domingo, 6 de julio de 2014

Los Portadores - 421 al 430


421.  El Portador de la Inmortalidad.

En cualquier ciudad, en cualquier país, ve a cualquier institución de salud mental o centro de reinserción social a donde puedas llegar. Ve al escritorio principal y pregunta por ver a El Portador de la Inmortalidad. Si el trabajador te mira, encoge los hombros y regresa a lo que estaba haciendo, estás en el lugar equivocado. Intenta en otro. Ahora, si mira directo a tus ojos, corre, antes que te los arranque. Sólo si el trabajador parece enfocarse en algo detrás de tus ojos, estarás en el lugar adecuado. Si este es el caso, vuelva a preguntar para que el trabajador salga de su aturdimiento.
Serás guiado a la parte trasera de la institución y te mostrará unas escaleras. Síguelo hasta un estudio redondo con ventanas que cubren la mitad de su extensión con vista a un huerto. Es otoño, y las hojas son de colores brillantes y caen, su vitalidad en marcado contraste con el frágil anciano que se sienta detrás de un escritorio frente a la ventana, escribiendo poco a poco en un libro.
Tras una inspección más cercana del hombre, sus gafas oscuras te informarán de su ceguera, sus piernas lisiadas de su cojera, y su continua falta de conciencia de la presencia de su sordera.
Su sordera no es absoluta, y él responderá a, al menos, una cosa: la pregunta, ¿Qué has visto?
Si responde con algo que no sea: “Nada aún, casi termino”, pasarás el resto de tu vida natural en esa habitación, mientras la puerta se desvanece entre los muros que la rodean.
Si eres afortunado, sin embargo, siéntate con paciencia y espera a que el hombre te diga que ha terminado. La única manera de salir de esta sala con el Objeto que buscas es jugar con las reglas del Portador, pero interrumpiéndolo antes de que esté listo no te librará del estudio por parte de él. Eventualmente, el hombre dejará de escribir, cerrará el libro, y lo sellará con cera de color rojo sangre y un  sello dorado adornado. Entonces lo tomará y te lo extenderá como ofrecimiento. Debes tomarlo, pero sé rápido, el está casi terminado, y si el hombre muere antes de que tomes el libro, no podrás escapar de esa habitación.
Cuando tu mano toque el libro, el hombre, una vez mortal, una vez un Buscador, ahora un Portador, respirará su último aliento, y los eventos de su vida fluirán a través de tu mente, firmemente impresos en su nuevo hogar. Cuando la puerta se abra, serás libre de irte.
La historia de vida del Portador es tuya ahora y ese libro está distribuido en dos lienzos que soportarán las edades, de manera que todos puedan conocer su historia.
La autobiografía es el Objeto 421 de 538. Sólo en la muerte podrás vivir para siempre.

422.  El Portador del Pánico.

En cualquier ciudad, en cualquier país, ve a cualquier institución de salud mental o centro de reinserción social a donde puedas llegar. Tendrás que entrar con los pies descalzos. Inmediatamente, grita al entrar, diciendo que El Portador del Pánico ha llegado. Los empleados te aprehenderán, pero no debes resistirte, a menos que quieras sucumbir a la locura cuando te toquen. Atarán tus muñecas a tu espalda y te arrastrarán detrás del escritorio principal. Verás una trampilla bajo el mostrador, y tras esa puerta, encontrarás un túnel que se extiende profundamente por el subsuelo. Debes continuar gritando que el Portador ha llegado para mantener a los empleados a raya por el miedo; de otro modo, una vez seas arrojado dentro, la puerta se cerrará de golpe y quedarás encerrado para siempre.
Caerás sobre un tramo de escaleras que conducen a la mera oscuridad. Desata las cuerdas de tus muñecas con tus pies. Si fallas en liberarte en los primeros dos minutos, un caníbal sin ojos aparecerá desde la oscuridad. Él es el cuidador del túnel. Cuando te des cuenta de su presencia, tus ojos caerán de sus órbitas para reemplazar a los del caníbal, y te retorcerás del terror mientras eres lentamente devorado, pieza por pieza.
Si lo logras, sumérgete en la oscuridad y reza por que el caníbal no haya recibido ya los ojos de un Buscador más lento. Si así fue, tendrás que arrancárselos para pasar de largo. Sabrás que éste es el caso si susurra tu nombre desde las sombras. Sólo cuando el cuidador del túnel haya sido cegado tendrás la vía despejada.
Ve por el túnel. Risas harán eco en todas direcciones. Deberás reírte en respuesta a esto para continuar con tu viaje. Si cesas de reírte aunque sea momentáneamente, la risa aumentará su volumen  hasta que tu mente haya sido perdida en eterno tormento, nunca entendiendo por qué la voz ríe. Cuando llegues al final del túnel varias horas después, la risa cesará de forma repentina.
Entra a la caverna frente a ti. Un niño de seis años de edad, meciéndose hacia adelante y hacia atrás mientras sujeta sus rodillas te espera. Responderá a una pregunta, ¿Por qué tienen miedo? Si estás demasiado calmado como para que tu voz tiemble mientras preguntas esto, finge desesperación; si el niño cree que estás demasiado relajado, se levantará, revelando una pistola en medio de sus piernas. Nunca dejarás la caverna, ni siquiera a través de la muerte.
Si satisfaces su expectación de miedo, te contará una corta historia sobre tu vida, y si gritas cuando termine, el niño aullará en retribución. El sentimiento de constante intranquilidad nunca te abandonará, aunque ahora podrás resistir cualquier impulso natural de exaltación producto del miedo y el arrebato.
Tu corazón presa del pánico es ahora el Objeto 422 de 538. Ahora bombea sangre y destrucción.

