuando obtengas
otro Objeto. La reina pronto te encontrará con lágrimas en los ojos,
contándote de supuestas intenciones del bufón. Ejecútalo.
Mientras la guillotina envía su inocente alma a los cielos, estarás
inmerso en oscuridad. El bufón es el Portador de la Idiotez. Su cabeza
estará sobre sus hombros, como si nada hubiera pasado, pero su carne estará
podrida y sus huesos serán fácilmente visibles a través de sus rasgados harapos
púrpura y verde.
Siendo que todos debemos hacer sacrificios, el bufón dará una opción
diferente para cada sexo.
Si eres hombre, el bufón te presentará al amor de tu vida, incluso si
aún no lo has conocido, y te dará la oportunidad de matarla, tu verdadera
reina. Si decides no hacerlo, el bufón elegirá cinco personas cercanas a ti y
las eliminará de la manera más espantosa de todas las maneras concebibles.
Podrías haber sido favorable a su petición. En cualquier caso, el Objeto ya es
tuyo.
Si eres mujer, el bufón te dará una oportunidad incluso más difícil. Él
te ofrecerá tu mayor deseo, al costo de todas las personas que conoces y
conocerás, o de lo contrario te dará a escoger cinco personas para que tú las
mates en las formas que él diga. Lo has traicionado; mataste a u inocente. Pero
el Objeto es tuyo.
A medida que tu tarea llega a su fin, el bufón se reirá como si nada
hubiera pasado. Se omitirá en la oscuridad, con la cabeza rebotando de su
cuello en cada salto.
Dejada atrás estará su vara, decorada de púrpura y verde, manchada con
sangre fresca. Tómala y aparecerás en el salón del trono, completamente
desierto. Puedes salir del castillo.
La vara es el Objeto 426 de 538. La risa desquiciada te perseguirá por
siempre, pero tú mismo te la has traído.
427. El Portador de los Vivos No Nacidos.
En cualquier ciudad, en cualquier país, entra al hospital más cercano.
Ve al escritorio de recepción y pregunta por ver a alguien llamado El Portador Of El Living Unborn. La
persona detrás del mostrador comenzará a llorar e inmediatamente llamará a
seguridad, los cuales te sacarán del edificio. Deberás preguntar por el Portador
tres veces más. Sólo así, no llamarán a los guardias y te pedirán que les
sigas.
Serás llevado a un ascensor. Cuando se abran las puertas serás empujado
dentro. La persona abrirá un panel oculto y presionará un botón en él. Dejará
el ascensor y te mirará mientras las puertas se cierran. Cuando esto ocurra,
verás una lágrima de sangre derramarse de sus ojos.
El ascensor comenzará a subir. Llegará más alto de lo que podrías pensar
posible. Tomará tanto tiempo e irá tan rápido que sentirás como si te llevara a
la luna. Pero de repente se detendrá y se abrirán sus puertas.
Ante ti habrá un pasillo de piedra decayendo. El techo tendrá agujeros y
el sol brillará través de ellos, iluminando la podredumbre y la suciedad que ha
tomado lugar aquí. Mientras caminas por el corredor, deberás mantener tus ojos
enfocados en la puerta del otro lado. Apenas desvíes la mirada hacia alguna
puerta lateral, tu alma será arrancada dolorosamente de tu cuerpo.
Cuando llegues a la puerta, se abrirá sola. La única luz dentro de la
habitación provendrá de un electrocardiograma. En una esquina verás a una mujer
desnuda. Ella se pondrá de pie; sus muslos están llenos de sangre. En su mano
habrá un pedazo de papel.
La pregunta que debes hacer es: ¿Por
qué se fue? Cualquier otra pregunta será respondida con el sonido
de tu muerte.
La mujer te contará la siguiente historia:
Una mujer estuvo embarazada de nueve meses. Los médicos dijeron que
el bebé llegaría pronto. Ella sintió la aparición de los dolores de parto y fue
al hospital. Las enfermeras oyeron el latido del corazón del bebé. Ellas
comenzaron a oír una voz: “Como
ustedes sin duda están esperando, voy a dejar el vientre de mi madre pronto.”