423.  El Portador del Desvarío.

En cualquier ciudad, en cualquier país, ve a cualquier institución mental o centro de reinserción social a donde puedas llegar. Cuando alcances el escritorio principal, pregunta por ver a quién se hace llamar El Portador del Desvarío. El recepcionista inmediatamente escupirá una risa intoxicante. No te unas a su estruendosa alegría, pues lanzar incluso una sola carcajada significará tu fin aquí.
Todos en el edificio pronto se unirán en esta balada de júbilo, sus rostros retorcidos en una alegría enfermiza. Verás pronto un vestíbulo detrás del escritorio que no estuvo allí antes. Ve por allí, con los ojos cerrados y los oídos abiertos al cacareo aberrante que impregna cada rincón de este lugar. Continúa yendo hacia adelante, sin abrir los ojos, hasta que sientas un carlo a tu alrededor. Se sentirá como la calidez de un sol de verano tostando tu piel con sus rayos ultravioletas.
Abre los ojos.
Estarás en el exterior, frente a una vieja catedral. Si miras atrás sólo verás un denso bosque donde aún resuenan las risas de las personas en el edificio. Abre las pesadas puertas de madera y entra en la catedral. Aquí encontrarás al Portador.
Una vez dentro, verás algo que tu mente negará que es real. Las sombras se aferran a cada superficie, contrayéndose a su alrededor y retorciéndose constantemente. La única luz proviene de una vidriera rota en la parte trasera del edificio. Bañada en esta luz hay una figura camuflada en sombras innaturales. Aproxímate a un ritmo constante y mantente en silencio, si haces movimientos bruscos o ruidos fuertes, enfurecerás al Portador, y tu viaje llegará a un final abrupto y violento aquí, en esta catedral que no existe, de la mano de algo que no debería existir.
Al llegar al final de las bancas, la figura se mantendrá erguida totalmente, de seis metros de alto y esbelto como un cadáver ya olvidado. Abrirá sus siete bocas y empezará gritando una terrible melodía que llenará tu mente con imágenes de la nada, el fin de los días, y una miríada de pensamientos abstractos tan ricos y viles que destruirían la psique de un hombre absolutamente.
Las sombras de los muertos danzarán en los muros y unirán sus hórridos acordes cantando la canción del vacío. Sin importar tu voluntad, la canción se volverá parte de ti. Siempre recordarás cada nota, cada matiz; tu mente y alma se han asomado al vacío. Vivirás el resto de tus días en una brutal neblina de emoción, ninguna ofensa será leve y ningún placer se quedará sin euforia; serás tan retorcido como el Portador. Conocerás el fin y serás una parte de su llegada; el último sufrimiento y la emoción final.
La canción es el Objeto 423 de 538. Pronuncia un sólo verso en nuestro mundo y verás el fin en movimiento.

424.  El Portador de la Paradoja.

Buscador, te forzaría a que te marcharas una vez, si pudiera, pero al final la decisión es tuya.
Hay sólo un Objeto que es perfecto y absoluto, y si lo encuentras quedas advertido: Algunos fracasan en tratar de comprenderlo, y quedan atrapados en el Limbo eternamente. Otros se enorgullecen de ser capaces de manejarlo, y finalmente, la complejidad del espacio-tiempo los abruma. Sus conocimientos retrasan, pero no pueden evitar su control.
Te deseo un buen día con el Objeto, pero es mejor si se deja como está.
Su imperfección es esencial para su funcionamiento, como una paradoja es simplemente.
Una paradoja es algo que debería, pero no puede suceder, la imperfección está en que tú puedes comenzar el ciclo, pero nunca podrás detenerlo.
El portal se encuentra, aproximadamente, en la ciudad de Quebec, Canadá. Encontrarlo no será facil, ya que su ubicación exacta varía en función del tiempo. Existe una fórmula muy compleja que una vez un hombre bastante mayor encontró por casualidad, pero ahora se ha perdido, probablemente para mejor.
El objetivo es, por supuesto, que te mates a ti mismo. A ti mismo recién nacido, idealmente.
Entra en el portal. Sentirás el dolor implacable de como todo tu cuerpo se extiende a través del infinito del tiempo. Navegar por ahí no será nada fácil, y con algo de suerte, no quedarás atrapado en este limbo para siempre.
Si tienes éxito, ve al hospital donde naciste. Interactúa con moderación con la gente que esté allí. Te recomiendo que tardes menos de ocho horas y media para llevar a cabo esto.
Mata a ti mismo antes que éste se dé cuenta de su entorno, el cual debería estar bien, de lo contrario serás superado por el trauma y te volverás loco.
Luego de esto, podrías sentir una extraña…desestabilización. Un temblor, si se quiere llamar así. Es el tiempo; la entidad que lo controla, tal vez, o simplemente una reacción natural, en la manera que aumente y descienda.
Es el tiempo, removiéndote átomo por átomo, partícula fundamental por partícula fundamental.
Regresa al portal, tienes aproximadamente dieciocho horas antes que te desestabilices completamente y…¿mueras?
Viaja ahora a un punto en el tiempo donde existas, pero antes de haber matado a ti recién nacido (algunos minutos antes). A continuación, ve a un lugar donde puedas ver el cielo como era originalmente.
Será un color que nunca has visto antes, y es imposible de describir.
Ahora debes esconderte en una ubicación donde puedas verte a ti mismo la primera vez que llegaste a ese lugar.
Escucharás un sonido tan agudo que nadie podrá oír, y serás el único consciente de su presencia.
No pienses demasiado en esto, cualquier distracción será un obstáculo a partir de ahora.
Es muy importante que encuentres y hables con el tú de ese tiempo, aquél que estará a punto de matar a ti recién nacido (se relegará ese acto en él, que eres tú) y dile que se detenga. Esto evitará que mates a el recién nacido, que eres tú, y también evitarás tu degradación más allá.
O al menos, su degradación. Es demasiado tarde para salvarte.
Cuando te desintegres, tu otro yo que ha sobrevivido notará que algo lo ahoga, ahora en un insustancial centro de gravedad.
Tómalo rápidamente, o todo habrá sido en vano.
Debería ser un pequeño reloj analógico con sus números escritos en sentido antihorario, con sus manecillas girando en sentido antihorario también.
El tamaño de sus manecillas comienzan en la horaria y se extienden hasta el infinito en lo cortas que se conviertan.
En la parte de atrás estará escrito un ambigrama, ¿Estoy mintiendo?
Regresa al portal y retorna el viaje a tu tiempo. La carga que llevas ahora lo hará todo más difícil.
Una vez seas libre de irte, no vayas a sucumbir a la tentación de dar cuerda a tu reloj en sentido horario, y luego antihorariamente.
Si lo haces, estarás ligado como un Portador al Objeto, y quedarás atrapado en el limbo hasta que llegue otro tonto.
Si no lo haces, y sientes piedad de tu otro yo, que sí lo hizo, es posible que quieras ir a rescatarlo.
Una bifurcación en el tiempo se creó desde que tocaste el Objeto, ya que es una paradoja en sí mismo.
No hay nadie que pueda resistirse a la tentación de revertir acontecimientos.
Ni siquiera el Portador del Objeto 424 de 538. El maestro de los finales sin fin.