Todo el mundo estaba asombrado, pero nadie dijo una palabra. ¿Qué diría
el bebé después? Empezó a hablar.
“Durante los últimos nueve meses he estado
aquí sentado dentro de mi madre y escuchando el mundo exterior. El mundo parece
un lugar horrible. Las guerras, la codicia, la corrupción y así sucesivamente.
¿Por qué alguien querría haber nacido en él? He decidido que no quiero. Estoy
dejando el vientre de mi madre”.
Mientras los doctores esperaron que el bebé saliera, el estómago de la
madre comenzaba a desinflarse. Nada salió de su cuerpo. El bebé sólo
desapareció. Ellos examinaron el cuerpo de la madre y encontraron una nota, la
cual decía: “No me sigas”.
La mujer te dará el pedazo de papel. Es la nota del bebé.
428. El Portador de los Agujeros.
En cualquier ciudad, en cualquier país, ve a cualquier cementerio a
donde puedas entrar durante la medianoche. Busca algún sepulturero que esté
cavando una tumba fresca, ve con él y pregúntale si puedes visitar la tumba de
alguien llamado El Portador of Holes.
Si comienza a reírse, no digas nada, da u paso atrás y ve alejándote de la
tumba.
Tan pronto como ya no puedas oír su risa, cierra los ojos y aguanta la
respiración hasta que ya no puedas más. Cuando tus pulmones ya no puedan más,
abre los ojos y verás una tumba recientemente cavada. Salta en ella, y una de
dos cosas ocurrirán. Si golpeas el suelo, comienza a enmendar tu trato con tu
dios personal, pues la tumba en breve será sellada contigo adentro. Ahora, si
tocas agua, permanece bajo ella, o de lo contrario serás desollado al instante
por los seres que habitan entre el agua y la tumba. Evita las convulsiones
producidas por la falta de aire y nada hacia abajo, hasta que pases a través de
un espacio estrecho. Un vez pases a través de eso, podrás salir del agua.
Bajo ninguna circunstancia mira por donde viniste, pues lo que allí vive
puede arrancar tu alma a través de tus ojos con tan sólo una miraba borrosa a
su blasfemo diseño biológico.
Una vez estés fuera del agua, verás a un hombre con una comezón
incesante, el cual comenzará a rascar frenéticamente sus ropas y su piel hasta
sangrar. Nada lo detendrá, y si lo intentas, pronto tú tendrás una comezón
insoportable, donde no evitarás rasgar cada trozo de tu cuerpo hasta la muerte,
de una forma lenta, horrorosa y dolorosa. El hombre tiene puesto un colgante.
Para salir de aquí con vida, deberás preguntarle: ¿Por qué no podemos volver atrás?
Él se detendrá y te mirará sonriendo, mientras sus ojos se derriten para
revelar dientes entre las cuencas; mantén la mirada fija en ellos, y no apartes
los ojos de allí, sin importar lo terrible que sean las cosas que veas ahí.
Mientras su mirada se repliega en la tuya, él le dirá por qué no puedes volver
atrás: de todos los puentes que han sido quemadas, todas las líneas cruzadas,
todas las posibilidades de perdón despedazadas por Buscadores codiciosos ante
un fin que ellos no entendían. Te vas a dar cuenta de en cuántas
atrocidades similares te has visto comprometido, pero no bajes la cabeza o
siquiera parpadees en vergüenza, estás frente al Portador, y las consecuencias
de retroceder ahora serán más grotescas de lo que se puede describir. No digas
nada hasta que termines, entonces agradece al hombre y rápidamente ve adelante,
donde hallarás otra entrada de agua. Sumérgete en ella y nada rápidamente hasta
donde puedas llegar. Una comezón implacable te rodeará, pero evita rascarte,
pues aquí hay bestias que se complacen con el sabor de la sangre humana. Pronto
perderás la consciencia.
Despertarás en el cementerio, con la primera luz del día, al lado de la
tumba en la que lanzaste. Alrededor de tu cuello estará el colgante, el cual ya
nunca más te podrás quitar. Si algún día lo haces, te convertirás en el nuevo Portador.