425.  El Portador del Contrapaso.

La ley del contrapaso (del latin contra y patior, “sufrir el contrario”) es un principio que regula la condena de los reos mediante el contrario de su culpa o por analogía a ella. Está presente en numerosos textos históricos y literarios de gran influencia religiosa, como la Divina Comedia.
El contrapaso puede ser por analogía o por antítesis: Si es por analogía, la pena es igual al pecado. Por ejemplo: los alcohólicos serían condenados a beber por toda la eternidad hasta explotar. Ahora, si es por antítesis, la pena es distinta del pecado. En el mismo caso, los alcohólicos no podrían tomar ni un poco de cerveza, pero quizás sentirían el olor eternamente.
En cualquier ciudad, en cualquier país, ve a cualquier bar o club a donde puedas llegar. Entra, y pide al cantinero por siete tragos, sin especificar cuáles. Sin importar lo que te sirvan, deberás beberlos en secuencia. Si alguna de las bebidas te es familiar, no es el momento apropiado y deberás irte. Purifícate y regresa dentro de un mes.
Si no reconoces las bebidas, has sido aceptado. Luego de terminar los tragos, pregunta a la persona que esté a tu lado si puede llevarte con El Portador del Contrapaso. Si dice que si, vete, pues te guiará a tu perdición. Si dice que no, pregunta de nuevo. Se verá confuso pero cumplirá. Serás guiado a una habitación trasera. Dentro habrá siete personas sentadas en lo que parece ser una sala de espera de un hospital. Siéntate en la última silla y espera. No respondas a ninguna de las preguntas que te hagan, o te atraparán en ese lugar por toda la eternidad. Cuando llamen tu nombre, las siete personas dejarán de hablar, y gritarán porque su tiempo aún no ha tocado.
Una puerta se abrirá, entra. Ciérrala detrás de ti, y sigue al hombre que se aleja de ti. Mientras caminas, sentirás progresivamente mucha hambre, y el hombre te ofrecerá tres barras de chocolate. Escoge entre comerlas todas, comer una o ninguna. Si las comes todas, te sentirás más hambriento y el hombre te ofrecerá más. Estarás obligado a irte, y el edificio desaparecerá una vez estés en el exterior. Ya que fuiste goloso, nunca más sentirás satisfacción en la comida otra vez, destinado a estar hambriento hasta que mueras. Si rechazas su oferta, te sentirás lleno inmediatamente. Te llevará a una puerta al final del camino y serás amarrado a una mesa. Las siete personas que viste en la sala de espera vendrán y comenzarán a devorar partes de tu cuerpo lentamente. No morirás, pero comenzarás a regenerarte mientras comen. Ya que fuiste tan orgulloso como para rechazar la comida que te fue ofrecida, serás el alimento ofrecido a otros para siempre.
Si sólo comiste una, el hombre guardará las otras dos y continuará por el camino. En algún punto el hombre se detendrá, se hará a un lado y te pedirá que camines delante. Cuando pases frente a él, provocará que tropieces y caigas. Si al pararte le recriminas su acción, inmediatamente te noqueará. Despertarás, pero sólo para concebir el dolor de ser atacado de cada forma posible. Este es tu castigo por ser colérico, y se convertirá en la pesadilla de tu existencia. Si te disculpas por golpear su pie, comenzará a caminar una vez más.
Finalmente llegarás a la puerta del final, el hombre la abrirá y entrará. Dentro, él se sentará sobre una pila de tesoros, oro y joyas innumerables. Él te indicará una silla de madera y te pedirá que te sientes. Te preguntará: “¿Deseas algo de aquí?” Si tu respuesta es si, lo último que verás será la mirada de furia intensa en los ojos del hombre antes que te arranque tus órganos, añadiéndolos a sus tesoros. Si dices que no, el hombre te ofrecerá tres cosas de la pila. Toma lo que quieras, pero cuando lo hagas no mires de nuevo la pila. Si lo haces el hombre gritará, quitándote lo que tomaste. Serás convertido en una estatua de oro, y estarás congelado envidiando todo lo que no puedes tener durante toda tu inmortal vida. Mira hacia otro lado, y el hombre estará frente a ti. Abrirá otra puerta que lleva a una gran cámara. Dentro hay cientos de personas realizando cada acto sexual que conozcas o no, algunos ni siquiera probados por humanos. Todos gritarán tu nombre en éxtasis, pidiéndote y rogándote que te les unas. Hazlo y serás atrapado aquí, donde cada acto placentero sólo te provocará dolor, sin posibilidad de detenerte. Este será tu castigo por ceder a tu naturaleza lujuriosa.
Si logras llegar al otro lado, la gente desaparecerá. Alégrate silenciosamente, tu búsqueda está a punto de terminar. Ante ti habrá una mesa con la palabra “multi” escrita, y al lado habrá un cuchillo. Talla la palabra “Quam” al lado izquierdo de “multi”, y la mesa de destrozará desde adentro. Antes que esto ocurra, traza rápidamente el símbolo “‡” en tu mano, sobre la palabra “multi”, y la mesa se hará polvo. Deja el cuchillo en el suelo, mientras el hombre se acerca a ti. Tomará el cuchillo del sueño y escribirá la frase Quam multi en el suelo. En ese momento, la palabra agonía no será suficiente para llamar a lo que sentirás reverberando a través de tu ser, destrozando tu mente y alma, obligándote a lidiar con los ecos de esa tortura por un tiempo indeterminado.
Cuando el efecto pase, parecerá que todo el mundo está llamando tu nombre. El hombre dará un paso atrás y te sonreirá. Yo soy quién buscas, dirá. Agradécele por su tiempo, y se irá. En el lugar donde estaba, aparecerá otra mesa, en la que habrá un papel con el símbolo ‡ en él. Presiona el símbolo en algún lugar de tu piel, y se quemará en la zona. El dolor será extremadamente abrasivo, pero cesará en un rato. Guarda el papel en el bolsillo, y pronto perderás la consciencia.
Despertarás en el bar, tirado en el suelo. Levántate, y encontrarás al cantinero. Dale el papel y la puerta de salida se abrirá. Será medianoche.
El tatuaje es el Objeto 425 de 538. Podrás prevenir tu propio Contrapaso?

426.  El Portador de la Idiotez.

Hace mucho tiempo, los bufones solían impresionar a la realeza en todo el mundo con sus bromas y payasadas locas que, por sobre todo, daban a los reyes y reinas un espacio para relajarse y entretenerse. Algunas reinas, ya infieles por casarse sólo por el poder, solían buscar al bufón y estos tendrían un romance. Los reyes los descubrían por medio de otros sirvientes y los bufones eran excomulgados o ejecutados, con lo último siendo más recurrente. Las reinas, por lo general, no sufrían tanto, pues las mentiras de una mujer eran más creíbles que las de los bufones humildes…
En cualquier ciudad, en cualquier país del mundo donde hayan gobernado reyes, ve de excursión a un castillo. Puedes también aprender un poco en este recorrido, pero trata de separarte del grupo e intenta encontrar la sala del trono, pero si sólo estás tú y un guía, convéncelo para que pueda llevarte ante El Portador of Idiocy.
Sin el guía, luego de localizar la sala del trono, siéntate en la silla del rey o la reina, dependiendo de tu género, y cierra los ojos, incluso toma una siesta si quieres; Ellos saben que la has pasado mal, y sólo se pondrá peor mientras continúes.
El guía y él o ella fue leal, te permitirá sentarte en el trono del rey o la reina, pero convéncele que cierre sus ojos. Una vez lo haga, la verdadera búsqueda de este Portador en particular comenzará. Una vez despiertes o el guía desaparezca ante tus ojos, el salón del trono se encenderá con antorchas adosadas en los muros y la habitación se verá muy viva. Parecerá que hubieras regresado en el tiempo hasta donde el castillo era joven.
La ropa con la que entraste ha desaparecido, y ahora estás vestido con el atuendo real, el cual es muy incómodo. No te sorprendas tanto, los huéspedes nunca son lo que parecen. Pronto, luego de una estresante y sofocante espera, un bufón, sonriendo de oreja a oreja, estará vestido con un traje púrpura y verde, y se tambalea hacia adelante y atrás para un efecto cómico.
Él puede contar chistes subidos de tono que harán que tus mejillas se separen en el dolor de la hilaridad, pero también pueden ser muy aburridas y monótonas. Espera a través de esto, y dependiendo de tu sexo, harás lo siguiente:
Si eres mujer, ve al baño y no pierdas de vista al bufón. Síguelo a su habitación. Él no cederá a tus deseos, pero el rey se creerá lo que sea. Miéntele y ejecuta al bufón.
Si eres hombre, la reina se excusará mientras el bufón abandona el lugar. Habla con tus invitados; cada uno representa un Objeto que ya hayas obtenido. No aprenderás nada, pero si lo haces, lo olvidarás cuando obtengas otro Objeto. La reina pronto te encontrará con lágrimas en los ojos, contándote de supuestas intenciones del bufón. Ejecútalo.
Mientras la guillotina envía su inocente alma a los cielos, estarás inmerso en oscuridad. El bufón es el Portador de la Idiotez. Su cabeza estará sobre sus hombros, como si nada hubiera pasado, pero su carne estará podrida y sus huesos serán fácilmente visibles a través de sus rasgados harapos púrpura y verde.
Siendo que todos debemos hacer sacrificios, el bufón dará una opción diferente para cada sexo.
Si eres hombre, el bufón te presentará al amor de tu vida, incluso si aún no lo has conocido, y te dará la oportunidad de matarla, tu verdadera reina. Si decides no hacerlo, el bufón elegirá cinco personas cercanas a ti y las eliminará de la manera más espantosa de todas las maneras concebibles. Podrías haber sido favorable a su petición. En cualquier caso, el Objeto ya es tuyo.
Si eres mujer, el bufón te dará una oportunidad incluso más difícil. Él te ofrecerá tu mayor deseo, al costo de todas las personas que conoces y conocerás, o de lo contrario te dará a escoger cinco personas para que tú las mates en las formas que él diga. Lo has traicionado; mataste a u inocente. Pero el Objeto es tuyo.
A medida que tu tarea llega a su fin, el bufón se reirá como si nada hubiera pasado. Se omitirá en la oscuridad, con la cabeza rebotando de su cuello en cada salto.
Dejada atrás estará su vara, decorada de púrpura y verde, manchada con sangre fresca. Tómala y aparecerás en el salón del trono, completamente desierto. Puedes salir del castillo.
La vara es el Objeto 426 de 538. La risa desquiciada te perseguirá por siempre, pero tú mismo te la has traído.