El colgante es el Objeto 428 de 538. Ya no hay vuelta atrás.
429. El Portador del Desarrollo.
Quizás no te das cuenta, pero tu viaje está llegando a su fin. La cosa
es que, sin embargo, los desafíos de aquí sólo empeorarán; los siguientes Portadores
no son tan inocuos como el primero. Sé lo que estás pensando. Es divertido,
estás en lo correcto. Estoy aquí para ayudar. Mi mente está torcida, claro,
como la tuya, o como debería estar. No tienes ni una mínima idea de en qué
creer, lo que sabes, sin embargo, es que un paso en falso y ¡Bam!, te has ido.
Simple, ¿no?
De cualquier forma, te diré cómo llegar a mí, bueno, a mi jefe. Yo soy
su portavoz / asistente / secretario. Soy el tipo bueno, algo así. Él es
un hombre de negocios. Es conocido en todo el mundo. Puedo llevarte ante él;
estoy cerca de su oficina, como siempre, sin importar dónde esté. No es más que
una cáscara vacía, pero una que funciona, si se entiende. Estoy haciendo
mi mejor esfuerzo para asustarte, es lo que él quiere. ¿Está funcionando? No lo
creo…
Ya sabes, él no era un Portador originalmente, Nunca estoy seguro de que
alguien alguna vez lo haya sido. Ellos fueron todos “normales” una vez. Cuando
mi jefe habla, que rara vez lo hace, revela un poco más sobre él y todo lo que
estoy protegiendo, además de todo lo que ese puñado de Buscadores están
haciendo. Eso es lo que sobre lo que sé menos: sobre ti. Se dice que algunos de
ustedes están haciendo esto por el bien de la humanidad, otros por el
contrario. Uno de ustedes, sin embargo, tendrá el coraje de terminar con todo,
asegurándose de que esto puede acabar para siempre. ¿Serás tú?
De todos modos, como muchos Portador, realmente nunca hay un lugar
particular a donde ir. Ahora, lo hay. En la ciudad de Nueva York. Este
edificio es bastante alto, pero estará ampliándose en su construcción. Este
edificio es de color rojizo-amarillento. No puedo revelar la ubicación exacta,
pero tengo la sensación de que sabes dónde está.
No importa con quién hables, no estoy seguro de si realmente importa. Nadie
que trabaje aquí se ha reunido con el jefe cara a cara… excepto yo, por
supuesto. Creo que debería retomar el comentario arriba. supongo que este Portador
es un obstáculo de la vida. Él sufre cada maldito día. No puedo hacer nada para
confortarlo, me siento como un fracaso. Él siempre detiene mis intentos de
suicidio, cada vez, aunque no pueda ver cómo. Trabajar para él me vuelve loco.
Lo siento, estoy divagando…
Como sea, toma las escaleras, el ascensor, lo que sea. Sólo ve al piso
56. Estaré allí. Habrá sólo un escritorio, donde estaré sentado, y una puerta,
que lleva hasta la oficina del jefe. Si hay algo diferente, aparte de una
pequeña nevera o un refrigerador de agua, abandona el piso, puede que hayas
contado mal o algo así.
Debido a la construcción, el edificio podría moverse o temblar, pero te
lo aseguro, no morirás, estás aquí por algo, ¿No?
No importa quién seas, estaré allí y me daré cuenta de tu presencia, bla
bla bla. Te llevaré ante mi jefe tan pronto como pueda. No te preocupes, No me
convertiré en una bestia hórrida ni te arrastraré al Infierno o me quedaré con
tu alma. No hay nada en mí que pueda asustarte, excepto quizás mi traje
barato. Puse mi dinero para un buen uso, todavía tengo un ingreso
disponible… – Lo siento, estoy divagando otra vez. Estoy sólo yo y el jefe,
¿recuerdas?
El jefe por sí mismo no es alguien asustadizo, es sólo un anciano de
pelo blanco, con más pelo en las orejas y la nariz que en su cabeza… y viste un
traje muy bonito. Sin embargo, no tengo ni idea de lo que pasa en su oficina a
puertas cerradas, pues siempre me recuerda que deje la puerta abierta cuando
hablo con él. Asumo que me estará protegiendo de algo. Quizás algo pasará, pero
prepárate, por favor. No puedo enfatizar esto lo suficiente. Prepárate.