427. El Portador de los Vivos No Nacidos.

En cualquier ciudad, en cualquier país, entra al hospital más cercano. Ve al escritorio de recepción y pregunta por ver a alguien llamado El Portador Of El Living Unborn. La persona detrás del mostrador comenzará a llorar e inmediatamente llamará a seguridad, los cuales te sacarán del edificio. Deberás preguntar por el Portador tres veces más. Sólo así, no llamarán a los guardias y te pedirán que les sigas.
Serás llevado a un ascensor. Cuando se abran las puertas serás empujado dentro. La persona abrirá un panel oculto y presionará un botón en él. Dejará el ascensor y te mirará mientras las puertas se cierran. Cuando esto ocurra, verás una lágrima de sangre derramarse de sus ojos.
El ascensor comenzará a subir. Llegará más alto de lo que podrías pensar posible. Tomará tanto tiempo e irá tan rápido que sentirás como si te llevara a la luna. Pero de repente se detendrá y se abrirán sus puertas.
Ante ti habrá un pasillo de piedra decayendo. El techo tendrá agujeros y el sol brillará través de ellos, iluminando la podredumbre y la suciedad que ha tomado lugar aquí. Mientras caminas por el corredor, deberás mantener tus ojos enfocados en la puerta del otro lado. Apenas desvíes la mirada hacia alguna puerta lateral, tu alma será arrancada dolorosamente de tu cuerpo.
Cuando llegues a la puerta, se abrirá sola. La única luz dentro de la habitación provendrá de un electrocardiograma. En una esquina verás a una mujer desnuda. Ella se pondrá de pie; sus muslos están llenos de sangre. En su mano habrá un pedazo de papel.
La pregunta que debes hacer es: ¿Por qué se fue? Cualquier otra pregunta será respondida con el sonido de tu muerte.
La mujer te contará la siguiente historia:
Una mujer estuvo embarazada de nueve meses. Los médicos dijeron que el bebé llegaría pronto. Ella sintió la aparición de los dolores de parto y fue al hospital. Las enfermeras oyeron el latido del corazón del bebé. Ellas comenzaron a oír una voz: “Como ustedes sin duda están esperando, voy a dejar el vientre de mi madre pronto.”
Todo el mundo estaba asombrado, pero nadie dijo una palabra. ¿Qué diría el bebé después? Empezó a hablar.
“Durante los últimos nueve meses he estado aquí sentado dentro de mi madre y escuchando el mundo exterior. El mundo parece un lugar horrible. Las guerras, la codicia, la corrupción y así sucesivamente. ¿Por qué alguien querría haber nacido en él? He decidido que no quiero. Estoy dejando el vientre de mi madre”.
Mientras los doctores esperaron que el bebé saliera, el estómago de la madre comenzaba a desinflarse. Nada salió de su cuerpo. El bebé sólo desapareció. Ellos examinaron el cuerpo de la madre y encontraron una nota, la cual decía: “No me sigas”.
La mujer te dará el pedazo de papel. Es la nota del bebé.
La Nota es el Objeto 427 de 538. Nunca la pierdas.

428. El Portador de los Agujeros.

En cualquier ciudad, en cualquier país, ve a cualquier cementerio a donde puedas entrar durante la medianoche. Busca algún sepulturero que esté cavando una tumba fresca, ve con él y pregúntale si puedes visitar la tumba de alguien llamado El Portador of Holes. Si comienza a reírse, no digas nada, da u paso atrás y ve alejándote de la tumba.
Tan pronto como ya no puedas oír su risa, cierra los ojos y aguanta la respiración hasta que ya no puedas más. Cuando tus pulmones ya no puedan más, abre los ojos y verás una tumba recientemente cavada. Salta en ella, y una de dos cosas ocurrirán. Si golpeas el suelo, comienza a enmendar tu trato con tu dios personal, pues la tumba en breve será sellada contigo adentro. Ahora, si tocas agua, permanece bajo ella, o de lo contrario serás desollado al instante por los seres que habitan entre el agua y la tumba. Evita las convulsiones producidas por la falta de aire y nada hacia abajo, hasta que pases a través de un espacio estrecho. Un vez pases a través de eso, podrás salir del agua.
Bajo ninguna circunstancia mira por donde viniste, pues lo que allí vive puede arrancar tu alma a través de tus ojos con tan sólo una miraba borrosa a su blasfemo diseño biológico.
Una vez estés fuera del agua, verás a un hombre con una comezón incesante, el cual comenzará a rascar frenéticamente sus ropas y su piel hasta sangrar. Nada lo detendrá, y si lo intentas, pronto tú tendrás una comezón insoportable, donde no evitarás rasgar cada trozo de tu cuerpo hasta la muerte, de una forma lenta, horrorosa y dolorosa. El hombre tiene puesto un colgante. Para salir de aquí con vida, deberás preguntarle: ¿Por qué no podemos volver atrás?
Él se detendrá y te mirará sonriendo, mientras sus ojos se derriten para revelar dientes entre las cuencas; mantén la mirada fija en ellos, y no apartes los ojos de allí, sin importar lo terrible que sean las cosas que veas ahí. Mientras su mirada se repliega en la tuya, él le dirá por qué no puedes volver atrás: de todos los puentes que han sido quemadas, todas las líneas cruzadas, todas las posibilidades de perdón despedazadas por Buscadores codiciosos ante un fin que ellos no entendían. Te vas a dar cuenta de en cuántas atrocidades similares te has visto comprometido, pero no bajes la cabeza o siquiera parpadees en vergüenza, estás frente al Portador, y las consecuencias de retroceder ahora serán más grotescas de lo que se puede describir. No digas nada hasta que termines, entonces agradece al hombre y rápidamente ve adelante, donde hallarás otra entrada de agua. Sumérgete en ella y nada rápidamente hasta donde puedas llegar. Una comezón implacable te rodeará, pero evita rascarte, pues aquí hay bestias que se complacen con el sabor de la sangre humana. Pronto perderás la consciencia.
Despertarás en el cementerio, con la primera luz del día, al lado de la tumba en la que lanzaste. Alrededor de tu cuello estará el colgante, el cual ya nunca más te podrás quitar. Si algún día lo haces, te convertirás en el nuevo Portador.
El colgante es el Objeto 428 de 538. Ya no hay vuelta atrás.

429.  El Portador del Desarrollo.

Quizás no te das cuenta, pero tu viaje está llegando a su fin. La cosa es que, sin embargo, los desafíos de aquí sólo empeorarán; los siguientes Portadores no son tan inocuos como el primero. Sé lo que estás pensando. Es divertido, estás en lo correcto. Estoy aquí para ayudar. Mi mente está torcida, claro, como la tuya, o como debería estar. No tienes ni una mínima idea de en qué creer, lo que sabes, sin embargo, es que un paso en falso y ¡Bam!, te has ido. Simple, ¿no?
De cualquier forma, te diré cómo llegar a mí, bueno, a mi jefe. Yo soy su portavoz / asistente / secretario. Soy el tipo bueno, algo así. Él es un hombre de negocios. Es conocido en todo el mundo. Puedo llevarte ante él; estoy cerca de su oficina, como siempre, sin importar dónde esté. No es más que una cáscara vacía, pero una que funciona, si se entiende. Estoy haciendo mi mejor esfuerzo para asustarte, es lo que él quiere. ¿Está funcionando? No lo creo…
Ya sabes, él no era un Portador originalmente, Nunca estoy seguro de que alguien alguna vez lo haya sido. Ellos fueron todos “normales” una vez. Cuando mi jefe habla, que rara vez lo hace, revela un poco más sobre él y todo lo que estoy protegiendo, además de todo lo que ese puñado de Buscadores están haciendo. Eso es lo que sobre lo que sé menos: sobre ti. Se dice que algunos de ustedes están haciendo esto por el bien de la humanidad, otros por el contrario. Uno de ustedes, sin embargo, tendrá el coraje de terminar con todo, asegurándose de que esto puede acabar para siempre. ¿Serás tú?
De todos modos, como muchos Portador, realmente nunca hay un lugar particular a donde ir. Ahora, lo hay. En la ciudad de Nueva York. Este edificio es bastante alto, pero estará ampliándose en su construcción. Este edificio es de color rojizo-amarillento. No puedo revelar la ubicación exacta, pero tengo la sensación de que sabes dónde está.
No importa con quién hables, no estoy seguro de si realmente importa. Nadie que trabaje aquí se ha reunido con el jefe cara a cara… excepto yo, por supuesto. Creo que debería retomar el comentario arriba. supongo que este Portador es un obstáculo de la vida. Él sufre cada maldito día. No puedo hacer nada para confortarlo, me siento como un fracaso. Él siempre detiene mis intentos de suicidio, cada vez, aunque no pueda ver cómo. Trabajar para él me vuelve loco. Lo siento, estoy divagando…
Como sea, toma las escaleras, el ascensor, lo que sea. Sólo ve al piso 56. Estaré allí. Habrá sólo un escritorio, donde estaré sentado, y una puerta, que lleva hasta la oficina del jefe. Si hay algo diferente, aparte de una pequeña nevera o un refrigerador de agua, abandona el piso, puede que hayas contado mal o algo así.
Debido a la construcción, el edificio podría moverse o temblar, pero te lo aseguro, no morirás, estás aquí por algo, ¿No?
No importa quién seas, estaré allí y me daré cuenta de tu presencia, bla bla bla. Te llevaré ante mi jefe tan pronto como pueda. No te preocupes, No me convertiré en una bestia hórrida ni te arrastraré al Infierno o me quedaré con tu alma. No hay nada en mí que pueda asustarte, excepto quizás mi traje barato. Puse mi dinero para un buen uso, todavía tengo un ingreso disponible… – Lo siento, estoy divagando otra vez. Estoy sólo yo y el jefe, ¿recuerdas?
El jefe por sí mismo no es alguien asustadizo, es sólo un anciano de pelo blanco, con más pelo en las orejas y la nariz que en su cabeza… y viste un traje muy bonito. Sin embargo, no tengo ni idea de lo que pasa en su oficina a puertas cerradas, pues siempre me recuerda que deje la puerta abierta cuando hablo con él. Asumo que me estará protegiendo de algo. Quizás algo pasará, pero prepárate, por favor. No puedo enfatizar esto lo suficiente. Prepárate. Así que muchos han entrado sin salir… dejaré todo esto a tu imaginación.
Después de un tiempo, deberás salir con un Objeto, para ser más precisos, una paleta de albañil manchada de gris y carmesí.
Este Objeto es el 429 de 538. Construye tu valor y desarrolla una mente fuerte.
Tu vida depende de ello.