Así que muchos han entrado sin salir… dejaré todo esto a tu imaginación.
Después de un tiempo, deberás salir con un Objeto, para ser más
precisos, una paleta de albañil manchada de gris y carmesí.
Este Objeto es el 429 de 538. Construye tu valor y desarrolla una
mente fuerte.
Tu vida depende de ello.
430. El Portador del Canto Fúnebre.
En cualquier ciudad, en cualquier país, ve a cualquier cine a
donde puedas entrar. Dile al vendedor de entradas que deseas ver la película
“Cielo Esmeralda”. Él te mirará con ojos aterrorizados cuyos lagrimales
exudarán lágrimas. Un sólo boleto saldrá de su stand, completamente en blanco,
excepto por el número 430 impreso en él.
Ve hacia la entrada y dirígete a la sala de la derecha. A medida
que pasas por las salas de proyección, verás muchas portadas promocionando
películas de otro mundo, las cuales prometen la proyección de sensaciones
sinestésicas de placer absoluto, calma y relajos inalcanzables de otra forma.
No entres en ninguna de esas salas. Cuando llegues al final, estarás frente a
una cuerda de terciopelo rojo, pasa cuidadosamente debajo de ella y sigue
adelante.
Una melodía alegre y brillante comenzará a resonar por todo el
pasillo. A cada lado los números seguirán subiendo, pero no trates de abrir
cualquiera de las puertas. Si lo haces, cosas indecibles fluirán a devorar tu
alma, que no pueden ser mencionadas aquí.
Mientras sigues caminando, busca el número 215. Espera a que se
despliegue una alfombra roja, dándote a saber que eres un invitado de honor. Si
no pasa nada, corre tan rápido a la salida si no quieres ser atrapado dentro de
filmes tan horrendos que ni siquiera pudiste imaginar que existían. A menos que
seas un atleta olímpico, la posibilidad de escapar es casi nula. Al final de
todo el pasillo, verás la última sala, con el número 430. Entra allí.
La sala será tan grande como opulenta. Oro y cristal cuelgan del
techo, y los mármoles agradecerán a tus pies. Siéntate en la fila del frente, a
dos asientos de la salida y espera. La película comenzará, con un cielo despejado,
flores primaverales y colinas pastosas sobre la pantalla. Frente a la línea de
árboles aparecerá una mujer. Ella empezará a cantar una melodía melancólica y
disminuida. De repente, el sol será tragado por la negrura, los árboles se
marchitarán y morirán, y la hierba brotará con malas hierbas. La tierra se
quemará y rasgará, el cielo romperá en truenos y relámpagos, y luego muy
lentamente la mujer se volverá a mirarte.
Se acercará más y más a la pantalla, y finalmente saldrá. Desde
una pantalla plana en el escenario, emergerá, cubierta sólo con un vestido
brillante. Lentamente caminará hacia ti, y te permitirá sólo una pregunta: ¿Por
qué cantan esas canciones lúgubres?
Ella entonces te contará una historia sobre todas las cosas malas
una vez hechas, cada plan que terminó en nada, cada esposo celoso, esposa
infiel, hijo mentiroso, o hija aproblemada. Te contará de cada mala acción en
horrible detalle. Probablemente tu mente ceda ante la maldad del mundo real,
despedazándose en pequeños zarcillos que ennegrecerán tu alma al punto de
condenarte a una no-vida negra, vacía, ausente en todo espacio. Si logras
sobrevivir, ella tomará tu boleto y lo partirá por la mitad, entregándote uno
de los trozos. Tómalo y abandona el cine.
Con este trozo de boleto, podrás acceder a cualquier manifestación
artística libremente, pero cada vez que lo hagas, verás que el arte parece
proyectar cada vez más notoriamente aquellas palabras que la mujer te dijo una
vez.
El trozo del boleto es el Objeto 430 de 538. ¿Quién cantará tu canción
fúnebre cuando el fin llegue?
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