430.  El Portador del Canto Fúnebre.

En cualquier ciudad, en cualquier país, ve a cualquier cine a donde puedas entrar. Dile al vendedor de entradas que deseas ver la película “Cielo Esmeralda”. Él te mirará con ojos aterrorizados cuyos lagrimales exudarán lágrimas. Un sólo boleto saldrá de su stand, completamente en blanco, excepto por el número 430 impreso en él.
Ve hacia la entrada y dirígete a la sala de la derecha. A medida que pasas por las salas de proyección, verás muchas portadas promocionando películas de otro mundo, las cuales prometen la proyección de sensaciones sinestésicas de placer absoluto, calma y relajos inalcanzables de otra forma. No entres en ninguna de esas salas. Cuando llegues al final, estarás frente a una cuerda de terciopelo rojo, pasa cuidadosamente debajo de ella y sigue adelante.
Una melodía alegre y brillante comenzará a resonar por todo el pasillo. A cada lado los números seguirán subiendo, pero no trates de abrir cualquiera de las puertas. Si lo haces, cosas indecibles fluirán a devorar tu alma, que no pueden ser mencionadas aquí.
Mientras sigues caminando, busca el número 215. Espera a que se despliegue una alfombra roja, dándote a saber que eres un invitado de honor. Si no pasa nada, corre tan rápido a la salida si no quieres ser atrapado dentro de filmes tan horrendos que ni siquiera pudiste imaginar que existían. A menos que seas un atleta olímpico, la posibilidad de escapar es casi nula. Al final de todo el pasillo, verás la última sala, con el número 430. Entra allí.
La sala será tan grande como opulenta. Oro y cristal cuelgan del techo, y los mármoles agradecerán a tus pies. Siéntate en la fila del frente, a dos asientos de la salida y espera. La película comenzará, con un cielo despejado, flores primaverales y colinas pastosas sobre la pantalla. Frente a la línea de árboles aparecerá una mujer. Ella empezará a cantar una melodía melancólica y disminuida. De repente, el sol será tragado por la negrura, los árboles se marchitarán y morirán, y la hierba brotará con malas hierbas. La tierra se quemará y rasgará, el cielo romperá en truenos y relámpagos, y luego muy lentamente la mujer se volverá a mirarte.
Se acercará más y más a la pantalla, y finalmente saldrá. Desde una pantalla plana en el escenario, emergerá, cubierta sólo con un vestido brillante. Lentamente caminará hacia ti, y te permitirá sólo una pregunta: ¿Por qué cantan esas canciones lúgubres?
Ella entonces te contará una historia sobre todas las cosas malas una vez hechas, cada plan que terminó en nada, cada esposo celoso, esposa infiel, hijo mentiroso, o hija aproblemada. Te contará de cada mala acción en horrible detalle. Probablemente tu mente ceda ante la maldad del mundo real, despedazándose en pequeños zarcillos que ennegrecerán tu alma al punto de condenarte a una no-vida negra, vacía, ausente en todo espacio. Si logras sobrevivir, ella tomará tu boleto y lo partirá por la mitad, entregándote uno de los trozos. Tómalo y abandona el cine.
Con este trozo de boleto, podrás acceder a cualquier manifestación artística libremente, pero cada vez que lo hagas, verás que el arte parece proyectar cada vez más notoriamente aquellas palabras que la mujer te dijo una vez.

El trozo del boleto es el Objeto 430 de 538. ¿Quién cantará tu canción fúnebre cuando el fin llegue?

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